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Notas de Opinión

Báez Sosa, un juicio que nos interroga a todos

Conmueven, en estos días, los detalles de un crimen atroz que estremece con preguntas incómodas: ¿cómo pudo haber pasado?, ¿cómo se llegó tan lejos?, ¿cómo pudo aflorar tanta brutalidad?

Columna de opinión publicada originalmente en La Nación

El país se conmueve en estos días con los detalles de un crimen atroz. El juicio a los ocho jóvenes acusados de haber matado a Fernando Báez Sosa en aquella madrugada trágica de Villa Gesell nos vuelve a estremecer y a conectar con el horror. Es un proceso que reinstala interrogantes que por algún lado nos incomodan: ¿cómo pudo haber pasado?, ¿cómo se llegó tan lejos?, ¿cómo pudo aflorar tanta brutalidad y tanta locura en un grupo de deportistas de clase media que estaban de vacaciones?, ¿cómo es que nadie hizo nada para frenarlos a tiempo?

Tal vez en el juicio de los tribunales de Dolores haya también otros dos acusados invisibles: por un lado, el Estado, que suele llegar tarde, mal o nunca. Por el otro, la propia sociedad, que de algún modo ha naturalizado la violencia, ha desdibujado los límites y ha permitido que en su seno se incubaran peligrosos gérmenes de hostilidad e intolerancia. Nada de esto, por supuesto, licúa ni minimiza la responsabilidad individual, como tampoco admite relativismos ni generalizaciones. Pero tal vez obligue a encarar un debate público de mayor espesor: ¿no hemos consentido el lenguaje y los gestos de la violencia como códigos de convivencia?, ¿no nos hemos replegado con cierta indiferencia ante el quebrantamiento de la norma y el imperio de la prepotencia?

El caso de Fernando ha conmovido al país, pero ¿cuántos padres lloran las muertes de sus hijos como consecuencia de la violencia urbana? ¿Cuántos nombres se han borrado de la memoria colectiva en una sucesión incontable de tragedias? Las patotas y las bandas delictivas se manejan con impunidad y han convertido las calles, los estadios y la noche en territorios anárquicos y peligrosos. El desprecio por la vida forma parte de un paisaje social y cultural que no podemos ignorar.

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Esta semana se han conocido mensajes entre los acusados por el crimen de Fernando y algunos de sus amigos que resultan reveladores: es escalofriante comprobar cómo banalizan la barbarie. Hablan de agredir y de matar con una mezcla de naturalidad y de indolencia. ¿Son el reflejo de una generación que acepta la violencia como un divertimento? Basta mirar las redes sociales para advertir hasta qué extremo se ha incorporado entre los jóvenes una cultura de la agresividad y de la fuerza, alimentada por discursos de odio que exacerban los resentimientos.

Las generalizaciones siempre son injustas y sería temerario sugerir que la conducta criminal de una patota desaforada representa a “la juventud”. Así como unos mataron a Fernando con aparente saña y alevosía, una chica de 18 años tuvo el coraje y la responsabilidad de intentar salvarle la vida con maniobras de RCP. ¿Quién representa mejor a su generación? No hay respuestas categóricas. Una y otra actitud tal vez reflejen los contrastes de una sociedad cada vez más fragmentada.

Los crímenes siempre son excepcionales, pero también tienen un contexto. En este caso, numerosos testimonios han aportado antecedentes que hablan de un desenlace anunciado. ¿Nadie advirtió los síntomas de una agresividad descontrolada? ¿Cuántos miraron para otro lado y prefirieron ignorar las señales de alerta? Son interrogantes que involucran a las escuelas, a los clubes, a las familias, a la policía y a la Justicia.

En muchos de esos ámbitos, la noción de límites y de responsabilidad transita por una zona difusa. La idea de premios y castigos está muy desdibujada; la norma se ve como un obstáculo muy fácil de saltar y el ejercicio de la autoridad parece un rasgo anacrónico. Nada de eso alcanza para explicar el arrebato criminal, pero quizá ayude a comprender el marco de una tragedia que, al fin y al cabo, no nos sorprende del todo.

