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Salud

Cómo proteger del sol un tatuaje recién hecho

Qué puede ocurrir si no se cuida de forma correcta

Generalmente, es recomendable hacerse un tatuaje durante el otoño o el invierno, porque la piel necesita un mínimo de cuatro a seis semanas para curarse y cicatrizarse, ya que está inflamada y es reactiva a cualquier rayo ultravioleta, por lo que podría quemarse. Además, el tatuaje corre el riesgo de alterar sus contornos y colores.

Los expertos aseguran que cuando es muy reciente, tenés que protegerlo del sol como si se tratase de una herida. Y, si está curado, debés protegerlo normalmente, como se hace con la cara y con el resto del cuerpo.

Si tu tatuaje tiene menos de seis semanas, aplicate doble protección. En primer lugar, la protección mecánica, es decir, un vendaje adecuado para taparlo y usar ropa que cubra esa zona. Por último, la protección solar de SPF50 cada dos horas para no perder la eficacia de la protección contra los rayos UV.

Si no protegés del sol un tatuaje reciente, corrés varios riesgos, como la hiperpigmentación postinflamatoria: aparecerán manchas más oscuras en tu piel como consecuencia de un proceso inflamatorio por una quemadura solar.

Otro riesgo es que cambie el contorno y el color de la tinta del tatuaje. Se necesitan de cinco a diez sesiones de láser, en promedio, para eliminar un tatuaje, por lo que pensá lo que hace la radiación ultravioleta en una sola vez.

Para aliviar una quemadura de sol en un tatuaje curado, date una ducha con agua tibia (no helada) durante unos minutos para reducir la inflamación y aplicá un tratamiento hidratante, reparador y calmante sobre las quemaduras solares, o en su defecto un gel de aloe vera, que posee propiedades calmantes, cicatrizantes e hidratantes.

Por todo esto, evitá hacerte uno justo antes de tus vacaciones si sabés que vas a pasar mucho tiempo expuesto al sol, o en el mar o pileta.

Fuente: Druni

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