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Notas de Opinión

Los enredos de la interna peronista ante el ataque contra la Corte

La decisión del Presidente de impulsar un juicio político con nulo asidero contra los cuatro supremos lo distanció de varios gobernadores. Difícil que surja de allí una nueva disidencia o “avenida del medio” porque la polarización electoral manda

Columna publicada originalmente en Todo Noticias

Las peleas en el peronismo desde que esa fuerza se reunificó, en 2019, han sido permanentes, virulentas y también bastante desconcertantes e inútiles.

Porque nunca llevan a nada, no han servido para definir campos contrapuestos, no giran en torno a diferencias claras que puedan agruparse, o resolverse de alguna manera, sino que consisten en entreveros que se estiran interminablemente, se diluyen con el paso del tiempo, o como mucho se resuelven a medias y preservando siempre la máxima confusión y las señales ambiguas.

Así ha sido en el terreno económico y también en el judicial, los dos asuntos, junto a la cuestión de la deuda y los posicionamientos internacionales que ella exigió, que más absorbieron a los funcionarios del Frente de Todos. Y en los que, hoy que inician su último año, está bastante claro, fracasaron.

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Eso puede atribuirse, en primer lugar, a que las ideas con que los encararon eran inviables. Postergar pagos externos sin generar mínima confianza no iba a servir para ganar tiempo, sino para perderlo.

Pretender que la economía K volviera a crecer, insistiendo con sus viejas recetas, simplemente porque se pagara menos deuda, no tenía ningún sentido. Y menos sentido aún tenía esperar que las causas por corrupción quedaran en el olvido, por más jueces y fiscales que apretaran o hicieran a un lado.

Pero además de esas quimeras, pesó y mucho el hecho de que no hubo ninguna otra idea a la mano cuando esas empezaron a fallar.

También ha influido y mucho la calidad de los liderazgos. Los principales protagonistas de este experimento se han estado echando culpas entre ellos de un modo bastante penoso y ninguno mostró una mínima capacidad de alzar la cabeza un palmo por arriba de la polvareda que ellos mismos levantaron. Merecerán ser recordados como reedición tragicómica de aquella famosa película de Sergio Leone, “la sorda, el tuerto y el ciego”.

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Pero, de nuevo, pesó también y mucho el hecho de que el resto de la dirigencia oficial practicó el más extremo oportunismo, se fue acomodando a los vientos que en cada momento soplaron desde el vértice, sin asumir mayores compromisos con nada de lo que estaba en discusión.

Esta ha sido particularmente la actitud preponderante entre los gobernadores. Que antiguamente, es decir antes del kirchnerismo, solían ser la cantera de donde se nutría la dirigencia nacional del peronismo. Hoy, en cambio, son figuras apenas locales, deslucidas, e incapaces de ejercer ningún liderazgo.

Así lo están demostrando en el último episodio de la saga frentetodista contra la Justicia, el pretendido juicio político contra la Corte.

Podría pensarse que algo nuevo está pasando, porque por primera vez en mucho tiempo algunos gobernadores, tanto peronistas como aliados provinciales, que han sido hasta aquí bastante dóciles ante las locuras que se deciden en Buenos Aires, tomaron distancia y se negaron a avalar el ataque a los supremos.

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Pero sería un error esperar que de ello resulte un movimiento más amplio, una postura más moderada y razonable de esos sectores peronistas y afines sobre el problema en discusión, menos todavía un reflotamiento de la ´avenida del medio´.

Las divergencias tienen demasiado tufillo a historia conocida y a oportunismo. A querer sacarle el cuerpo al conflicto nacional, pensando exclusivamente en los problemas locales. Y esto por varios motivos convergentes, que escapan incluso a la buena o mala voluntad de los gobernadores involucrados.

En primer lugar, las elecciones están demasiado cerca, más cerca todavía debido a la vocación de los mismos mandatarios provinciales por despegarse de la competencia nacional. Y todos ellos saben que su futuro depende, además de lograr ese despegue, de que la nación los banque, con el dinero de las transferencias discrecionales y con la indicación de no dividir por nada del mundo las listas peronistas distritales.

