Seguinos en nuestras redes

Notas de Opinión

La nueva matriz política: Milei o Kicillof, a la sombra de la hiperinflación

El ritmo de los precios y la estabilización (o no) de la economía definirán los destinos del presidente y el gobernador bonaerense durante los próximos meses.

En alrededor de 29% se habría ubicado la última inflación de Alberto Fernández, o la primera de Javier Milei, según como se quiera ver. De que baje pronto depende que el nuevo gobierno pueda consolidarse, o se agrave el caos económico. Sus adversarios se juegan todo a que suceda lo segundo, porque temen sino ya no tener forma de pararlo.

Si redondeamos 30% por mes, y se repite unos meses; es híper. Porque la misma noción de precio tiende a desaparecer y la inercia se vuelve indetenible. Y si vamos o no por ese camino es algo que se resolverá en las próximas semanas, dependiendo de que el Gobierno logre hacer pie con su programa.

La pregunta es, entonces, ¿estamos viviendo el final de un ciclo de irresponsabilidad macroeconómica extremadamente largo y costoso, y los dolores de parto que hay que atravesar para ordenar la economía, o el inicio del “descontrol de mercado”, el tránsito del mal gobierno al desgobierno, la prueba de que los liberales no lo hacen mejor que los estatistas?

El oficialismo y la oposición kirchnerista se desafían con estas dos interpretaciones. Y apuestan fuerte para definir las cosas a su favor, ahora mismo, sin dar tiempo a que se instale la versión opuesta. En el medio, los actores y el resto de la clase política miran un poco desconcertados, en general prefiriendo que el presidente se salga con la suya, pero no del todo. No al extremo de que después haga lo que se le ocurra, dado que se sabe se le suelen ocurrir cosas bastante locas y es propenso al desborde.

Axel Kicillof es quien encabeza por ahora las operaciones del bando cerradamente opositor. Y se lanzó al ruedo con una multisectorial que hace acordar a los intentos de coordinar damnificados al final de la última dictadura: todos los que tengan algo que perder en lo inmediato si Milei logra imponer sus proyectos de ley y el DNU pueden buscar refugio y aliento en el entorno del gobernador bonaerense, hacer escuchar sus voces en esa Multisectorial, que es ya el germen de una coalición kicillofista a nivel nacional, una nueva piel y una nueva conducción para el desgastado proyecto kirchnerista.

El mandatario bonaerense empuja esta iniciativa urgido, además de por la ambición política y la fe ideológica, por una necesidad más inmediata, la falta de plata: los aumentos de impuestos que logró hacer aprobar, bastante más modestos que los que pretendía, no le alcanzan a compensar el recorte de las fenomenales partidas que recibió de Alberto y Sergio Massa hasta el cambio de gobierno, la toma de deuda está en veremos y pagar los sueldos de la administración, o que lo puedan hacer los municipios, será todo un desafío en los próximos meses. No digamos seguir aumentándolos a la par de la inflación: eso ya está descartado.

Entonces, para él enfrentar al gobierno nacional haciendo todo lo posible para voltear sus iniciativas de ajuste y reforma va de la mano tanto de manguearlo, con la amenaza de que, si no, el Conurbano estalla, y les estalla a los dos, a Milei y a él. También lo desafía con la propuesta de sortear su ajuste emitiendo una cuasimoneda. Posibilidad que adelantó semanas atrás y que está considerando cuándo y cómo instrumentar: tiene el gran atractivo de que le permitiría a la vez sortear su limitación de recursos y poner en serios aprietos el plan estabilizador nacional. Porque una vez que la provincia más grande del país de ese paso, ¿cuánto tardarían otros distritos en imitarla? ¿Qué pensarán los organismos internacionales, los fondos de inversión y las empresas en general sobre las chances de que el gobierno logre imponer un curso descendente a los precios y un freno a la recesión?

Sucede también que así como va Kicillof se ofrece, sabiéndolo o no, como el enemigo soñado para Milei: un marxista sin plata, colega economista para colmo, obligado a desmontar o al menos sacrificar pedazos que sobren del monstruoso aparato de gasto ineficiente que tiene a su cargo, porque ya no puede escapar a las restricciones presupuestarias, ¿no ofrece acaso el espectáculo más entretenido y aleccionador con que el presidente pueda haber alguna vez fantaseado?

Así las cosas, es difícil que presidente y gobernador vayan a desescalar el enfrentamiento en el que ya, de movida, están trabados. Para Kicillof se puede volver su única vía de escape que la inflación se descontrole, y entonces nadie se acuerde de sus desmanejos presupuestarios o sus problemas para pagar los sueldos, porque el país entero estará en llamas; y para Milei en cambio sería vital dar una lección con Buenos Aires, para que se vuelva creíble su estrategia de ajustar las cuentas, y su entero programa antinflacionario tenga chances de funcionar.

El resto de los gobernadores, los sindicatos, los empresarios y los legisladores de la oposición moderada deberán ir acomodándose a esta disputa estelar. Mal que les pese. Sobre todo a los gobernadores que compiten por recursos con la provincia de Buenos Aires y que recelan de entronizar a Kicillof como cabeza de la oposición, es decir, casi todos; y a los legisladores dialoguistas, que no quieren participar del juego polarizador del presidente, pero no les quedará otra que colaborar con él, o con su fracaso.

 

TE PUEDE INTERESAR