Seguinos en nuestras redes

Notas de Opinión

Alberto se abraza a Cuba y Venezuela para olvidar las críticas de EEUU

Nuestro presidente descubrió que llevarse bien con las dictaduras es compatible con su alianza con Cristina y su guerra contra la Justicia, mientras que convivir entre las democracias le resulta dificilísimo. La presencia de Lula tal vez permita ilusionarse con una izquierda más democrática en la región, pero no en nuestro país

Columna publicada originalmente en Todo Noticias

La diplomacia del Alberto Fernández sigue batiendo récords de oportunismo y patetismo. Ahora recibe como grandes amigos a Miguel Díaz Canel de Cuba y a Nicolás Maduro de Venezuela, para olvidar el último desplante del gobierno de Joe Biden.

Hace un tiempo la Cancillería argentina publicitó que Fernández había invitado a su par norteamericano a participar de la reunión de la CELAC en Buenos Aires que va a realizarse esta semana. Era un convite con bajísimas chances de aceptación, pero de todos modos valía como indicio del interés del gobierno argentino en mantenerse cerca de Washington, y en lo posible concretar el postergado encuentro con el líder demócrata.

La semana pasada, mientras se aprontaba la reunión del mencionado organismo regional, que le toca presidir a nuestro país, se recibió una noticia que dejó en claro no solo que Biden no vendría, sino que ese bendito y ansiado encuentro entre los dos presidentes no iba a tener lugar tampoco en otra ocasión. La administración norteamericana hizo saber de su disgusto por la ofensiva oficial contra la Corte Suprema.

Publicidad

“Creemos necesario que todos los protagonistas institucionales de la Argentina respeten la democracia y la separación de poderes”, declaró el Departamento de Estado. Y debía saber que lo de la “división de poderes” sonaría a ofensa en los oídos de las autoridades locales, que entienden que ella no es más que una excusa para usar la Justicia en su contra, sea en causas de corrupción o, como la que ahora más las desvela, en disputas entre niveles de gobierno por la distribución de recursos.

Así que el Gobierno argentino consideró el planteo como una injustificada ingerencia en los asuntos internos del país, como si preocuparse por la vigencia de la democracia en otras naciones fuera parte de una conspiración imperial. Y promocionó consecuentemente a la CELAC como una organización que “no se inmiscuye en la vida política y económica de ningún país”, una forma elegante de justificar que avala todo tipo de dictaduras y atropellos. Para que a continuación Alberto Fernández estuviera cómodo dando una eufórica bienvenida a sus pares más antinorteamericanos y autoritarios. Lástima que la CELAC no incluye también a Rusia o Irán, aunque sí lograría, tal vez para aumentar la tensión con EEUU, también un saludo virtual del presidente chino.

Seguramente Alberto hubiera recibido sonriente de todas formas a Díaz Canel y Maduro, pero el distanciamiento con Washington le dio un sentido especial a encuentros que en otras circunstancias podrían haber sido solo protocolares.

Aunque, para nuestro primer mandatario, la venganza va a tener sabor a poco. Y va a tratar de disfrazarla y compensarla poniéndole aún más empeño a otro encuentro, el que tendrá con Lula da Silva, de indiscutibles credenciales democráticas, además de amigo de la casa.

Publicidad

El regreso de Lula al poder en Brasil ha sido sin duda una buena noticia para el oficialismo local. Y es también, vistas las alternativas, una buena para la democracia en ese país y en la región. Pero como suele suceder, hasta lo que le viene bien y regalado a nuestro actual gobierno, él lo aprovecha mal. Parece haber convencido a los funcionarios albertistas de que tienen ahora las espaldas más protegidas para hacer tonterías. Como abrazarse con dictadores repudiados en todo el mundo democrático, o violar la división de poderes en casa. Con Lula a su lado creen tener espacio para “correrse a la izquierda”, tachar cualquier medida judicial de lawfare y a los opositores de golpistas.

Es lo que transmite el gobierno nacional, en una nueva muestra de diplomacia ideológica, en el documento recientemente dado a conocer en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Allí se acusa de antidemocráticos y violadores de derechos a la Justicia, los medios y los partidos de oposición, es decir, en todos lados del mundo los tres pilares que aseguran la democracia y las libertades. Pero que en el mundo al revés del oficialismo local son un obstáculo para que él logre la felicidad del pueblo. Ni Putin, ni los ayatollas, ni Maduro lo hubieran expresado mejor.