Es que, por más que algunos se diferencien en temas como la Corte, los gobernadores necesitan tanto de la polarización como Alberto, Sergio y Cristina. También para ellos polarizar es la última tabla de salvación, la postrera razón de ser de un proyecto político en descomposición. Así que, aunque estén muy a disgusto, nadie va a poner, al menos hasta que las elecciones hayan pasado, sus pies fuera del plato.

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En segundo lugar, pesa la inviabilidad de la iniciativa, todos saben que el juicio político va a fracasar, cuentan con que la oposición lo frene, así que no se hacen demasiado problema con el asunto, ni mueven un dedo para ser ellos los que lo hagan naufragar. Sucede algo parecido, aunque por la expectativa opuesta, a lo que pasó con la votación del acuerdo con el Fondo.

Entonces muchos legisladores peronistas se dieron el lujo de faltar a la sesión, abstenerse o votar en contra, para salvar su autoimagen antimperial, porque descontaban que la oposición garantizaba su aprobación.

Ahora, muchos que preferirían que el juicio político no avance, se van a callar y votarán con disciplina por la afirmativa, confiando en que sean otros los que la harán fracasar. Con tal nivel de oportunismo en sangre se entiende que para esta dirigencia peronista sea difícil imaginar cualquier apuesta política alternativa.

Por último, y lo más importante, sucede que los disidentes en este asunto de la Corte lo son porque en sus distritos hay votantes que se preocupan por estas cosas, los atropellos institucionales alevosos no les gustan ni les son indiferentes. Y esos gobernadores tienen que disputarle al menos parte de esos votos a la oposición si quieren ser reelectos, o ser sucedidos por sus delfines.

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Por eso el cambio de postura de Gustavo Bordet, de Entre Ríos, y la toma de distancia desde un principio de Omar Perotti, de Santa Fe. Aunque consideraciones electorales de este tipo deben haber pesado también en otras cuantas provincias. El problema es que son justamente esas provincias las que más probablemente el peronismo pierda de todos modos en estas elecciones.

Así que la competencia electoral va a terminar haciéndole un favor a los K, aunque los perjudique en el resultado general. Va a debilitar las bases de una posible disidencia antikirchnerista dentro del peronismo. Algo que ya sucedió en 2015 y 2017, no es tampoco un fenómeno nuevo. Y ha aleccionado a los dirigentes peronistas respecto a la inconveniencia de alejarse demasiado de Cristina Kirchner, o hacerse mucha mala sangre con sus iniciativas más locas.

Este es un punto crucial, no solo para entender las pocas chances que tiene hoy un eventual intento de reflotar la “avenida del medio”, sino también las de iniciativas futuras para promover la sucesión del liderazgo en el peronismo, o para sumar a una parte significativa de él a una coalición reformista y moderada.

Y es que, si bien la ofensiva del gobierno contra la Corte efectivamente ofrece una oportunidad, porque aleja a sectores más o menos razonables de esa fuerza de la conducción nacional del Frente de Todos, estos grupos son los que tienen más chances de perder sus cargos en las próximas elecciones. Y así, la competencia termina facilitando la continuidad del predominio kirchnerista en el PJ.

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Los peronistas entrerrianos y santafecinos vienen acercándose a sus pares de Córdoba en varios frentes y desde hace tiempo, en parte porque tienen problemas parecidos, que comparten en la Región Centro.

Puede que sus miradas sobre el futuro del peronismo sean más parecidas hoy de lo que han sido en los últimos veinte años, y más distantes de la melodía que suena a nivel nacional. Tienen en común también que no simpatizan ni confían demasiado en ninguno de los tres grandes del buen humor, ni con la sorda, ni con el tuerto ni con el ciego.

Así que es difícil saber a qué candidato presidencial van a apoyar. Pero tienen pocas chances de encontrar uno que les guste, menos todavía de arrastrar a peronistas del resto del país detrás suyo, y puede que finalmente lo que ellos quieran o no apoyar sea irrelevante, porque para cuando llegue el turno de la elección nacional ninguno esté en control de sus distritos.

Esas tres provincias son las que tienen más chances de pasar a manos de Juntos por el Cambio a mediados de este año. Es más, son las que sí o sí necesita ganar la coalición opositora para tener más territorio respaldando una eventual nueva gestión nacional que el muy limitado que tuvo a su favor en 2015. Así es que el peronismo que se aleja del kirchnerismo tiene altas chances de ser exterminado por los opositores extrapartidarios del kirchnerismo. Toda una ironía del destino, en vez de cooperar entre sí, los antikirchneristas se debilitan unos a otros.

