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Salud

Para qué sirve la vitamina C en la piel

Por qué elegir productos que contengan este nutriente

La vitamina C se encuentra de forma natural en una gran variedad de alimentos, siendo los cítricos el ejemplo más citado. Se usa en una amplia gama de medicamentos de venta sin receta, como complemento dietético y un ingrediente clave en los productos para el cuidado de la piel.

Entre las principales propiedades y beneficios, encontramos su función antioxidante. Protege la piel de los radicales libres causados por la contaminación, el sol, o el tabaco y retrasa el fotoenvejecimiento y sus signos visibles.

El estrés oxidativo se manifiesta con  una piel con  aspecto apagado y cansado y este nutriente le aporta el estímulo que necesita para mantenerse joven y fresca.

No puede almacenarse en el cuerpo. Por lo tanto, cuando la ingerimos se reparte por todas aquellas áreas en la que es necesaria. Y, a veces, la piel no obtiene la cantidad que desearíamos.

Por eso, usar productos con vitamina C le proporciona ese extra de antioxidantes que necesita. Se deben tener en cuenta ciertos aspectos:

La fórmula de la vitamina C: algunas de sus formulaciones, como el ácido L-ascórbico, son más activas que otras y se ha investigado y probado su utilidad como principio activo para el cuidado de la piel.

Concentración: las investigaciones han mostrado que, para aportar efectos visibles en la piel, un producto necesita contener al menos un 8 % de vitamina C. Las formulaciones por encima del 15% no mejoran la eficacia y pueden causar algún tipo de irritación.

“Frescor”: la vitamina C pura se degrada cuando se expone al oxígeno, por lo que es más eficaz en un producto en el que el mecanismo de administración permita que se combine con el resto de la fórmula.

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