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Salud

Cómo impacta el sol y sus rayos sobre la piel

Todos los recaudos que debemos tener sobre todo en esta época del año

Por varios motivos, siendo uno de los más importantes evitar el cáncer de piel, todos tenemos que cuidarnos de la exposición al sol. Las personas de piel y cabellos claros tienen un tipo de piel delicado y mayor riesgo de sufrir quemaduras solares, dada su escasa pigmentación. En ellos, las quemaduras solares ocasionales (piel de cangrejo) aumentan el riesgo de padecer la enfermedad antes mencionada.

Pero porque esto no significa que los de piel más oscura estén libres de riesgos. Todos tenemos en común ponernos morenos al sol por la presencia en la piel de la sustancia melanina, responsable de que se oscurezca y se la considera como la propia protección ante el sol.

La velocidad con la que nos bronceamos depende de la rapidez con la que la piel de cada uno es capaz de sintetizar esa sustancia. El efecto de los rayos solares también depende de dónde estamos, de la intensidad de la radiación y el tipo de piel.

Para aprovechar al máximo el sol sin quemarte y sin que aumente el riesgo de contraer posteriormente cáncer, es mejor broncearse paulatinamente, evitando el sol del mediodía (de las 12 a las 15 horas), estar el mayor tiempo posible a la sombra y usando una crema protectora (un factor 15 como mínimo). En el caso de los niños mejor llevar ropa ligera y si son menores de un año no deben exponerse directamente al sol, incluso cuando se les aplique cremas solares.

Los rayos ultravioleta se clasifican en tres. Los UVA son los que penetran más profundamente, afectando a la dermis que se va estropeando poco a poco y provocando un envejecimiento cutáneo prematuro.

Los UVB son absorbidos por la parte más superficial de la piel, la epidermis. Son los más potentes y activan la producción de melanina, la sustancia que broncea. Son los que más queman y los responsables de la mayoría de los cánceres de piel.  Los UVC son lo que no nos llegan porque los filtra la capa de ozono de la tierra, pero son los que más energía tienen.

Los protectores y cremas solares funcionan de diferentes maneras: pueden incluir filtros químicos o físicos. Los primeros son sustancias que, tras penetrar en la piel, absorben los rayos solares, con lo que impiden que actúen en las capas más profundas. Algunos sólo proporcionan protección contra los rayos UVB (ultravioleta tipo B), mientras que otros protegen contra los UVB y UVA.

Aplicate generosamente una gruesa capa de protector antes de salir, al menos con media hora de antelación, de modo que la piel esté totalmente impregnada. Horas más tardes volvé a pasarte, y si transpiraste mucho o te metiste al agua, hacelo con más frecuencia.

Fuente: El Nacional

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