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Notas de Opinión

No pegamos una: ni con el partido ni con Sergio Berni, ni Alberto Fernández con el BID

En lo que sí somos y seremos campeones es en declaraciones, boludeces y afines.

Columna de opinión publicada originalmente en Clarín

Conviene correr un manto de piedad sobre el partido y abstenerse de declaraciones: antes y después hubo de sobra. Esta derrota fue un golpe a la soberbia. De paso: qué diría ahora, mejor dicho qué dirá para su fuero íntimo, la ministra de Trabajo que dijo que la prioridad es ganar el Mundial y después bajar la inflación.

¿Y hoy, cómo será la prioridad? Lo de siempre: para qué hacer si más fácil es decir. Muy alabado, alguien supo decir que mucho mejor que decir es hacer. Pero no hay caso. No le hacemos caso. El país prefiere la palabra y después el plan. Sin calificar el ejemplo anterior como una boludez, tenemos otros tres surgidos en las últimas horas, que comparten la b.

Primer caso: el BID. Una obsesión del presidente Fernández, además de corregir al capitalismo y arreglar el mundo, fue colocar ahí a Gustavo Beliz. Argentina, Brasil y México son países clave del banco. Fernández se arrimó al mexicano López Obrador en busca de apoyo. Fracasó. Trump tuvo vía libre para poner a Claver-Carone, al que destituyeron en septiembre por una cuestión de género, pero no por antifeminista, sino por lo contrario: romance con una empleada.

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El cargo quedó vacante . Y como Fernández no podía postular de nuevo a Beliz, que ya había perdido, propuso a Cecilia Todesca. No a la ex embajadora Naón, como quería Cristina. Fernández jugó una carta personal y cometió un doble error de cálculo. Argentina es el mayor deudor del FMI y también del BID (casi US$ 14.000 millones); corre riesgo de default y su gobierno está partido ¿cómo imaginó que Estados Unidos avalaría su candidata?

El otro error: no construyó la candidatura de Todesca, que lanzó a nueve días de la elección. Fernández se cree un gran tiempista. Aquí, otra vez, el tiro le salió por la culata. Ganó Ilan Goldfajn, un economista liberal brasileño nacido en Israel. La distancia del relato al hecho: lo propuso Bolsonaro y Lula, ya elegido presidente, lo respaldó, aunque su equipo de campaña lo había impugnado. Acá nunca un K respaldaría un candidato opositor y no podríamos estar seguros de que al revés sería distinto. Habrá una vicepresidencia para Argentina: consuelo que no se le niega a nadie. Y derrota para el país y para Fernández. Invariablemente el relato político aquí confunde gobierno con Estado. A veces por ideología y otras por conveniencia personal.

Otra b: Berni. Al ministro de Kicillof, que supo hacer eficaces primeros palotes como funcionario de la ex ministra, hoy gobernadora, Alicia Kirchner, le acaban de encontrar riquezas de jeque. Unos días antes, Cristina había descubierto la inseguridad bonaerense y cargó indirectamente, que es su manera directa, contra él, de larga militancia K. ¿Quién se acuerda que fue desde albores del kirchnerato mano derecha de Alicia como su subsecretario de Abordaje Territorial? Como buen K, Berni hizo buena carrera y buen patrimonio.

Corrido por la urgencia de una investigación periodística, amplió declaración patrimonial ante la AFIP el mismo día de la emisión del programa. Un campeón. En PPT le hallaron bienes y una oscura relación de negocios con Carlos Rosales, dueño entre otras cosas de cabañas en el Sur y una aseguradora. Rosales fue militante del Frente Grande de Vilma Ibarra y se convirtió en un experto en operaciones con plata negra. Por supuesto, con ayuda estatal. La más conocida de las últimas aventuras que intentó: Garbarino. Berni tiene un pie afuera del Gobierno pero Cristina no quiere entregarle su cabeza al conductor de PPT, Jorge Lanata.

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En paralelo al acto de Cristina, su tantas veces útil y contundente vocera, Hebe de Bonafini, moría en el Italiano de La Plata. Siempre, entre insultos y brusquedades, fue una declarante hábil, que supo buscar la aprobación de propios y la bronca imperdonable de ajenos. La astucia mayor de los Kirchner fue apropiarse de la bandera de los derechos humanos.

Norma Morandini, ella, su familia, sufrió como Bonafini. Esto si honestamente el sufrimiento, sin cálculo político o de lo que fuere, se puede medir o comparar. Dos hermanos de Norma fueron secuestrados y asesinados en esos años de sangre y fuego donde muchos, como ellos, creían que no se podía enfrentar a un sistema que empleaba la violencia sin usar la violencia. Morandini sintetizó algo que sólo se podría discutir con hipocresía. Dijo: “Hebe combatió la dictadura, pero no se comprometió con la democracia”.

