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Judiciales

La Justicia rechazó el pedido de prisión domiciliaria para Julio “Chocolate” Rigau

El juez Guillermo Atencio negó el pedido de la defensa del puntero del PJ, argumentando que no hay un “cuadro de gravedad” que justifique el cambio.

La Justicia rechazó el pedido de prisión domiciliaria para Julio “Chocolate” Rigau, quien está detenido en el marco de una causa por presuntos fraudes y corrupción en la Legislatura bonaerense.

La defensa de Rigau argumentó que sufre de una “depresión emocional severa” que le causa un aumento de la presión arterial. A su vez, según alegaron los abogados, no existen riesgos procesales que justifiquen su permanencia en prisión.

“Es un paciente hipertenso grado 3 (…) El manejo de su trastorno de ansiedad es consecuencia de su estado emocional”, dice el escrito que presentó el abogado Miguel Molina. El pedido, además, señala que el imputado “dio una emotiva exposición referida al fallecimiento de su esposa”, lo que desencadenó un “desequilibrio anímico” en él.

En las últimas horas, sin embargo, el juez de Garantías Guillermo Atencio decidió no conceder el pedido de arresto domiciliario, argumentando que “no se advierte que nos encontremos ante un cuadro de gravedad tal que imponga el otorgamiento del arresto domiciliario solicitado”.

La Justicia, además de rechazar el pedido, ordenó a los responsables del lugar donde Rigau se encuentra detenido “a efectuar controles médicos semanales, especialmente por la hipertensión que sufre”.

Rigau ha experimentado un cambio físico significativo durante su tiempo en prisión. “Tiene recurrentes episodios de presión, de 240/120. Bajó 20 kilos y cada pico de esos puede terminar en un ACV”, aseveró su abogado.

El pedido de prisión domiciliaria fue presentado después de que Rigau fuera internado de urgencia el 22 de diciembre. Ahora, deberá permanecer en prisión mientras continúa la investigación en su contra.

“El padecimiento de Rigau puede derivar a presión arterial elevada y puede empeorar y convertirse en una afección crónica llamada ‘hipertensión arterial’”, agregó Molina.

“Todo ello daña los órganos del cuerpo y además, aumenta el riesgo de sufrir ataques cardíacos, insuficiencia cardíaca, accidentes cerebrovasculares, aneurismas e insuficiencia renal”, planteó el letrado.

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