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Política

Evasión impositiva, competencia desleal y presión sobre la Ley Bases: la red de influencia del “Señor del tabaco”

Las presiones políticas sobre algunos legisladores que integran el oficialismo del empresario Pablo Otero, lograron que se elimine del paquete de reformas al Estado el capítulo que modifica los impuestos a los cigarrillos.

En medio de las intensas negociaciones entre el oficialismo y sectores aliados para obtener un dictamen favorable en la nueva Ley Bases, que llegará en los próximos días al Congreso, la eliminación del capítulo que elevaba los impuestos al tabaco reavivó la pelea entre aliados y libertarios.

Las presiones ejercidas por el empresario del sector, Pablo Otero, al que el propio presidente Javier Milei, definió como el “Señor del tabaco” y culpó de haber derribado la primera Ley Ómnibus en el ámbito parlamentario, lograron su cometido una vez más.

Según trascendió desde el bloque de diputados del PRO, encabezados por Cristian Ritondo, y de La Libertad Avanza, a instancias de Carlos Zapata, se pidió en varias oportunidades reformar el texto que elevaba el gravamen a los cigarrillos y que desregulaba la actividad de manera tal que el monopolio que la Tabacalera Sarandí ejerce, entraría en decadencia.

Ante las constantes idas y vueltas, finalmente el apartado que instruía que todas las firmas productoras de tabaco paguen los mismos porcentajes impositivos, se eliminó del capítulo fiscal que envió el oficialismo a sus aliados para ser revisado antes de la presentación formal ante ambas cámaras legislativas.

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Competencia desleal y lobby impositivo

Es que el “Señor del tabaco” domina la industria a través de una acción judicial que le permite evadir el impuesto mínimo al cigarrillo, por lo que sus productos tienen un costo menor al de sus competidoras, por lo que pasó de manejar el 5% del mercado a más del 30% en los últimos seis años.

Otro de los factores del bajo costo de los cigarrillos que vende su firma es que la facturación a la AFIP indica que los paquetes de tres de sus marcas tiene un valor de entre 256 y 278 pesos. Sin embargo esos mismos productos se venden al público entre los $600 y $800. Esta maniobra genera una evasión fiscal de mil millones de pesos mensuales para el Estado y posiciona a Tabacalera Sarandí como una de las empresas líderes del sector.

De hecho, varias de sus competidoras presentaron acciones judiciales amparándose en la competencia desleal, pero ninguna causa prospero, por la fuerte influencia del empresario. Vale destacar que 76,9% del precio de cada paquete de cigarrillos son impuestos que cobra el Estado nacional, para desalentar su consumo y que se reparten entre gravámenes internos, IVA y el Fondo Especial del Tabaco, que se distribuye a las provincias productoras.

Por ello, la insistencia de Otero en hacer caer el artículo de la Ley Bases que elevaba el costo del gravamen al tabaco del 70 al 73%, eliminando el impuesto mínimo y fijando una tasa de acuerdo al valor de mercado. Lo que implicaría una revisión de las deducciones que su empresa presenta ante la AFIP. Incluso uno de los principales impulsores de la eliminación de este apartado fue el ex líder del organismo recaudatorio, el senador ultra K, Carlos Castagneto quien benefició ampliamente al “señor del tabaco” durante su paso por la agencia impositiva.

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La incursión de Otero en los medios

Para sostener su influencia y obtener mayores ventajas, Otero también se vinculó con el mundo de los medios, a través de la compra de acciones en la señal televisiva NET TV, convirtiéndose en su socio minoritario con el 7,5%, junto con Editorial Perfil que posee el 70% y la productora Kuarzo que tiene el 22,5% restantes.

Esta acción le permite blanquear de alguna manera su incursión en la política, a través de varios aportes bajo cuerda en distintas campañas electorales que hace su firma, con lo que luego obtiene favores como el desinterés de la AFIP en investigar sus facturaciones, o la suspensión de la modificación en la regulación del tabaco que hizo que la reforma del Estado que pretende Milei no incluya acciones que enfriarían sus altos ingresos.

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