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Europa

Bolsonaro cruzó a DiCaprio por criticar la desforestación en el Amazonas: “Queres cambiar al mundo pero no a vos mismo”

El mandatario de Brasil le respondió por twitter al actor de Hollywood; no es la primera vez que ambos se cruzan por dicha red social

En un cruce inesperado, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se cruzó en Twitter con el actor de Hollywood Leonardo DiCaprio, luego de que este expresara su reclamo por la desforestación que está ocurriendo a manos de las “industrias extractivas”.

El Amazonas, la selva de la que Brasil posee el 65% del total de su territorio, es conocida como el “pulmón del mundo” por la incontable biodiversidad que posee y que lo transforma en no solamente algo preciado para el pueblo brasilero, sino también para miles de personas alrededor del mundo, como la estrella hollywoodense que es un activista del cambio climático.

“¿Qué tan extensa es la deforestación en la Amazonía, uno de los lugares más importantes del planeta para las personas y la vida silvestre? Según este mapa de @mapbiomas, la región ha enfrentado una embestida de deforestación ilegal a manos de la industria extractiva en los últimos 3 años”, twitteó el actor.

Esto no fue pasado por alto por el mandatario de Brasil quien tomó las criticas de forma intencional y con un trasfondo político, más allá de lo que pueda estar ocurriendo en el amazonas brasilero. La respuesta comenzó con un mensaje cargado de irnonia ya que no es la primera vez que ambas personalidades discuten en referencia al cambio climático: “¿Tú otra vez, Leo? ¡Así te convertirás en mi mejor cable electoral, como decimos en Brasil! Podría decirte, de nuevo, que entregues tu yate antes de sermonear al mundo, pero conozco progresistas: quieres cambiar el mundo entero pero nunca a ti mismo”.

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Siguiendo a tono irónico, continuó: “Entre nosotros, es raro ver a un tipo que finge amar el Planeta prestando más atención a Brasil que a los incendios que dañan a Europa y su propio país. Uno puede preguntarse si está obsesionado con mi país (o sus recursos) o si simplemente cree que Brasil es el único en la Tierra”, este último mensaje representa la línea que persigue el Gobierno de Bolsonaro, quien está abiertamente en contra de que países o personalidades extranjeras busquen obligar a Brasil a que adopte medidas con el Amazonas ya que se trata de del “pulmón del mundo” y el país carioca no debería tener soberanía allí.

Al respecto, agregó: “Está claro que todos los que atacan a Brasil y su soberanía en aras de la señalización de la virtud no tienen ni idea del asunto”.

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En el hilo de twitts, el mandatario aprovechó para hacer propaganda sobre el accionar de su Gobierno en favor del Amazonas y el cambio climático: “Preservamos más del 80% de nuestra vegetación nativa o que tenemos la energía más limpia entre las naciones del G20”.

Para cerrar, el mandatario volvió a retomar la ironía para acusar a DiCaprio de tener una clara intencionalidad en sus mensajes: “Nos encantaría que dejes de difundir información errónea. En el pasado usaste una imagen de 2003 para hablar sobre los incendios forestales del Amazonas que supuestamente ocurrieron en 2019 y quedaste expuesto, pero te he perdonado”. “Por cierto, ¿qué opinas sobre el éxito del mercado del carbón en Europa?”, concluyó.

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Nicolás Lucca: era de la generalización, un viaje revelador a Polonia y el proyecto Relato del Presente

En diálogo con Nexofin, el periodista brinda su opinión por la profesión, detalla el proceso en el que armó sus libros y recuerda su experiencia en Varsovia al presenciar el traslado de refugiados ucranianos hasta Canadá

Fue ex judicial, ex estatal, vio de todo y se hizo periodista: Nicolás Lucca mantiene una gran obsesión por la escritura y la lectura. Describe que toda persona es una gran historia para ser contada.

“Estamos en la era de la generalización y ya no se habla de un periodista u otro, sino de ‘el periodismo’ como si fuera un ente en sí mismo, como si no existieran las individualidades”, explica el comunicador nacido en Buenos Aires en el año 1982 a NEXOFIN, en el ciclo “Charlas de WhatsApp”.