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Que, entiéndase bien, no es fruto del capricho de nadie, ni de una mera falta de comprensión por parte de los actores involucrados, tiene su lógica que actúen como lo hacen, porque están compitiendo por los mismos votos. Pero no deja de ser una desgracia para la viabilidad de un gobierno reformista.

La pregunta queda flotando y afecta más que al peronismo a Juntos por el Cambio.

Esta coalición va camino a la victoria, así que en su seno prima el optimismo, creen estar abriendo nuevos horizontes. Sin embargo, al mismo tiempo, quieran o no, están reiniciando una historia ya vivida, en que se dedican a morderse la cola, lo que derivó en un final bastante penoso, recordemos, en 2019. Es que a ellos les conviene un peronismo dividido y no sometido mayoritariamente al dedo de Cristina. Pero dado que los votos moderados que necesitan los disidentes peronistas para prosperar son los mismos que JxC requiere para ganar la elección, su éxito en las urnas equivale a debilitar a posibles socios en el Congreso y eventualmente en la gestión, y a promover entonces la continuidad del predominio k en el peronismo.

Esta es la historia que está recomenzando, ahora que la política empieza a ordenarse para las ya inminentes elecciones. Y en relación a ella, pareciera que esta competencia no va a ofrecer nada demasiado nuevo.

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Notas de Opinión

La Ciudad se prepara para pedir el embargo de las cuentas bancarias de la Nación

Es porque dejó de percibir $ 22.000 millones durante este mes en el que la Nación desoyó la sentencia que ordenaba pagarle al gobierno porteño el 2,95% de los fondos coparticipables.

Nota publicada originalmente en Clarín

Mientras el kirchnerismo mantiene su ofensiva en el Congreso con el juicio político contra los ministros de la Corte Suprema, el gobierno de la Ciudad se prepara para avanzar desde el miércoles -cuando vuelva la actividad judicial- en el reclamo por el incumplimiento del fallo que ordenó a la Nación pagar el 2,95% de los fondos coparticipables.

En ese propósito, uno de los pedidos de la administración de Horacio Rodríguez Larreta será el embargo de la cuenta del Ejecutivo nacional en el Banco Nación, en tanto que también analiza pedir la aplicación de multas a los funcionarios que por orden del presidente Alberto Fernández, decidieron desoír el fallo de la Corte.

Las medidas son evaluadas por la Procuración General de la Ciudad, representada por Gabriel Astarloa, que aguarda el reinicio de la actividad judicial el 1° de febrero, para reclamar ante la Corte que se cumpla con lo dictaminado hace más de un mes.

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El embargo de la cuenta bancaria es una medida de “ejecución forzada“, ante lo que la Ciudad ya denunció en el expediente como el incumplimiento del fallo. En consecuencia se requerirá al máximo tribunal que se proceda al embargo de los fondos correspondientes que se deben girar desde que se firmó la sentencia el pasado 21 de diciembre, lo que significa alrededor de $ 22.000 millones.

Como resultado inmediato de ese planteo, se reclamará que al Banco de la Nación Argentina -dirigido por Silvia Batakis-, se lo intime a dar cumplimiento al fallo y por ende, que comience a depositar diariamente el dinero adeudado por este mes.

Dentro de la batería de medidas que se contemplan en estos juicios de ejecución, el gobierno de la Ciudad no descarta a través de su Procurador General, incluir un pedido de multas de aplicación a los funcionarios que por orden de Alberto Fernández, decidieron incumplir la sentencia del máximo tribunal.

El 21 de diciembre la Corte falló a favor de la Ciudad de Buenos Aires, al hacer lugar a una medida cautelar en la que ordenó al Ejecutivo nacional restituir a la administración porteña los fondos coparticipables recortados en 2020.

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La Corte entendió que el reclamo era atendible y por otro lado, que había un daño ocasionado a las arcas de la administración de Horacio Rodríguez Larreta -que devino en la creación de nuevos impuestos-, cuyo incremento debía evitarse.

