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Notas de Opinión

Los mercados vuelven a mirar a la Argentina

El giro pragmático del FDT con la incorporación de Massa, el acuerdo con el FMI y la designación de Manzur como jefe de Gabinete fueron disipando los temores de una radicalización chavista; eran fantasmas infundados

Columna de opinión publicada originalmente en La Nación

Luego de haber sido considerada desde el turbulento final del gobierno de Macri una paria para los mercados financieros, la Argentina vuelve a generar algo de curiosidad entre los inversores globales. El giro pragmático que experimentó el FDT con la incorporación de Sergio Massa al Ministerio de Economía, sumado al previo acuerdo con el FMI y a la designación de Juan Manzur como jefe de Gabinete (un dirigente que mantiene sólidos vínculos con Washington en particular y con Occidente en general) fueron disipando los temores respecto de una radicalización chavista en el país. Se trataba de fantasmas infundados, dado el papel profesional y de total respeto a la Constitución que caracterizan a nuestras Fuerzas Armadas.

Un segmento de la sociedad temía algo similar: las relaciones carnales con Venezuela, los vínculos efectivos con Irán y Cuba, la incomprensible apuesta por la vacuna rusa y la defensa en la OEA de un régimen totalitario como el de Nicaragua y de personajes como Evo Morales, que cometieron fraude electoral en su país y que es lobista de la cadena de valor que más ganancias le genera al narcotráfico en las Américas, ponían de manifiesto los valores y las simpatías de un sector clave de la coalición de gobierno, liderado por Cristina Fernández de Kirchner. Los patéticos errores del Gobierno en materia económica eliminaron cualquier margen de maniobra para avanzar con los desvaríos autoritarios-populistas y lo obligaron a focalizar el esfuerzo en evitar una implosión hiperinflacionaria. A eso se dedicó con ahínco y destreza Massa y es por eso que, a partir del último trimestre de 2022, los activos argentinos (tanto la deuda soberana como las acciones) experimentaron una franca recuperación, luego de haber partido de valores de remate.

Otro elemento que impulsó ese cambio de tendencia es que, en un contexto en que los oficialismos de la región y del mundo tienden a perder elecciones, la incierta dinámica electoral local apunta en la misma dirección. JxC aparece en diversos sondeos con posibilidades de ganar la elección presidencial incluso en primera vuelta. Más: los estudios que focalizan en las preferencias subyacentes de los votantes sugieren un relevante viraje de timón hacia posiciones de centro y centroderecha, al que se suma la aparición de un segmento hasta hace poco inexistente de autodenominados libertarios, que se identifican con el liderazgo de Javier Milei. Descartada cualquier hipótesis de deslizamiento autoritario, con un oficialismo volcado al pragmatismo y una oposición con grandes chances de dominar el proceso electoral, una minoría de los operadores del mercado comprendió que el país estaba siendo injustamente castigado y se arriesgó a comprar algunos activos.

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¿Implica esto que estamos cerca de vivir un rally alcista similar al del período 2014-2015 que tanto ayudó al tándem CFK-Kicillof a finalizar su gobierno sin demasiados sobresaltos? Ni por asomo: se trata de contextos diferentes. Hoy, a pesar de esta brisa de cambio, predomina entre los principales protagonistas del mundo financiero una enorme cuota de escepticismo e incredulidad: para ellos, la Argentina fue una trampa en distintos momentos del pasado. Han visto y escuchado (y lo siguen haciendo) afirmaciones desopilantes de importantes integrantes del elenco dirigencial nacional, comenzando por el propio Presidente. Es cierto que el mundo vive una crisis de liderazgo sin precedentes. También, que el nuestro está muy por debajo del promedio.