A lo largo de su carrera fue subeditor de la Revista Noticias, editor en la web del diario Perfil, redactor en Infobae y columnista en el Canal de la Ciudad.

Durante los últimos años, el protagonista publicó dos libros que exploran síntomas de la política nacional: “Lo que el Modelo se llevó: Todo lo que perdimos en la Década Ganada” y Te odio: Anatomía de la sociedad argentina”.

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En la actualidad escribe diferentes notas en su sitio personal Relato del Presente. Son textos de la actualidad, pero sin tener que lidiar con nadie para pedir permiso para publicarlos.

Al explicar sobre su propio espacio en la web, el protagonista explica: “Ha evolucionado a su propio modo, tiene vida propia. Nació cuando atravesaba un momento personal muy complejo, me llevó al periodismo, comenzó con textos que hoy no escribiría y ahora es prácticamente un diario personal de cómo fue mutando mi forma de ver las cosas”.

En diálogo con Nexofin, el periodista brinda su opinión por la profesión, detalla el proceso en el que armó sus libros y recuerda su experiencia en Varsovia al presenciar el traslado de refugiados ucranianos hasta Canadá.

Nexofin (N): ¿Cómo llegó tu primer trabajo en los medios?

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Nicolás Lucca (NL): Por accidente. Trabajaba en el Estado de Planta Permanente. Ya tenía mi página Relato del Presente desde 2008 y un día me ofrecieron de Perfil.com comenzar a escribir allí. A los pocos meses renunciaba en la Planta y comencé en la redacción.

N: De no haber seguido la carrera, ¿qué camino hubieras hecho?

Realmente no lo sé. Me dejé llevar y hoy resisto cualquier otra opción que no tenga que ver con expresarme de esta forma.

N: Siguiendo con la profesión, ¿cómo ves al periodismo hoy?

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Como síntoma de época. Estamos en la era de la generalización y ya no se habla de un periodista u otro, sino de “el periodismo” como si fuera un ente en sí mismo, como si no existieran las individualidades.

Se nos acusa a todos de ser cómplices del gobierno o de la corrupción, cuando la inmensa mayoría de los procesos judiciales se iniciaron tras investigaciones periodísticas o porque algunos confiaron en contar sus historias a periodistas.

Al mismo tiempo existe una manía narcisista en la que se necesita ser estrella. No somos conscientes de que nadie nos recordará en unos años.

Y en cuanto a algunas ramas del periodismo, hay una que es la que más me preocupa: hoy el estrellato pasa por el periodismo político.

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Y eso quiere decir que al país le va pésimo. Si el país estuviera ordenado o no viviera en crisis permanente, pocos reconocerían por la calle a los periodistas políticos.

Y me preocupa más allá del síntoma de cómo está el país porque para ser estrella se requiere que haya pobres, corruptos, incapaces y todo lo que hace daño. Es como una funeraria: cuanta más gente muere, mejor le va.

N: Pasemos un poco sobre lo personal, ¿en qué momento de tu vida te encontrás?

Cumplí 40 este año. Para esta altura pensaba tener todo resuelto y hoy me cago de risa de haber pensado eso en algún momento. Profesionalmente vivo en una pelea constante por querer ser yo y lo que posibles empleadores desearían que haga.

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Es un tire y afloje que a veces cansa. Querés hacer un libro sobre un tema, te piden otro y a nadie le importa si ya publicaste dos o si tenés el olfato entrenado para saber si un tema puede funcionar aunque hayas trabajado de editor de redacción.

Estoy en un momento de querer hacer más acciones sociales que otra cosa. El periodismo se ha corrido de la territorialidad, del embarrarse para mostrar lo que los demás ven, de cubrir para descubrir.

Y quisiera -utópicamente, lo reconozco- que se vuelva a eso. Hay colegas jóvenes que lo hacen con un compromiso social que debería llamar la atención.

Carolina Amoroso y Joaquín Sánchez Mariño son prueba de ello: salir de la zona segura -literalmente- para ir a zonas peligrosas y mostrarte la miseria de una humanidad que no vemos.

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Y yo quiero eso. Podría redondear que estoy en un momento en el que quisiera largar todo y, al mismo tiempo, soy muy feliz cuando algo funciona y quiero hacer eso para siempre.