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Lo de Villa Gesell no ocurrió en cualquier lado. Ocurrió en un país donde barras bravas y patotas han impuesto sus propios códigos con prepotencia. Ocurrió en una sociedad que, en muchos ámbitos, ha dejado de creer en la exigencia y el esfuerzo, y que consiente todo el tiempo transgresiones que erosionan los cimientos de una convivencia armónica.

El crimen de Fernando se produjo, además, en un contexto en el que los resortes del orden público están al menos oxidados. Cuando se miran en detalle las historias de crímenes en patota, femicidios u otro tipo de abusos o asesinatos se advierten, en una inmensa cantidad de casos, fallas de sistema que, de no haber ocurrido, podrían haber evitado el desenlace irremediable. Muchas veces hay alertas o denuncias desatendidas, en otros casos funciona la “puerta giratoria” o la falta de una intervención o una sanción oportunas. La impotencia y la resignación frente a la violencia parecen un denominador común, igual que la ausencia del Estado.

En la noche se ha impuesto, desde hace años, un clima de agresividad y exaltación que parece estimular la violencia “en banda”. El narcomenudeo se ha enquistado en el circuito de la diversión, donde la mezcla de drogas y alcohol amputa los frenos inhibitorios. Todo ocurre en un contexto de zonas liberadas en las que no hay reglas ni controles. ¿Dónde estaba la policía cuando mataron a Fernando? ¿Dónde estaban los agentes municipales de control urbano? ¿Quién capacita y supervisa a los pequeños ejércitos de patovicas que actúan en los boliches?

El Estado ejerce con pasión la “policía de las vocales” para imponer un supuesto “lenguaje inclusivo” que combate la “o” para imponer la “e”. También gasta fortunas en manuales oficiales que intentan moldear el habla coloquial para que no sea “discriminatoria”. Sin embargo, está ausente y mira para otro lado en ese territorio donde la violencia, el abuso y la fuerza se imponen con rampante impunidad. La “burocracia inclusiva” viaja a congresos internacionales, crea nuevos cargos y nombra batallones de militantes en refugios administrativos. Pero no pisa las escuelas, los clubes ni los barrios. Los componentes de racismo, homofobia y misoginia que suelen alimentar el entramado de la violencia cotidiana se expanden sin contrapesos frente a un seudoprogresismo que se habla a sí mismo sin conectarse con los problemas y los flagelos reales de la sociedad.

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El juicio por el crimen de Fernando expone, en definitiva, una compleja problemática social, política y cultural en la que sobresalen la ausencia de límites, la falta de liderazgo adulto, la cultura de la anomia y los rasgos de una generación que es más consciente de sus derechos que de sus obligaciones. La conmoción que ha provocado este caso tal vez nos ofrezca la oportunidad de preguntarnos a nosotros mismos: ¿estamos formando a nuestros hijos en una cultura del respeto, de la norma, de la convivencia y de la tolerancia?, ¿asumimos el papel, muchas veces incómodo, que implica la responsabilidad de ser padres, maestros o dirigentes?

La enorme atención social que generan en estos días las audiencias por el crimen de Villa Gesell puede interpretarse como un dato auspicioso. Muestra a una ciudadanía conmovida frente a la brutalidad y, a la vez, atenta a que se haga justicia. Tal vez sea el punto de partida para un debate más profundo: ¿qué hacemos entre todos para que no vuelva a pasar?

Notas de Opinión

La Ciudad se prepara para pedir el embargo de las cuentas bancarias de la Nación

Es porque dejó de percibir $ 22.000 millones durante este mes en el que la Nación desoyó la sentencia que ordenaba pagarle al gobierno porteño el 2,95% de los fondos coparticipables.