Lo cierto es que comienzan a llegar visitantes que, en grupo o de forma individual, quieren entender mejor las perspectivas económicas y políticas de corto, mediano y largo plazo. En lo inmediato, el principal interés está puesto en cuál va a ser el legado de este gobierno o, dicho de otra manera, cuál será la política económica en los meses que faltan hasta las próximas elecciones. ¿Podrá Massa continuar con su “plan llegar”, esa tónica del paso a paso para tratar de llevar la situación de manera cotidiana haciendo lo posible por evitar un descalabro? ¿O las presiones para incrementar el gasto de cara a los comicios se volverán verdaderamente insostenibles? Una cosa parece segura: en el horizonte no parece probable ningún programa antiinflacionario integral. Generan enorme rechazo los embates del Poder Ejecutivo contra el Judicial: restará ver si se trata de los estertores finales que produce la frustración en los sectores más duros del kirchnerismo –segmentos relevantes en la agenda pero sin poder electoral– y si esto produce algún costo en el electorado no militante. ¿Hay riesgos de una devaluación no ordenada antes del cambio de gobierno? Los más avezados no la descartan, pero admiten que la creatividad y el atrevimiento de Massa representan un reservorio de sentido común. “Trabajó mucho para reconstruir sus credenciales, no querrá salir mal herido de un gobierno agonizante”, afirmó el titular de un fondo de inversión que lo conoce desde hace dos décadas.

En el mediano plazo, las cavilaciones se concentran en el proceso electoral. El oficialismo continúa sin encontrar un candidato mínimamente competitivo. Del triunvirato que llevó a la victoria al FDT en 2019, solo Massa parece en condiciones de competir, aunque él continúa autoexcluyéndose. Por lo demás, como ocurre en el país, nadie toma en serio la posibilidad de que Alberto Fernández pueda ir por la reelección excepto que el peronismo quiera protagonizar un desastre electoral sin precedentes. Por el mismo motivo, la gran mayoría considera ciertas las declaraciones de CFK de que no se va a presentar para las presidenciales: no le dan los números para evitar un papelón. Tampoco a Axel Kicillof, que replica el volumen electoral de su mentora. En este contexto, podrían ganar terreno las alternativas moderadas como Manzur o Daniel Scioli y hasta se especula con un peronismo que converja en las primarias incluyendo al espacio de Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey, Florencio Randazzo y el lavagnismo. Esto es visto como positivo: acotaría aún más el margen de acción del kirchnerismo en una reformulación de un peronismo con el pragmatismo otra vez como enseña.

Por el lado de JxC, las preguntas apuntan a los candidatos. ¿Realmente Macri está dispuesto a sacrificarse solo para revertir la pálida imagen que dejó su primer mandato? Respecto al resto de los candidatos, ¿los diferencian cuestiones de fondo, de forma o ambas? Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta ya han viajado y conocido a la mayoría de estos market makers. Uno de ellos preguntó: “¿Estarían dispuestos a compartir los respectivos equipos para contribuir a conformar un plantel preparado, versátil y dispuesto a implementar las duras medidas que la realidad demandará?”.

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Para el inversor promedio, que carece de una visión sofisticada y exhaustiva sobre los pormenores de la política local, todo se reduce a meras pujas por el poder. Entre aquellos más informados, capaces de captar las sutilezas, emerge otro tipo de lectura: ¿tendrá JxC lo necesario para sacar al país de la decadencia? ¿Hay algún Cavallo dispuesto a asumir el liderazgo en materia económica? ¿Avanza el nuevo plan de la Fundación Mediterránea? “López Murphy sería una garantía para el mercado y una clara señal de compromiso y seriedad”, coincidieron varios veteranos de mercados emergentes. “El margen de maniobra será escaso: en 2025 habrá elecciones, necesitan un equipo experimentado, con credibilidad y capacidad de convicción”.

Notas de Opinión

Lo utópico de pretender crecer entre dictaduras y el pasado

Responsabilizar a otros por resultados que solo se explican por la propia torpeza implica que la distancia que separa la realidad actual de una Argentina sin inflación, con menos pobreza, mayor crecimiento y mejores empleos es definitivamente infinita

Columna publicada originalmente en Infobae

Estos días ha quedado al descubierto –una vez más– la enorme precariedad en la que está inmersa la República Argentina. Nuestro Presidente volvió a mostrar su indiferencia a las dictaduras que dominan Venezuela, Cuba y Nicaragua, el Papa Francisco mostró su malestar por la situación social enmarcada en la responsabilidad de los distintos gobiernos y el oficialismo que todo lo justificó –nuevamente– en torno a Mauricio Macri y su supuesta responsabilidad en todo lo que nos pasa.

