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Notas de Opinión

Massa versus La Cámpora: la guerra de encuestas ya comenzó

El ministro de Economía se sigue mostrando hiperactivo, pero “Wado” de Pedro ya se mueve como candidato

Columna de opinión publicada originalmente en La Nación

Aunque la pugna dentro del oficialismo por definir al candidato presidencial dista todavía de estar resuelta, las últimas horas arrojaron algunas señales acerca de quién podría ser bendecido por Cristina Kirchner. Desde el momento en que la vicepresidenta de la Nación expresó en la entrevista televisiva que concedió el jueves pasado su esperanza en que “los hijos de la generación diezmada tomen la posta”, todas las miradas dentro del kirchnerismo se dirigieron al actual ministro del Interior y dirigente de La Cámpora, Eduardo “Wado” de Pedro, quien ayer mantuvo en Quilmes una reunión con Máximo Kirchner y con intendentes de la primera y la tercera secciones electorales, al cabo de la cual ocupó el lugar central para una foto que puede interpretarse como el mayor respaldo para una candidatura.

Si bien distintos observadores interpretan este gesto como un apoyo a la postulación presidencial de De Pedro, no se descarta que este pueda finalmente ser candidato a la gobernación bonaerense si Cristina Kirchner se decide a ofrecerle la candidatura presidencial al actual gobernador, Axel Kicillof.

Las probabilidades que tenía Sergio Massa de convertirse en el elegido de Cristina Kirchner, en cambio, parecieron diluirse algo, aun cuando el ministro de Economía se muestra dispuesto a seguir luchando por ese lugar. Su agenda diaria da cuenta de una hiperactividad con la que busca mostrar protagonismo y demostrar su decisión de enfrentar las crecientes adversidades derivadas del peor enemigo de su candidatura: la galopante inflación.

La involución de la situación económica mueve a cualquier observador a preguntarse cómo haría Massa desde su hipotética postulación presidencial para explicarle a la ciudadanía cómo resolverá en el futuro problemas que no es capaz de solucionar en el presente. A la posibilidad de que el índice del costo de vida, que en abril llegó al 8,4%, vuelva a subir en mayo, se sumó ayer el fuerte aumento del déficit fiscal primario experimentado el mes último.

Un reciente informe de la consultora Ecolatina señala que el empobrecimiento del tejido social actual refleja el peor escenario desde que se realizaron elecciones primarias abiertas (PASO) en 2011. Estos son algunos de los indicadores que fundan tal afirmación:

  • La tasa de pobreza ya supera el 40%, registro que no solo supone el nivel más elevado para un año electoral, sino que ese el mayor desde 2005.
  • La inflación superaría el 115% interanual en mayo, alcanzando niveles considerablemente superiores a los del resto de los años electorales y los mayores desde 1991, cuando se salió de la última hiperinflación. En ese sentido, la suba de precios se encuentra 70 puntos porcentuales por encima del último año electoral (2021), 60 puntos por arriba de 2019 y 90 puntos sobre el promedio de inflación anual del resto de los años electorales analizados.
  • El ingreso real de los hogares, tanto laboral como no laboral, se ha debilitado. El salario real (formal e informal) se ubica en 2023 en el nivel más bajo en comparación con todos los años electorales desde 2011.
  • Tanto el valor del salario mínimo como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la jubilación mínima exhiben una notable merma en su poder adquisitivo. El salario mínimo vital y móvil perdió el 37% de poder de compra respecto del que tenía diez años atrás. En el mismo período, la jubilación mínima cayó el 24% y la AUH, el 18%.
  • En un contexto en que crece la proporción de inquilinos, los alquileres también exhiben un encarecimiento. Por caso, actualmente un salario real del sector formal –el mejor posicionado– representa, según el trabajo de Ecolatina, cerca del 35% del costo de alquiler del monoambiente más económico de la Capital Federal, lo cual constituye el peor guarismo en comparación a otras previas electorales. En 2015, por ejemplo, el alquiler representaba el 25% del ingreso, bajo los mismos parámetros.
  • Si bien hubo una mejora en los principales indicadores del mercado de trabajo, con una tasa de desempleo hacia el cuarto trimestre de 2022 en los niveles mínimos en años electorales, un examen más profundo demuestra que la mayor cantidad de nuevos empleos de los últimos años correspondió a puestos informales y cuentapropistas. Estas dos modalidades explican el 72% de la totalidad del empleo generado.
  • Se afianza la tendencia al pluriempleo, ante la necesidad de sumar ingresos en familias cuyo poder adquisitivo tambalea. Del mismo modo, la probabilidad de ser pobre aun contando con un empleo viene creciendo.
  • La confianza en el Gobierno se encuentra en mínimos históricos, de acuerdo con el índice de la Universidad Torcuato Di Tella.
  • Con el propósito de retrasar la posibilidad de un escenario recesivo paralelo al de aumento de la inflación y sostener el consumo, Massa anunció ayer un plan de fortalecimiento del crédito al sector privado, que incluirá un incremento del 30% en los márgenes de compras en cuotas con tarjetas de crédito y del 25% en los márgenes de compras con tarjetas de crédito en un pago al igual que en los márgenes de adelanto en cuenta corriente a MiPymes.

