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Economía

Luis Caputo se reunió con los bancos: anticipó que no habrá dolarización inmediata ni cierre del BCRA

El principal candidato a ocupar el ministerio de Economía aseguró que la prioridad es aplicar un plan de estabilización de la economía y que dolarizar no es una herramienta para ello.

Sin la presentación oficial como ministro de Economía del nuevo gobierno que encabezará Javier Milei, Luis Caputo se reunió ayer a la tarde con representantes de los bancos, para avanzar en resolver los pasivos remunerados de la autoridad monetaria, más conocido como “la bomba de las Leliqs”.

Ante este panorama, quien se encamina a liderar el equipo económico de Milei, se reúne con los líderes financieros del país, en un momento en que los mercados, tiene fuertes subas, tanto de los títulos públicos como de las acciones, que suben hasta 15% en la plaza local.

La principal preocupación que llevaron los banqueros a la reunión que mantuvieron hoy con el principal candidato a ministro de Economía. Ante medio centenar de CEOs y gerentes de todas los bancos privados del país, Caputo les aseguró que no implementará en lo inmediato el plan de dolarización de la economía ni el cierre del Banco Central que Javier Milei sostuvo con tanto énfasis a lo largo de la campaña.

“La dolarización no puede ser una herramienta para estabilizar la economía y lo primero que se necesita es un plan de estabilización”, dijo Caputo para graficar su orden de prioridades. Por estabilizar debe entenderse “una hoja de ruta ortodoxa, con un ancla fiscal y monetaria”, con un punto de partida que alcanzará a un recorte de 2 puntos del PBI. Una vez conseguido ese objetivo, la dolarización “es una herramienta” que puede utilizarse o no, pero nunca en el corto plazo. Pero fue muy enfático que no habrá dolarización inmediata, tal como proponía Emilio Ocampo, quien ayer fue desvinculado del equipo económico en formación.

Dolarizar, según Caputo, puede resolver la volatilidad del tipo de cambio, el acceso al financiamiento y la baja demanda de dinero. Pero nunca va a ser utilizado como “una herramienta para estabilizar”, enfatizó

Uno de los banqueros presentes le hizo a Caputo la pregunta del millón: al margen de lo que le conviene hacer ahora, ¿está a favor o en contra de dolarizar la economía? La respuesta del casi ministro fue positiva, en términos conceptuales. “No estoy en contra, de hecho mi relación con Javier Milei empezó cuando le escribí un informe sobre dolarización, que es un plan que puede solucionar algunos problemas”, dijo. El objetivo de Milei no es necesariamente aplicar la dolarización durante su gestión aunque aspira a “sentar las bases” o bien ponerlo en la discusión pública. “Dolarizar es un buen debate” una vez que la macro esté estabilizada, deslizó.

Para precisar su opinión sobre la dolarización, Caputo dijo que puede resolver la volatilidad del tipo de cambio, el acceso al financiamiento y la baja demanda de dinero. Pero nunca va a ser utilizado como “una herramienta para estabilizar”, enfatizó. Para ese fin, repitió, “todo el plan se basa en el equilibrio fiscal”.

En el discurso de Milei, dolarizar la economía y cerrar el Banco Central “no es negociable”. Así lo dijo durante la campaña y lo repitió tras la primera vuelta, cuando ya ganador salió a buscar gobernabilidad y equipos para gestionar en negociaciones con Patricia Bullrich y Mauricio Macri. Sobre la mañana del viernes, tras haber conocido las repercusiones de la salida de Ocampo, un comunicado de la “Oficina del Presidente Electo” volvió a insistir sobre el punto: “Ante los falsos rumores difundidos, deseamos aclarar que el cierre del Banco Central no es un asunto negociable”.

“No seas ansioso” le respondió, entre sonrisas, cuando uno de los presentes quiso saber si el lunes 11 de diciembre arranca ese plan. “Tal vez sea el martes”, dijo para dar a entender que muchas medidas son urgentes..

Tampoco habrá un levantamiento total del cepo el primer día de gobierno, como hizo Mauricio Macri en 2015, porque la demanda de dinero está en niveles demasiado bajos. Quitar los controles cambiarios es un plan posterior, una vez que la inyección de ortodoxia financiera haya sido aplicada. El shock que viene debe ser fiscal y monetario, porque considera que la emisión monetaria, el gasto y la política cambiaria “están descontrolados”.

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