El presidente Alberto Fernández no parece estar dispuesto a condenar dictaduras, y las razones por las que no lo hace son algo difíciles de entender.

Tal vez hayan sido por cuestiones ideológicas, de negocios o por mera incapacidad de gestión. Lo cierto es que alinearse a dictaduras es alinearse también a autoritarismos que implican el no respeto por la ley y la carencia de seguridad jurídica, elementos claves para promover inversiones y crecimiento que como consecuencia generen mejores salarios.

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Nadie en su sano juicio puede creer que defendiendo estos regímenes se logra la integración regional o mejoras en la calidad de vida de la gente.

Luego de bastante tiempo el Papa Francisco ha sido lapidario con la realidad Argentina: estos días ha expresado indicando que el país se encuentra atravesado por un 52% de pobreza.

El Sumo Pontífice acusó a la “administración del país” de llevarnos a semejante catástrofe social. El Papa entiende que a los índices de pobreza oficiales se le debe adicionar los pobres que no lo son simplemente por recibir ayuda social por parte del Estado.

Las declaraciones generaron una rápida reacción del oficialismo: la Portavoz de la Nación, Gabriela Cerruti, expresó su conformidad con el Santo Padre entendiendo que éste se refería apenas a lo ocurrido durante la presidencia de Macri. Los números no parecen dar cuenta de ello.

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Fernández asumió con una inflación interanual de 53,8%: luego de tres años de gestión ésta se incrementó en 41 puntos para ubicarse según la última medición –correspondiente al año 2022– en 94,8 por ciento.

Prácticamente la presidencia de Fernández hasta aquí casi que ha duplicado los índices de inflación heredados de la era Macri. En estos primeros tres años de gobierno la inflación general acumula un 300,3%; el rubro “Alimentos y bebidas” por su parte acumula incrementos en el orden del 316,4%. Los números son impresionantes.

Tampoco ha sido favorable la evolución de la pobreza. Tanto el indicador de la pobreza como el de la indigencia han empeorado desde el año 2019: hoy hay más pobres y más indigentes que en el momento en el que el ex presidente Macri dejó atrás el sillón de Rivadavia.

El empleo tampoco demuestra puntos a favor para el oficialismo. El empleo privado se destruyó por la cuarentena eterna y aún no logra recuperar su pico máximo obtenido en abril del 2018. El salario real también ha caído estrepitosamente.

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Lo único que ha ganado espacio en la gestión del presidente Alberto Fernández ha sido el empleo público: en un país que pide a gritos una reducción del gasto del Estado se sigue haciendo política partidaria repartiendo puestos públicos a lo largo y ancho del país.

El endeudamiento –a pesar de las críticas al ex Presidente Macri– parece tampoco ser un punto a destacar de la actual gestión: desde el 10 de diciembre de 2019 la Argentina se ha endeudado a una velocidad inusitada.

El Tesoro Nacional ya ha tomado hasta aquí más deuda que el gobierno anterior: eso sí, en bastante menos tiempo. Todo esto sin contabilizar el descalabro que han hecho en el BCRA donde han multiplicado por diez los pasivos monetarios desde el inicio del mandato de Fernández.

El acto reduccionista de responsabilizar a otros por resultados que solo se explican por la propia torpeza implica que la distancia que separa la realidad actual de una Argentina sin inflación, con menos pobreza, mayor crecimiento y mejores empleos es definitivamente infinita. Mientras la política siga mirando en el futuro únicamente el pasado, la decadencia será entonces nuestro único destino.