La trascendencia de esta decisión fue minimizada por el economista Agustín Monteverde, quien consideró que ordenar desde el Poder Ejecutivo una determinación que compete a las entidades financieras constituye una “mala praxis”. Sostuvo que el aumento de los límites de las tarjetas de crédito “no puede ser algo que conceda graciosamente un gobierno, sino que debe surgir del análisis profesional que realicen las áreas de cada banco o entidad financiera, en función de los riesgos de incobrabilidad y de la liquidez y manejo del efectivo mínimo de cada institución bancaria”. Señaló también que “esta medida es puro humo” por cuanto “se trata de aumentos de limites nominales que ya se devoró la inflación, que fue del 32% en el primer cuatrimestre del año”.

Las dificultades económicas presentes no son la única valla para la postulación presidencial de Massa. En la óptica de analistas, si el actual ministro de Economía llegara a convertirse en presidente de la Nación, debería enfrentar los mismos problemas que padeció Alberto Fernández, dado que Cristina Kirchner, en su carácter de gran electora, buscará imponerle iguales condicionamientos.

El titular del Palacio de Hacienda intentará imponer su mejor posición relativa en algunas encuestas que lo muestran como la figura con el techo electoral más alto entre los potenciales postulantes presidenciales del Frente de Todos.

Tanto los estudios de Opina Argentina, que dirige Facundo Nejamkis, como los de FGA, la consultora de Federico González, lo ubican como el dirigente de la coalición oficialista con mayor sumatoria de voto seguro y probable.

Nejamkis le asigna a Massa un 6% de voto seguro y un 29% de voto probable, contra un 8% de voto seguro y un 18% de voto probable para Kicillof. “Wado” De Pedro cosecha un 3% y un 17%, respectivamente.

La consultora Federico González y Asociados, en el caso de que el Frente de Todos presente un único candidato presidencial en las PASO contra Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta y Facundo Manes, por Juntos por el Cambio, y Javier Milei, por La Libertad Avanza, le asigna a Massa un 24,7% de intención de voto. En el mismo escenario, Kicillof obtendría el 18,9% y De Pedro, el 14,3%. Tales resultados se basan en una muestra nacional de 2400 personas en condiciones de votar consultadas en forma online entre el 12 y el 19 de mayo.

Otra encuesta, de la consultora Analogías, concluida en los últimos días entre 1130 encuestados, sin embargo, le otorga a Kicillof una intención de voto del 31,1%, superior a la de Massa (27,9%) en el caso de que el Frente de Todos lleve a un único postulante.

La guerra de encuestas ha comenzado. Pero la principal contra del ministro de Economía es el riesgo de que, una vez confirmada su hipotética candidatura presidencial, esta termine sucumbiendo en el medio de la campaña electoral si se produce el infierno tan temido, derivado de una espiralización de la crisis socioeconómica.

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