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“Quiero morir en la ruina”: el creador de los Free Shops regaló más de 8.000 millones de dólares

El multimillonario Charles Feeney donó todo su dinero. “Debes usar tu riqueza para ayudar a las personas”, dijo.

Charles Feeney cumplió 92 años. Durante su vida amasó una fortuna de 8.000 millones de dólares tras haber creado en 1960 el concepto de “Free shops“, hoy esparcidos por todo el mundo. Sin embargo, lejos de lujos y despilfarro, el multimillonario desde hace años que se desprende de su dinero.

Hay una frase que siempre tuvo presente: “Tuve una idea que nunca se fue de mi mente: que debes usar tu riqueza para ayudar a las personas”. Es así que hoy Feeney vive de una manera austera, no tiene casa, ni auto; y usa un reloj de 15 dólares. El departamento que habita con su esposa en San Francisco consta de sólo dos habitaciones.

Feeney ya era un empresario, pero en 1960 su cuenta bancaria se empezó a disparar. Vendía productos a los militares norteamericanos que viajaban a Europa en distintas tiendas, pero se iluminó y decidió que esas tiendas fueran libres de impuestos. De esta manera, arrancó su nueva empresa: Duty Free Shoppers, junto a su socio, Robert Miller. De ahí en más, el imperio de los locales sin impuestos a lo largo y ancho de todos los aeropuertos del mundo no dejo de crecer. Hoy tiene más de 9.000 empleados.

En 1982, a los 50 años, el magnate se empezó a desprender de sus millones. Mientras viajaba por el mundo iba aportando dinero a distintas causas y al final de 2016 se quedó con lo que consideró justo y necesario para vivir.

Algunas de sus donaciones consistieron en 870 millones de dólares destinados a causas sociales enfocadas en los derechos humanos, 76 millones para promover el Obamacare y 62 millones a grupos que trabajan para abolir la pena de muerte en Estados Unidos.

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Más de 700 millones los destinó a ayudar al sector de la salud, incluidos 270 para el sistema público de Vietnam.

Según su biógrafo, Conor O’Clery, Fenney cambió su visión tras leer el libro “Riqueza”, de Andrew Carnegie. La frase “morir rico es morir en desgracia” lo modificó para siempre.

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