El problema para estos planteos es que la presencia de Lula no va a cambiar en nada la opinión norteamericana ni la del resto de las democracias del mundo sobre lo que sucede en nuestro país. Ni va a lavarle la cara a un gobierno poco confiable tanto en el terreno institucional como en el económico y el internacional, ni darle mayor crédito a ninguna simulación de credenciales de moderación y respeto democrático a que aspiren nuestras autoridades.

Está claro que la nueva gestión en el país vecino va a estar asediada por problemas de todo tipo, así que más allá de esta visita a Buenos Aires y las cartas de intención que se firmen, difícilmente le vuelva a prestar mayor atención a nuestro país durante el resto del año, o por varios años. El sueño de reflotar las relaciones bilaterales, el Mercosur, o cualquier otra cosa de la mano del nuevo gobierno brasileño va a tener que esperar, al menos que la situación para él se estabilice. Y también que la Argentina recupere algo de la credibilidad y la sensatez perdidas en los últimos años.

Publicidad

Lo que exige dejar de hacer locuras, de ser una usina de desconfianza, y saber acomodarse además a las pautas más fragmentarias, inestables y complejas que rigen las relaciones regionales actualmente, en comparación con las que imperaron en el anterior período lulista-kirchnerista, a principios de siglo. Ante todo, aceptar que ya no es tan fácil como entonces presentar los intereses de los gobiernos como si fueran los intereses permanentes de los países mismos.

Esta es una de muchas cosas tan obvias como gravitantes que pasan desapercibidas para Alberto y su gente, por lo que no han dejado de pifiarla en casi todas sus iniciativas de política exterior.

Por el bien de Brasil y por su propia supervivencia, Lula está obligado en cambio a reconocer esa circunstancia y adaptarse. Lo que supone que regionalmente también va a tener que abstenerse de hacer macanas, por ejemplo, de insistir en practicar una diplomacia ideológica como la que en sus anteriores gestiones muchas veces utilizó. Y como la que también practicó, aunque en sentido opuesto, Jair Bolsonaro. Ojalá avance por ese camino e influya positivamente en otros gobiernos latinoamericanos en el mismo sentido. Nosotros mientras tanto seguiremos padeciendo bolsonarismo de izquierda, y tendremos que esperar al cambio de administración para poder aguardar algo más sensato.

Publicidad

Entrevistas Nexofin

Entrevista a Mayra García: sus inicios, periodismo político y el vínculo con el poder

En diálogo con Nexofin, la periodista de IP Noticias, El Nueve y Jefa de Política en Noticias Argentinas (NA) comparte su entrada al medio, detalla su rutina de trabajo y opina sobre el panorama electoral 2023

“Una información real y con valor periodístico tiene que publicarse, más allá de la incomodidad que pueda generar. El periodismo no nace para ser amigo del poder”, comparte Mayra García sobre su sello de trabajo.

Se preocupa en ejercer un periodismo coherente y transparente, cubriendo el segmento política para diversos medios de comunicación.

Mayra se inició en la gráfica como pasante en la agencia Noticias Argentinas (NA) en diciembre del 2005. Luego, entre 2007 y 2013, estuvo acreditada en el Congreso Nacional, lo que comenzó a acercarla al mundo de la cobertura política.

“Al igual que en el resto de las secciones, es clave entablar vínculos con las fuentes y estar en el lugar de los hechos”, explica la protagonista a NEXOFIN, en el ciclo “Charlas de WhatsApp”.

Publicidad

Hoy se encuentra como Jefa de Política de la mencionada agencia de noticias, y además está presente en radio con los programas Segunda Vuelta, por FM Milenium 106.7 (Martes de 23 a 24), y Sábado a la tarde, en la AM 750 (Sábados de 17 a 19).

Ese crecimiento profesional continúa firme, ya que se la puede observar desde el 2021 en la pantalla de IP Noticias como columnista política.

En diálogo con Nexofin, la periodista de IP Noticias, El Nueve y Jefa de Política en Noticias Argentinas (NA) comparte su entrada al medio, detalla su rutina de trabajo y opina sobre el panorama electoral 2023.

Nexofin (N): ¿Cómo fue tu entrada al periodismo?

Publicidad

Mayra García (MG): Empecé en gráfica, en la agencia Noticias Argentinas (NA) como pasante en diciembre de 2005.