En base a estos dos pilares, se ordenó al Gobierno nacional que comience a pagar -al día siguiente del fallo- el 2,95% de los fondos coparticipables (la CABA reclama que se vuelva al porcentaje original de 3,5%, pero esa discusión aún no comenzó a analizarse).

Durante el mes que transcurrió desde la sentencia, la Nación decidió no acatar el fallo. Y en el último día hábil de 2022, Carlos Zannini, en su rol de Procurador del Tesoro, presentó la recusación de los cuatro ministros de la Corte y una revocatoria del fallo.

“Con ese planteo la Casa Rosada logró ganar tiempo”, aseguran fuentes del gobierno porteño. Durante todo este mes no se acató el fallo y la Ciudad dejó de percibir $ 22.000 millones. Frente a ese escenario es que ahora la Procuración General de la Ciudad se prepara para pedir el embargo de la cuenta bancarias de la Nación y posibles multas para los funcionarios nacionales.

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Una nueva deuda

Por otra parte, según informaron desde el Gobierno de la Ciudad, el Poder Ejecutivo acumuló una nueva deuda: desde la firma del fallo de la Corte dejó de pagar la cuota mensual que por Ley de Presupuesto correspondía girar para el mantenimiento de la Policía porteña.

Desde la administración de Rodríguez Larreta estimaron que la falta de pago de esa cuota asciende a 4.400 millones de pesos.

Esos fondos se destinaron por mes para solventar la Policía de la Ciudad después de que se votó la ley que redujo el pago de la Coparticipación del 3,5 al 1,4% en septiembre de 2020.

Con el fallo de la Corte de diciembre pasado, el Gobierno Nacional entendió que esa ley quedaba suspendida y por eso dejaron de girar esa cuota a la Ciudad.

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“El Gobierno es selectivo para decidir qué parte del fallo de la Corte cumple y cuál no, porque el 2,95% continúan sin cumplir pero la otra letra de la medida si la acatan”, indicaron fuentes del gobierno porteño a Clarín.

Este dinero también será reclamado junto con los fondos coparticipable bajo el nuevo porcentaje que aún no se abonaron.

Las decisiones de la Corte

Cuando el primero de febrero se reanude el año judicial, el Máximo Tribunal tendrá al menos tres cuestiones determinantes que resolver en el marco de este expediente.

En primer término el planteo de Carlos Zannini respecto a la recusación de los cuatro ministros para seguir resolviendo sobre esta cuestión. La medida, indicaron fuentes judiciales, no prosperará, pero hasta tanto no se resuelva ese pedido no se puede avanzar con la discusión.

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Por otro lado, también se deberán pronunciar los cortesanos sobre el pedido de revocatoria del fallo que también expuso el Gobierno de Fernández. Otra medida que no llegará a buen puerto.

Sin embargo, con estos dos aspectos la Casa Rosada ganó tiempo porque nada se podrá resolver hasta tanto no haya un pronunciamiento al respecto.

Lo que a continuación deberá analizar la Corte es el planteo de incumplimiento formulado por la Procuración de la Ciudad respecto al fallo de diciembre y lo que se materializará en un pedido puntual de embargo de cuentas del Banco Nación para cubrir el dinero que no se pagó.

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Pablo Corso Heduan: desafío docente, formación periodística y la comunicación institucional del Gobierno

En diálogo con Nexofin, el periodista, locutor y licenciado en Comunicación Social comenta el origen de su profesión, detalla su interés en la educación y recuerda una anécdota en una clase teórica de Alberto Fernández

“Para ser un buen periodista, creo que primero hay que ser buena persona. Y ahí yo ya gané con la familia que me tocó”, comparte Pablo Corso Heduan sobre su identidad.

Siempre supo que el periodismo era su profesión, aplicando un gran compromiso y honestidad en cada paso.

Con la intención de un nuevo desafío, luego de ser conductor del noticiero RePerfilAr en Net TV, en la actualidad se lo puede encontrar en la pantalla de LN+.

“Mi nueva casa, LN+, me sorprendió es su rigurosidad periodística y en su amplitud temática, conforme a la historia que la respalda como medio en el país”, explica el protagonista a NEXOFIN, en el ciclo “Charlas de WhatsApp”.

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Otro punto a destacar es su vocación como docente secundario.

“Al momento de entrar a un aula, uno tiene que recurrir a múltiples recursos que permitan llegar más desde lo no verbal que desde lo verbal”, comenta Pablo respecto a su desafío como profesor ante los jóvenes.