Nota publicada originalmente en Clarín

Mientras el kirchnerismo mantiene su ofensiva en el Congreso con el juicio político contra los ministros de la Corte Suprema, el gobierno de la Ciudad se prepara para avanzar desde el miércoles -cuando vuelva la actividad judicial- en el reclamo por el incumplimiento del fallo que ordenó a la Nación pagar el 2,95% de los fondos coparticipables.

En ese propósito, uno de los pedidos de la administración de Horacio Rodríguez Larreta será el embargo de la cuenta del Ejecutivo nacional en el Banco Nación, en tanto que también analiza pedir la aplicación de multas a los funcionarios que por orden del presidente Alberto Fernández, decidieron desoír el fallo de la Corte.

Las medidas son evaluadas por la Procuración General de la Ciudad, representada por Gabriel Astarloa, que aguarda el reinicio de la actividad judicial el 1° de febrero, para reclamar ante la Corte que se cumpla con lo dictaminado hace más de un mes.

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El embargo de la cuenta bancaria es una medida de “ejecución forzada“, ante lo que la Ciudad ya denunció en el expediente como el incumplimiento del fallo. En consecuencia se requerirá al máximo tribunal que se proceda al embargo de los fondos correspondientes que se deben girar desde que se firmó la sentencia el pasado 21 de diciembre, lo que significa alrededor de $ 22.000 millones.

Como resultado inmediato de ese planteo, se reclamará que al Banco de la Nación Argentina -dirigido por Silvia Batakis-, se lo intime a dar cumplimiento al fallo y por ende, que comience a depositar diariamente el dinero adeudado por este mes.

Dentro de la batería de medidas que se contemplan en estos juicios de ejecución, el gobierno de la Ciudad no descarta a través de su Procurador General, incluir un pedido de multas de aplicación a los funcionarios que por orden de Alberto Fernández, decidieron incumplir la sentencia del máximo tribunal.

El 21 de diciembre la Corte falló a favor de la Ciudad de Buenos Aires, al hacer lugar a una medida cautelar en la que ordenó al Ejecutivo nacional restituir a la administración porteña los fondos coparticipables recortados en 2020.

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La Corte entendió que el reclamo era atendible y por otro lado, que había un daño ocasionado a las arcas de la administración de Horacio Rodríguez Larreta -que devino en la creación de nuevos impuestos-, cuyo incremento debía evitarse.

En base a estos dos pilares, se ordenó al Gobierno nacional que comience a pagar -al día siguiente del fallo- el 2,95% de los fondos coparticipables (la CABA reclama que se vuelva al porcentaje original de 3,5%, pero esa discusión aún no comenzó a analizarse).

Durante el mes que transcurrió desde la sentencia, la Nación decidió no acatar el fallo. Y en el último día hábil de 2022, Carlos Zannini, en su rol de Procurador del Tesoro, presentó la recusación de los cuatro ministros de la Corte y una revocatoria del fallo.

“Con ese planteo la Casa Rosada logró ganar tiempo”, aseguran fuentes del gobierno porteño. Durante todo este mes no se acató el fallo y la Ciudad dejó de percibir $ 22.000 millones. Frente a ese escenario es que ahora la Procuración General de la Ciudad se prepara para pedir el embargo de la cuenta bancarias de la Nación y posibles multas para los funcionarios nacionales.

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Una nueva deuda

Por otra parte, según informaron desde el Gobierno de la Ciudad, el Poder Ejecutivo acumuló una nueva deuda: desde la firma del fallo de la Corte dejó de pagar la cuota mensual que por Ley de Presupuesto correspondía girar para el mantenimiento de la Policía porteña.

Desde la administración de Rodríguez Larreta estimaron que la falta de pago de esa cuota asciende a 4.400 millones de pesos.

Esos fondos se destinaron por mes para solventar la Policía de la Ciudad después de que se votó la ley que redujo el pago de la Coparticipación del 3,5 al 1,4% en septiembre de 2020.

Con el fallo de la Corte de diciembre pasado, el Gobierno Nacional entendió que esa ley quedaba suspendida y por eso dejaron de girar esa cuota a la Ciudad.

