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Salud

Errores al dormir que provocan acné

Hábitos que pueden empeorar esta condición

Para tratar o evitar el acné un punto fundamental es la higiene facial, que implica no irte a la cama sin antes haber limpiado correctamente la zona. Por eso es importante llevar una rutina correcta y usar los productos adecuados según tu cutis y supervisada por un profesional.

Hay que llevar a cabo una limpieza con productos específicos para acné y con un PH óptimo para la piel. Pueden llevar una combinación de ácido glicólico y salicílico, de forma que estás tratando el acné a nivel de desobstrucción de poros y regulando la secreción sebácea.

Con una correcta limpieza retirás el maquillaje y productos cosméticos aplicados durante el día y limpiás las secreciones de la piel y restos de suciedad acumulados por la polución y contaminación ambiental. Por eso, por más que no te hayas maquillado, debés cumplir de igual modo con la rutina.

A nivel general, debés evitar algunos productos que pueden empeorar los granos, como:

– Productos comedogénicos y con mayor componente lipídico que obstruyen el poro y aumentan la grasa.

– Productos astringentes y exfoliantes o incluso ácidos no controlados.

– Los “scrubs” o limpiadores con partículas de arrastre porque pueden lesionar los granos con pus y extender la infección.

– Aceites como el de rosa mosqueta, palta o almendras.

– Vaselinas y glicerinas porque obstruyen el poro.

Cuando tenés acné debés cambiar las sábanas con frecuencia, ya que están en contacto directo con la piel que tiene un exceso de sebo (grasa) y lesiones inflamatorias debidas a un proceso infeccioso.

En estas circunstancias, la higiene es fundamental y hay que evitar el contacto con tejidos que no estén limpios. Las sábanas acumulan suciedad al estar en contacto con la piel y debés cambiarlas semanalmente o incluso antes si detectás que no están suficientemente limpias. Las que son 100% de algodón son más frescas y absorben mejor la humedad de la transpiración. Es un tejido hipoalergénico idóneo para cutis sensible o irritado o con cualquier tipo de enfermedad inflamatoria.

Es prácticamente imposible dormir sin apoyar la cara sobre la almohada. Sin embargo, la compresión fuerte, directa y mantenida sobre la zona donde están las lesiones inflamatorias puede disminuir la oxigenación en esa zona y se ha visto que la falta de oxígeno aumenta la proliferación de la bacteria que está implicada en el acné.

Es importante descansar bien, sino la piel estará más apagada. La falta de sueño es proinflamatoria, por lo que el acné y la rosácea empeoran. Por otro lado, se debilita el sistema inmune y la función de defensa del organismo es menor, siendo más propensos a enfermedades en general.

Respecto a la comida, lo ideal es centrar la cena en el consumo de verduras y frutas. Se ha visto que los alimentos de índice glucémico elevado pueden empeorar la evolución de los procesos acneicos porque estimulan la resistencia a la insulina, aumentan los andrógenos y la producción de sebo.

Para evitarlo, leé el etiquetado de los productos donde vienen reflejadas las grasas hidrogenadas. Se encuentran en alimentos empaquetados, horneados procesados, tartas, galletas. También reducí la ingesta de alimentos procesados y con conservantes, los azúcares refinados, sopas y salsas de sobre, la repostería industrial, refrescos azucarados, quesos y yogures. En el caso de la leche, mejor que sea entera y de ser posible vegetal.

Durante el sueño, las células se reparan y un mal descanso conlleva un empeoramiento de la piel. La luz azul de los dispositivos electrónicos envejece, generando alteraciones de pigmentación, arrugas y deshidratación.

Ésta produce una estimulación e interfiere en la capacidad de conciliar el sueño. Aumenta los radicales libres que se acumulan y la desestructuración del colágeno, por lo que la piel pierde firmeza y elasticidad. Se recomienda evitar estos aparatos mínimo durante una hora antes de ir a dormir.

En cuanto al pelo, es frecuente que quienes tienen acné tiendan a cubrirse la cara con el mismo para camuflar las lesiones inflamatorias, pero tiene grasa y si está en contacto con la piel, retiene también partículas del maquillaje y secreciones cutáneas, manteniéndose menos tiempo limpio.

Además, contribuye a la obstrucción del folículo pilo sebáceo empeorando el acné. Llevá el pelo muy limpio y de ser posible que no esté en contacto directo con la piel. Por lo tanto, cuando dormís tenelo recogido.

Por último, es necesario gestionar el estrés ya sea con meditación, terapia o ejercicio por las mañanas. No hacer ejercicio dinámico ni intenso por la tarde-noche.

Fuente: Cosmopolitan

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