Por lo demás, me he vuelto una persona huraña, me gusta estar en casa , escuchar música en paz, o perderme en algún bar con un libro y un anotador .

N: ¿Cómo te manejas con las críticas en general?

¿Cuáles críticas? No, hablando en serio: todo depende del emisor y el contexto. Si la crítica proviene de una persona que no entendió, no quiso entender, y agrede, puedo contestar o seguir de largo. Por lo general, sigo de largo.

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Por lo general… Si la crítica proviene de alguien que entendió y no comparte, depende del tenor de su crítica: se debate.

Pero hoy la mayoría de las críticas no son tales, sino agresiones gratuitas por decir algo que no agradó al receptor y lo toma como si hubiera sido para él, lo personaliza.

Pero más que a las críticas, últimamente le temo más a la indiferencia frente a los temas que se abordan. Es triste notar que nos vamos volviendo cada vez más endogámicos en el consumo.

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N: Viajaste hace poco a Polonia por el traslado de refugiados ucranianos hasta Canadá, ¿qué detalle te marcó de esa experiencia?

Todo. No hay un segundo que no tenga grabado como un documental en mi cabeza. Me marcó, primero, que existan personas que abandonen toda comodidad para cruzar el planeta y ayudar a totales desconocidos.

Luego, al contactar con los refugiados, comencé a sentirme pequeñito, a pensar que soy un boludo que se queja de cosas absolutamente solucionables si tuviéramos un poco de conciencia ciudadana o si tuviéramos el coraje de exigir y predicar.

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Problemas reales es tener que largar todo porque un loco quiere quedarse con tu país. Problemas reales es tener hijos chiquitos y no saber qué hacer con ellos.

No desmerezco lo nuestro dado que la magnitud de un problema que nos afecta es proporcional al mayor de ellos, entonces si no vivís en guerra, tu mayor problema será la inflación, o la inseguridad. Pero son cosas que tienen solución.

Quizá sea lo que más bronca me genera: tienen solución. Ahora, estar en tu casa planificando el finde y al día siguiente tener que llevarte a tu familia y meter tu historia en cuatro valijas sin saber dónde terminarás… eso escapa de cualquier solución o acuerdo que puedas reclamar.

Y tercero: Canadá y su hospitalidad de puertas abiertas. Reciben, organizan, educan, dan vivienda, empleo, escuelas y recuerdan que todos fueron inmigrantes alguna vez.

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Qué sé yo. Puede que existan más viajes, pero el primero quedará tatuado en el alma. Tanta gente sufriente, tanta gente generosa, y cuando se encuentran sólo pueden ocurrir cosas buenas.

Ser testigo de eso es impagable y estaré por siempre agradecido a Enrique Piñeyro.

N: Redactaste los libros “Lo que el modelo se llevó” y “Te odio”, ¿cómo nacieron esos proyectos?

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El primero fue una propuesta de Marcelo Panozzo cuando él trabajaba en Penguin Random House. Me preguntó si me animaba a escribir un libro sobre el final del gobierno de Cristina y opté por encarar un inventario: qué nos quedaba.

Te odio, en cambio, fue difícil parirlo. Nadie entendía a qué apuntaba con eso de que “el odio define las relaciones sociales de la Argentina”. Era 2017 cuando comencé a mostrar la idea y no lo vieron como tema. Pero le encapriché y lo escribí igual.

Para 2018 apareció Galerna y les encantó. También influyó que era más fácil entender la idea con un libro terminado. Y que para ese entonces ya se había destrozado el Congreso y la sociedad se dividía en bandos.

N: ¿A qué público se los recomendarías?

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Al que quiera pagarlo, obviamente. Pero con el primero se dio algo raro: para 2019 lo veía lejano. Pero en 2020 comenzó a venderse de nuevo, sin ninguna movida. Y claro, quedó como un recordatorio de lo que había vuelto.

Te odio, en cambio, es para aquellos que tengan la mente abierta y quieran romper prejuicios.

Carolina Amoroso y Nicolás Lucca

N: Contanos sobre el proyecto Relato del Presente, ¿cómo lo resumirías?

