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Salud

Cómo proteger tus plantas del calor

Consejos para evitar que se sequen

Para proteger tus plantas del calor y evitar que se sequen, seguí estos consejos.

Iluminación indirecta

Si querés cuidarlas de los rayos del sol, lo mejor será hacer uso de mallas o cortinas que te ayuden a tamizar la luz para que no reciban los rayos directamente. Si tenés plantas de sol, lo mejor será adecuarlas poco a poco a mantenerse en el exterior.

Riego frecuente

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Con el calor, necesitarán un riego más frecuente, pues al tener un ambiente tan caluroso, el agua se absorberá y evaporará con mayor facilidad. Aumentá la cantidad y frecuencia del riego para darles toda la hidratación que necesitan.

No regar en la tarde

Si estás acostumbrado a regarlas por la mañana o por la tarde, pausá esta actividad durante la ola de calor, pues el agua y los rayos del sol podrían tener un efecto lupa que pueden quemar sus hojas. Lo mejor será al amanecer o al anochecer, así le darás tiempo a que absorba el agua y evite quemaduras.

Refrescalas

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Con el calor, necesitarán permanecer frescas por más tiempo, por lo que podés pulverizar sus hojas con agua durante el día. Tené en cuenta que deberás hacerlo solamente a las que reciban luz indirecta, ya que si están al sol directo podrías dañar sus hojas.

Recordá que deberás corroborar los consejos dependiendo el tipo de planta que tengas.

Fuente: Panorama

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Salud

Cómo hacer que tus toallas estén más suaves con ingredientes caseros

Incluí estos productos a la hora de lavarlas

Con el paso del tiempo las toallas pueden ir perdiendo suavidad, pero hay un producto casero que puede ayudarnos a recuperarla. La clave empieza con una limpieza por separado; en el tambor del lavarropas colocá solamente toallas separando las blancas de las de color.

Una vez separadas, agregá un poco de bicarbonato de sodio en el tambor del lavarropas junto con las toallas y cerrá la puerta. Añadí el jabón como harías normalmente pero en lugar de suavizante añadí la misma cantidad de vinagre blanco o vinagre de limpieza.

Lavá a temperatura media (nada de ponerlo a 60 grados, como máximo a 30 grados) y dejá secar normal. Las toallas de algodón habrán recuperado esponjosidad y ahora estarán suaves.

Fuente: Mía revista

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Salud

Qué tipos de conservas hay y cuáles son las más saludables

Qué tener en cuenta a la hora de comprarlas

Las conservas son alimentos elaborados a base de productos de origen animal (derivados de carne, pescado o marisco) o vegetal (frutas, cereales, hortalizas o legumbres, entre otros) contenidos en envases cerrados herméticamente.

De este modo se consigue que no pierdan propiedades nutricionales, calidad y digestibilidad y que se puedan consumir en períodos de tiempo mucho más prolongados de los que tiene el producto fresco.

Sobre si son sanas o no, todo dependerá de la variedad. Generalmente conservan la mayoría de los componentes del alimento original, pero los métodos de procesamiento usados, en muchos casos hacen que sean nutricionalmente desequilibradas, sobre todo a las que se adicionó aceite, azúcar y/o sal, indica el portal Conbienestar.

Salmuera: método de conserva muy habitual que consiste en una mezcla de agua y sal que, a veces puede llevar otros ingredientes como vinagre, azúcar o hierbas aromáticas. Se usa para pescados, encurtidos, carnes, etc.

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Escabeche: es la conservación en vinagre, también suelen llevar aceite y especias o hierbas añadidas. Es habitual para conservar pescados (atún, mejillones, sardinas) pero también puede usarse para la carne.

Mermeladas, confituras, almíbares: son habituales para la conservación de frutas y verduras. Usan un elevado contenido en azúcar para conservarse (normalmente 1 kg de azúcar por cada kilo de fruta y verdura). A veces esas frutas y verduras se deshidratan previamente.

