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Salud

Qué debemos saber para una buena protección solar

Cómo cuidar la piel de los rayos dañinos del sol

A la hora de exponernos al sol durante todo el año y más específicamente en esta época, hay algunas cuestiones que debemos recordar.

1. Tipos de radiaciones que existen

La radiación solar es la energía emitida por el sol que se propaga a través de ondas electromagnéticas en todas direcciones. Existen diferentes tipos, aunque las más conocidas son las ultravioletas A y B. Los UVA son los que llegan a la dermis y deterioran las fibras de colágeno y elastina. Son los responsables de la aceleración del fotoenvejecimiento cutáneo, producen manchas e incluso pueden producir cáncer de piel.

Los UVB penetran hasta la epidermis por lo tanto son responsables de las quemaduras y algunos tipos de cáncer de piel. Ambas radiaciones sólo suponen el 10% del espectro solar, el 90% lo forman la luz visible o luz azul y la infrarroja (IR) que pueden llegar a penetrar hasta la hipodermis provocando la formación de los temidos radicales libres.

2. Tipos de filtros solares

Filtros físicos o minerales:

Actúan por reflexión y son los más seguros ya que no se absorben en la piel. Son fotoestables. Se aconseja su uso en niños, pieles sensibles, embarazadas y tras un procedimiento médico quirúrgicos. El único inconveniente es su cosmética, ya que dejan la piel blanquecina, suelen ser más espesos y esto hace difícil su extensión. Hoy día se sustituyen por nanopartículas que son invisibles al ojo humano. Los más usados son: óxido de titanio, óxido de zinc, óxido de hierro o mica.

Filtros químicos:

Actúan dispersando y absorbiendo la radiación UV. Requieren 30 minutos para ejercer su acción. Como ventaja frente a los físicos presentan una mejor textura y sensación agradable. Su principal inconveniente es que al ser absorbido presenta un mayor riesgo de intolerancia (no es recomendable en niños pequeños, quemaduras y en tratamientos post-láser). Son menos fotoestables que los filtros físicos y tienen distintos espectros de absorción.

Filtros biológicos:

Son antioxidantes que evitan la formación de radicales libres. Las vitaminas A y E en forma de acetato o palmitato son los más usados; también licopenos y polifenoles de té verde o semillas de uva, así como zinc y magnesio que potencian la acción de otros filtros.

3. Recomendaciones

– Evitá la exposición solar de forma directa, fundamentalmente entre las 12 y las 16 h.

– No exponer de forma directa al sol a los bebés menores de 6 meses.

– Aplicá protector solar antes de la exposición y reaplicá cada dos horas. Existen diferentes formatos que pueden serte útiles.

– Usá un fotoprotector con un SPF muy alto.

– La cantidad de fotoprotección tópica que debemos usar es de 2 mg/cm2. Sé generoso en su aplicación.

– Tené especial precaución cuando hagas deporte al aire libre, usá ropa adecuada y protección tópica.

– Es fundamental hidratarse a través de la ingesta de líquidos antes, durante y después de la exposición al sol.

– Tras los baños en piletas, mar o río hay que secarse para evitar el efecto lupa y renovar la protección.

– Tené especial precaución con las zonas más sensibles del cuerpo.

– Usá barreras físicas como sombreros o lentes de sol homologados.

– Cuidado con los lunares y manchas. Protegelos y observalos y ante cualquier cambio, acudí a un profesional.

Fuente: Farmacéuticos de Sevilla

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