Seguinos en nuestras redes

Deportes

El crudo relato de Maravilla Martínez en la cárcel: “Estuve a punto de ser apuñalado”

El nuevo goleador de Racing confesó sus vivencias cuando estuvo preso por error.

Adrián Martínez fue una de las figuras en la fecha de los clásicos al darle la victoria a Racing frente a Independiente en el Libertadores de América. El nuevo goleador de la Academia no dejó a nadie indiferente con su crudo relato.

Maravilla confesó sus vivencias cuando estuvo preso en el 2014: “Vi cómo se mataba gente. Porque ahí se matan como nada, se cagan a puñaladas. Vi morir a uno: lo agarraron de las patas y se lo llevaron. Es así. Yo estuve a punto de ser apuñalado, no llegaron por poco”.

En una entrevista con el diario Olé, el ex Instituto de Córdoba dio detalles de cómo fue su día a día privado de la libertad durante siete meses: “A las 7 de a mañana se abrían los candados. Tenías que despertarte porque, si no, te robaban. Te pescaban las cosas por atrás. Se armaban como cañas con algo en la punta que te enganchaba las cosas. Y te las sacaban por un agujero. Y bueno, tenés que estar siempre atento, je”.

Racing se adueñó de Avellaneda: derrotó a Independiente en el Libertadores de América

La estrella de Racing, antes recolector de basura y albañil, puso sobre la luz las pésimas condiciones de las cárceles en la Argentina: “Por lo menos donde yo estuve, sólo comíamos si la familia nos llevaba algo. Cuando estuve en buzones, donde no había cocina ni nada, podés hacer meter un fuelle. O pones dos ladrillos, los presos cruzan líneas en una resistencia. Juntás un cable positivo con uno negativo, donde te enganchás de la luz. Y metés fideos blancos en una ollita”.

Martínez explicó que estuvo preso por error al haber sido acusado de quemar la casa de un hombre que baleó a su hermano. “Siempre dije que no tuve una familia buena. Quizá para algunos éramos buenos. Y por eso, los vecinos prendieron fuego la casa del asesino. Algo bueno teníamos, si no, no hubiesen reaccionado. Después, cuando estuve ahí adentro, esa gente me llevaba mercadería, me daba una mano”.

“A mi hermano no le pegaron dos tiros por ser un Santo e ir caminando a la iglesia… Era una persona mala. Se peleaba todas las semanas. Y bueno, era uno u otro. Y le tocó a mi hermano”, concluyó el futbolista de 31 años. 

La entrevista de Olé en el Cilindro

TE PUEDE INTERESAR