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Salud

Cómo conservar las uvas en buen estado

Consejos para que duren más tiempo sin perder su sabor

Las uvas están llenas de vitaminas y antioxidantes, para conseguir que sus propiedades se mantengan una vez que las tenés en casa y sigan frescas por más tiempo sin que pierdan su forma y sabor, leé los siguientes consejos.

El moho es un signo de podredumbre y podría esparcirse rápidamente entre las saludables que queden en tu racimo. Si ves algo, tiralas. Mantenelas sin lavarlas en su empaque original, pues el agua hará que les aparezca moho más rápidamente. Podés conservarlas en una bolsa plástica cerrada, pero no se ventilarán tan bien y se arruinarán más rápidamente.

Desechá las que se estén deteriorando. Revisá el racimo que compres y sacá las que se estén cayendo, poniendo marrones o que se estén enmoheciendo, ya que pueden afectar las que están alrededor.

Poné la bolsa en un cajón de alta humedad en tu heladera. Están mejor si se guardan a 0 °C a entre 90 y 95% de humedad. Entonces, aguantan más en un cajón que tenga mucha humedad. Si no tenés uno, podés guardarlas en la parte posterior del electrodoméstico, donde normalmente está más frío.

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Mantenelas lejos de alimentos con olor fuerte dentro del refrigerador. Son muy susceptibles a la absorción de olores y las bolsas tienen agujeros que permiten una ventilación adecuada.

Congelalas para usarlas en batidos, vino o como una merienda fría. Son excelentes cubitos para el vino en el verano y pueden conservar su sabor por unas cuantas semanas en el congelador. Enjuagalas en agua fría, secalas a toques y desprendelas de los tallos. Luego, ponelas en una bandeja para hornear cubierta de papel encerado para evitar que se amontonen.

No intentes deshelarlas después de congelarlas, pues tendrán un sabor pastoso. Más bien, echalas a un batido, usalas en cubos de hielo o comelas también. No las tengas más de dos semanas en el frigorífico.

Para finalmente degustarlas, sacalas y lavalas – para eliminar bacterias y pesticidas – dentro de cinco a diez días de guardarlas.

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Fuente: Alimente

Salud

Cómo hacer que tus toallas estén más suaves con ingredientes caseros

Incluí estos productos a la hora de lavarlas

Con el paso del tiempo las toallas pueden ir perdiendo suavidad, pero hay un producto casero que puede ayudarnos a recuperarla. La clave empieza con una limpieza por separado; en el tambor del lavarropas colocá solamente toallas separando las blancas de las de color.

Una vez separadas, agregá un poco de bicarbonato de sodio en el tambor del lavarropas junto con las toallas y cerrá la puerta. Añadí el jabón como harías normalmente pero en lugar de suavizante añadí la misma cantidad de vinagre blanco o vinagre de limpieza.

Lavá a temperatura media (nada de ponerlo a 60 grados, como máximo a 30 grados) y dejá secar normal. Las toallas de algodón habrán recuperado esponjosidad y ahora estarán suaves.

Fuente: Mía revista

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Salud

Qué tipos de conservas hay y cuáles son las más saludables

Qué tener en cuenta a la hora de comprarlas

Las conservas son alimentos elaborados a base de productos de origen animal (derivados de carne, pescado o marisco) o vegetal (frutas, cereales, hortalizas o legumbres, entre otros) contenidos en envases cerrados herméticamente.

De este modo se consigue que no pierdan propiedades nutricionales, calidad y digestibilidad y que se puedan consumir en períodos de tiempo mucho más prolongados de los que tiene el producto fresco.

Sobre si son sanas o no, todo dependerá de la variedad. Generalmente conservan la mayoría de los componentes del alimento original, pero los métodos de procesamiento usados, en muchos casos hacen que sean nutricionalmente desequilibradas, sobre todo a las que se adicionó aceite, azúcar y/o sal, indica el portal Conbienestar.

Salmuera: método de conserva muy habitual que consiste en una mezcla de agua y sal que, a veces puede llevar otros ingredientes como vinagre, azúcar o hierbas aromáticas. Se usa para pescados, encurtidos, carnes, etc.

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Escabeche: es la conservación en vinagre, también suelen llevar aceite y especias o hierbas añadidas. Es habitual para conservar pescados (atún, mejillones, sardinas) pero también puede usarse para la carne.

