Seguinos en nuestras redes

Salud

Cuál es la mejor esponja para bañarse

La piel es la barrera hidrolipídica que nos protege de las agresiones externas, por lo que debe estar sana para ejercer su función. Usar la mano para pasar el jabón al bañarse, sobre todo si se hace con mucha frecuencia, es suficiente para arrastrar cualquier rastro de suciedad o de sudor que se pueda acumular.

Respecto a quienes prefieren usar esponjas para tal fin, hay que tener en cuenta que pueden ser un caldo de cultivo ideal para alojar bacterias e, incluso, moho, ya que se suelen guardar en la misma zona de la ducha o el baño y no se enjuagan o se secan adecuadamente. En este sentido, se aconseja enjuagarlas bien y dejar que se sequen al sol después de cada uso, o lavarlas con ingredientes naturales como el vinagre o el bicarbonato.

Tanto el sol como estos productos tienen una acción bactericida. Como no siempre se tiene tiempo para esta tarea o se olvida, es recomendable cambiarla cada mes. Aunque la guardes en una zona del baño sin usarla a diario, las bacterias la encuentran como el lugar ideal para reproducirse y proliferar.

Existen esponjas de diferentes materiales, cada una indicada para un tipo de piel concreto. Las marinas o vegetales pueden ser las elegidas para los de piel sensible o atópica, ya que son las más suaves y las que menos reacción pueden provocar. Por su parte, las sintéticas tipo malla pueden ser empleadas por pieles normales, ya que arrastrarán más las células muertas sin agredir la barrera hidrolipídica que protege.

Además, existen esponjas de fibras sintéticas tipo guante o cepillo, aconsejables para personas con la piel grasa o seca. Son más eficientes para eliminar la grasa, así como las células que acumulan las pieles secas.

Tampoco tiene por qué ser necesario usar esponja para el rostro. La limpieza con agua micelar que atrapa la suciedad para posteriormente aplicar un tónico calmante puede ser suficiente. El último paso sería seguir la rutina cosmética indicada por el dermatólogo.

No obstante, si se opta por una esponja, se pueden emplear las de konjac (planta originaria del sudeste asiático, donde se usa desde hace más de mil años). Al tener contacto con el agua y un gel adecuado para cada tipo de cutis, hace una limpieza suave ideal para retirar las impurezas acumuladas debido a la contaminación, maquillaje, etc.

La exfoliación durante la ducha conseguirá una piel más suave y luminosa, ya que elimina las células muertas que se van acumulando con el paso del tiempo. Lo normal es hacerlo cada una o dos semanas, dependiendo del tipo de piel que se tenga, normal o grasa.

Por último, tras secarse, es conveniente aplicarse crema hidratante o emoliente, pues la piel está más preparada para que los productos penetren en ella.

Fuente: Cuidate Plus

TE PUEDE INTERESAR