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Europa

El Papa Francisco visitó Francia y les pidió “responsabilidad frente a los inmigrantes”

El Sumo Pontífice participó de los “Encuentros Mediterráneos”, en los que se refirió a la inmigración como “una realidad de nuestro tiempo”, y que la solución no es rechazar, sino garantizar un amplio número de entradas regulares.

Desde Marsella, el Papa Francisco aseguró que Europa tiene la “responsabilidad” de afrontar la inmigración que llega a través del Mar Mediterráneo. Además, reclamó que el continente garantice “un amplio número de entradas legales y regulares” en cooperación con los países de origen.

A bordo del Papamóvil, Bergoglio fue acogido entre aplausos de los más de 60.000 fieles presentes, y llegó al Estadio Velódromo tras recorrer las calles de la ciudad. Entre los presentes en su discurso, se encontraron el presidente de Francia Emmanuel Macron y su esposa, y la presidente del Banco Central Europeo, Christine Lagarde.

En los denominados “Encuentros Mediterráneos”, donde obispos de países de la zona y jóvenes de todo Europa se reunieron para debatir sobre la inmigración, el Sumo Pontífice instó: “La experiencia de la fe genera sobre todo un salto ante la vida. Es lo contrario de un corazón aburrido, insensible a todo y a todos, aun al trágico descarte de la vida humana, que hoy es rechazada en tantas personas que emigran, en tantos niños no nacidos y en tantos ancianos abandonados”.

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Además, subrayó que Dios “visita con frecuencia a través de los encuentros humanos” y cuando el corazón “no permanece indiferente e insensible ante las heridas del que es más frágil”, cuando “algo se mueve dentro”. En un marco de renovadas tensiones dentro de la Unión Europea por las cuotas de acogida de personas que llegan a través del Mar Mediterráneo, el Papa instó: “Quien arriesga su vida en el mar no invade, busca acogida“.

Continuó: “El fenómeno migratorio no es tanto una urgencia momentánea, siempre oportuna para agitar la propaganda alarmista, sino una realidad de nuestro tiempo, un proceso que involucra a tres continentes en torno al Mediterráneo y que debe ser gobernado con sabia clarividencia: con una responsabilidad europea capaz de afrontar las dificultades objetivas”.

Por otra parte, afirmó: “Hay un grito de dolor que es el que más retumba de todos, y que está convirtiendo el mare nostrum en mare mortum, el Mediterráneo de cuna de la civilización en tumba de la dignidad“. “Es el grito sofocado de los hermanos y hermanas migrantes“, prosiguió.

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“Contra la terrible lacra de la explotación de los seres humanos, la solución no es rechazar, sino garantizar, en la medida de las posibilidades de cada uno, un amplio número de entradas legales y regulares, sostenibles gracias a una acogida justa por parte del continente europeo, en el marco de la cooperación con los países de origen”, cerró.

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