Una idea trasnochada que surgió en agosto de 2008 de forma anónima y que es lo más estable que he tenido en mi vida. Nada, ni relaciones ni empleos, me han durado lo que lleva RDP.

Ha evolucionado a su propio modo, tiene vida propia. Nació cuando atravesaba un momento personal muy complejo, me llevó al periodismo, comenzó con textos que hoy no escribiría y ahora es prácticamente un diario personal de cómo fue mutando mi forma de ver las cosas.

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No sé cómo definirlo y eso es una definición en sí misma. Son textos, a veces graciosos -sin desearlo- otros duros, pero sin tener que lidiar con nadie para pedir permiso para publicar.

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N: Hablemos del presidente, ¿cómo lo ves hoy, en este escenario, a Alberto Fernández?

No lo veo.

N: Si tuvieras la posibilidad de preguntarle algo, ¿qué le consultarías?

Por qué aceptó todo lo que aceptó, desde el día en que lo designaron candidato hasta esta sombra que es hoy. Es el “hombre acepto”.

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Huynh Cong Ut, Enrique Piñeyro, Phan Thị Kim Phúc y Nicolás Lucca

N: ¿Cómo observas a la oposición frente a este Gobierno?

Por momentos dura -como corresponde- y por otros risueña. Ahora encaran una pelea interna que debería darnos risa si no fuera que vivimos aquí.

Hay como una suerte de test de la blancura que en el oficialismo no existe: perdonaron a Massa, imagínate.

En cambio, la oposición mayoritaria se debate frente al peronismo cuando hay un rosario de peronistas o ex peronistas en sus filas, desde Patricia Bullrich hasta Christian Ritondo, desde Diego Santilli hasta Miguel Angel Pichetto, que pasó de jefe de bancada del kirchnerismo a candidato a vice de Macri.

Veo una oposición con ganas, esta vez con hambre de poder -cosa que durante buena parte del primer kirchnerismo no ocurría- pero con cierto purismo que, podrá tener sentido, pero debería darse puertas para dentro.

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No me parece momento de pretender esculpir el David de Miguel Ángel cuando una estatua de plastilina deforme no tiene problemas en seguir mutando con tal de conservar el poder.

Pero… también es síntoma de lo que nos toca: en la Argentina el político se dedica a la política y pretende que todo el mundo, además de trabajar, se dedique a la política.

Joaquín Sánchez Mariño y Nicolás Lucca

N: Vamos con un pequeño ping-pong , ¿a quién te gustaría entrevistar?

Hoy a Volodímir Zelenski. Mañana, no sé.

N: Exceptuando el periodismo y la escritura, ¿qué más te gusta?

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La música.

N: ¿Asignatura pendiente?

El día que nos quedemos sin pendientes, nos morimos.

N: ¿Una canción que te represente?

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Desarma y Sangra de Serú Girán.

N: ¿Algo de vos que muy poca gente sabe?

Soy pésimo para las relaciones públicas, no entiendo indirectas, tengo mil TOCs y soy extremadamente torpe.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Nicolás Lucca es…?

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Alguien que busca saber quién es.

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Europa

Barcelona: entrevistaban a un turista en plena playa y captaron un momento inesperado

Lo que aparentemente iba a ser una nota de color a orillas del Mediterráneo, en pleno verano europeo, se convirtió en un delito. El hecho fue transmitido por la Televisión Española

La llegada masivas de turistas a las playas facilita, literalmente, que los ladrones hagan sus maniobras sin problemas. Normalmente es algo que no se ve, pues los casos saben pasar desapercibidos.

En esta oportunidad quedó registrado: un periodista de la Televisión Española estaba haciendo una entrevista en vivo a un turista en la playa de Barcelona cuando de fondo se ve a un hombre robando una mochila. A los minutos, se escucha: “¡El bolso! ¿Alguien lo ha visto?”

En medio de la nota puede ver cómo de fondo un hombre deja sus cosas en la arena y se va. A los pocos minutos aparece un ladrón, vestido con una remera sin mangas y gorra, que agarra el bolso y se aleja.

Esto quedó grabado por las cámaras de TVE, pero nadie se dio cuenta de lo sucedido.

