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Judiciales

Las últimas palabras de Graciela Sosa que hicieron llorar a Máximo Thomsen

La madre de Fernando Báez Sosa abrió la segunda jornada judicial con un último discurso. Le siguió el alegato del abogado defensor, Hugo Tomei.

En la última jornada de alegatos, cuyo turno le correspondió a la defensa de los imputados, el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Dolores le ofreció a la familia de Fernando Báez Sosa la posibilidad de dar sus últimas palabras en el caso. Fue Graciela Sosa, la madre del joven asesinado, quien hizo su alocución ante la atenta mirada de los presentes, los jueces y los rugbiers acusados.

“Me costó muchísimo estar en este lugar, venir a este pueblo en Dolores. Nunca me atreví a mirar los videos y acá los tuve que ver reiteradas veces, miles de veces. Me costó horrores ver la forma en la que asesinaron a mi hijo“, comenzó Sosa en su alocución.

La mamá de Fernando recordó cómo era su hijo y la sensación que la atraviesa actualmente: “Nunca pensé que estaría en este lugar. Siempre pensé que algún día mi hijo se recibiría y que estaría viendo cómo él defendía a la gente, pero nunca pensé estar presenciando su asesinato”, comentó.

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Además, manifestó que siente un angustia “impresionante” e inolvidable para ella. “Cuando mi hijo levantaba su mano implorando piedad, mientras le seguían dando patada tras patada, tenía esa sensación como madre de tirarme sobre él, de poder ayudarlo para que esas patadas fueran para mi“, expresó.

Y sumó: “Yo daría la vida por mi hijo, un chico bueno, decente, que nunca creyó en la maldad. Antes de irse yo le decía: ‘Cuidate mucho Fer, cuando hay pelea tratá de huir, tratá de buscar a alguien para que te ayude’, y él siempre me decía: ‘Yo no creo en la maldad’”.

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Para terminar, Sosa volvió a pedir justicia por Fernando: “Quiero que paguen lo que le hicieron, no le tuvieron piedad para nada. Solo deseo justicia”, concluyó. Su discurso conmovió a los presentes, entre ellos a Máximo Thomsen, uno de los principales apuntados por el asesinato. El joven rugbier se lo vio secándose las lágrimas en reiteradas ocasiones.

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