En diálogo con Nexofin, el periodista, locutor y licenciado en Comunicación Social de LN+ comenta el origen de su profesión, detalla su interés como docente en la educación y recuerda una anécdota en una clase teórica de Alberto Fernández.

Nexofin (N): ¿En qué momento decidiste ser periodista?

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Pablo Corso Heduan (PCH): Afortunadamente, nunca tuve un problema vocacional. Siempre supe que el Periodismo era mi profesión. Si tengo que ubicarlo en el tiempo, estimo que desde los 5 años ya soñaba con este oficio.

De hecho, siempre cuento que, mientras mis amigos volvían del colegio y lo primero que hacían era llegar a su casa y mirar dibujitos, en mi caso era volver y automáticamente prenderme a algún noticiero.

Siempre lo supe y, por suerte, no tuve que dudar mucho al momento de elegir este camino.

N: ¿Quiénes han sido claves en tu formación?

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Si hablamos de la formación periodística, me encontré en las diferentes carreras que cursé con varios docentes/colegas que veían algo latente en mí que ni yo sabía que existía.

Y fue allí donde pude dar el salto y explotar esta pasión: la confianza necesaria de ellos para poder tomar impulso y empezar a dar mis primeros pasos: primero en la radio, luego en la gráfica y, finalmente, en televisión.

Pero, si hablamos de formación, la verdadera formación siempre está en casa. Los valores que me inculcaron en el seno de la familia no son incompatibles con el ejercicio periodístico: para ser un buen periodista, creo que primero hay que ser buena persona.

Y ahí yo ya gané con la familia que me tocó.

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N: También sos docente a nivel secundario, ¿cuál es tu mayor desafío a la hora de enseñar?

El mayor desafío como docente es lograr interés. Vivimos en una sociedad cada vez más apática y desinteresada.

Y eso se transmite en todos los órdenes, hasta en lo político por ejemplo. De modo que, al momento de entrar a un aula, uno tiene que recurrir a múltiples recursos que permitan llegar más desde lo no verbal que desde lo verbal.

Y, afortunadamente, los jóvenes que están del otro lado, al fin de cuentas, nos terminan ellos enseñando más a nosotros, que nosotros a ellos, día a día.

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La educación está mutando permanentemente y los adultos tenemos que estar atentos a esos cambios, para estimularlos y potenciarlos en sus intereses, que son completamente distintos a los que nosotros como sociedad pensamos que debemos transmitirles.

N: ¿Qué representó el cambio al pasar desde RePerfilAr en Net TV a LN+?

El cambio fue motivador, en todo sentido. El primero fue dejar la comodidad y seguridad de mi primera casa, la que me abrió las puertas de esta profesión, que fue PERFIL.

Y allí el segundo desafío: volver a empezar desde cero, con el miedo que genera la incertidumbre.

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En este sentido, mi nueva casa, LN+, me sorprendió es su rigurosidad periodística y en su amplitud temática, conforme a la historia que la respalda como medio en el país.

Y también el agradecimiento por la confianza y la libertad para trabajar día a día, incluso dando oportunidades permanentes de crecimiento para aquellos que acabamos de llegar.

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N: A la hora de obtener información, ¿comunicar en donde trabajas te complicó el acceso a alguna fuente?

Siempre el medio determina, para bien o para mal. Tanto durante mi paso por PERFIL como ahora en este camino junto con LN+, las fuentes son muy susceptibles al canal en el que se transmite la información.

Pero, cuando uno trabaja durante años con el mismo criterio y personalismo, las fuentes terminan siendo más del periodista que del medio en el que trabaje.

Y allí es dónde radica la clave de este oficio, en el camino a largo plazo.

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Paula Rossi y Pablo Corso Heduan en LN+

N: ¿Cómo llevás el vínculo redes sociales personales/periodismo?

Debo admitir que es una relación que uno debe tomar siempre con pinzas, tanto para los elogios como para con las críticas más duras.

Esta profesión es pública, lo que conlleva la opinión permanente de ese público.

También es honesto admitir que las redes son potenciales lugares de críticas anónimas, que uno como periodista también debe tomar como tal.

La clave está en poder diferenciar la crítica constructiva de la crítica destructiva.