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“El Gobierno es selectivo para decidir qué parte del fallo de la Corte cumple y cuál no, porque el 2,95% continúan sin cumplir pero la otra letra de la medida si la acatan”, indicaron fuentes del gobierno porteño a Clarín.

Este dinero también será reclamado junto con los fondos coparticipable bajo el nuevo porcentaje que aún no se abonaron.

Las decisiones de la Corte

Cuando el primero de febrero se reanude el año judicial, el Máximo Tribunal tendrá al menos tres cuestiones determinantes que resolver en el marco de este expediente.

En primer término el planteo de Carlos Zannini respecto a la recusación de los cuatro ministros para seguir resolviendo sobre esta cuestión. La medida, indicaron fuentes judiciales, no prosperará, pero hasta tanto no se resuelva ese pedido no se puede avanzar con la discusión.

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Por otro lado, también se deberán pronunciar los cortesanos sobre el pedido de revocatoria del fallo que también expuso el Gobierno de Fernández. Otra medida que no llegará a buen puerto.

Sin embargo, con estos dos aspectos la Casa Rosada ganó tiempo porque nada se podrá resolver hasta tanto no haya un pronunciamiento al respecto.

Lo que a continuación deberá analizar la Corte es el planteo de incumplimiento formulado por la Procuración de la Ciudad respecto al fallo de diciembre y lo que se materializará en un pedido puntual de embargo de cuentas del Banco Nación para cubrir el dinero que no se pagó.

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Pablo Corso Heduan: desafío docente, formación periodística y la comunicación institucional del Gobierno

En diálogo con Nexofin, el periodista, locutor y licenciado en Comunicación Social comenta el origen de su profesión, detalla su interés en la educación y recuerda una anécdota en una clase teórica de Alberto Fernández

“Para ser un buen periodista, creo que primero hay que ser buena persona. Y ahí yo ya gané con la familia que me tocó”, comparte Pablo Corso Heduan sobre su identidad.

Siempre supo que el periodismo era su profesión, aplicando un gran compromiso y honestidad en cada paso.

Con la intención de un nuevo desafío, luego de ser conductor del noticiero RePerfilAr en Net TV, en la actualidad se lo puede encontrar en la pantalla de LN+.

“Mi nueva casa, LN+, me sorprendió es su rigurosidad periodística y en su amplitud temática, conforme a la historia que la respalda como medio en el país”, explica el protagonista a NEXOFIN, en el ciclo “Charlas de WhatsApp”.

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Otro punto a destacar es su vocación como docente secundario.

“Al momento de entrar a un aula, uno tiene que recurrir a múltiples recursos que permitan llegar más desde lo no verbal que desde lo verbal”, comenta Pablo respecto a su desafío como profesor ante los jóvenes.

En diálogo con Nexofin, el periodista, locutor y licenciado en Comunicación Social de LN+ comenta el origen de su profesión, detalla su interés como docente en la educación y recuerda una anécdota en una clase teórica de Alberto Fernández.

Nexofin (N): ¿En qué momento decidiste ser periodista?

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Pablo Corso Heduan (PCH): Afortunadamente, nunca tuve un problema vocacional. Siempre supe que el Periodismo era mi profesión. Si tengo que ubicarlo en el tiempo, estimo que desde los 5 años ya soñaba con este oficio.

De hecho, siempre cuento que, mientras mis amigos volvían del colegio y lo primero que hacían era llegar a su casa y mirar dibujitos, en mi caso era volver y automáticamente prenderme a algún noticiero.

Siempre lo supe y, por suerte, no tuve que dudar mucho al momento de elegir este camino.

N: ¿Quiénes han sido claves en tu formación?

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Si hablamos de la formación periodística, me encontré en las diferentes carreras que cursé con varios docentes/colegas que veían algo latente en mí que ni yo sabía que existía.