Al principio escribí en varias secciones y poco a poco me fui inclinando por la política.

Entre 2007 y 2013 fui acreditada en el Congreso Nacional y después pasé a la edición de la sección Política.

La experiencia en radio comenzó en 2016 y la televisión en 2021.

Publicidad

Publicidad

N: Para quienes no te conocen, ¿cuáles serían tus pilares como profesional?

Siempre intento comunicar de manera simple, coherente y dejando de lado mis preferencias personales.

Guadalupe Regalzi y Mayra García en el programa Tarde a tarde (lunes a viernes de 17 a 20) por la pantalla de IP Noticias

N: Si hablamos de la carrera, ¿qué consejo le das a las personas que siguen la parte política?

Al igual que en el resto de las secciones, es clave entablar vínculos con las fuentes y estar en el lugar de los hechos.

En épocas en que todo se maneja por WhatsApp, es clave mantener las viejas costumbres y tratar cara a cara con los protagonistas.

Publicidad

Noelia Barral Grigera, Sergio Olguín, Mayra García y La Bombonera

N: Hoy estás en la pantalla de IP Noticias, en Radio AM 750 y en Segunda Vuelta por FM Milenium 106.7, ¿cómo te organizas con la rutina?

De lunes a viernes arranco la jornada en la agencia NA y después voy al canal. Los martes, sumo radio en Milenium por la noche y en la 750 estoy los sábados.

Te puede interesar:

Entrevista a Jazmín Bullorini: internas electorales, panorama político 2023 y una anécdota en el Congreso de la Nación

Entrevista a Nacho Corral: política en pandemia, uso de redes sociales y el arribo a Vorterix

Publicidad

Entrevista a Sergio Farella: el accionar de los jueces, el caso que lo marcó y su fanatismo por Banfield

Entrevista a Pablo de León: cultura del trabajo, docencia y los pasillos de la política

Entrevista a Gonzalo Aziz: sus inicios, un viaje a España y el desafío de Hacer un puente

Entrevista a Nicolás Artusi: cuántos cafés toma por día, cafeterías recomendadas y una pregunta para Agatha Christie

Publicidad

N: ¿Algún desafío pendiente a nivel laboral o personal?

Seguir sumando experiencias y que el periodismo me lleve por lugares inesperados, como hasta ahora.

N: Sos Jefa de Política en Noticias Argentinas, ¿consideras que el periodismo debe incomodar al poder?

Una información real y con valor periodístico tiene que publicarse, más allá de la incomodidad que pueda generar.

Publicidad

El periodismo no nace para ser amigo del poder.

Mayra García, Mariano Casal y Jazmín Bullorini en Segunda Vuelta (martes de 23 a 24) por FM Milenium 106.7

Publicidad

N: ¿Qué tema falta hoy en la agenda argentina?

Nos falta mucho en agenda ambiental, cambio climático. Entiendo que hay cuestiones más urgentes, pero se está perdiendo tiempo valioso.

Te puede interesar:

Entrevista a Malena de los Ríos: estudio político, formación en locución y el periodismo como servicio

Publicidad

Entrevista a Manu Jove: satisfacción profesional, tragedia de Time Warp y la ilusión por Quilmes

Entrevista a Paula Rossi: breaking news, multitasking y el aporte de datos al periodismo

Entrevista a Silvia Fesquet: desigualdad de género, proyectos y el detrás de escena de “Tiene la palabra”

Entrevista a Victoria Vanella: comunicar para informar, oportunidades y la situación ambiental en la Argentina

Publicidad

Entrevista a Lucila Entin: atracción por la comunicación, coberturas periodísticas y el machismo en los medios

N: Comienza un año electoral, ¿cuál es tu proyección sobre el 2023?

Un año de campaña muy fuerte y una polarización difícil de superar. Final abierto.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿virtudes y defectos?

En cuanto al trabajo, diría resolutiva y ocurrente. El defecto es la procrastinación.

Publicidad

N: ¿Club de fútbol?

Boca Juniors.

N: ¿El gol que más gritaste?

Por fuera del Mundial, los goles de Martín Palermo al Real Madrid en el 2000.

Publicidad

N: ¿Una canción favorita?

La que quieras, no tengo una sola. Me gusta ahora la nueva de Miley Cirus – Flowers.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Mayra García es…?