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Domitila Dellacha, Viviana Valles, Pablo Corso Heduan y Delfina Galarza en +Noticias Fin de semana

N: Siguiendo el hilo, ¿cuál es tu mirada sobre las audiencias jóvenes?

Las audiencias jóvenes son el futuro, las que están cambiando permanentemente la industria.

Son las que nos imponen qué formatos y qué lenguajes utilizar. Por eso, es importante para los medios estar atentos a esos cambios, que suelen ser más rápidos de lo que uno piensa.

La comunicación va a ser uno de los grandes desafíos del futuro, y quienes no se adapten a esos cambios lamentablemente quedarán en el camino.

Pablo Corso Heduan y María Areces en RePerfilAr por Net TV

N: Pasemos a la actualidad, ¿cómo ves la comunicación institucional del Gobierno?

La Comunicación de este Gobierno es y ha sido uno de sus talones de Aquiles. Con el comienzo de la pandemia, comenzaron a visibilizarse esas falencias, con informaciones cruzadas y poco claras.

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Y, en los últimos meses, por las internas cruzadas o el denominado “fuego amigo” en el oficialismo, la comunicación gubernamental quedó sumamente desdibujada, lo que, en definitiva, trae como consecuencia un deterioro permanente de la credibilidad de la palabra.

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N: En el año 2019 te escabulliste en una clase teórica de Alberto Fernández, ¿una anécdota del detrás de escena que te haya quedado?

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La anécdota recae en que tuve que quedarme a toda la clase completa del Presidente y ser blanco de sus ejemplos.

Al ser un aula con menos de 10 alumnos, rápidamente me identificó como periodista. Entonces, al no poder echarme de la clase porque es pública, me utilizó en todos y cada uno de sus ejercicios.

Y, al saber poco y nada de Derecho, mis respuestas estaban bastante flojas de papeles. Lo bueno es que mi ignorancia en el tema me motivó y, quizás, termine estudiando Derecho en algún momento de mi vida.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿qué cosas te gustan de la política?

Que todo tenga que ser público y que, por alguna razón, alguien quiera ocultarlo. Ahí es donde aparece el trabajo periodístico.

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N: ¿La mejor noticia/primicia que diste?

Haber participado recientemente de los festejos por el campeonato argentino en las calles. Creo que me permitió mostrar otra faceta que no me animaba a exponer, más descontracturada.

N: ¿Una actividad cuando no trabajas?

Una actividad que me relaja mucho es hacer natación. Extraño un poco el mar, después de esta temporada trabajando en Buenos Aires en verano.

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N: ¿Palabra para definir al periodismo?

Periodismo = Compromiso y honestidad.

N: ¿Una canción que te represente?

Blackbird, The Beatles.

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N: Para cerrar en un concepto, ¿Pablo Corso Heduan es…?

Un soñador.

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Notas de Opinión

El Presidente cree que la relación con Wado De Pedro y con CFK está terminada

Aunque no le pedirá la renuncia ahora a su funcionario, Alberto Fernández trabaja “como si no tuviera ministro del Interior desde hace un año y medio”.

Columna publicada originalmente en Clarín

Hace un año y medio que no tiene ministro del Interior, dice el presidente Alberto Fernández, enojado con quien sí ocupa ese cargo, Eduardo “Wado” De Pedro, el representante más emblemático de Cristina Kirchner en el Poder Ejecutivo. El funcionario fue quien encabezó en septiembre de 2021, después de la derrota oficialista en las PASO, una presentación de renuncias colectivas de ministros que militan en La Cámpora, pero aclarando una curiosa salvedad: esos ofrecimientos para dejar el poder carecían de la categoría de “indeclinables”. Por decisión del Jefe de Estado, no dimitió De Pedro, ni tampoco lo hicieron el resto de sus compañeros de aquella aventura. Todos cumplieron órdenes, para hacer lo que hicieron, de su jefa, la vicepresidenta Kirchner.