Mermeladas, confituras, almíbares: son habituales para la conservación de frutas y verduras. Usan un elevado contenido en azúcar para conservarse (normalmente 1 kg de azúcar por cada kilo de fruta y verdura). A veces esas frutas y verduras se deshidratan previamente.

Conservas deshidratadas: son habituales para frutas, verduras o hierbas. Se preparan disminuyendo el porcentaje de agua del alimento al menos en un 25% mediante exposición al aire o al calor, así se prolonga su vida útil.

Salazón: son soluciones concentradas de sal que reducen la proliferación de microorganismo en el producto y potencian el sabor. Se usa sobre todo en pescados, como anchoas, pero también puede en carnes u otros productos.

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Ahumados: consiste en someter a los alimentos a humo que proviene del quemado de madera. Prolonga su vida útil, pero menos que con el salazón, y adquieren un sabor característico. Se usa sobre todo en pescados, aunque también se aplica a otros alimentos.

Conservas de verduras, hortalizas y legumbres: se preparan con la materia prima previamente cocida y se conservan en soluciones de agua con sal y/o azúcar. Pueden llevar condimentos y especias. Facilitan su cocinado y prolongan la vida útil.

No abuses de las que tengan una elevada concentración de sal y/o azúcar, aunque tampoco resulta perjudicial comerlas de forma moderada. Las de vegetales y legumbres ya cocidas y conservadas son saludables y, si le das un lavado con agua fría o una cocción ligera previa, servirán para comer sano cuando no tenés nada en la heladera.

Pero no debés abandonar los productos frescos y leer en las etiquetas de la conserva los ingredientes que aparecen en primer lugar, que son los que se encuentran en mayor cantidad.

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Las legumbres cocidas y envasadas al natural son una alternativa más saludable y práctica de incluir este grupo de alimentos a la dieta.

Consejos para saber cuáles elegir:

– Que sean conservas al natural, es decir, que lleven los menos aditivos posibles.

– Que sean bajas en grasa y, si las llevan, que sean grasas de calidad, preferiblemente aceite de oliva virgen.

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– Que no tengan contenidos en azúcar y/o sal más allá de los necesarios para su propia elaboración o conservación.

Fuente: Conbienestar

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Salud

Cómo elegir el mejor tipo de base para tu cutis

Qué diferencia a cada una de ellas

A la hora de elegir una base o primer, es importante ver qué ingredientes tienen porque es posible que no sean los mejores para satisfacer las necesidades específicas de tu cutis.

Para determinar cuál es el mejor para vos, entran en juego tu tipo de piel, tu régimen de cuidado de la misma y los demás productos de maquillaje que uses.

A base de silicona

Por lo general contiene ingredientes que terminan en -cono o -siloxano como segundo o tercer ingrediente. Lo más probable es que el primer ingrediente sea agua, pero eso no significa que la base sea a base de esta.

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A base de aceite

En este caso, el aceite figurará como segundo o tercer ingrediente. Estos son excelentes para los tipos de piel seca.

A base de agua

No contiene aceite ni silicona en la parte superior de su lista de ingredientes. Algunas pueden tener siliconas, pero la cantidad es tan pequeña que no vale la pena mencionarla. Si sos propensa a los brotes, esta será la más suave para tu piel. También son una excelente opción para la piel seca porque las fórmulas tienden a ser nutritivas y contienen ingredientes que ayudan a mantener un aspecto humectado.

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Al elegir una prebase, es mejor encontrar una que tenga ingredientes similares a los de la base. Los primers a base de silicona crean una barrera entre el cutis y la base. Combinan mejor con bases a base de silicona para difuminar la textura y suavizar la piel. Sin embargo, cuando una fórmula a base de silicona se combina con una a base de agua o aceite, esto puede provocar la separación, la formación de bolitas y una textura no deseada.

Para probar la compatibilidad de ambas, colocá una pequeña cantidad de prebase en la mano y colocá la base encima. Si se convierte en polvo o comienza a separarse, entonces no funcionarán bien juntas. Otra forma es probarlo en tu cutis y ver de primera mano cómo se desgasta tu base con tu primer a lo largo del día. En última instancia, si tu base es en pastillas o en escamas, es una buena indicación de que su prebase y su base tienen fórmulas contradictorias.

Fuente: Make up

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