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Minutos más tarde el dueño del bolso vuelve a escena y empieza a preguntar por su mochila. “¡El bolso! ¿Alguien lo ha visto? ¡El bolso, por favor!”, grita desesperado el hombre.

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En el video también se puede ver como unas chicas con tablas de surf se acercan a ayudarlo. “¿Te han robado? Están grabando”, dijeron, indicándole la cámara de la televisión española.

Video impactante: político se atragantó con una abeja mientras daba un discurso

Por su parte, el periodista y el turista continúan hablando sin darse de cuenta de que habían sido testigos de un robo.

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Europa

Guerra Rusia-Ucrania: una aproximación entre las posiciones realistas y liberales en las Relaciones Internacionales

Los postualdos de John Mearsheimer sobre el conflicto bélico no logran explicar los deseos imperialistas rusos en su periferia

Por Leonardo Cabral

El artículo de John Mearsheimer “Por que la crisis de la guerra en Ucrania es la culpa de Occidente” ha desatado acaloradas discusiones entre los
teóricos de las Relaciones Internacionales desde que fuera publicado en el año 2015. El autor ha utilizado la tesis realista para generar argumentos en contra del apoyo de los Estados occidentales a Ucrania en sus pretensiones de emanciparse completamente de la Federación Rusa. Para Mearsheimer, la verdadera culpa de la crisis no son los intereses expansionistas e imperialistas de la Federación Rusa, sino que la expansión de la OTAN desde la década de los 90′ hasta la actualidad fue acompañada por la entrada de una gran cantidad de Estados de Europa del Este a la Unión Europea.

Un argumento polémico

Mearsheimer ha escrito este artículo no en defensa del Kremlin sino de acuerdo a la tesis realista de las Relaciones Internacionales y lo más importante, fue escrito en 2014 con un contexto sumamente distinto a la actual guerra Ruso-Ucraniana del año 2022. En aquellos años la entrada de diversos Estados a la OTAN era sumamente visible y las maniobras rusas para anexar la península de Crimea como una región autónoma fueron pacíficas y sumamente eficaces, en contraste a la actual invasión y asedio de cada una de las ciudades ucranianas. Aun así, Rusia violó por completo la soberanía de Ucrania, la convención de Helsinki de 1975 y múltiples tratados bilaterales firmados por ambos países en los años 90 ́, especialmente el Memorándum de Budapest de 1994. Lejos del golpe emocional, Mearsheimer presenta un argumento que parece tener sentido en la superficie, pero que no resiste un examen más profundo. Más bien sus apreciaciones bien pueden ser equívocas. Una de sus primeras aproximaciones pueden ser puestas en duda. Por ejemplo, ¿realmente se puede hablar de la expansión de la OTAN? Por el momento, la alianza militar no ha obligado nunca a gobiernos democráticos a unirse a la OTAN sino más bien, muchos países de la antigua esfera ex soviética han pedido unirse a la organización a partir de redefiniciones estratégicas de sus hipótesis de conflicto para defender la soberanía y autonomía de sus respectivos Estados. Los países del antiguo bloque de Varsovia vieron en la caída del Telón de Acero una forma de liberarse de la llamada “rusificación” impuesta por la centralidad del imperialismo sovietico heredero del antiguo imperio Ruso. A su vez, han construido nuevas narrativas de identidades nacionales a partir de la construcción de instituciones democráticas sólidas capaces de brindar gobernabilidad en la apertura de estas sociedades pos soviéticas hacia el capitalismo y la globalización del siglo XXI. En este aspecto, el argumento de Mearsheimer, requiere evadir los deseos e intereses de los países de Europa del Este.

