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Salud

Ocho trucos para preparar unas milanesas perfectas

Tips para que queden irresistibles

Si querés preparar unas milanesas caseras irresistibles, estos ocho consejos pueden serte útiles.

1. Carne. La calidad de los ingredientes es fundamental. Elegí los mejores cortes, como peceto, bola de lomo, nalga o cuadrada, porque son tiernos y tienen una menor cantidad de nervios.

2. Tamaño. Evitá los cortes muy grandes, porque la carne tiene que tener el tamaño de la sartén y así lograr una cocción pareja. Tratá que su espesor sea de unos 6 milímetros, para que la relación con el pan rallado sea la ideal.

3. Pan rallado. Preferí el que venden en la panadería por sobre e industrial. Y que esté rallado finito.

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4. Marinada. La proporción ideal para ocho milanesas consiste en mezclar en un bowl dos huevos batidos con una cucharada de perejil fresco picado, un diente de ajo picado, unas gotitas de limón para tiernizar la carne, sal y pimienta a gusto. Para que se impregne mejor, introducila en la marinada y dejala descansar en la heladera durante al menos media hora.

5. Temperatura. Calentá el aceite a 180° para que las milanesas no salgan ni muy grasosas ni quemadas. Para saber si la temperatura es la correcta, tirá un pedacito de pan en la sartén y si sube rápido y se tuesta en 30 segundos, indica que está listo.

6. Aceite. Con que la cantidad que uses sea del grosor de la milanesa (sin que la cubra) alcanza, siempre que las cocines vuelta y vuelta. Entre cada una que cocines, sacá los restos de pan rallado que queden en la sartén para que no se quemen y afecten el sabor de las milanesas.

7. Si te salieron secas. Poneles por encima un par de cucharadas de salsa de tomate, unas fetas de queso fresco y un puñado de orégano para hacerla a la napolitana; llevalas un rato al horno hasta que el queso se derrita.

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8. Si las querés al horno. Durante 12 minutos en el horno a 180°, colocalas en una asadera humedecida con una película de aceite mezcla o de girasol y dalas vuelta una vez para que se cocinen parejo.

Fuente: Cucinare

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Salud

Métodos naturales para calmar la indigestión

Qué podés consumir luego de haber comido en exceso o platos muy pesados

Existen hierbas y otras formas naturales de componerse del ardor y malestar que provocan la indigestión.

Jengibre: calma molestias estomacales y alivia las náuseas, mejora la digestión y posee propiedades antiespasmódicas para el tratamiento de calambres estomacales. Puede consumirse en forma de cápsulas, consultando previamente con tu médico, o después de las comidas comé unos trozos de raíz de jengibre confitada o una taza de té de jengibre tibio. Para prepararlo, colocá una cucharadita de jengibre fresco rallado en una taza de agua hirviendo, dejala en remojo diez minutos y luego filtrá.

Manzanilla: se recomienda tomarla como té calmante; lo ideal son tres tazas por día antes de las comidas.

Menta: el aceite de menta calma los calambres intestinales y ayuda a aliviar la inflamación abdominal. Se recomienda tomarlo en cápsulas de liberación prolongada o cápsulas blandas de aceite de menta puro. Aunque si sufrís de acidez, la menta puede empeorar los problemas de reflujo. Evitá tomar medicamentos para la indigestión simultáneamente con el aceite de menta. Otra opción es terminar las comidas con un té de menta. Colocá una cucharadita de hojas desecadas o un saquito de té de menta en una taza con agua hirviendo, dejá reposar por diez minutos y filtrá.

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Ante síntomas de indigestión, ingerí una cucharadita de semillas de hinojo o comino, que tienen aceites que calman los espasmos intestinales, alivian las náuseas y ayudan a controlar las flatulencias. También podés preparar una infusión de semillas: dejá en remojo una cucharadita de una mezcla preparada con partes iguales de semillas de comino, hinojo y anís en 250 ml de agua hirviendo durante dos o tres minutos, luego filtrá y dividí la mezcla en dos o tres porciones. Bebé esta infusión durante el transcurso del día antes de las comidas. La raíz de regaliz recubre las paredes internas del esófago y del estómago calmando las molestias.

