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Salud

Para qué platos usar los diferentes tipos de quesos rallados

Algunas características de cada uno de ellos y tips para conservarlos

Según el tipo de rallador que se esté usando, las virutas del queso serán más o menos finas o tendrán forma de láminas. Sin embargo, no todos valen para rallar y, según los escogidos, se pueden obtener diferentes resultados apropiados para distintas recetas.

Quesos curados y semicurados para rallar

Estos de pasta dura, como el reggiano o el parmesano, aguantan bien la ralladura. Son adecuados para acompañar recetas donde se quiere que el queso sea un contrapunto de sabor y eleve un poco el punto de sal y aroma.

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Este tipo es usado para dar ese toque a platos de pasta tipo espaguetis o tallarines, espolvoreando por encima en el momento de servir. También se emplea en sopas o cremas para crear en la superficie una capa ligera con un toque de sabor potente. Se puede rallar o cortar en láminas finas y, además de usarlo como acompañamiento en platos calientes, también se emplea en ensaladas donde aporta aroma y sabor. Es recomendable usarlo en ensaladas de tomate, con un hilito de aceite de oliva virgen, sin más ingredientes.

Quesos semiblandos para rallar

Los quesos grasos y de pasta blanda como el gouda o la mozzarella o son los más ricos para agregar a elaboraciones que se quieran fundir. El problema es que, en ciertos casos, pueden ser demasiado blandos para rallar. Para solucionarlo, introducilos durante un par de horas en el congelador para que la pasta se endurezca y rallarlos después. Así se conseguirá un queso con suficiente grasa para que, una vez que se funda, aporte ese toque cremoso característico de los gratinados.

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Con los quesos de pasta semiblanda, su textura permite el rallado sin problema. Es recomendable que el corte sea con el rallador grueso, ya que facilitará el trabajo y, una vez fundido, dará igual qué tipo de ralladura se haya hecho. Se usan sobre todo para agregar a pizzas y otros platos que se quiera gratinar, como lasañas y canelones, sopas gratinadas, etc.

Otros tips:

– Una vez rallado, se puede personalizar para que tenga un toque especial. Para ello hay que rallar varios tipos diferentes y hacer la mezcla con los que sean del gusto personal.

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– También se les puede dar un toque de sabor diferente agregando alguna hierba aromática, como albahaca o menta, o ir un paso más allá y añadir una cucharadita de pimentón, pimienta molida o hasta curry.

– Para guardarlo, la opción más segura para su conservación es congelarlo, de manera que se pueda ir usando poco a poco según se vaya necesitando, sin que el resto se deteriore.

– Si se quiere conservar en la heladera, habrá que introducirlo en un tarro de vidrio o en una bolsa de plástico apta para alimentos sin nada de aire, si es posible, para que dure más tiempo. Cuando se guarde en un recipiente, si se puede hacer el vacío, más durará. Si no, se puede presionar hasta llenar el recipiente al máximo de queso y nada de aire.

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Fuente: Eroski consumer

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