Para Mearsheimer, la crisis comienza en el año 2008 con la Conferencia de la OTAN en Budapest que tuvo como principal hito un plan para el ingreso a la alainza de Georgia y Ucrania, lógicamente tras la invasión rusa en el primero de ellos. Sin embargo, para el año 2010 los ucranianos en general se inclinaban por el no ingreso a la OTAN para no provocar al Kremlin, a la vez que el ejército ucraniano estaba completamente desgastado luego de años de falta de inversión y de presupuesto. En la misma línea, los requisitos para entrar la Unión Europea para un país como Ucrania eran incumplibles en un plazo máximo de 10 años, pues las reformas del Estado y los requisitos de adopción de las reglas comunes europeas generaron una enorme brecha entre Kiev y Bruselas. Así las propuestas de Mearsheimer cobraban un mayor sentido: “Debemos crear una Ucrania neutral que sea una buffer zone entre la Unión Europea y Rusia”. Y agrega: “Si quisieran crear una Rusia más grande ya lo estarían haciendo, en realidad si quisieras quebrar al Estado Ruso deberías lograr que Rusia intente construir una Rusia más grande”. No obstante, las ideas para neutralizar el conflicto de Mearsheimer fueron echadas por la borda cuando la situación política cambió repentinamente por la cancelación del Acuerdo de Asociación y el Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea, realizado por el premier Ucraniano Viktor Yanukovich que desató una revolución en las calles de Kyiv.

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Estas manifestaciones, esporádicas pero con su principal exponente en Kiev, fueron de índole profundamente europeísta y nacionalista, con diversos movimientos políticos que reivindicaban la identidad nacional ucraniana y que buscaban una mayor integración económica, la apertura del país y la lucha contra la corrupción política que veían reflejada en el gobierno pro ruso de Yanukovich. Él mismo había traicionado los acercamientos a la Unión Europea producidos desde la Revolución Naranja de 2004, que eran ampliamente populares en el oeste y el centro del país. Según Mearsheimer, la destitución del presidente ucraniano prorruso Yanukovych y la instalación de un nuevo gobierno antirruso sólo constituyeron “la última gota” para el presidente ruso, Vladimir Putin, y proporcionaron el detonante para que el mandatario ruso interviniera en territorio ucraniano. Tiene correlación porque desde la perspectiva de Mearsheimer, lo que predomina en el mapa regional es un predominio de los intereses rusos sobre la periferia y esta periferia es justamente Ucrania y Bielorusia. Para Mearsheimer, en el duro mundo de la política de las grandes potencias, es imposible que busques una integración más estrecha con Occidente si vives a las puertas de Rusia. “Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben”, de la misma forma que Tucídides hizo decir a los atenienses y de lo que hace eco el argumento de Mearsheimer.

Debilidad empírica

En contraposición, desde una perspectiva desde las tesis liberales e internacionalistas, eso sería condenar a Ucrania a no tener plena soberanía de sus decisiones y a su vez a no ser un Estado democrático donde los ciudadanos puedan disentir, expresarse o elegir gobiernos que no obedezcan a Moscú. Otro hecho que demuestra la debilidad de Rusia tanto como potencia regional como revisionista sobre el sistema internacional es la necesidad de que los Estados de su periferia (tanto Europa del Este como Asia central) sean autoritarios y no democracias para hacer valer sus intereses, siendo incapaz de lograr un predominio de la cultura rusa en términos de poder blando y poder incisivo (sharp power). Las numerosas intervenciones rusas en Georgia (2008), Chechenia (1999), Kazajistán (2022) y la actual guerra de Ucrania demuestran que Rusia ha tenido que usar sus capacidades materiales para hacer valer su esfera de influencia, lo que otros Estados utilizan como un último recurso.

Es de destacar que en realidad es el propio gobierno ruso el que se muestra amenazado por la mal llamada “expansión de la OTAN” a través de sus declaraciones. Rusia es considerada una potencia militar, pero una con “pies de barro”, que no tiene una industria diversificada que depende de commodities, en particular el gas, y su complejo industrial militar. Su economía es ampliamente deficiente, incapaz de conseguir competitividad, su moneda carece de fortaleza frente al euro, el dólar e incluso al yuan, impidiendo ahorrar a sus propios ciudadanos por las constantes devaluaciones. Su sistema político y económico está minado de prebendas entre el gobierno ruso, los llamados “silovikis” y la nueva oligarquía rusa la cual está compuesta por antiguos burócratas y administradores de la Unión Soviética.