Una persona que trabaja para ser cada día mejor.

Publicidad
Continuar leyendo

Notas de Opinión

El Papa Francisco también se baja del barco K

El Pontífice hizo dos críticas durísimas al Gobierno. Señaló que la pobreza es del 52% y que la inflación es “impresionante”. Está quebrado su vínculo con Alberto y ya no se habla con Cristina

Columna publicada originalmente en Infobae

El link corrió como una centella por los smartphones de la Casa Rosada. Dentro del whatsapp, el título adelantaba la gravedad de la declaración.

No era el mejor momento. La Cumbre de la CELAC había sido un fiasco y el repudio extendido a los dictadores latinoamericanos empañaba la visita de Lula. El dólar pasaba los 384 pesos y ahora esta frase inesperada del Papa Francisco.

“En el año ´55, cuando terminé mi escuela secundaria, el nivel de pobreza era del 5%. Hoy la pobreza está en el 52% ¿Qué pasó? Mala administración, malas políticas. Argentina en este momento, y no hago política, solo leo los datos: tiene una inflación impresionante”.

Publicidad

No era Mauricio Macri. No era Horacio Rodríguez Larreta ni Patricia Bullrich. No era Javier Milei. Era el Papa Francisco, el mejor aliado con el que habían contado Alberto Fernández y Cristina Kirchner en el inicio de la gestión. El Pontífice les avisaba como para que entendieran: él también se bajaba del barco kirchnerista.

Te puede interesar: Dura crítica del papa Francisco a la política económica argentina: “La pobreza está en un 52%, ¿qué pasó?, mala administración, malas políticas”

El Presidente, el ministro de Economía, Sergio Massa, y la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, recibieron la noticia de la frase papal en silencio, como si se tratara de una muerte. A uno de ellos le terminó brotando una respuesta, desencajada y argentina. “La puta madre que los parió…”.

A medida que llegaban los detalles, la cosa se ponía peor. No se trataba de un equívoco ni de una frase dicha a las apuradas.

Publicidad

El Papa Francisco le había dado un extenso reportaje, el primero que concedía desde la muerte de su antecesor alemán Benedicto XVI, a la agencia estadounidense Associated Press. No es cualquier medio. Es la cooperativa periodística que financian los diarios, las radios y los canales de TV de EE.UU. En sus oficinas de Nueva York trabajan 3.300 empleados. Uno de ellos, la experimentada periodista Nicole Winfield, fue quien se sentó frente al Pontífice. Se conocían bien. Ella tiene más de veinte años como corresponsal en Roma y en el Vaticano. Y ha sido una investigadora implacable de los abusos sexuales en la Iglesia.

El Papa habló de la homosexualidad. “No es un delito”, dijo, y la frase recorrió el planeta. Habló de la paciencia que hay que tener con China y de cómo extraña las charlas con Benedicto cuando tiene un problema. Sabe que luego de su muerte, los obispos más conservadores ya no tienen obstáculos para atacarlo.

Pero las frases del Papa que preocupan al mundo no son las que preocupan a la Casa Rosada. Francisco agitó un número en la entrevista con AP que congeló a la mayoría de los ministros. Habló de la pobreza y precisó que “está en el 52%, ¿qué paso?”.

Todos los informes estadísticos serios sobre la pobreza en la Argentina señalan que, durante el 2022, ya ha cruzado el 50%. Pero esa cifra baja algunos puntos si se consideran los planes sociales. ¿A qué se refería el Papa entonces con el 52%?

Publicidad

El Observatorio de la Deuda Social que administra la Universidad Católica Argentina es el que elabora el índice más riguroso junto con la medición oficial que hace el Indec. Ese informe calcula que la pobreza en la niñez ronda el 52%. Ese es el dato estremecedor que el Papa le transmitió al mundo. Dato que tiene un agravante. La pobreza infantil viene siempre de la mano de la desnutrición.

Daniel Arroyo: “El Papa tiene razón en todo”

“El Papa tiene razón en todo lo que dice y está apuntando al núcleo del problema argentino que es la extensión de la pobreza, sobre todo en las infancias. Ojalá que la pobreza ocupe el centro del debate en las próximas elecciones”, explica el diputado Daniel Arroyo ante la consulta de este periodista. Arroyo fue el ministro de Desarrollo Social durante la pandemia y es uno de los dirigentes que más ha investigado el tema de la pobreza. Su coincidencia con el Papa es una crítica al gobierno que integró.