Y fue allí donde pude dar el salto y explotar esta pasión: la confianza necesaria de ellos para poder tomar impulso y empezar a dar mis primeros pasos: primero en la radio, luego en la gráfica y, finalmente, en televisión.

Pero, si hablamos de formación, la verdadera formación siempre está en casa. Los valores que me inculcaron en el seno de la familia no son incompatibles con el ejercicio periodístico: para ser un buen periodista, creo que primero hay que ser buena persona.

Y ahí yo ya gané con la familia que me tocó.

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N: También sos docente a nivel secundario, ¿cuál es tu mayor desafío a la hora de enseñar?

El mayor desafío como docente es lograr interés. Vivimos en una sociedad cada vez más apática y desinteresada.

Y eso se transmite en todos los órdenes, hasta en lo político por ejemplo. De modo que, al momento de entrar a un aula, uno tiene que recurrir a múltiples recursos que permitan llegar más desde lo no verbal que desde lo verbal.

Y, afortunadamente, los jóvenes que están del otro lado, al fin de cuentas, nos terminan ellos enseñando más a nosotros, que nosotros a ellos, día a día.

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La educación está mutando permanentemente y los adultos tenemos que estar atentos a esos cambios, para estimularlos y potenciarlos en sus intereses, que son completamente distintos a los que nosotros como sociedad pensamos que debemos transmitirles.

N: ¿Qué representó el cambio al pasar desde RePerfilAr en Net TV a LN+?

El cambio fue motivador, en todo sentido. El primero fue dejar la comodidad y seguridad de mi primera casa, la que me abrió las puertas de esta profesión, que fue PERFIL.

Y allí el segundo desafío: volver a empezar desde cero, con el miedo que genera la incertidumbre.

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En este sentido, mi nueva casa, LN+, me sorprendió es su rigurosidad periodística y en su amplitud temática, conforme a la historia que la respalda como medio en el país.

Y también el agradecimiento por la confianza y la libertad para trabajar día a día, incluso dando oportunidades permanentes de crecimiento para aquellos que acabamos de llegar.

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N: A la hora de obtener información, ¿comunicar en donde trabajas te complicó el acceso a alguna fuente?

Siempre el medio determina, para bien o para mal. Tanto durante mi paso por PERFIL como ahora en este camino junto con LN+, las fuentes son muy susceptibles al canal en el que se transmite la información.

Pero, cuando uno trabaja durante años con el mismo criterio y personalismo, las fuentes terminan siendo más del periodista que del medio en el que trabaje.

Y allí es dónde radica la clave de este oficio, en el camino a largo plazo.

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Paula Rossi y Pablo Corso Heduan en LN+

N: ¿Cómo llevás el vínculo redes sociales personales/periodismo?

Debo admitir que es una relación que uno debe tomar siempre con pinzas, tanto para los elogios como para con las críticas más duras.

Esta profesión es pública, lo que conlleva la opinión permanente de ese público.

También es honesto admitir que las redes son potenciales lugares de críticas anónimas, que uno como periodista también debe tomar como tal.

La clave está en poder diferenciar la crítica constructiva de la crítica destructiva.

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Domitila Dellacha, Viviana Valles, Pablo Corso Heduan y Delfina Galarza en +Noticias Fin de semana

N: Siguiendo el hilo, ¿cuál es tu mirada sobre las audiencias jóvenes?

Las audiencias jóvenes son el futuro, las que están cambiando permanentemente la industria.

Son las que nos imponen qué formatos y qué lenguajes utilizar. Por eso, es importante para los medios estar atentos a esos cambios, que suelen ser más rápidos de lo que uno piensa.

La comunicación va a ser uno de los grandes desafíos del futuro, y quienes no se adapten a esos cambios lamentablemente quedarán en el camino.

Pablo Corso Heduan y María Areces en RePerfilAr por Net TV

N: Pasemos a la actualidad, ¿cómo ves la comunicación institucional del Gobierno?

La Comunicación de este Gobierno es y ha sido uno de sus talones de Aquiles. Con el comienzo de la pandemia, comenzaron a visibilizarse esas falencias, con informaciones cruzadas y poco claras.