Rica en egos y pobre en ideas, nuestra política insiste en cotorrear. Manes, en campaña, pretendió desasnarnos tras este partido del Mundial para el olvido: “La resiliencia es la capacidad de superar la adversidad y transformarla en un aprendizaje que nos brinde más herramientas para el nuevo desafío”. Caramba, no lo sabíamos.

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Notas de Opinión

En la política, nadie se quiere hacer cargo de la casta judicial y de inteligencia

El presidente Alberto Fernández decidió subirse institucionalmente a una operación contra la cofradía de la que forman parte algunos de sus amigos. Una movida para quedar bien con Cristina Fernández de Kirchner. La transversalidad judicial y de inteligencia

Columna publicada originalmente en MDZ

“Nunca más a una Justicia contaminada por servicios de inteligencia, operadores judiciales, procedimientos oscuros y linchamientos mediáticos”, lanzó en su discurso ante un aplauso generalizado el presidente Alberto Fernández el día de su asunción en el Congreso.

La descripción es realmente precisa y real. Pero ese 10 de diciembre de 2019 algunos legisladores presentes sonrían con desconfianza sobre esa promesa conociendo muy bien al jefe de Estados y sus relaciones en el mundo judicial. Arrancaba con Marcela Losardo en el Ministerio Justicia y Juan Manuel Olmos como jefe de asesores.

Claro, en octubre de ese año Juan Bautista Mahiques, un integrante destacado de esa cofradía, asumió como Fiscal General de la Ciudad de Buenos Aires en el Salón Dorado del Teatro Colón, con más de doscientos invitados.

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Además de sus familiares, el funcionario se sacó muchas fotos y exhibió su vínculo con el resto de la mesa judicial. En primera fila aparecían Losardo y Olmos.

También el ex secretario Legal y Técnico de Mauricio Macri, Pablo Clusellas; y Cristian Gribaudo en representación de su jefe Daniel Angelici. Una clara demostración de que la grieta no penetra en la rosca judicial.

Mahiques fue el representante del Gobierno de Macri en el Consejo de la Magistratura. Su padre, Carlos, fue el primer ministro de Justicia de María Eugenia Vidal, y uno de sus mejores amigos, Ignacio Jakim, también fue funcionario bonaerense en esa gestión. Gracias a Angelici logró un cargo ad honorem en la FIFA, el Tribunal Arbitral, donde se definen los laudos internacionales.

“El Tano se movió para conseguirle el cargo en la FIFA, pero fue clave la gestión del Chiqui Tapia, amigo personal del Mahiques padre”, comenta a MDZ un conocedor de estos entresijos. También operaron para que tenga un cargo en Conmebol Diego Pirota, socio de Darío Richarte, ex N°2 de la Side con la Alianza y entonces vicepresidente de Boca. Rosca judicial, futbol y servicios de inteligencia.

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Esta trilogía está relacionada con el polémico viaje de integrantes de la “familia judicial” a Bariloche que fue sugestivamente difundido por Horacio Verbitsky. No cabe ninguna duda que esta movida, que huele a operación de inteligencia, apunta a subir la tensión a horas de conocer el fallo contra Cristina Fernández de Kirchner. Tal es así que el presidente se vio obligado, no solo a usar la cadena nacional para congraciarse con la vicepresidenta, sino además romper la promesa de su discurso de asunción y hacerse eco en términos institucionales de una operación de inteligencia, más allá de la aparente veracidad de lo denunciado. Y encima sigue sin pedirle la renuncia a su asesor Julián Leunda, nexo con su amigo y excliente, Cristobal López.

“Alguien rompió los códigos y armó la operación de inteligencia, los muchachos se cuidan entre sí, esto no es habitual, es producto de la desesperación del kirchnerismo”, reflexiona un integrante de la cofradía. Llamó la atención la presencia en el viaje a Lago Escondido del exjefe de Legales de la SIDE, Tomás Reinke, quien supo tener muy buenos contactos con el kirchnerismo. Alguno de los viajeros sospecha de Esteban Carella, titular de Contrainteligencia de la AFI y cercano a Máximo Kirchner.

La explosión mediática del viaje a Bariloche explotó fuerte en Qatar donde se encuentra Angelici disfrutando del Mundial de fútbol junto a su grupo de amigos. Pudo verse en las tribunas a los nombrados Pirotta y Richarte, al exjefe de la AFI, Gustavo Arribas, su vocero Hernán Nisembaum y a Juan José Galea, exdirector de Finanzas del organismo de inteligencia.

“Están preocupados porque había un pacto de convivencia con los amigos de Alberto y dentro de la AFI, pero algo se rompió”, dicen en el sector judicial del PRO.