La respuesta oficial a las frases del Papa no sorprendió a nadie. La vocera del Gobierno, Gabriela Cerruti, ensayó el argumento de estos tiempos en la gestión Fernández-Kirchner-Massa.

Publicidad

“Yo leía recién lo que dijo (el Papa) y cuando dice que la política hizo que la economía estuviera como está, todos sabemos que es producto de los cuatro años del macrismo que estamos remontando. Porque, cuando pasa la derecha, sea Bolsonaro o Macri, lo que hace es tierra arrasada. Y el gobierno que vuelve tiene que reconstruir todo de nuevo. Argentina se despertó, y ya se puso en marcha la maquinaria para que estemos mejor”.

Es una asombrosa interpretación para un gobierno que tiene, al día de hoy y además de la pobreza infantil en el 52%, una inflación anual del 94,8% y una acumulada del 300% desde que comenzó la gestión en 2019. A once meses del final del mandato, Alberto y Cristina ya suman más inflación que la inflación total del período Macri (295,7%). “La inflación es auto construida; está en la cabeza de los argentinos”, ensayó esta semana el Presidente con pretensión psicológica, demostrando que su manejo del disparate se mantiene en contante superación.

Y un dato más que contradice la hipótesis Cerruti: las dos etapas con el índice más alto de pobreza fueron en 2002, con Eduardo Duhalde (52%) como presidente, y la actual que se aproxima en magnitud. Ambos son períodos administrados por el peronismo.

Claro que la reacción del Papa Francisco se entiende un poco más cuando se escarba en el desencuentro político entre el Jefe de la Iglesia Católica y el gobierno kirchnerista, al que respaldó en la campaña electoral de 2019 y al que acompañó con gestos inexcusables en los años siguientes. Bergoglio siempre recibió con sonrisas a Cristina, a los integrantes de La Cámpora y a la esposa del Presidente, Fabiola Yáñez. En cambio, siempre exhibió su rictus más amargo para las visitas de Macri y de su familia.

Publicidad

Evidentemente, las cosas han cambiado para el Papa con la decadencia del Gobierno y el derrumbe de las cifras económicas. Hay que consignar cuatro cuestiones fundamentales.

1.- La relación del Papa Francisco con Alberto Fernández está en su peor momento. No le perdona al Presidente la sanción de la ley del Aborto. Y considera erradas dos de sus decisiones: la de haberle quitados fondos de la Coparticipación Federal a la Ciudad de Buenos Aires para dárselos a la Provincia, y la de atacar e intentar destituir a los miembros de la Corte Suprema. El Papa cree, además, que el Presidente muchas veces sobreactuó el vínculo con el Vaticano para obtener réditos políticos.

2.- También se ha deteriorado la relación del Papa Francisco con Cristina. Ya hace tiempo que no se hablan ni se encuentran.

3.- Tampoco es fraterna la relación del Papa Francisco con Sergio Massa, con quien nunca se reunió. Hay un cortocircuito de vieja data, que es el supuesto impulso político que el hoy ministro le habría dado al obispo de Zárate-Campana, Oscar Sarlinga, para que reemplazara a Bergoglio en el arzobispado de Buenos Aires. El Papa nunca se refirió públicamente a la cuestión.

Publicidad

4.- Hay dos hombres de estrecha relación con el Papa Francisco que integraron el Gobierno, y que ahora ya no están. Gustavo Beliz, quien fue asesor estratégico del Presidente. Y Martín Guzmán, que fue ministro de Economía, y a quien el Pontífice le facilitó sus vínculos amables con la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, la búlgara Kristalina Georgieva. Con las ausencias de Beliz y de Guzmán, el canal de diálogo entre el Papa Francisco y el gobierno kirchnerista se reduce al formal de la Secretaría de Culto, y a operadores políticos de segunda línea.

En las últimas horas, los dirigentes de Juntos por el Cambio observaron con cautela el estallido entre el Papa Francisco y el gobierno kirchnerista. La evaluación primaria es que Bergoglio intenta ubicar a la Iglesia argentina en el centro de la escena con la crítica socio económica y más despegada de la gestión en decadencia de Alberto y Cristina. “Son los primeros movimientos ante la posibilidad de un cambio en el Gobierno”, asegura uno de los pocos dirigentes opositores que mantiene relación con Roma.

