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Notas de Opinión

Confirmado: la corrupción no le importa a nadie

Kicillof, el delfín de Insaurralde y Mayra Mendoza arrasaron en la Provincia, en Lomas y en Quilmes a pesar de Chocolate, el yate y compañía.

Columna publicada originalmente en Clarín

Sería temerario afirmar que los casos más graves y recientes de corrupción en la Provincia de Buenos Aires acaban de ser validados por los votantes, pero es un hecho objetivo y verificable que, en términos electorales, no les importaron a nadie.

¿Es porque la gente establece otra escala de prioridades? ¿Es porque esa corrupción en la cúpula está igual de lejana del ciudadano de a pie que los dirigentes que la protagonizan? ¿Es porque robar es un hecho naturalizado, que ni siquiera entra en la consideración pública a la hora de entrar al cuarto oscuro?

Como fuere, los hechos de corrupción al descubierto, en las narices de todos, no configuraron de ningún modo un voto castigo en las elecciones nacionales de este domingo.

Casi que todo lo contrario.

Hay acción y reacción.

La acción: un hombre con 48 tarjetas de débito saca dinero cash para repartir “hacia arriba”; el jefe de Gabinete del gobernador Kicillof navega por el Mediterráneo en medio de una orgía económica; la intendenta de Quilmes queda envuelta en un extraño entramado de cooperativas manejadas por funcionarios suyos, a la vez beneficiadas con fondos públicos de su propio municipio.

La reacción: Kicillof gana la Provincia por casi 20 puntos de diferencia; el delfín de Insaurralde araña el 50 por ciento de los votos en Lomas de Zamora (donde el navegante del yate Bandido sigue siendo intendente en uso de licencia) y Mayra Mendoza es reelecta en Quilmes con más del 50 por ciento de los votos.

El caso de Chocolate Rigau -el hombre de las tarjetas en el Banco Provincia a quien dos jueces de cámara ya han tratado de proteger– está en plena investigación judicial, con muchas pistas preliminares que llevan directamente a dirigentes cercanos a Sergio Massa, el hombre que ayer fue el más votado para ser el próximo presidente de la Argentina.

El celular de Rigau -donde ya se anticipó que hay “abundante información”– debería ser analizado en los próximos días con su derivación más importante: si se confirma en el expediente el supuesto obvio de que la recaudación del puntero peronista de La Plata no era para él sino “para arriba”.

¿Podrá este caso intrincado, al que se quiso mantener en las sombras de entrada, abrirse paso hacia la verdad después de la legitimación en las urnas de Massa, Kicillof y Federico Otermín, el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense que firmó los nombramientos de quienes cobraban y ahora acaba de ser elegido intendente de Lomas por paliza?

También se pusieron en marcha diversas investigaciones contra Martín Insaurralde. Sobre todo, por lavado de dinero.

A la luz de los resultados de anoche, no es extraño pensar que, si no hubiese bajado su candidatura a primer concejal, el dirigente vinculado al juego en la Provincia igual hubiera sido elegido holgadamente para representar a los lomenses en el Concejo Deliberante local.

Es particularmente desalentador para la pésima elección de Juntos para el Cambio que el cierre de campaña de Patricia Bullrich haya sido, precisamente, en Lomas de Zamora.

Extraño bumerán contra la candidata fallida: fue a posicionarse como la antítesis de la corrupción en el distrito donde los votantes eligieron masivamente el continuismo de la gestión del escándalo.

Paradoja para el diván: Insaurralde, después Kicillof -Lomas de Zamora es crucial para ganar la Provincia- y después Massa -por la tracción de votos bonaerense- fueron los beneficiados.

A Bullrich, la movida “cantada” en los papeles de los estrategas de campaña para remarcar la corrupción en la vereda de enfrente no parece haberle sumado un solo voto.

Tras la investigación judicial por el tema de las cooperativas en Quilmes, Mayra Mendoza no sólo no perdió votos. Sacó ahora más que en 2019, cuando se transformó en la primera mujer intendenta de ese partido.

Eso, incluso a pesar de haber tenido un aumento en los delitos en las últimas cifras oficiales.

En Quilmes hubo un 10 por ciento más de delitos en 2022 con relación a 2021. Allí aumentó, sobre todo. el robo de autos.

Que la inseguridad tampoco mueve la aguja electoral también se ve en Lomas de Zamora, donde el oficialismo ganó no sólo surfeando sobre el yate de Marbella sino también sobre un aumento en los delitos del 11,7%.

Los robos a mano armada subieron un 19% entre 2021 y 2022 en el distrito judicial de Lomas, pero ese sufrimiento cotidiano no se refleja en lo más mínimo en el caudal de votos que cosechó el oficialismo local.

Un viejo cacique del conurbano suele decir que cada intendente sabe exactamente dónde le aprieta el zapato. Y que eso a veces coincide con la evaluación de los hechos públicos -por graves que luzcan- pero muchas otras veces, no.

En ese intríngulis del poder del conurbano profundo -tantas veces inexplicable- podría esconderse la lógica arrasada en la superficie del sentido común.

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