En los últimos días, esa situación de quebranto político en el oficialismo se profundizó, de nuevo con De Pedro como protagonista. Fernández enfureció con su ministro después de que trascendiera que éste lo acusó de no tener “códigos” debido a que no lo había invitado a una reunión que organismos de Derechos Humanos mantuvieron con el presidente de Brasil, Lula Da Silva. El Jefe de Estado, esta vez, afirma que el gesto de “Wado” es un límite. En medio de una crisis gubernamental con final abierto, asegura que la relación con el funcionario, y sobre todo con los Kirchner, no tiene retorno. Se terminó la alianza gubernamental del peronismo, aunque los funcionarios K sigan en sus puestos, por ahora. Fernández no lo dice en público pero es lo que repite en las últimas horas en privado, de acuerdo a lo que reconstruyó Clarín gracias a calificadas fuentes de la Presidencia que hablan y piensan como el mandatario.

Para mí, esto significa el fin de la relación. Tanto con ‘Wado’ como con Cristina”, insiste el Jefe de Estado, con palabras casi textuales, siempre de acuerdo a las fuentes antes mencionadas.

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Es indecente que ‘Wado’ siga ocupando un sillón en un Gobierno con el que no está de acuerdo”, critican en la Quinta de Olivos al funcionario.

Aunque ya pelearon en público y en privado otras veces, el distanciamiento entre el Presidente y su vice, sumado a las críticas de los funcionarios de La Cámpora, resumidas en los dichos de De Pedro, se dan en un contexto distinto.

Empieza el año electoral y Fernández parece dispuesto a no dejar que los díscolos socios de lo que fue una coalición lo critiquen o trabajen de modo autónomo en su gestión.

“Son insoportables”, se queja Fernández de sus propios aliados aunque al mismo tiempo sean en los hechos opositores pero K, y agrega: “¿Cómo es posible que ‘Wado’ diga que no tengo ‘códigos’ porque no estuvo en un encuentro de movimientos de Derechos Humanos con Lula? Esa reunión la pidieron los organismos, Lula aceptó, yo lo acompañé pero casi no lo hago y apenas hablé para presentar a todos los presentes. De Pedro nunca estuvo invitado. Es un acontecimiento menor para tener que bancarme una crítica de ese tenor”, resume la situación un funcionario de Presidencia que podría ser Fernández, debido a la cantidad de horas por día que pasa con él.

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Sobre Cristina, las palabras del Presidente son más severas.

“Boicoteó la gestión de Guzmán en Economía. El acuerdo con el FMI. Hizo todo para que me vaya mal. Si tengo que hablar con ella, lo hago, pero decidí empezar a gobernar solo”, es el pensamiento íntimo del Presidente, siempre siguiendo el relato de las fuentes mencionadas en los párrafos anteriores.

¿Fernández finalmente le pedirá la renuncia a De Pedro y al resto de sus subalternos que solo consideran como Jefa a la Vicepresidenta? “No es momento, esperemos, esperemos”, esquivó el Presidente a uno de los interlocutores que lo consultó sobre este tema en las últimas horas.

Hasta ahora, Fernández prefirió que prevalezca la unidad muy diversa de la coalición que lo llevó al poder, pero las diferencias entre los diferentes funcionarios K se ahondaron hasta quebrarse.

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El Presidente está convencido de que las palabras hirientes de De Pedro se dieron a conocer en un contexto particular de recelos de la Vice con su papel preponderante en la relación diplomática y personal con Lula Da Silva.

Fernández (Cristina) esperaba mantener una reunión con Lula durante su visita a Buenos Aires para participar de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Pero Da Silva la esquivó.

Pasaron las horas, un día, el segundo, y no se vieron.

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La excusa que habría puesto el brasileño fue que no podía movilizarse hacia las oficinas de la presidenta del Senado por cuestiones de seguridad.

La Vice se habría negado a ir ella hacia él. Lula durmió y trabajó durante la CELAC en la suite presidencial del Hotel Sheraton.

El Presidente, dijeron fuentes diplomáticas de primera línea, no le pidió a Lula que no se viera con su enemiga interna.

Da Silva dejó en evidencia su resistencia a entrevistarse con Cristina en su viaje inmediatamente posterior a Uruguay.

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La seguridad en ese país pareció distenderse debido a que viajó alrededor de cien kilómetros en auto a visitar a José “Pepe” Mujica.

Desde el 2019, la Vice asocia su figura a la del brasileño para igualar su principal preocupación, la condena por corrupción en su contra que describe solo como una persecución de la Justicia y los medios en su contra, con la de Lula. El mandatario esquivo de los K padeció 580 días de cárcel acusado de corrupción. La Corte Suprema de su país determinó que el dirigente debía salir en libertad y objetó el proceso penal por el que fue encarcelado.