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Notas de Opinión

Cristina Kirchner no irá presa por ahora y podrá ser candidata el año próximo

Es porque el fallo solo quedará firme cuando lo ratifique la cámara de Casación y la Corte. En cambio, podría perder su jubilación de privilegio y la administración de sus bienes.

Cristina Kirchner fue condenada 6 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por el tribunal oral federal 2 y el fallo abre una serie de interrogantes.

¿Puede ir presa y quedar inhabilitada para ser candidata el año próximo?, entre otras dudas.

El constitucionalista Félix Lonigro explicó que “la condenaron sólo por administración fraudulenta en el máximo de la escala, no por asociación ilícita” y por ahora no irá presa porque la condena no está firme.

Además, en febrero cumple 70 años y si la condena queda firme no irá a la cárcel sino tendrá el derecho de la prisión domiciliaria.

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“La condena sólo rige desde que quede firme, para lo cual faltan al menos dos o tres años”, dijo. Es así porque la vicepresidenta apelará a la Cámara Federal de Casación Penal y a la Corte. Incluso, dijo que irá a la Corte Interamericana de Justicia.

Intervendrá a Sala IV de la Cámara de Casación integrada por Mariano Hernán Borinsky –Presidente-, Javier Carbajo y Gustavo Hornos a los que Cristina Kirchner también incluyó en su ataque, al igual que a los cuatro miembros de la Corte.

Entonces, la condena no estará firme hasta que falle la Corte y “podrá ser candidata y seguramente tendrá fueros” que le dan inmunidad de arresto, dijo Lonigro.

Aunque si el año que viene es elegida “legisladora, cuando la sentencia quede firme, esos fueros podrán ser removidos por la Cámara a la que eventualmente acceda en 2023” si tiene los dos tercios de los votos.

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De todos modos, Cristina Kirchner afirmó esta tarde que no “será candidata a nada” el año que viene.

También debería “perder la jubilación de privilegio de unos 10 millones de pesos que cobra todos los meses y la administración de sus bienes” por el decomiso de 84 mil millones de pesos que dispuso el tribunal oral federal 2.

Por otra parte, Lonigro dijo que el presidente Alberto Fernández no puede indultar a Cristina aún si la condena quedara firme durante su mandato porque el artículo 36 de la constitución impide ese beneficio para los delitos de corrupción.

Además, Cristina aún debe afrontar otros juicios orales en las que también puede ser condenada lo que complicaría su situación judicial aún más. Se trata de la causa de los Cuadernos de las Coimas, de la causa Hotesur y Los Sauces y el pacto con Irán, entre otras. Y quedó demostrado que el delito precedente del lavado de dinero de la Ruta del Dinero K fueron los fraudes en la obra pública, como lo dijo el Tribunal Oral Federal 4.

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Columna publicada originalmente en Clarín.

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Notas de Opinión

Saluden a los sótanos de la democracia que nunca se fueron

El escándalo de Lago Escondido, la cadena presidencial y la inminente condena a la vicepresidente Cristina Kirchner

Columna de opinión publicada originalmente en Infobae

A la orgía de políticos, empresarios, servicios de inteligencia, jueces y fiscales no la para ni el Mundial. No importa cuántos goles de chilena haga Richarlison ni a cuántos tipos se saque de encima Messi. Preguntale a Cristina, si no, que va a llegar a las elecciones de 2023 condenada por corrupción aunque Argentina salga campeón. Preguntale a los jueces federales, al fiscal general de la ciudad y al ministro de seguridad porteño, si no, que ni goleando a Países Bajos van a dejar de pensar quién los mandó a meterse en el quilombo de Lago Escondido. ¡Y por un vino de $3500 pesos!

Esto no va a cambiar. Lo dijimos en 2015. Lo dijimos en 2019. No-va-a-cambiar. ¿Por qué? Porque a nadie le sirve que cambie. A nadie relevante, quiero decir, no a vos o a mí que nos despertamos y nos acostamos tarareando “muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar”. Y está bien. Porque con la runfla que maneja el país y que se disputa poder con total obscenidad en nuestra cara, con esos no hay que hacerse ilusiones. Esos viven de que nada cambie. A veces les toca padecerlo y a veces les toca disfrutarlo. Los persiguen y persiguen. Los espían y espían. Los compran y compran. Los aprietan y aprietan.

¡Y todavía nos quieren convencer de que son víctimas! Pobrecitos, che, me parte el alma, te juro. Y nos quieren hacer creer que lo que les pasa a ellos nos afecta a nosotros. Que si la condenan a Cristina aumentan los precios de la leche. Que si lo hackean a Marcelo D’Alessandro está en peligro nuestra privacidad. Deben pensar que somos boludos. Los precios de la leche aumentan igual y nuestra privacidad nunca no estuvo en peligro. Gracias a ustedes, genios, que construyeron y alimentan este hermoso sistema corrupto que hemos dado en llamar República Argentina.