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Mayra García: sus inicios, periodismo político y el vínculo con el poder

En diálogo con Nexofin, la periodista de IP Noticias, El Nueve y Jefa de Política en Noticias Argentinas (NA) comparte su entrada al medio, detalla su rutina de trabajo y opina sobre el panorama electoral 2023

“Una información real y con valor periodístico tiene que publicarse, más allá de la incomodidad que pueda generar. El periodismo no nace para ser amigo del poder”, comparte Mayra García sobre su sello de trabajo.

Se preocupa en ejercer un periodismo coherente y transparente, cubriendo el segmento política para diversos medios de comunicación.

Mayra se inició en la gráfica como pasante en la agencia Noticias Argentinas (NA) en diciembre del 2005. Luego, entre 2007 y 2013, estuvo acreditada en el Congreso Nacional, lo que comenzó a acercarla al mundo de la cobertura política.

“Al igual que en el resto de las secciones, es clave entablar vínculos con las fuentes y estar en el lugar de los hechos”, explica la protagonista a NEXOFIN, en el ciclo “Charlas de WhatsApp”.

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Hoy se encuentra como Jefa de Política de la mencionada agencia de noticias, y además está presente en radio con los programas Segunda Vuelta, por FM Milenium 106.7 (Martes de 23 a 24), y Sábado a la tarde, en la AM 750 (Sábados de 17 a 19).

Ese crecimiento profesional continúa firme, ya que se la puede observar desde el 2021 en la pantalla de IP Noticias como columnista política.

En diálogo con Nexofin, la periodista de IP Noticias, El Nueve y Jefa de Política en Noticias Argentinas (NA) comparte su entrada al medio, detalla su rutina de trabajo y opina sobre el panorama electoral 2023.

Nexofin (N): ¿Cómo fue tu entrada al periodismo?

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Mayra García (MG): Empecé en gráfica, en la agencia Noticias Argentinas (NA) como pasante en diciembre de 2005.

Al principio escribí en varias secciones y poco a poco me fui inclinando por la política.

Entre 2007 y 2013 fui acreditada en el Congreso Nacional y después pasé a la edición de la sección Política.

La experiencia en radio comenzó en 2016 y la televisión en 2021.

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N: Para quienes no te conocen, ¿cuáles serían tus pilares como profesional?

Siempre intento comunicar de manera simple, coherente y dejando de lado mis preferencias personales.

Guadalupe Regalzi y Mayra García en el programa Tarde a tarde (lunes a viernes de 17 a 20) por la pantalla de IP Noticias

N: Si hablamos de la carrera, ¿qué consejo le das a las personas que siguen la parte política?

Al igual que en el resto de las secciones, es clave entablar vínculos con las fuentes y estar en el lugar de los hechos.

En épocas en que todo se maneja por WhatsApp, es clave mantener las viejas costumbres y tratar cara a cara con los protagonistas.

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Noelia Barral Grigera, Sergio Olguín, Mayra García y La Bombonera

N: Hoy estás en la pantalla de IP Noticias, en Radio AM 750 y en Segunda Vuelta por FM Milenium 106.7, ¿cómo te organizas con la rutina?

De lunes a viernes arranco la jornada en la agencia NA y después voy al canal. Los martes, sumo radio en Milenium por la noche y en la 750 estoy los sábados.

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N: ¿Algún desafío pendiente a nivel laboral o personal?

Seguir sumando experiencias y que el periodismo me lleve por lugares inesperados, como hasta ahora.

N: Sos Jefa de Política en Noticias Argentinas, ¿consideras que el periodismo debe incomodar al poder?

Una información real y con valor periodístico tiene que publicarse, más allá de la incomodidad que pueda generar.

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El periodismo no nace para ser amigo del poder.

Mayra García, Mariano Casal y Jazmín Bullorini en Segunda Vuelta (martes de 23 a 24) por FM Milenium 106.7

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N: ¿Qué tema falta hoy en la agenda argentina?

Nos falta mucho en agenda ambiental, cambio climático. Entiendo que hay cuestiones más urgentes, pero se está perdiendo tiempo valioso.