Es interesante la entrevista del Papa Francisco con Associated Press. Esta vez no repitió el error de igualar la situación de Rusia y Ucrania, como lo había hecho en reportajes anteriores. El aire de justificación a la invasión rusa que transmitieron sus palabras provocó críticas durísimas de los gobiernos de la Unión Europea, y también del propio presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.

Esta vez, el Pontífice respondió en tono amable y a veces hasta relajado sobre las cuestiones más íntimas de su vida actual. Associated Press recuerda que el año pasado el Papa debió enfrentar una operación de la rodilla y la extirpación de 33 centímetros de sus intestinos. Son intervenciones siempre complicadas para un hombre de actividad intensa y 86 años.

Publicidad

“Estoy bien de salud. Por la edad que tengo, estoy normal. Puedo morir mañana, pero vamos, está controlado”, bromeó, con la dosis de ironía que lo acompañó en toda su trayectoria.

Francisco también dejó en claro que, al menos por ahora, no hay indicio alguno de que vaya a viajar a la Argentina. “Por el momento no. Estuvo programado en 2017, Chile, Argentina y Uruguay. Noviembre, ¿qué pasó?. Bachelet terminaba su mandato y yo quería ir a visitar a Michelle. Lo pasamos a diciembre, pero caer en enero a Argentina, uno no encuentra ni al perro en la calle. Hicimos Chile y Perú, y después ya no se reprogramó más”. El Papa deja toda la sensación de que el no al reencuentro con su país de nacimiento parece definitivo.

La pobreza del 52% y la inflación “impresionante” no son las únicas referencias que el Papa ofrece sobre la Argentina. De repente, matiza la entrevista con una narración novelada. La cuenta casi como una parábola, de las que abundan en los Evangelios. Pero no. Es un relato sobre los argentinos.

“Los ángeles custodios de los países se fueron a quejar a Dios y le dijeron: `Fuiste injusto con nosotros porque a cada uno nos diste una riqueza, minería, agricultura, ganadería, y a los argentinos les diste todo. Tienen todas las riquezas´. Dicen que Dios pensó un poco, y dijo: `Para equilibrar les di a los argentinos…´. Que no se enojen, es un chiste. Yo soy argentino, pero algo de verdad hay. No terminamos de llevar adelante nuestras cosas”.

Publicidad

Es un chiste, dice el Papa Francisco, a las audiencias de todo el planeta. Pero él sabe perfectamente que lo suyo no es un chiste. Es una descripción descarnada de los argentinos que hace el jefe espiritual de mil quinientos millones de personas. Algo de verdad hay, admite al final, el hombre que también nació en la Argentina y que lleva en su propia piel las marcas de una tierra surcada por las contradicciones.

Continuar leyendo

Notas de Opinión

¿Y si Steve Jobs hubiese abierto su empresa en Argentina?

Tenemos talentos incluso de la misma talla, pero nos sobra algo que nos tiene anclados: regulaciones, gobierno grande, sindicatos mafiosos y políticos que si ven a un emprendedor teniendo éxito lo castigan con impuestos, burocracias y leyes que frenan el progreso

Columna de opinión publicada originalmente en Infobae

En el libro “¡Crear o morir!” (2014), Andrés Oppenheimer se hizo una pregunta que casi una década más tarde sigue vigente: ¿por qué nos cuesta tanto que aparezcan individuos de la talla de Steve Jobs, Mark Zuckerberg o Bill Gates en América Latina?

Tenemos talentos incluso de la misma talla, pero nos sobra algo que nos tiene anclados: regulaciones, gobierno grande, sindicatos mafiosos y políticos que si ven a un emprendedor teniendo éxito lo castigan con impuestos, burocracias y leyes que frenan el progreso.

Es la intervención del Estado en la economía la que limita la innovación, la creación de empleo y las mejoras en la calidad de vida de los argentinos. Poco podría haber logrado un Steve Jobs, por ejemplo, en países como Argentina, Venezuela o muchos de los países que se suman a las filas del gobierno grande en América Latina. Porque abrir una empresa en el garaje de tu casa es ilegal y cada día se hace más complicado ahorrar dinero para invertirlo en un país donde abunda la inflación y falta la seguridad jurídica. La pregunta es la siguiente: ¿cuánto talento, empleo y éxito nos estaremos perdiendo?