También podés verter una cucharadita de bicarbonato de sodio en un vaso con agua y beberlo. Esto neutraliza los ácidos estomacales y alivia el dolor producido por los gases. A veces puede producir gas en el estómago, por lo que algunos recomiendan agregar unas gotas de jugo de limón a la preparación. No lo tomes si seguís una dieta baja en sodio ya.

Una cucharadita de vinagre de manzana disuelto en medio vaso de agua, especialmente después de haber comido en exceso o pesado, ayuda a digerir la comida si no contás con suficiente ácido en el estómago. Podés agregar un poco de miel para endulzar.

Fuente: Selecciones

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Salud

Tres formas de descongelar el pollo

Maneras seguras para que no se eche a perder ni genere daños en la salud

El pollo se mantiene en la heladera por uno o dos días y congelado hasta nueve meses. Si bien cada persona tiene una forma particular de descongelarlo, si se hace de forma incorrecta puede acarrear problemas de salud o arruinar el estado de este alimento.

1. Descongelado rápido con agua

– Colocarlo dentro de un recipiente grande.

– Llenarlo con agua fría de manera que lo cubra completamente y dejalo reposar.

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– Cambiá el agua cada media hora hasta que esté suave nuevamente.

– Los especialistas recomiendan no hacerlo con agua caliente ya que el cambio brusco de temperatura prolifera con más facilidad las bacterias. 1/2 kilo de pollo se descongelará aproximadamente en una hora y media; y si es un kilo puede tardar tres horas.

2. En microondas

– Colocá el alimento en un recipiente apto para este electrodoméstico y que tenga profundidad para que no se derrame el agua.

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– Activá el modo “descongelar” por un tiempo breve (2 minutos aproximadamente).

– Si sigue con hielo, podés repetir el procedimiento hasta que quede fresco y suave.

3. En la heladera

– Colocalo en un recipiente y ponelo en una de las primeras repisas.

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– Aunque el proceso demorará mucho más (hasta 24 horas), deberás estar atento porque si solo se trata de medio kilo puede ser cinco horas o un poco más.

– Para comprobar que está descongelado la mejor técnica es hacer presión sobre él. En caso que todavía sientas pedazos de hielo o partes algo más duras de lo normal, descongelalo un poco más.

– Después de que se haya deshelado, puede seguir guardado en la heladera por uno o dos días. Pero tené en cuenta que una vez descongelado no se debe volver a congelar.

Fuente: Mag

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Salud

COVID-19: científicos australianos comprueban cómo el virus puede dañar al corazón

Investigadores de la Universidad de Queensland presentaron un informe revelador donde detallan su último hallazgo: cómo el coronavirus compromete el ADN en el tejido cardíaco.

A tres años del inicio de la pandemia que mantuvo en vilo al mundo, continúan los diversos estudios para obtener mayor certeza acerca del impacto del Covid 19 en el aparato cardíaco y  cuáles son sus consecuencias en pacientes que presentan enfermedades cardiovasculares agudas.

En consecuencia, investigadores de la Universidad de Queensland, en Australia inciaron una investigación reciente para saber cuáles son las consecuencias que puede dejar el COVID-19 en el  corazón de aquellos pacientes que sufrieron el virus, y específicamente en el ADN en el tejido cardíaco.  Y compararon su capacidad de daño con la de la influenza (gripe).

“Si bien el COVID-19 y la influenza son virus respiratorios graves, parecían afectar el tejido cardíaco de manera muy diferente”, sostuvo la directora a cargo del informe publicado en la revista Immunology, Arutha Kulasinghe, investigadora del Instituto UQ Diamantina de la casa de estudios australiana.

“En comparación con la pandemia de gripe de 2009, la enfermedad COVID-19 ha provocado problemas cardiovasculares más graves y prolongados, pero no se sabía qué era exactamente lo que los estaba causando a nivel molecular. Durante nuestro estudio, no pudimos detectar partículas virales en los tejidos cardíacos de pacientes con COVID-19. Concretamente, lo que encontramos fueron cambios en los tejidos asociados con el daño y la reparación del ADN”, agregó.

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Los mecanismos de daño y reparación del ADN fomentan la inestabilidad genómica y están relacionados con enfermedades crónicas como la diabetes, el cáncer, la aterosclerosis y los trastornos neurodegenerativos, por lo que es importante comprender por qué sucede esto en los pacientes con COVID-19″, explicó también.

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