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Y, en los últimos meses, por las internas cruzadas o el denominado “fuego amigo” en el oficialismo, la comunicación gubernamental quedó sumamente desdibujada, lo que, en definitiva, trae como consecuencia un deterioro permanente de la credibilidad de la palabra.

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N: En el año 2019 te escabulliste en una clase teórica de Alberto Fernández, ¿una anécdota del detrás de escena que te haya quedado?

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La anécdota recae en que tuve que quedarme a toda la clase completa del Presidente y ser blanco de sus ejemplos.

Al ser un aula con menos de 10 alumnos, rápidamente me identificó como periodista. Entonces, al no poder echarme de la clase porque es pública, me utilizó en todos y cada uno de sus ejercicios.

Y, al saber poco y nada de Derecho, mis respuestas estaban bastante flojas de papeles. Lo bueno es que mi ignorancia en el tema me motivó y, quizás, termine estudiando Derecho en algún momento de mi vida.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿qué cosas te gustan de la política?

Que todo tenga que ser público y que, por alguna razón, alguien quiera ocultarlo. Ahí es donde aparece el trabajo periodístico.

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N: ¿La mejor noticia/primicia que diste?

Haber participado recientemente de los festejos por el campeonato argentino en las calles. Creo que me permitió mostrar otra faceta que no me animaba a exponer, más descontracturada.

N: ¿Una actividad cuando no trabajas?

Una actividad que me relaja mucho es hacer natación. Extraño un poco el mar, después de esta temporada trabajando en Buenos Aires en verano.

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N: ¿Palabra para definir al periodismo?

Periodismo = Compromiso y honestidad.

N: ¿Una canción que te represente?

Blackbird, The Beatles.

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N: Para cerrar en un concepto, ¿Pablo Corso Heduan es…?

Un soñador.

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Notas de Opinión

El Presidente cree que la relación con Wado De Pedro y con CFK está terminada

Aunque no le pedirá la renuncia ahora a su funcionario, Alberto Fernández trabaja “como si no tuviera ministro del Interior desde hace un año y medio”.

Columna publicada originalmente en Clarín

Hace un año y medio que no tiene ministro del Interior, dice el presidente Alberto Fernández, enojado con quien sí ocupa ese cargo, Eduardo “Wado” De Pedro, el representante más emblemático de Cristina Kirchner en el Poder Ejecutivo. El funcionario fue quien encabezó en septiembre de 2021, después de la derrota oficialista en las PASO, una presentación de renuncias colectivas de ministros que militan en La Cámpora, pero aclarando una curiosa salvedad: esos ofrecimientos para dejar el poder carecían de la categoría de “indeclinables”. Por decisión del Jefe de Estado, no dimitió De Pedro, ni tampoco lo hicieron el resto de sus compañeros de aquella aventura. Todos cumplieron órdenes, para hacer lo que hicieron, de su jefa, la vicepresidenta Kirchner.

En los últimos días, esa situación de quebranto político en el oficialismo se profundizó, de nuevo con De Pedro como protagonista. Fernández enfureció con su ministro después de que trascendiera que éste lo acusó de no tener “códigos” debido a que no lo había invitado a una reunión que organismos de Derechos Humanos mantuvieron con el presidente de Brasil, Lula Da Silva. El Jefe de Estado, esta vez, afirma que el gesto de “Wado” es un límite. En medio de una crisis gubernamental con final abierto, asegura que la relación con el funcionario, y sobre todo con los Kirchner, no tiene retorno. Se terminó la alianza gubernamental del peronismo, aunque los funcionarios K sigan en sus puestos, por ahora. Fernández no lo dice en público pero es lo que repite en las últimas horas en privado, de acuerdo a lo que reconstruyó Clarín gracias a calificadas fuentes de la Presidencia que hablan y piensan como el mandatario.