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N: Comienza un año electoral, ¿cuál es tu proyección sobre el 2023?

Un año de campaña muy fuerte y una polarización difícil de superar. Final abierto.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿virtudes y defectos?

En cuanto al trabajo, diría resolutiva y ocurrente. El defecto es la procrastinación.

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N: ¿Club de fútbol?

Boca Juniors.

N: ¿El gol que más gritaste?

Por fuera del Mundial, los goles de Martín Palermo al Real Madrid en el 2000.

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N: ¿Una canción favorita?

La que quieras, no tengo una sola. Me gusta ahora la nueva de Miley Cirus – Flowers.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Mayra García es…?

Una persona que trabaja para ser cada día mejor.

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Notas de Opinión

El Papa Francisco también se baja del barco K

El Pontífice hizo dos críticas durísimas al Gobierno. Señaló que la pobreza es del 52% y que la inflación es “impresionante”. Está quebrado su vínculo con Alberto y ya no se habla con Cristina

Columna publicada originalmente en Infobae

El link corrió como una centella por los smartphones de la Casa Rosada. Dentro del whatsapp, el título adelantaba la gravedad de la declaración.

No era el mejor momento. La Cumbre de la CELAC había sido un fiasco y el repudio extendido a los dictadores latinoamericanos empañaba la visita de Lula. El dólar pasaba los 384 pesos y ahora esta frase inesperada del Papa Francisco.

“En el año ´55, cuando terminé mi escuela secundaria, el nivel de pobreza era del 5%. Hoy la pobreza está en el 52% ¿Qué pasó? Mala administración, malas políticas. Argentina en este momento, y no hago política, solo leo los datos: tiene una inflación impresionante”.

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No era Mauricio Macri. No era Horacio Rodríguez Larreta ni Patricia Bullrich. No era Javier Milei. Era el Papa Francisco, el mejor aliado con el que habían contado Alberto Fernández y Cristina Kirchner en el inicio de la gestión. El Pontífice les avisaba como para que entendieran: él también se bajaba del barco kirchnerista.

Te puede interesar: Dura crítica del papa Francisco a la política económica argentina: “La pobreza está en un 52%, ¿qué pasó?, mala administración, malas políticas”

El Presidente, el ministro de Economía, Sergio Massa, y la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, recibieron la noticia de la frase papal en silencio, como si se tratara de una muerte. A uno de ellos le terminó brotando una respuesta, desencajada y argentina. “La puta madre que los parió…”.

A medida que llegaban los detalles, la cosa se ponía peor. No se trataba de un equívoco ni de una frase dicha a las apuradas.

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El Papa Francisco le había dado un extenso reportaje, el primero que concedía desde la muerte de su antecesor alemán Benedicto XVI, a la agencia estadounidense Associated Press. No es cualquier medio. Es la cooperativa periodística que financian los diarios, las radios y los canales de TV de EE.UU. En sus oficinas de Nueva York trabajan 3.300 empleados. Uno de ellos, la experimentada periodista Nicole Winfield, fue quien se sentó frente al Pontífice. Se conocían bien. Ella tiene más de veinte años como corresponsal en Roma y en el Vaticano. Y ha sido una investigadora implacable de los abusos sexuales en la Iglesia.

El Papa habló de la homosexualidad. “No es un delito”, dijo, y la frase recorrió el planeta. Habló de la paciencia que hay que tener con China y de cómo extraña las charlas con Benedicto cuando tiene un problema. Sabe que luego de su muerte, los obispos más conservadores ya no tienen obstáculos para atacarlo.

Pero las frases del Papa que preocupan al mundo no son las que preocupan a la Casa Rosada. Francisco agitó un número en la entrevista con AP que congeló a la mayoría de los ministros. Habló de la pobreza y precisó que “está en el 52%, ¿qué paso?”.

Todos los informes estadísticos serios sobre la pobreza en la Argentina señalan que, durante el 2022, ya ha cruzado el 50%. Pero esa cifra baja algunos puntos si se consideran los planes sociales. ¿A qué se refería el Papa entonces con el 52%?

