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Política

El “Señor del Tabaco” reconoció que evade impuestos porque los considera injustos

Tras ser acusado de hacer lobby para que se elimine el capítulo tabacalero en la Ley Ómnibus, Pablo Otero cuestionó al periodismo y defendió su accionar en la industria de los cigarrillos.

A través de una solicitada en los medios el empresario tabacalero Pablo Otero, más conocido como el “Señor del Tabaco”, reconoció que no paga los impuestos correspondientes lo que le permitió dominar más del 40% del mercado de los cigarrillos.

Es que en las últimas semanas el nombre del empresario dueño de la Tabacalera Sarandí, fue puesto en el foco por su presión sobre algunos diputados nacionales para que se elimine el capítulo que pretendía aumentar el gravamen sobre los cigarrillos, dentro de la nueva Ley Ómnibus que el oficialismo pretende sancionar.

De hecho, fue el propio presidente Javier Milei quien en las redes sociales, apuntó contra quien denominó como el Señor del Tabaco, por hacer lobby dentro del Congreso y hacer caer la primigenia Ley Bases. Exhibiendo el poder y los negociados oscuros del empresario.

Evasión impositiva, competencia desleal y presión sobre la Ley Bases: la red de influencia del “Señor del tabaco”

Ante tanta exposición pública, Otero utilizó sus contactos dentro de los medios de comunicación para hacer un descargo, que en realidad no hace más que exhibir lo espurio de su negocio. Es que su firma que domina más del 40% del mercado de cigarrillos, gracias a sus precios bajos, lo que fue denunciado como competencia desleal, por parte de las demás empresas del sector, no paga un impuesto clave que cuesta al Estado unos 200 millones de pesos en recaudación.

“El no pago del impuesto mínimo se sustenta en las sentencias dictadas por el Poder Judicial, que lo han declarado inconstitucional”, sostuvo en la misiva Otero, quien justifica su accionar al indicar que Tabacalera Sarandí es una pyme, que factura más de 700 millones de pesos al año.

La trampa está en que la compañía declara ante AFIP sus productos a precio mucho más bajo que el del real en el mercado, por ejemplo su línea de cigarrillos Red Point figura en su resumen fiscal a un valor de 625 pesos, Master a $568 y Kiel $525. Pero el verdadero precio de venta ronda los 1.000 a 1.200 pesos en los kioscos. Por lo que la empresa paga impuestos un 50% menos del precio de venta al público, evadiendo unos 200 millones de pesos anuales ante el ente fiscal.

“El señor del tabaco”: maneja el 45% del mercado de cigarrillos y amenaza a un periodista

De este modo, la tabacalera de Otero se convirtió en la que domina el mercado en menos de cinco años, pasó de tener un 5% del negocio a más del 40%. Lo que representa para el fisco una “pérdida de recaudación acumulada de 5.823 millones de dólares entre los años 2018 y 2023”, según un informe de la consultora Abeceb del año pasado.

La justificación para la evasión de Otero es que el impuesto mínimo afecta a las pymes en su competencia contra las grandes tabacaleras y al considerar a su firma como una pequeña industria, a pesar del volumen de ventas y producción que maneja, se le permite no abonar el total de los impuestos.

De hecho, el planteo en la nueva Ley Bases que el oficialismo pretendía era el de aumentar el gravamen sobre los cigarrillos del 70 al 73% incluyendo el pago del IVA, bienes personales y los fondos a las provincias productoras. Sin embargo el artículo cayó dentro de la Cámara baja de la mano de los diputados Carlos Castagneto de Unión por la Patria, Cristina Ritondo del PRO y Carlos Zapata de La libertad Avanza, quienes hicieron lo posible para eliminar el punto normativo que desfavorecía a Otero.

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