Para mí, esto significa el fin de la relación. Tanto con ‘Wado’ como con Cristina”, insiste el Jefe de Estado, con palabras casi textuales, siempre de acuerdo a las fuentes antes mencionadas.

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Es indecente que ‘Wado’ siga ocupando un sillón en un Gobierno con el que no está de acuerdo”, critican en la Quinta de Olivos al funcionario.

Aunque ya pelearon en público y en privado otras veces, el distanciamiento entre el Presidente y su vice, sumado a las críticas de los funcionarios de La Cámpora, resumidas en los dichos de De Pedro, se dan en un contexto distinto.

Empieza el año electoral y Fernández parece dispuesto a no dejar que los díscolos socios de lo que fue una coalición lo critiquen o trabajen de modo autónomo en su gestión.

“Son insoportables”, se queja Fernández de sus propios aliados aunque al mismo tiempo sean en los hechos opositores pero K, y agrega: “¿Cómo es posible que ‘Wado’ diga que no tengo ‘códigos’ porque no estuvo en un encuentro de movimientos de Derechos Humanos con Lula? Esa reunión la pidieron los organismos, Lula aceptó, yo lo acompañé pero casi no lo hago y apenas hablé para presentar a todos los presentes. De Pedro nunca estuvo invitado. Es un acontecimiento menor para tener que bancarme una crítica de ese tenor”, resume la situación un funcionario de Presidencia que podría ser Fernández, debido a la cantidad de horas por día que pasa con él.

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Sobre Cristina, las palabras del Presidente son más severas.

“Boicoteó la gestión de Guzmán en Economía. El acuerdo con el FMI. Hizo todo para que me vaya mal. Si tengo que hablar con ella, lo hago, pero decidí empezar a gobernar solo”, es el pensamiento íntimo del Presidente, siempre siguiendo el relato de las fuentes mencionadas en los párrafos anteriores.

¿Fernández finalmente le pedirá la renuncia a De Pedro y al resto de sus subalternos que solo consideran como Jefa a la Vicepresidenta? “No es momento, esperemos, esperemos”, esquivó el Presidente a uno de los interlocutores que lo consultó sobre este tema en las últimas horas.

Hasta ahora, Fernández prefirió que prevalezca la unidad muy diversa de la coalición que lo llevó al poder, pero las diferencias entre los diferentes funcionarios K se ahondaron hasta quebrarse.

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El Presidente está convencido de que las palabras hirientes de De Pedro se dieron a conocer en un contexto particular de recelos de la Vice con su papel preponderante en la relación diplomática y personal con Lula Da Silva.

Fernández (Cristina) esperaba mantener una reunión con Lula durante su visita a Buenos Aires para participar de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Pero Da Silva la esquivó.

Pasaron las horas, un día, el segundo, y no se vieron.

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La excusa que habría puesto el brasileño fue que no podía movilizarse hacia las oficinas de la presidenta del Senado por cuestiones de seguridad.

La Vice se habría negado a ir ella hacia él. Lula durmió y trabajó durante la CELAC en la suite presidencial del Hotel Sheraton.

El Presidente, dijeron fuentes diplomáticas de primera línea, no le pidió a Lula que no se viera con su enemiga interna.

Da Silva dejó en evidencia su resistencia a entrevistarse con Cristina en su viaje inmediatamente posterior a Uruguay.

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La seguridad en ese país pareció distenderse debido a que viajó alrededor de cien kilómetros en auto a visitar a José “Pepe” Mujica.

Desde el 2019, la Vice asocia su figura a la del brasileño para igualar su principal preocupación, la condena por corrupción en su contra que describe solo como una persecución de la Justicia y los medios en su contra, con la de Lula. El mandatario esquivo de los K padeció 580 días de cárcel acusado de corrupción. La Corte Suprema de su país determinó que el dirigente debía salir en libertad y objetó el proceso penal por el que fue encarcelado.

Para la Vice, esa vivencia y la suya son similares y equiparables a lo que describe como “guerra judicial” o lawfare.

