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Policiales

Caso Baez Sosa | “El único nervioso era el grandote: se puso a vomitar”, relató un testigo del allanamiento

Durante el transcurso del viernes, declararon algunos peritos y policías que brindaron detalles sobre las prendas encontradas con sangre de Fernando.

La quinta audiencia del juicio contra los rugbiers por el crimen de Fernándo Baez Sosa cerró una semana cargada de testimonios, testigos y declaraciones. Hoy le llegó el turno a la recepcionista de un hotel de Villa Gesell que vio cómo huían del lugar del hecho, la dueña de la casa que alquilaban los imputados en esa localidad balnearia, peritos y policías.

Precisamente, quién declaró primero fue Andrea Ranno que trabaja como recepcionista en el hotel “Inti Huasi”. Su testimonio era clave ya que fue de las primeras personas que pudo visualizar la huída de la patota, tras asesinar a golpes a Baez Sosa. La mujer afirmó que, mientras se encontraba en su lugar de trabajo, pudo ver a un grupo de chicos que después iba a confirmar que se trataban de los rugbiers:

Ese grupito de chicos se venía riendo. Se filmaban entre ellos. Había tanto murmullo como si festejaran algo. Y todos se sentían partícipes del festejo”, agregó. En ese momento, dijo, escuchó a uno del grupo decir: “Le rompí toda la jeta, le llené toda la jeta de sangre“.

Tras sus declaraciones, fue el turno del policía Orlando Vivas que estuvo presente en los dos allanamientos en la casa que alquilaban los imputados y reveló que fue Máximo Thomsen quien culpó falsamente a Pablo Ventura por el asesinato de Baez Sosa pese a que ni siquiera se encontraba en la ciudad balnearia.

En la misma línea, también fue clave el testimonio de Hugo Martín Vázquez, quien oficia de personal de la Policía Científica desde hace 20 años. El efectivo de seguridad relató cómo fue que se dio su llegada al domicilio donde se encontraban los jóvenes.

“En el momento del allanamiento no sabíamos de quién era cada prenda entonces pedimos autorización para individualizar: lo que hicimos fue preguntar. ‘Sus dueños’, respondían. Ellos se mostraban muy risueños. No tenían objeción al responder. Es más tuvimos que llamarle la atención varias veces para que no se rieran, porque nosotros estábamos trabajando en algo serio”, explicó Vázquez sobre el comportamiento de los rugbiers aquella trágica mañana.

“Fuimos al domicilio con la directiva de secuestrar prendas con presunto tejido hemático en la vivienda. La dinámica era la siguiente: secuestrábamos una prenda, consultábamos grupalmente de quién era y contestaban ‘el dueño’. En un momento secuestramos no un par, sino una zapatilla negra marca Cyclone. Ahí uno de los imputados dijo que pertenecía a Pablo. ‘¿Qué Pablo?’, preguntamos. ‘Pablo Ventura’, dijo”, detalló el policía.

Ante la consulta de quién había sido el joven que incriminó al remero de Zárate, Vázquez respondió: “Esa persona fue el ciudadano Thomsen”.

Por otro lado, también declaró Lautaro Alejandro Cuqueijo, testigo presencial del procedimiento de la policía científica. En su relato sobre cómo se sucedió el proceso de allanamiento, reveló: “Cada vez que entrábamos a un cuarto, entraban los chicos y mostraban la evidencia: camisas, zapatillas, la zapatilla con sangre… El único que noté que estaba nervioso era el grandote, musculoso, creo que tenía bigote. Se puso a vomitar. Si no me equivoco es Máximo Thomsen”.

“Estaba tranquilo, como rendido —continuó Lautaro en su testimonio—. Cayó en lo que había pasado. Consultado sobre la tarea de la Policía Científica”.

Al mismo tiempo, le preguntaron sí había observado al personal de la policía científica preguntar a los implicados de quién era cada prenda. “Sí, fue así. ‘¿De quién es esta camisa?’, decían. ‘Mía’”, respondió el testigo.

 

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