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Por lo tanto, el argumento de que Rusia sea la potencia regional dominante sería cuanto menos, endeble. Como en las tesis realistas el sistema internacional es un sistema anárquico donde predomina la ley del más fuerte, por que los Estados de la OTAN y Estados Unidos en particular deberían aceptar los condicionamientos de la Federación Rusa? ¿Quién es más fuerte? ¿Occidente o la Federación Rusa?. Lógicamente, existe una asimetría militar entre la OTAN y Rusia. La reciente Cumbre de Madrid puso en evidencia la importancia de este concepto pero el activo que permite a Rusia librar la guerra sin la intervención de tropas de la OTAN son justamente sus armas nucleares, las cuales han sido utilizadas en numerosas amenazas a bombardeos de capitales europeas.

Otro argumento que resuena en Mearsheimer es la llamada teoría del “Heartland” desarrollada por Halford Mackinder. Para el teórico el quien domina Europa del Este es quien controlará el corazón de la Tierra. El problema con esta teoría es que era válida en 1904 donde el resto del mundo al sur de Eurasia era una periferia sumamente atrasada donde la mayoría de los territorios eran colonias europeas. Actualmente, el eje productivo de las cadenas globales de valor se encuentra en el Asia Pacífico y el medio oriente, en especial península arábiga que concentra la mayor cantidad de gas y petróleo.

Imperialismo Ruso

Todo estos contra-argumentos, que demuestran cierta debilidad empírica, sugieren que cualquier explicación seria de la invasión debe considerar factores adicionales como la situación política interna de Rusia, la amenaza ideológica y simbólica que una Ucrania democrática y próspera representaría para el régimen político actual de Rusia y el deseo potencial de un dictador envejecido de conquistar la inmortalidad a través de la expansión territorial. Putin repetidamente se ha referido a la existencia de un Mundo Ruso antiguo (Russkiy mir) que debe ser restaurado para defender existencialmente a Rusia. El mandatario ruso considera que Ucrania y Rusia son un mismo pueblo y que la independencia y el reconocimiento de la soberanía de Ucrania fue un error derivado de la debilidad de Rusia al desintegrarse en la Unión Soviética. Alexander Dugin se refirió al respecto llamó a un conflicto dialéctico de corte neohegeliano, donde Rusia es considerado el principal polo geopolítico de las civilizaciones teocráticas, idealistas y defensoras de los valores tradicionales, destinado a estar en conflicto contra las civilizaciones talasocráticas, actualmente representadas por Estados Unidos y la OTAN con ideas liberales y impulsadas por la sociedad de mercado.

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Dugin fue consultor de Putin por lo que no es una coincidencia que su Invasión en territorio Ucraniano esté perfectamente alineada a la narrativa política que pretende instalar el autor. De esta forma, lo que molesta al líder del Kremlines la simple idea de que Ucrania sea un país democrático, adopte un modelo atlantista de libre mercado y que pueda institucionalizarse como una democracia liberal. La invasión demuestra que el acepta el enfrentamiento dialéctico con occidente en todos los sentidos, un enfrentamiento que aún con la guerra económica y energética contra Europa, lleva las de perder. Si Europa tiene faltantes de algunos productos y del gas, Rusia tendrá una completa escasez general de productos. Ante el imperialismo Ruso, los Europeos tendrían deseos que Mearsheimer tuviera razón en su perspectiva, sobre el exceso de compromiso de EEUU y la OTAN para evitar la imposición de los intereses rusos en la región. Pero esta es una visión que no es del todo real. Después de todo, la entrada de Ucrania a la OTAN y la Unión Europea previamente a la invasión era vista como algo utópico.

Así mismo la posibilidad de un cese al fuego estable es más que remoto, incluso con el rechazo de un sector de la sociedad y sanciones sin precedentes. No importa donde se detenga el ejército Ruso, sea en Kherson, Donetsk o el Río Dniéper; mientras Putin permanezca en el poder, Rusia está comprometida a erosionar o quebrar toda forma de democracia o soberanía de las repúblicas ex soviéticas, especialmente en Ucrania. Y el pueblo ucraniano ya ha demostrado de lo que es capaz al obligar al ejército ruso a hacer una retirada general, tras fracasar el Asedio de Kiev: Lucharán por su democracia e independencia hasta el día en que las fuerzas rusas se retiren de Ucrania, para siempre

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