Seguinos en nuestras redes

Sociedad General

Apuntes sobre la sensación de inseguridad

A pesar de que el tema se ha alejado de los principales titulares, el profesor de Derecho Penal y Procesal Penal Francisco J. D’Albora nos invita a repensar la reforma del Código Penal, la reducción de penas y la justicia por mano propia

Por Francisco J. D’Albora*

Dos episodios diferentes, pero estrechamente relacionados, han puesto sobre el tapete en el pasado mes aspectos relacionados con la percepción del ciudadano común respecto de la seguridad, o su falta.

Por un lado, el proyecto de reforma al Código Penal y, por el otro, la actitud asumida por grupos indeterminados de personas que, ante la aprehensión “in fraganti” de un presunto delincuente, lo someten a una violencia física groseramente superior a la necesaria para ponerlo a disposición de la autoridad, llegando, en algunos casos, a producirle la muerte. El tema se filtró de la agenda mediática, pero no por ello debe dejar de discutirse.

Muchas veces se habla del estado ausente como explicación –rectius: justificación- para adentrarse en las razones que llevan a una sociedad a plantearse la alternativa de la justicia por mano propia.

Los abogados acudimos a las denominadas teorías contractualistas para comprender la organización del estado moderno. El pueblo delega en el estado, entre otras cosas, el monopolio de la violencia, a cambio de que éste asuma la responsabilidad de velar por el resguardo de los derechos y garantías que la constitución y las leyes reconocen a los ciudadanos. Estos operan, en definitiva, como verdaderos límites al poder del estado.

En lo que aquí interesa, viene a cuento reafirmar que la única fuente legítima de pena es una sentencia condenatoria firme. Solo los peligros procesales de fuga del imputado o entorpecimiento de la investigación justifican la prisión preventiva en un estado de derecho. Apostrofar de garantista –en sentido peyorativo- esta premisa, implica no haber reparado en las consecuencias que tal dislate implica.

Pero, la propia pena no puede desentenderse de las finalidades que le asigna la dogmática moderna. En primer lugar la prevención genérica que pretende advertir cómo será castigado quien cometa un delito, para disuadir a los que se vean tentados y contener así a la comunidad dentro de la ley; en segundo término la específica, para que el condenado pueda, una vez cumplida su pena, reinsertarse útilmente en la sociedad y readaptarse.

Si la gente común considera que ambos fines distan mucho de un cumplimiento mínimamente satisfactorio, nos enfrentamos a un problema que puede conducir al cuestionamiento del contrato social. Y resulta obvio, lamentablemente, que la prevención genérica no funciona, ya que la amenaza de pena no incide –al menos en este momento de nuestra historia- para contener los índices de criminalidad. Ni qué hablar del resultado que produce, en un ser humano, el encierro efectivo en cualquier sistema carcelario. Nos anticipamos a aclarar que nada tiene que ver con esto la magnitud de las penas, especialmente la privativa de la libertad, prevista para cada delito; es que a esta altura del desarrollo del pensamiento jurídico resulta un error descomunal relacionar una eventual mayor severidad de las penas con su efecto suasorio. Se trata, sencillamente, de que se cumplan las penas impuestas por los jueces, respetando el debido proceso y todo el marco de garantías propio del estado de derecho.

Alguien podrá pensar entonces, que contra ello conspira lo que ha dado en llamarse la puerta giratoria del sistema de persecución del delito. Nos referimos a las alternativas al encierro efectivo para las penas de corta duración, ya que el garantismo al que venimos aludiendo surge, nada más ni nada menos, que de la Constitución Nacional.

Y es aquí donde, pensamos, las directrices políticas, explícitas o implícitas, oficiales o informales, adquieren la trascendencia que realmente tienen. Una cosa es tomar partido, en términos científicos o como responsable de la política criminal del estado, por minimizar, tanto como sea posible, la experiencia carcelaria para los delitos de menor importancia –tendencia que se itera en el derecho penal comparado-, y otra, muy distinta, es decidir mal, apremiados por una realidad diferente de la deseada, consecuencia –seguramente- de la adopción de políticas deficientes durante largos períodos.

Es que si no hay más lugar constitucionalmente idóneo para ubicar a los presos, se los mantiene ilegalmente en dependencias policiales, y se tolera un estado de hacinamiento que sólo conduce a terminar de consolidar el proceso que los aparta de mínimos criterios de humanidad, debe asumirse la realidad de una situación extremadamente grave y con consecuencias muy serias.