El presidente de Brasil, quien está muy agradecido con Fernández (Alberto) debido a que éste lo visitó en prisión, se habría molestado con Fernández (Cristina) por su insistencia para sacar provecho de su infortunio carcelario.

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Fuentes de la diplomacia aseguraron a Clarín que Lula se fastidió el día que volvió a ser electo como Presidente de su país cuando una comitiva de funcionarios K le alcanzó, sin que él supiera de qué se trataba, una gorra que llevaba inscriptas las siglas CFK. Cuando los argentinos le gritaron el nombre de la Vice, él se quitó el obsequio con gesto adusto.

Entre los funcionarios que habían viajado a Brasil para esos comicios históricos estuvo el ministro De Pedro.

Fernández (Alberto), suele destacar que la comitiva oficial a Brasil fue encabezada por él, que viajó un día después para verse con su amigo ganador de las elecciones. De Pedro ya estaba ahí. “Quiso adelantarse a nosotros. Podríamos haberlo dejado afuera de todas las reuniones pero no lo hicimos, lo invitamos a que nos acompañe”, describen desde Presidencia para destacar que Fernández (Alberto) nunca le puso trabas al ministro en el que hoy enfoca sus broncas.

Después de que trascendiera la frase del titular de Interior respecto a la falta de “códigos” del Jefe de Estado, éste le pidió a su portavoz, Gabriela Cerruti, que lo llamara para conocer si era verdad que había dicho lo que dijo. El funcionario habría minimizado sus palabras. El Presidente no le creyó. Al día siguiente, el viernes pasado, la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, le exigió públicamente a su par de Interior que rectificara o explicara sus frases lacerantes para Fernández: “Es un buen momento para que el ministro pueda aclarar si esto ocurrió, o no, porque ponen en boca de él alguna situación de falta de códigos”, dijo la funcionaria, amiga del Presidente, y siguió: “En todo caso, quienes están dentro del Gobierno y critican deben definirse. O estás adentro o estás afuera”. Ayer volvieron a cruzarse declaraciones entre los funcionarios leales a Fernández (Alberto), con quienes defienden a “Wado” y a Fernández (Cristina). Volvió el “Frente Todos contra Todos”, aunque en esta escalada con novedades.

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En el entorno de De Pedro piden que la frase del ministro respecto a la falta de “códigos” del Presidente no sea motivo de enfrentamientos internos, ya que habría sido expresada en forma personal, por un enojo pasajero y por un tema puntual. “Wado defendió a Alberto cuando La Cámpora no lo recibió en Mendoza. Siempre trabajó para él a pesar de sus diferencias sobre temas de gestión”, dice un funcionario que trabaja con el ministro.

De Pedro no tiene intenciones de renunciar a su puesto y seguirá con su “campaña” para ser precandidato a Presidente.

Fernández sonríe irónico cuando se le pregunta si esa postulación del “camporista” lo preocupa o pone en crisis a su propia precandidatura en busca de una reelección.

Este nuevo enfrentamiento interno del PJ en el poder tiene características diferentes a otras peleas que ya sacudieron al poder central. Una de ellas es que Fernández ya no recibe en silencio y sin reacción las críticas de sus adversarios internos.

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En la Casa Rosada ponen como ejemplo que el Jefe de Estado despidió de su puesto como titular del INADI a Victoria Donda, militante acérrima de los Kirchner.

También señalan que él (Alberto) ya dejó de llamarla a ella (Cristina) para consultarle qué decisiones tomar, y que ella (Cristina) dejó de llamarlo a él (Alberto) para imponer ideas o para quejarse por la marcha del Gobierno.

El Presidente también dejó trascender su asombro y enojo cuando en un acto en Mar del Plata, otra funcionaria militante de La Cámpora, la titular del ANSES, Fernanda Raverta, ni siquiera lo nombró en un acto que compartieron juntos anunciando mejores en un programa social.

Acaba de empezar el 2023. Año electoral en el que se elegirá Presidente en la Argentina.

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