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El Observatorio de la Deuda Social que administra la Universidad Católica Argentina es el que elabora el índice más riguroso junto con la medición oficial que hace el Indec. Ese informe calcula que la pobreza en la niñez ronda el 52%. Ese es el dato estremecedor que el Papa le transmitió al mundo. Dato que tiene un agravante. La pobreza infantil viene siempre de la mano de la desnutrición.

Daniel Arroyo: “El Papa tiene razón en todo”

“El Papa tiene razón en todo lo que dice y está apuntando al núcleo del problema argentino que es la extensión de la pobreza, sobre todo en las infancias. Ojalá que la pobreza ocupe el centro del debate en las próximas elecciones”, explica el diputado Daniel Arroyo ante la consulta de este periodista. Arroyo fue el ministro de Desarrollo Social durante la pandemia y es uno de los dirigentes que más ha investigado el tema de la pobreza. Su coincidencia con el Papa es una crítica al gobierno que integró.

La respuesta oficial a las frases del Papa no sorprendió a nadie. La vocera del Gobierno, Gabriela Cerruti, ensayó el argumento de estos tiempos en la gestión Fernández-Kirchner-Massa.

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“Yo leía recién lo que dijo (el Papa) y cuando dice que la política hizo que la economía estuviera como está, todos sabemos que es producto de los cuatro años del macrismo que estamos remontando. Porque, cuando pasa la derecha, sea Bolsonaro o Macri, lo que hace es tierra arrasada. Y el gobierno que vuelve tiene que reconstruir todo de nuevo. Argentina se despertó, y ya se puso en marcha la maquinaria para que estemos mejor”.

Es una asombrosa interpretación para un gobierno que tiene, al día de hoy y además de la pobreza infantil en el 52%, una inflación anual del 94,8% y una acumulada del 300% desde que comenzó la gestión en 2019. A once meses del final del mandato, Alberto y Cristina ya suman más inflación que la inflación total del período Macri (295,7%). “La inflación es auto construida; está en la cabeza de los argentinos”, ensayó esta semana el Presidente con pretensión psicológica, demostrando que su manejo del disparate se mantiene en contante superación.

Y un dato más que contradice la hipótesis Cerruti: las dos etapas con el índice más alto de pobreza fueron en 2002, con Eduardo Duhalde (52%) como presidente, y la actual que se aproxima en magnitud. Ambos son períodos administrados por el peronismo.

Claro que la reacción del Papa Francisco se entiende un poco más cuando se escarba en el desencuentro político entre el Jefe de la Iglesia Católica y el gobierno kirchnerista, al que respaldó en la campaña electoral de 2019 y al que acompañó con gestos inexcusables en los años siguientes. Bergoglio siempre recibió con sonrisas a Cristina, a los integrantes de La Cámpora y a la esposa del Presidente, Fabiola Yáñez. En cambio, siempre exhibió su rictus más amargo para las visitas de Macri y de su familia.

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Evidentemente, las cosas han cambiado para el Papa con la decadencia del Gobierno y el derrumbe de las cifras económicas. Hay que consignar cuatro cuestiones fundamentales.

1.- La relación del Papa Francisco con Alberto Fernández está en su peor momento. No le perdona al Presidente la sanción de la ley del Aborto. Y considera erradas dos de sus decisiones: la de haberle quitados fondos de la Coparticipación Federal a la Ciudad de Buenos Aires para dárselos a la Provincia, y la de atacar e intentar destituir a los miembros de la Corte Suprema. El Papa cree, además, que el Presidente muchas veces sobreactuó el vínculo con el Vaticano para obtener réditos políticos.

2.- También se ha deteriorado la relación del Papa Francisco con Cristina. Ya hace tiempo que no se hablan ni se encuentran.

