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Salud

Maquillaje “glossy”: la tendencia recuperada de los años 2000

Tips para aplicar este look

Cada vez son más las famosas que se suman a un nuevo estilo recuperado directamente de los años 2000, llamado glossy makeup, que busca conseguir un efecto “mojado” en el rostro, dando un toque de frescura y cremosidad a la piel.

Aunque se trata de un maquillaje adaptable a cada persona y que puede variar de intensidad, centrándose en los labios o extendiéndose a la totalidad del rostro, el principal aliado es el gloss, a través del que se puede conseguir el acabado perfecto de forma rápida y sencilla, resaltando la naturalidad de la cara y la potencia, creando un efecto cremoso y brillante.

Este tipo de maquillaje es mucho más ligero y natural, permite aportar texturas y volumen al rostro, por lo que puede ser una buena apuesta especialmente para aquellas con labios finos. Atrás quedan los looks pesados e intensos, siendo sustituidos por aquellos ligeros, luminosos y poco recargados.

Las principales características son que aporta luminosidad e hidratación de forma inmediata, da un toque natural y sutil. Es importante tener un rostro cuidado, a través de cremas hidratantes o sérums que sirvan para tal propósito, dejando una piel cremosa e hidratada, pero no grasa.

A la hora de maquillarse, el gloss es el principal aliado en los labios y en el resto del rostro. Hay que aplicarlo a través de pequeños toquecitos, con el dedo o una brocha, y se puede dar extendiéndolo a todo el rostro, incluidos pómulos, o limitándose solo a la zona de los labios. Se puede conseguir con un gloss de color o aplicando los productos habituales para después añadir algún pintalabios de brillo o vaselina, para conseguir ese toque final.

En el caso de los labios, hacer especial hincapié en la zona central y no tanto en los bordes, así se conseguirá potenciar el efecto. Por lo general se suelen usar tonos claros, que no resten luminosidad al rostro y permitan dar un efecto más natural.

En el caso de las sombras, primero se aplica la pre base de sombras para alisar el párpado, unificar el ojo y permitir una mayor fijación. Esto es importante, porque con este estilo es necesario retocar de vez en cuando, por lo que con la pre base se garantiza una mayor duración.

Poner la sombra, ya sea desde el lagrimal hasta el otro extremo del párpado o desde el arco del ojo. Este paso depende de las preferencias y gustos de cada una: si la sombra gusta más marcada o si se prefiere algo más sencillo y sutil, así como de la forma del ojo.

Para el toque final y conseguir el efecto glossy, puede usarse un gloss o un bálsamo labial, que permitirá un efecto más sutil y menos pegajoso. Aplicarse en las zonas más claras del párpado, para un efecto más natural y conseguido.

Al finalizar el maquillaje, es aconsejable usar un fijador para eliminar un poco lo pegajoso del gloss y permitir que dure más, evitando tener que estar retocándolo a menudo.

En el caso de los pómulos, una vez utilizada la crema habitual, aplicar rubor en crema o gel. Son los más recomendables en este tipo de make up por el acabado que dejan, más brillante.

Usar iluminador líquido en las mejillas y se puede extender al resto del rostro por el mentón y por encima de las cejas, además de en la punta de la nariz, si se quiere conseguir un maquillaje más completo, en lugar de limitarlo a una única zona. Rociar fijador para una duración mayor y no usar, bajo ningún concepto, polvos, pues el efecto glossy se va a arruinar.

Fuente: Bekia

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