Conservas deshidratadas: son habituales para frutas, verduras o hierbas. Se preparan disminuyendo el porcentaje de agua del alimento al menos en un 25% mediante exposición al aire o al calor, así se prolonga su vida útil.

Salazón: son soluciones concentradas de sal que reducen la proliferación de microorganismo en el producto y potencian el sabor. Se usa sobre todo en pescados, como anchoas, pero también puede en carnes u otros productos.

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Ahumados: consiste en someter a los alimentos a humo que proviene del quemado de madera. Prolonga su vida útil, pero menos que con el salazón, y adquieren un sabor característico. Se usa sobre todo en pescados, aunque también se aplica a otros alimentos.

Conservas de verduras, hortalizas y legumbres: se preparan con la materia prima previamente cocida y se conservan en soluciones de agua con sal y/o azúcar. Pueden llevar condimentos y especias. Facilitan su cocinado y prolongan la vida útil.

No abuses de las que tengan una elevada concentración de sal y/o azúcar, aunque tampoco resulta perjudicial comerlas de forma moderada. Las de vegetales y legumbres ya cocidas y conservadas son saludables y, si le das un lavado con agua fría o una cocción ligera previa, servirán para comer sano cuando no tenés nada en la heladera.

Pero no debés abandonar los productos frescos y leer en las etiquetas de la conserva los ingredientes que aparecen en primer lugar, que son los que se encuentran en mayor cantidad.

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Las legumbres cocidas y envasadas al natural son una alternativa más saludable y práctica de incluir este grupo de alimentos a la dieta.

Consejos para saber cuáles elegir:

– Que sean conservas al natural, es decir, que lleven los menos aditivos posibles.

– Que sean bajas en grasa y, si las llevan, que sean grasas de calidad, preferiblemente aceite de oliva virgen.

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– Que no tengan contenidos en azúcar y/o sal más allá de los necesarios para su propia elaboración o conservación.

Fuente: Conbienestar

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Salud

Cómo elegir el mejor tipo de base para tu cutis

Qué diferencia a cada una de ellas

A la hora de elegir una base o primer, es importante ver qué ingredientes tienen porque es posible que no sean los mejores para satisfacer las necesidades específicas de tu cutis.

Para determinar cuál es el mejor para vos, entran en juego tu tipo de piel, tu régimen de cuidado de la misma y los demás productos de maquillaje que uses.

A base de silicona

Por lo general contiene ingredientes que terminan en -cono o -siloxano como segundo o tercer ingrediente. Lo más probable es que el primer ingrediente sea agua, pero eso no significa que la base sea a base de esta.

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A base de aceite

En este caso, el aceite figurará como segundo o tercer ingrediente. Estos son excelentes para los tipos de piel seca.

A base de agua

No contiene aceite ni silicona en la parte superior de su lista de ingredientes. Algunas pueden tener siliconas, pero la cantidad es tan pequeña que no vale la pena mencionarla. Si sos propensa a los brotes, esta será la más suave para tu piel. También son una excelente opción para la piel seca porque las fórmulas tienden a ser nutritivas y contienen ingredientes que ayudan a mantener un aspecto humectado.

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Al elegir una prebase, es mejor encontrar una que tenga ingredientes similares a los de la base. Los primers a base de silicona crean una barrera entre el cutis y la base. Combinan mejor con bases a base de silicona para difuminar la textura y suavizar la piel. Sin embargo, cuando una fórmula a base de silicona se combina con una a base de agua o aceite, esto puede provocar la separación, la formación de bolitas y una textura no deseada.

Para probar la compatibilidad de ambas, colocá una pequeña cantidad de prebase en la mano y colocá la base encima. Si se convierte en polvo o comienza a separarse, entonces no funcionarán bien juntas. Otra forma es probarlo en tu cutis y ver de primera mano cómo se desgasta tu base con tu primer a lo largo del día. En última instancia, si tu base es en pastillas o en escamas, es una buena indicación de que su prebase y su base tienen fórmulas contradictorias.

Fuente: Make up

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