3.- Tampoco es fraterna la relación del Papa Francisco con Sergio Massa, con quien nunca se reunió. Hay un cortocircuito de vieja data, que es el supuesto impulso político que el hoy ministro le habría dado al obispo de Zárate-Campana, Oscar Sarlinga, para que reemplazara a Bergoglio en el arzobispado de Buenos Aires. El Papa nunca se refirió públicamente a la cuestión.

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4.- Hay dos hombres de estrecha relación con el Papa Francisco que integraron el Gobierno, y que ahora ya no están. Gustavo Beliz, quien fue asesor estratégico del Presidente. Y Martín Guzmán, que fue ministro de Economía, y a quien el Pontífice le facilitó sus vínculos amables con la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, la búlgara Kristalina Georgieva. Con las ausencias de Beliz y de Guzmán, el canal de diálogo entre el Papa Francisco y el gobierno kirchnerista se reduce al formal de la Secretaría de Culto, y a operadores políticos de segunda línea.

En las últimas horas, los dirigentes de Juntos por el Cambio observaron con cautela el estallido entre el Papa Francisco y el gobierno kirchnerista. La evaluación primaria es que Bergoglio intenta ubicar a la Iglesia argentina en el centro de la escena con la crítica socio económica y más despegada de la gestión en decadencia de Alberto y Cristina. “Son los primeros movimientos ante la posibilidad de un cambio en el Gobierno”, asegura uno de los pocos dirigentes opositores que mantiene relación con Roma.

Es interesante la entrevista del Papa Francisco con Associated Press. Esta vez no repitió el error de igualar la situación de Rusia y Ucrania, como lo había hecho en reportajes anteriores. El aire de justificación a la invasión rusa que transmitieron sus palabras provocó críticas durísimas de los gobiernos de la Unión Europea, y también del propio presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.

Esta vez, el Pontífice respondió en tono amable y a veces hasta relajado sobre las cuestiones más íntimas de su vida actual. Associated Press recuerda que el año pasado el Papa debió enfrentar una operación de la rodilla y la extirpación de 33 centímetros de sus intestinos. Son intervenciones siempre complicadas para un hombre de actividad intensa y 86 años.

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“Estoy bien de salud. Por la edad que tengo, estoy normal. Puedo morir mañana, pero vamos, está controlado”, bromeó, con la dosis de ironía que lo acompañó en toda su trayectoria.

Francisco también dejó en claro que, al menos por ahora, no hay indicio alguno de que vaya a viajar a la Argentina. “Por el momento no. Estuvo programado en 2017, Chile, Argentina y Uruguay. Noviembre, ¿qué pasó?. Bachelet terminaba su mandato y yo quería ir a visitar a Michelle. Lo pasamos a diciembre, pero caer en enero a Argentina, uno no encuentra ni al perro en la calle. Hicimos Chile y Perú, y después ya no se reprogramó más”. El Papa deja toda la sensación de que el no al reencuentro con su país de nacimiento parece definitivo.

La pobreza del 52% y la inflación “impresionante” no son las únicas referencias que el Papa ofrece sobre la Argentina. De repente, matiza la entrevista con una narración novelada. La cuenta casi como una parábola, de las que abundan en los Evangelios. Pero no. Es un relato sobre los argentinos.

“Los ángeles custodios de los países se fueron a quejar a Dios y le dijeron: `Fuiste injusto con nosotros porque a cada uno nos diste una riqueza, minería, agricultura, ganadería, y a los argentinos les diste todo. Tienen todas las riquezas´. Dicen que Dios pensó un poco, y dijo: `Para equilibrar les di a los argentinos…´. Que no se enojen, es un chiste. Yo soy argentino, pero algo de verdad hay. No terminamos de llevar adelante nuestras cosas”.

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Es un chiste, dice el Papa Francisco, a las audiencias de todo el planeta. Pero él sabe perfectamente que lo suyo no es un chiste. Es una descripción descarnada de los argentinos que hace el jefe espiritual de mil quinientos millones de personas. Algo de verdad hay, admite al final, el hombre que también nació en la Argentina y que lleva en su propia piel las marcas de una tierra surcada por las contradicciones.

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