Seguinos en nuestras redes

Salud

Cómo usar el aire acondicionado sin dañar la salud respiratoria

Consejos para prenderlo en días de calor sin que nos afecte

El abuso del aire acondicionado nos expone a cambios bruscos de temperatura, humedad y agentes infecciosos o alergénicos que podrían enfermarnos.

Hay que tener en cuenta que la falta de ventilación en lugares cerrados, sumada a la deficiente limpieza de los filtros de los aires conlleva a la acumulación de partículas alergénicas, como polen, polvos domésticos y ácaros, aumentando además la posibilidad de infecciones al acumular gérmenes.

Por otra parte, los roles de la vía aérea superior y la nariz son fundamentales a la hora de calentar, filtrar y humidificar el aire que inhalamos, justamente lo contrario a lo que sucede con el ambiente acondicionado por un aparato, donde se enfría y pierde humedad. Esto expone al cuerpo a mayor susceptibilidad para desencadenar irritación orofaríngea (dolor de garganta), rinitis, tos, broncoespasmo, sequedad de mucosas e infecciones.

El frío actúa como irritante, sobre todo a nivel de la garganta, ocasionado molestias o dolor y a veces laringitis y disfonía. En personas susceptibles, pueden provocarse broncoespasmos. Además, la disminución de la humedad en el ambiente seca las mucosas, dificultando el manejo de las secreciones.

Publicidad

Recomendaciones para usarlo sin dañar la salud:

– Mantener y limpiar los equipos al menos una vez al año, para disminuir la exposición a alérgenos y acumulo de gérmenes.

– Evitar la exposición directa al aire acondicionado, teniendo en cuenta las horas del sueño, donde la exposición puede ser más prolongada.

– Hacer intervalos en los que el aire esté apagado, para ventilar el ambiente y reducir la sequedad producida por el mismo.

Publicidad

– Mantener la temperatura ambiente entre los 24 y 26 grados.

– Beber agua o jugos de frutas ayuda al organismo en general y facilita la hidratación de las vías respiratorias.

En caso de sentir molestias, consultar a su médico.

Fuente: TV sana

Publicidad

Salud

Consejos para prevenir las infecciones urinarias

Algunas formas de evitar la cistitis

Para evitar las infecciones urinarias, que generan entre otras cosas una necesidad persistente de orinar y ardor al hacerlo, algunos consejos y hábitos pueden ayudar.

1- Bebé mucha agua

En condiciones normales es necesario tomar entre 1,5 y 2 litros de agua cada día. Las embarazadas deben tomar de 2,5 a 3 litros diarios, ya que experimentan una retención de agua y sodio considerable. Si te cuesta mucho, podés recurrir a los tés de hierbas que te ayudarán a conseguir la ingesta diaria indicada y evitar el estreñimiento, que también contribuye a que se acumulen bacterias en el colon que facilitan las infecciones.

2- Limpiá de forma correcta

Publicidad

Una completa limpieza de la zona genital y rectal después de ir al baño es esencial. Hay que hacerlo siempre de delante hacia atrás, para evitar la contaminación de la zona uretral con los gérmenes que puede haber cerca del ano.

3- Acudí al baño frecuentemente

Las mujeres sexualmente activas y que además padezcan infecciones de orina recurrentes, deben orinar siempre inmediatamente después del coito, ya que esto sirve para eliminar la orina contaminada.

4- No uses prendas ajustadas

Publicidad

Evitá prendas íntimas muy ajustadas y de tejidos sintéticos. El más adecuado es el algodón. Cuando las infecciones estén relacionadas con la menstruación, también se puede probar a cambiar el tipo de toallitas que se usan.

5- Cuidá mucho el Ph

Las bacterias de la zona vaginal tienen un pH óptimo de desarrollo en torno a 7. Todo lo que aumente su pH ácido favorecerá el crecimiento de gérmenes. Por tanto, el uso de jabones inadecuados favorece la alteración del pH vaginal y, por ende, el crecimiento bacteriano. En la orina ocurre lo mismo, si hay una acidez de 6 o superior habrá más probabilidad de crecimiento bacteriano. Para reducir esta acidez lo mejor es consumir alimentos que rebajen el pH, como los cítricos (especialmente el limón) o los arándanos.

Fuente: Semana

Publicidad
Continuar leyendo

Salud

Cómo saber si el dolor de cabeza proviene de tu cuello o mandíbula

Cómo saber si son los causantes de esta molestia

Los dolores de cabeza pueden deberse a una gran cantidad de factores, incluso puede haber una relación entre tener problemas en las cervicales o en la mandíbula con la cefalea.

Los trastornos musculoesqueléticos pueden producir dolor en la misma zona o a distancia, lo que se denomina dolor irradiado, porque en un mismo nivel vertebral salen nervios hacia partes del cuerpo diferentes.

El dolor de cabeza derivado de afecciones musculoesqueléticas no difiere mucho de la migraña con o sin aura ni de la cefalea tensional. Es más, ambos cuadros pueden coexistir.

Es importante identificar el origen de esa dolencia, ya que si se trata solo con medicación, cuando en realidad la causa radica en afecciones cervicales o mandibulares, no se curará bien.

Publicidad

Estas dolencias pueden abordarse desde la fisioterapia, se ha de realizar una relajación de todos estos puntos que están provocando la cefalea con terapia manual u otras técnicas, ejercicios indicados por el profesional, mejorar la higiene postural y trabajar con ejercicio terapéutico para modificar la postura.

Estar fuerte y tener una buena postura salva de muchas complicaciones. Tener curvaturas en la columna más aumentadas de lo normal, una escoliosis o sentarse en posiciones poco favorables para el cuerpo son motivos que se deben considerar a la hora de abordar un dolor de cabeza. Además, el estrés, el mal descanso o una inadecuada alimentación son condiciones que pueden desencadenar un aumento de tensión en la mandíbula o en el cuello.

Fuente: Cuidate Plus

Publicidad
Continuar leyendo

Salud

Cuidados de la piel madura

Cómo hacer para que se mantenga saludable con el paso de los años

Cada etapa de la vida requiere de un cuidado especial, en el caso de la piel madura, tiene más propensión a desarrollar enfermedades cutáneas y permeable a sufrir las consecuencias de los factores ambientales.

Algunos detalles que pueden caracterizarla en esa etapa, son: aspecto amarillento, aparición de arrugas, engrosamiento de la capa superficial, falta de tonicidad, piel frágil, se mancha con facilidad, no cicatriza con tanta velocidad como acostumbraba y se siente rugosa al tacto.

El paso del tiempo es un factor condicionante, de modo que es posible que, a partir de los 35 años empieces a ver las primeras señales. Hasta esa edad producimos naturalmente colágeno, sustancia responsable de la elasticidad. Sin embargo, quienes la cuidan desde antes, pueden lucirla saludable.

La limpieza facial es indispensable y debe hacerse con productos acordes a tu cutis dos veces por día. El protector solar también es fundamental. En cuanto a la hidratación, optá por un cosmético con buena concentración de principios activos como vitamina C, colágeno, ácido hialurónico y retinol. Para asesorarte mejor, visitá a un médico dermatólogo que te recomiende cuidados específicos además de tratamientos en caso de ser necesarios.

Publicidad

La piel madura debe ser tratada de manera más integral y es por eso que es importante poner atención en la alimentación y llevar una dieta balanceada, que incluya proteínas de origen animal, vegetal, frutas, verduras y cereales, mejor aún si son integrales. Además de consumir mucha agua.

Fuente: Tienda de la piel

Continuar leyendo

TE PUEDE INTERESAR