A su vez, si en lugar de asumir adultamente el problema se lo enmascara y se aparenta tomar partido por una política criminal de pseudo avanzada para, en realidad, descomprimir las cárceles –y los tribunales-, con lo cual el estado omite cumplir su parte del contrato, no pareciera coherente sorprendernos porque la gente, en definitiva la víctima de todo este sinsentido, avance sobre la peregrina idea de la justicia por mano propia.

Dejamos la última reflexión para el primero de los temas esbozados. La reforma de un Código Penal es un hecho científico, de una complejidad extraordinaria. Los expertos más reconocidos seguramente demandarán un estudio profundo e integral para tomar partido. Ello no quita que la decisión de llevarla adelante sea un hecho político y las razones de oportunidad, mérito y conveniencia deban ser analizadas desde esa perspectiva.

Pero si en el contexto actual al que venimos refiriendo se añaden opiniones de diversa fuente, que solo coinciden en la ausencia total de razones técnicas para la toma de posición, y se presenta el caso como la confirmación de una postura oficial alejada del interés popular, compatible con la pretendida razón de los linchamientos, las falsas premisas sólo conducen a una conclusión equivocada y el resultado puede generar un grave peligro para la convivencia social ordenada.

Tantas opiniones grandilocuentes sobre un tema técnicamente complejo, lanzadas a la ligera por personas sin los conocimientos específicos necesarios, remiten a quienes pretendían el insólito privilegio de haber sido lectores de la obra socrática.

* Profesor Regular de Derecho Penal y Procesal Penal, UBA.

Sociedad

“Si nos matamos, nos matamos”: manejó borracho y evitó el juicio con $400.000

El joven de 25 años también deberá asistir a un curso de alcoholemia y someterse a un tratamiento psicológico

“Si nos matamos nos matamos”, una frase que antecedió un dramático accidente automovilístico provocado por el autor de la frase, Ignacio “El Diente” Arostegui, quien manejó a toda velocidad y alcoholizado en Mar del Plata para luego estrellarse contra un cantero y un poste de luz.

Pese al riesgo de ir a prisión, el conductor evitó ir a juicio luego de cerrar un acuerdo económico al comprometerse a pagar casi 200 mil pesos en concepto de multas, acarreo y estadía del VW Fox que manejaba más 198 mil pesos en concepto de daños a la municipalidad por los daños que generó en al mobiliario público y la vereda.

La información fue publicada por el medio local 0223, cuyas fuentes judiciales le confirmaron que, además de las multas, el juez Saúl Errandonea estableció que por dos años Arostegui deberá fijar su domicilio y someterse además al cuidado del Patronato de Liberados, un programa impulsado por el gobierno de la provincia de Buenos Aires y que tiene por objeto asistir tanto al excarcelado como a su familia.

Dentro del mismo, será trasladado al trabajo y se lo irá a buscar para retornarlo a su domicilio a la vez que deberá asistir a un curso de alcoholemia y someterse a un tratamiento psicológico. Por último, se le prohibió manejar hasta el 2024.

El accidente

Durante la madrugada del 19 de noviembre Arostegui circulaba a alta velocidad por la avenida costera Peralta Ramos cuando en la interesección con la calle Del Valle, finalmente colisiona contra un cantero y un poste de luz. Tras el accidente, el hombre dejó el auto abandonado y se retiró de la escena.

Fuentes de la policía bonaerense confirmaron que el conductor, oriundo de Berazategui, tenía 1,03 miligramos de alcohol por litro de sangre. El hecho cobró relevancia en las redes y medios, a raíz de un video que registra los segundos anteriores y el accidente desde adentro del auto. Allí se lo puede ver al conductor en un estado de euforia manejando a toda velocidad y de forma imprudente por lo que realizó una polémica frase: “Si nos matamos, nos matamos”.

Continuar leyendo

Sociedad

El testimonio de una de las vecinas del incendio en Recoleta: “Gritaban ‘ayuda, auxilio’, pero se llenó todo de fuego y no se podía entrar”

Testigos coinciden que cerca de las 5 de la mañana comenzaron los gritos desesperados de ayuda

Conforme avanza la mañana porteña, comienzan a conocerse los testimonios de los vecinos del edificio ubicado en el barrio de Recoleta que sufrió un voraz incendio en el sexto piso y que arrojó un saldo de 5 victimas fatales.

