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Salud

Cómo cuidar las extensiones de pestañas en verano

Qué tener en cuenta para su mantenimiento y qué factores influyen

Las extensiones de pestañas pueden ser una solución para despreocuparse del make up en la playa o pileta, pero es importante hacer un correcto mantenimiento ante la climatología veraniega. Si las pestañas naturales sufren durante el verano, imaginá cómo puede afectar el calor a las artificiales.

Las pestañas naturales están compuestas por queratina y agua, lo que las convierte en fuertes y resistentes, pero a la vez flexibles. La constante incidencia del sol hace que se “deshidraten” y, por tanto, sean más frágiles. Sin embargo, precisamente la función de las pestañas es la de proteger a los ojos del calor, los rayos UV, la contaminación o los residuos que se puedan colar en el globo ocular.

Con el exceso de calor, se vuelven más porosas al entrar en contacto con la radiación ultravioleta, provocando una bajada de los niveles hidrolipídicos del folículo piloso que deshidratan y debilitan las pestañas hasta caerse.

Los riesgos de las extensiones son compartidos, pero hay que sumarles otras agresiones estivales como el sudor o los aceites y demás fórmulas de los protectores solares. Las fórmulas de algunos de estos cosméticos pueden despegar el pegamento que une las extensiones a las pestañas naturales, además de resultar especialmente incómodo si se cuela en el interior del ojo.

La humedad es otro riesgo, ya que acelera que el adhesivo se despegue. Una de las recomendaciones para el día que te las colocás suele ser evitar ambientes húmedos, mojarlas o ducharte. A lo que se suman otras como evitar las sombras en crema, los eyeliners, las máscaras de pestañas o los desmaquillantes con aceite.

Las pestañas naturales pasan por tres fases: crecimiento, mantenimiento y fase de descanso en la que el pelo se cae. Durante el verano, puede pasar que, además de las agresiones climatológicas, la fase en la que se encuentran favorezca su caída.

Una higiene incorrecta, o la ausencia de esta, también acorta la vida de las extensiones, del mismo modo que usar contornos de ojos muy potentes o incluso poner o quitar extensiones, usar rizadores o someterse a tratamientos moldeadores agresivos, pueden irritar la zona.

Llevar lentes de sol cuando se va a estar expuesto al mismo y limpiar, peinar e hidratar las pestañas son gestos que alargarán la vida de las extensiones (y de las naturales).

Los sérums de pestañas pueden actuar acondicionando y fortaleciendo las naturales o potenciando la fase en la que están creciendo, alargando al máximo la etapa en la cual alcanza su máxima longitud, y cuidarlas en su fase de deterioro.

Otro de sus beneficios es que, al fortalecerlas y alargar la fase de crecimiento, también contribuye a que estas se caigan menos. A medida que envejecemos, pueden volverse más débiles y propensas a caerse. Además, factores como la mala alimentación, el estrés y la falta de sueño también pueden hacer que se caigan más fácilmente. Estos productos pueden ayudar a prevenir la caída al fortalecer los folículos pilosos y promover el crecimiento de las nuevas.

Una alternativa a las extensiones es el lifting, que no precisa de pegamentos ni de fibras que adherir a la pestaña, sino que riza y tinta las naturales, logrando una sensación de amplitud en la mirada y creando el efecto de que son más largas y están maquilladas simplemente por el tinte.

Fuente: Vanitatis

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