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El Presidente avaló una operación clandestina de espionaje

Por suerte está el Presidente de la Nación para brindarle tranquilidad a la población con una cadena nacional para comunicar que “las escuchas de opositores al poder de turno del Estado desaparecieron por completo” y, AL MISMO TIEMPO, utilizar conversaciones de funcionarios judiciales presuntamente obtenidas en forma ilegal para mandar al Ministro de Justicia a hacer una denuncia penal y al representante del Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura a solicitar que se investigue a los jueces involucrados.

Esto es lo que pasa cuando querés conformar a todo el mundo, un problema que persigue a Alberto Fernández desde que comenzó su mandato. ¿A favor o en contra de Nicaragua en la OEA? No sabemos. ¿Existe el lawfare? A veces sí y a veces no. ¿Hay que ampliar la Corte? Depende y no se sabe muy bien de qué. ¿Romper todo para tratar de salvar a Cristina en la Justicia o seguir mostrando moderación? Nadie sabe.

¿Está bien que Alberto Fernández se involucre en los problemas del Poder Judicial? Sí. No soy de las que cree que no deba opinar. Al contrario. El problema es que solo se mete a veces. ¿Por qué no hizo una cadena nacional cuando el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Federal Nº 5 sobreseyó a la vicepresidenta con argumentos ridículos para no hacer el juicio?

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O se mete mal. A destiempo. Sobreactuado. No se la termina de jugar ni por su compañera de fórmula ni por sus propias creencias como profesor de derecho. Procrastina. Cree que puede hacerse invisible. Pero es como los chicos que se esconden detrás de sus propias manos. Porque si algo no puede ser un Presidente en la Argentina es invisible. Sigue ahí. Lo vemos. Y sus socios políticos también. Le reclaman lealtad. Y a veces logran forzarle la mano. Como ayer.

¿Entonces no hay que hacer nada? ¿Presunto hackeo mata posible corrupción judicial? Pues no, mi ciela. Hay que investigar todo. Si el chat de Lago Escondido se obtuvo en forma ilegal, la eventual nulidad solo afecta a los delitos que pudieren desprenderse de ahí, pero es absolutamente irrelevante para investigar las eventuales dádivas que pudieron haber recibido los funcionarios al viajar, si es que el viaje existió. ¿Por qué? Porque para investigar eso no hace falta ningún chat. Basta con un par de oficios y testimoniales. Y el viaje ya se había hecho público hace semanas. No se llegó por el chat.

Pero también hay que investigar cómo se obtuvo la información del teléfono del ministro de seguridad de la Ciudad, porque tiene más olor a espionaje ilegal que James Bond. Y, aunque el contenido de la conversación fuera estrictamente cierto, sería gravísimo que surgiera de inteligencia política interna. Y también sería nulo, claro, como eventual elemento probatorio de un delito o incluso de un mal desempeño ante el Consejo de la Magistratura.

Lo último: así como las eventuales dádivas van por un carril y el presunto hackeo va por otro, ojo con mezclar Lago Escondido con Vialidad. Nada que ver una cosa con la otra. ¿Ah, pero uno de los jueces involucrados, Julián Ercolini, fue el que instruyó la causa de obra pública? ¿Y? ¿O acaso no es el mismo juez que sobreseyó al matrimonio Kirchner en 2004 por enriquecimiento ilícito para el período 1995-2004? ¿Era un homónimo? ¿Les preocupa que el fiscal Eduardo Taiano investigue la denuncia por espionaje ilegal del ministro D’Alessandro porque es el mismo que calificó de homicidio la muerte de Alberto Nisman? Pero, ¿no es el Taiano que no apeló aquel sobreseimiento de Ercolini ni el de Rodolfo Canicoba Corral por el período 2005-2007 ni el de Norberto Oyarbide en 2008? ¿O ese era otro fiscal Taiano?

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Vamos, un poquito de seriedad. O el espionaje ilegal está mal siempre o no. No se puede festejar el “yo, pelotudo” de Cristina a Parrilli y ahora ponerse todo solemne por la privacidad de los presuntos invitados de Joe Lewis al sur. Y lo mismo pasa con los jueces y los fiscales. No pueden ser modelos de conducta cuando salvan al poder y delincuentes cuando lo persiguen. En algún momento va a haber que hacer algo en serio con la falta de independencia del Poder Judicial. O no. Pero entonces no se quejen cuando el monstruo que crearon se los quiere comer. O sepan comprender, en todo caso, si lo disfrutamos un poquito mientras pensamos en el Mundial.

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