La habitante del séptimo piso contó ante los medios televisivos que en el piso afectado directamente por las llamas vivían 11 personas y que el padre de la familia gritaba desesperado porque había salido del departamento para pedir auxilio y no podía volver a entrar.

“Pedía ayuda, auxilio, agarró el matafuegos de la escalera. Pedía ayuda, pero no se podía entrar al departamento de ellos por las llamas. Estaba atacado de los nervios. Pedía ayuda porque tenía a los chicos adentro”, contó.

Por su parte, Romina, una vecina de la cuadra agregó su testimonio: “Cerca de las cinco de la mañana escuché una explosión. Yo no sabía qué era, no salí al balcón, pero a los pocos minutos empecé a sentir un olor, y alguien, no sé quién, gritaba ‘ayuda, ayuda, auxilio'”.

Y agregó: “A los pocos minutos abrimos la ventana y vemos que está lleno de fuego la parte del balcón. Enseguida llegaron la policía y los bomberos”.

El fuego se desató a las 5.50, por causas que aún se desconocen, en el departamento del séptimo piso del edificio de Ecuador al 1022, casi avenida Córdoba, mientras sus ocupantes dormían. Por el incendio, cinco personas (tres chicos y dos mujeres) fallecieron mientras que otras 35 resultaron con heridas de diversa gravedad.

“Lamentablemente hay tres menores fallecidos pese a los esfuerzos que se hicieron para reanimarlos. Dos mujeres también, una fallecida en el Ramos Mejía y otra en el Fernández. Hubo 18 traslados más. Seguimos recorriendo los pisos para sacar a la gente afectada. Estamos recorriendo piso por piso”, dijo el titular del SAME, Alberto Crescenti, a los medios apostados en el lugar.

Cerca de las 8 de la mañana el incendio pudo ser apagado.

Continuar leyendo

Sociedad General

Finde extra largo: más de 4 millones de turistas recorrieron el país

Se movilizaron 148,1% más de viajeros que en 2019, cuando todavía no había iniciado la pandemia de Covid – 19. El gasto diario, impulsado por el aumento generalizado de los precios, pero también por la mayor predisposición de los visitantes a destinar ahorros a ocio y recreación, aumentó 386,9%.

Unos 2,3 millones de turistas y 2,1 millones de excursionistas recorrieron el país este fin de semana largo, que combinó la conmemoración del paso a la inmortalidad del General Martín de Güemes y el Día de la Bandera. Con esos datos el feriado de junio entró al calendario turístico como uno de los más importantes del año.

Según informó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el nivel de ocupación promedió fue del 90%

Por primera vez desde el inicio de la pandemia, los ómnibus de larga distancia volvieron a prestar servicios un fin de semana largo con el 100% de sus destinos habilitados, señala un informe elaborado por la Federación de Cámaras de Turismo de la República Argentina, junto a la Cámara Empresaria de Ómnibus de Larga Distancia y Aerolíneas Argentinas (AA).

El Ministerio de Turismo de la nación y las cámaras hoteleras esperaba repetir o superar los datos de Semana Santa, y las cifras anunciadas están cerca de igualarlas: 4,4 millones fueron los turistas y excursionistas que recorrieron las más de 1000 ciudades del país.La mayor afluencia de turistas se da en el Norte y Litoral del país como: Cafayate (98%), la Quebrada de Humahuaca (90%), Termas de Río Hondo (95%), Puerto Iguazú (90%), Iberá (95%), Rosario (80%) y Entre Ríos (80%).Con relación a Cuyo, Centro del país y la Costa los destinos con mayor porcentaje son: Mendoza (90%), San Juan (85%), Merlo (85%) y Potrero de los Funes (80%), Villa Carlos Paz (67%), Santa Rosa de Calamuchita (70%), Villa General Belgrano (85%), Tandil (95%), Mar del Plata (65%) y Pinamar (50%).Comparado con junio de 2019, cuando aún el país no se encontraba dentro del regimen de restricciones impuestas por la cuarentena obligatoria, se movilizaron para el mismo fin de semana largo, el  148,1% más de turistas, 94,2% más de excursionistas, mientras que la estadía promedio aumentó 32%, y el gasto diario subió 386,9%.

 

Continuar leyendo

TE PUEDE INTERESAR