Para la Vice, esa vivencia y la suya son similares y equiparables a lo que describe como “guerra judicial” o lawfare.

El presidente de Brasil, quien está muy agradecido con Fernández (Alberto) debido a que éste lo visitó en prisión, se habría molestado con Fernández (Cristina) por su insistencia para sacar provecho de su infortunio carcelario.

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Fuentes de la diplomacia aseguraron a Clarín que Lula se fastidió el día que volvió a ser electo como Presidente de su país cuando una comitiva de funcionarios K le alcanzó, sin que él supiera de qué se trataba, una gorra que llevaba inscriptas las siglas CFK. Cuando los argentinos le gritaron el nombre de la Vice, él se quitó el obsequio con gesto adusto.

Entre los funcionarios que habían viajado a Brasil para esos comicios históricos estuvo el ministro De Pedro.

Fernández (Alberto), suele destacar que la comitiva oficial a Brasil fue encabezada por él, que viajó un día después para verse con su amigo ganador de las elecciones. De Pedro ya estaba ahí. “Quiso adelantarse a nosotros. Podríamos haberlo dejado afuera de todas las reuniones pero no lo hicimos, lo invitamos a que nos acompañe”, describen desde Presidencia para destacar que Fernández (Alberto) nunca le puso trabas al ministro en el que hoy enfoca sus broncas.

Después de que trascendiera la frase del titular de Interior respecto a la falta de “códigos” del Jefe de Estado, éste le pidió a su portavoz, Gabriela Cerruti, que lo llamara para conocer si era verdad que había dicho lo que dijo. El funcionario habría minimizado sus palabras. El Presidente no le creyó. Al día siguiente, el viernes pasado, la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, le exigió públicamente a su par de Interior que rectificara o explicara sus frases lacerantes para Fernández: “Es un buen momento para que el ministro pueda aclarar si esto ocurrió, o no, porque ponen en boca de él alguna situación de falta de códigos”, dijo la funcionaria, amiga del Presidente, y siguió: “En todo caso, quienes están dentro del Gobierno y critican deben definirse. O estás adentro o estás afuera”. Ayer volvieron a cruzarse declaraciones entre los funcionarios leales a Fernández (Alberto), con quienes defienden a “Wado” y a Fernández (Cristina). Volvió el “Frente Todos contra Todos”, aunque en esta escalada con novedades.

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En el entorno de De Pedro piden que la frase del ministro respecto a la falta de “códigos” del Presidente no sea motivo de enfrentamientos internos, ya que habría sido expresada en forma personal, por un enojo pasajero y por un tema puntual. “Wado defendió a Alberto cuando La Cámpora no lo recibió en Mendoza. Siempre trabajó para él a pesar de sus diferencias sobre temas de gestión”, dice un funcionario que trabaja con el ministro.

De Pedro no tiene intenciones de renunciar a su puesto y seguirá con su “campaña” para ser precandidato a Presidente.

Fernández sonríe irónico cuando se le pregunta si esa postulación del “camporista” lo preocupa o pone en crisis a su propia precandidatura en busca de una reelección.

Este nuevo enfrentamiento interno del PJ en el poder tiene características diferentes a otras peleas que ya sacudieron al poder central. Una de ellas es que Fernández ya no recibe en silencio y sin reacción las críticas de sus adversarios internos.

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En la Casa Rosada ponen como ejemplo que el Jefe de Estado despidió de su puesto como titular del INADI a Victoria Donda, militante acérrima de los Kirchner.

También señalan que él (Alberto) ya dejó de llamarla a ella (Cristina) para consultarle qué decisiones tomar, y que ella (Cristina) dejó de llamarlo a él (Alberto) para imponer ideas o para quejarse por la marcha del Gobierno.

El Presidente también dejó trascender su asombro y enojo cuando en un acto en Mar del Plata, otra funcionaria militante de La Cámpora, la titular del ANSES, Fernanda Raverta, ni siquiera lo nombró en un acto que compartieron juntos anunciando mejores en un programa social.

Acaba de empezar el 2023. Año electoral en el que se elegirá Presidente en la Argentina.

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