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Salud

Qué hacer y qué no para cuidar tus labios

Cómo mantenerlos protegidos y saludables

Los labios están expuestos a grietas, sequedad, descamaciones e irritación entre otros problemas, ya que tienen mucho menos grosor que la piel de otras zonas, y sufre más las inclemencias del clima.

No poseen glándulas sebáceas que les proporcionen humedad adicional, por eso no tienen suficiente para protegerse del frío y el viento, ni de los cambios de temperatura y de la humedad en el ambiente.

Pueden secarse diez veces más rápido que el resto de la piel, por eso es importante usar protección adicional, como el cacao de labios, bálsamos y cosméticos testados dermatológicamente y libres de ingredientes tóxicos.

Optá por un bálsamo labial con propiedades emolientes, que alise la superficie y retenga la humedad. Evitá algunos ingredientes como alcanfor y mentol, que crean una agradable sensación pero que pueden irritar y hacer que los labios se sequen con el uso.

Es recomendable que el cacao cuente con factor de SPF ya que esta zona es vulnerable al sol, las pigmentaciones y el cáncer de piel, y que se generen líneas profundas y labios delgados.

Además de estar bien hidratado a través de una buena dieta, usar un humidificador por la noche, no poner la calefacción demasiado alta, reducir la duración de la ducha y evitar limpiadores que despojen a la piel de la humedad natural.

Lamérselos repetidamente puede eliminar la película superficial aceitosa que los protege de la pérdida de humedad, lo que hace que se agrieten, además, las enzimas digestivas de la saliva también pueden irritarlos y que se sequen más rápido.

Evitá frotarte los labios o quitarte la piel que se está pelando con los dientes o los dedos. Podés exfoliarlos con productos adecuados pero sin excederte, lo que ayuda a eliminar la piel muerta y descamada, formar nuevas células cutáneas y volver más sencilla la aplicación de bálsamos calmantes o curativos.

Fuente: Revista amiga

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