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Salud

Ocho consejos para manejar en días de mucho calor

Cómo aumentar la seguridad al volante cuando la temperatura es elevada

Aquellos que diariamente se desplazan en sus vehículos, pueden sufrir fatiga o somnolencia a causa del calor intenso. Ante una temperatura externa elevada, el organismo trabaja sin descanso para mantener una temperatura corporal homogénea y constante para que todos los procesos corporales se lleven a cabo sin problemas.

Este esfuerzo extra es lo que nos provoca fatiga o somnolencia, por lo que hay que prestar especial atención cuando manejás, ya que necesitás estar en estado de alerta y no perder la concentración en ningún momento. Tené en cuenta los siguientes consejos.

Hidratarse: mantenerse hidratado es fundamental para reducir la fatiga, somnolencia y deshidratación. Además, repercute directamente en el rendimiento al volante. Lo ideal es contar con una botella de agua fresca en el vehículo y beber frecuentemente.

Usar ropa clara y ligera: la comodidad es fundamental. Usá ropa holgada y evitá la ajustada que impida la correcta circulación o de sensación de estar “arropados”. También es preferible usar colores claros que no absorban la luz y el calor.

Revisar la temperatura del ambiente: ésta también influye en la comodidad durante la conducción. Regulala a unos 20 grados y 24 grados para evitar cambios bruscos que pueden provocar enfriamientos o irritaciones de las mucosas. Orientá la salida de aire acondicionado para que no te dé directamente en la cara o en el pecho.

Usar anteojos de sol: al manejar con el sol de frente se pierde la visual de lo que tenés de frente, lo cual te hace más sensible a sufrir un accidente. Para mitigar estos riesgos podés usar anteojos de sol, que te protege de los rayos UV y evita los reflejos del pavimento y el de los otros autos. Los lentes polarizados y de color gris son los más recomendados para manejar.

Planificar el viaje según la temperatura: de ser posible, evitar manejar las horas de más calor. Es conveniente aprovechar las horas de la mañana (antes de las 10 horas), y de la tarde-noche (después de las 19 horas).

Usar el parasol: siempre es preferible estacionar a la sombra, pero en caso que no tengas esa posibilidad, usá el parasol. La exposición al sol incrementa la temperatura dentro del habitáculo, provocando el deterioro de los plásticos y el sobre esfuerzo del aire acondicionado. Un auto expuesto a una temperatura exterior de 25ºC y a unos niveles de radiación elevados durante un tiempo de 60 minutos, puede hacer que en el interior se registre una temperatura de 43°C y de hasta 77°C en el parabrisas.

Ventilar el habitáculo: si el vehículo estuvo expuesto al sol, antes de prender el aire acondicionado se recomienda ventilar el habitáculo con las ventanillas bajas. Así, el aire acondicionado no hará un sobre esfuerzo y el interior se enfriará más rápido.

Descansar con más frecuencia: en viajes con mayor duración a dos horas, lo ideal es hacer paradas frecuentes para tomar aire fresco y estirar las piernas. Se recomienda descansar cada dos horas o cada 100 kilómetros. El no sentirse agotado no implica que a tu cerebro le ocurra lo mismo. La fatiga es un efecto inevitable de la conducción y que se potencia con el calor.

Fuente: La Voz

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