Publicidad

Dicho esto, queda claro que la prosperidad de una economía no depende de sus recursos naturales, pero sí de la educación de calidad, de la apertura al mundo y al comercio internacional, de sus científicos, de sus emprendedores (desde las pequeñas y medianas empresas hasta las más grandes) e incluso de sus niveles de transparencia y la necesaria división de poderes para limitar la aparición de caudillos mesiánicos de todo tinte político.

Pero primero nos toca entender la figura del empresario o emprendedor. Una figura extremadamente demonizada a lo largo de mundo y de manera injusta. Para lograr entenderlo vamos a tener que identificar y distinguir a los actores del juego.

Esa demonización suele suceder debido a un personaje específico: el falso empresario, “empresaurio” o amigote del poder que consigue beneficios y privilegios dentro de un mercado regulado gracias a las políticas proteccionistas y que se encuentra en las antípodas del libre mercado. Estos sujetos se benefician de que al consumidor le cueste todo más caro y tenga una calidad cada vez peor de los productos que consume, mientras le venden el cuento del “precio justo”.

Pero ahora hablemos de los empresarios reales, los que hacen las cosas bien. Un empresario o un emprendedor puede ser el ferretero, la panadera, la dueña del mercado de la zona, el quiosquero, etc. Son aquellas personas que gestionan un negocio, una compañía (de cualquier tipo y tamaño) y buscan beneficios económicos por medio del esfuerzo, el trabajo y la dedicación. A su vez, generan empleo para otras personas que también trabajan en su negocio.

Publicidad

Los empresarios, los emprendedores, son los actores clave de las sociedades productivas, innovadoras y ricas. Por castigarlos como los castigamos en Argentina nos va como nos va, y es una lástima porque los argentinos tenemos todo para ser un país exitoso, próspero y con crecimiento económico.

En un entorno libre y sano, serán cada vez más las personas que abran sus propias empresas y tengan mayores oportunidades para seguir creciendo en su vida profesional, cumpliendo sus propias metas y apostando por la dignidad humana.

Pero ahora te invito un rato a que repasemos las más espectaculares invenciones de la historia (y ya te cuento para qué): en 1450 se inventó la imprenta; en 1590, el microscopio; en 1592, el termómetro; en 1712, el motor a vapor; en 1755, el inodoro; en 1760, las gafas; en 1796, las vacunas; en 1799, la anestesia; en 1800, la pila; en 1826, las cámaras fotográficas; en 1830, la locomotora de vapor; en 1834, la heladera; en 1837, el telégrafo; en 1855, el condón; en 1879, la bombilla eléctrica; en 1886, la Coca-Cola; en 1896, la radio; en 1897, la aspirina; en 1902, una idea de aire acondicionado; en 1912, los semáforos; en 1928, la penicilina; en 1929, la televisión; en 1945, el horno microondas; en 1950, la tarjeta de crédito y el control remoto; en 1960, el láser; en 1967, el disquete; en 1969, internet; en 1971, el e-mail; en 1973, el GPS; en 1975, el sistema Microsoft; en 1976, el VHS; en 1979, el disco compacto; en 1983, el móvil Motorola; en 1990, el servidor web www; en 1995, el MSN Messenger; en 1996, el Motorola StarTac; en 1998, Google; en 1999, el wifi; en 2001, el iPod; en 2003, Skype; en 2004, Facebook; en 2005, YouTube; en 2007, el iPhone; en 2009, WhatsApp y Uber; en 2010, Instagram, y así podemos pasar páginas y páginas.

Todos estos productos fueron inventados en su momento en países abiertos al comercio, al intercambio y la libertad económica, como Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Escocia o Francia, o por ciudadanos del mundo que lo lograron en aquellos países donde tuvieron que migrar debido a las políticas opresivas de sus Gobiernos intervencionistas. Tenemos todo lo que tenemos gracias a los emprendedores, no gracias al socialismo, al peronismo o al sindicalismo mafioso y dinástico.

Publicidad

Hoy nos toca entender que ser empresario no es malo. Ser empresario está bien. Ser empresario es sano. Lo que no es sano es pretender robar a otros, repartir dinero ajeno, jugar con el bolsillo y el futuro de las personas, destruir sus incentivos a costa de llenar los bolsillos políticos o incluso decir que la inflación está en la cabeza de la gente.

Continuar leyendo

TE PUEDE INTERESAR