Seguinos en nuestras redes

Salud

Cómo preparar un compost orgánico para fertilizar tus plantas

Una opción que además de hacer que tus plantas crezcan más fuertes, colabora con el medio ambiente

Para que tus plantas se desarrollen fuertes y sanas es necesario nutrir la tierra donde fueron sembradas. Muchos optan por comprar productos preparados, pero los desechos orgánicos que acumulamos a diario también pueden ser excelentes para esta función.

Existen dos tipos de fertilizantes: los químicos y los orgánicos. Los primeros son nutrientes preparados generalmente con nitrógeno, fósforo y potasio; mientras que los segundos están hechos a base de desechos naturales proveniente de frutas, verduras, cáscaras y otros materiales naturales del mismo jardín.

Entre sus beneficios están que el compost hace que las plantas y cultivos crezcan en un suelo fértil y equilibrado, las frutas y verduras que siembres en tu jardín tendrán un sabor más exquisito; mientras que las plantas y flores crecerán más fuertes y frondosas.

Por otro lado, destinar todos los desechos orgánicos a tu huerto también tiene un sentido ecológico, ya que estás reduciendo prácticamente la mitad de la basura que acumulás a diario.

El compost se refiere a obtener un fertilizante a partir de diferentes materiales biodegradables, cuando estos ingredientes se descomponen empiezan el proceso de oxidación conocido como compostaje.

Para empezar, seleccioná un recipiente, puede ser una caja de madera, maceta vieja o balde que ya no uses. Es importante que este contenedor esté en contacto con la tierra, por lo cual si es necesario, deberás realizarle algunos agujeros en la base. También se puede comprar una compostera, pero como la idea es ahorrar conviene buscar primero en casa lo que te sobre.

Lo siguiente será cargar el recipiente a diario con todos los desechos orgánicos que vayas acumulando, se puede aplicar: cáscaras de huevo, manzana, banana, cítricos, básicamente todos los restos de frutas y verduras que no vayas a comer. También se puede aplicar yerba que ya hayas consumido, los restos del café molido, té y hiervas húmedas.

La clave para alimentar el suelo está en combinar el azúcar, la celulosa y el nitrógeno de los diferentes ingredientes que desechás. Es importante triturar todos estos elementos orgánicos, puede ser con ayuda de una tijera, e intercalar los secos con los húmedos.

Conviene poner en la base restos de ramas y hojas secas e ir armando capas de húmedos (frutas, verduras y demás) con los secos (hojas, ramas, pétalos de flores secas, incluso cartón). Otro punto fundamental es no usar desechos orgánicos que ya estén en proceso de descomposición, ya que la idea no es que se pudra y empiece a tener mal olor.

Este recipiente se recomienda colocarlo al aire libre, ya que requiere de oxígeno, además, a medida que lo vayas cargando de más material orgánico es mejor mezclarlo con el que ya estaba. Por cada capa de material húmedo, cubrilo con hojas y otros elementos secos para evitar que se formen mosquitas.

Luego de tres meses de preparación, la mezcla tendrá un color marrón y aspecto homogéneo, será fácil de manipular y su olor será similar al de la tierra, es ahí cuando está listo para usarse. Si durante el proceso sentís que tiene olor a podrido, añadile hojas secas y remové, por el contrario, si notás que está seco, agregale más materia orgánica húmeda y mezclalo.

Fuente: Vos

TE PUEDE INTERESAR