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Salud

Cómo hacer para que tu perro no sea miedoso ni inseguro

Consejos para aumentar su seguridad

Por lo general, el miedo excesivo y la inseguridad en perros están asociados a tres principales factores: las experiencias vividas, la socialización y su herencia genética.

Respecto a la herencia genética, algunas razas son naturalmente más miedosas que otras, pero su predisposición hacia el temor puede variar ante los diferentes factores de miedo no social como los ruidos fuertes y el miedo a lo desconocido o a los extraños. En este sentido, el tamaño y la composición corporal juegan un rol clave.

Así mismo, un can que no aprendió a interactuar armoniosamente con otros individuos, estímulos y ambientes a lo largo de un adecuado proceso de socialización, tiende a mostrarse muy miedoso ante situaciones inesperadas.

Las experiencias vividas son las vivencias traumáticas asociadas a diferentes tipos de maltrato físico o psicológico, pero también haber vivido mucho tiempo con una enfermedad que causaba mucho dolor. Además, el miedo excesivo y ciertas fobias pueden derivar de una asociación negativa ante determinados estímulos u objetos.

No podemos cambiar su información genética, pero sí trabajar sobre los otros dos factores para su respuesta ante el miedo, fortalecer su confianza y prevenir una conducta insegura y excesivamente miedosa. Tampoco es posible ni recomendable quitarle completamente el miedo, ya que se trata de una emoción básica y fundamental para su supervivencia.

Respetá el destete natural antes de adoptar

Si bien el proceso de destete empieza en la tercera o cuarta semana de vida, se recomienda que permanezcan con su madre hasta dos dos o tres meses.

Trabajá en su socialización

Este periodo comienza alrededor de las tres semanas y finaliza alrededor de los tres meses y es cuando aprenden junto a su madre y hermanos los códigos fundamentales de su comunicación y conducta social. Empezá a presentarlo a diferentes estímulos, individuos y entornos para que pueda asimilarlos más fácilmente como parte de su vida y aprenda a relacionarse con ellos de forma positiva. Si adoptaste a uno adulto, con paciencia podrás socializarlo en esta etapa.

Ganate su confianza

Paralelamente y desde la llegada a su nuevo hogar, dedicale tiempo a ganar su confianza. La calidad de este vínculo influye en la educación y el comportamiento, porque si no tiene la confianza de expresarse libremente en su casa o no puede relacionarse de forma amigable con su tutor, será más difícil que se sienta lo suficientemente seguro para interactuar con otros individuos y entornos desconocidos.

Usá el refuerzo positivo

Elegí bien los métodos que usarás para educarlo, pues serán determinantes para fortalecer o debilitar el vínculo y la confianza. El uso incorrecto del regaño, el encierro y el castigo físico, contribuyen en que te tenga miedo y se sienta confuso en relación a su conducta. Apostá por el refuerzo positivo para estimular su aprendizaje y enseñarle las normas de convivencia.

Mantenelo ejercitado

Los paseos diarios le permitirán ejercitarse e interactuar con una mayor diversidad de individuos, estímulos y entornos. La actividad física y la estimulación mental previenen problemas de comportamiento relacionados con el estrés y el aburrimiento.

Si padece problemas más complejos, como fobias, necesitará un tratamiento específico con un profesional para superar las experiencias traumáticas que lo llevaron a tener dicho comportamiento.

Fuente: Experto animal

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