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Notas de Opinión

¿Quién gobierna hoy?

¿Estamos frente a un “golpe de fuego amigo”? ¿Una “sustitución del poder de facto”?. El capricho de “yo no hablo ni con ella ni con nadie” por 30 horas: ¿sería porque no tenía idea de qué hacer?

Columna de opinión publicada originalmente en Infobae

Si el golpe de estado es la toma violenta del poder -generalmente perpetrada por grupos militares- y el golpe de palacio es una especie de aquel por el que una parte del gobierno se queda, sin respetar las normas institucionales, con el gobierno; habrá que consultar con los politólogos cuál es la denominación por la que Cristina Kirchner destituyó de hecho Alberto Fernández en el día de ayer.

Es real que la investidura de quien hoy todavía firma como Presidente fue sui generis. Sin internas, sin convocatoria a asamblea del partido o siquiera a sus cuadros ejecutivos, por mero dedo de la vice Alberto fue candidato y presidente. Hoy, con ese mismo dedo le arrebató el puesto administrativo de ministro de economía junto al cargo de Presidente.

¿Estamos frente a un “golpe de fuego amigo”? ¿Una “sustitución del poder de facto”? No importa la terminología. Pesa con fuego la realidad de una funcionaria que desde sus cartas, sus videos o sus discursos descabezó al poder ejecutivo que es unipersonal pro definición de Alberdi y lo encerró en el rincón de la caricatura del no ser. Porque el gobierno de Alberto Fernández no es. No gobierna.

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Hace ya rato que el actual primer mandatario está extraviado. Difícil ser exhaustivo con todos los ejemplos que puedan probar la afirmación. Sólo algunas. Perdido en las relaciones internacionales viendo solucionadas las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, Cuba o Nicaragua; acompañando a autócratas como los rusos o chinos; perdido en las adjetivaciones de economía en crecimiento o perdido de los manuales de derecho con los que estudió entrometiéndose en otros poderes para reclamar sentencias a su medida u olvidando denunciar cuando afirma que ve delitos. Porque, por sólo poner un ejemplo de su extravío, no fue grave que confundiera por profunda una garganta poderosa sino que en ese discurso habló de “picardías” de dirigentes sociales caracterizada por quedarse con plata pública en el reparto de planes sociales. ¿Lo denunció el Presidente? ¿Algún fiscal lo citó para que se explaye sobre ese delito?

La ausencia de Alberto Fernández en la ubicación en tiempo y espacio en el día de ayer fue atemorizante. Su ministro, harto del maltrato que le propinó, no pudo contenerse en la responsabilidad de estado y zampó su renuncia por Twitter sin que su jefe tuviera idea qué hacer. Imperdonable. Peor, el capricho de “yo no hablo ni con ella ni con nadie” por 30 horas de un fin de semana aciago para todos. Es verdad que no podía hablar con nadie porque no tenía idea de qué hacer. Eso pasa con los que no son, no gobiernan.

Hoy Alberto Fernández podrá puntear los centros de poder y se dará cuenta que de nada dispone. Ni siquiera en la mirada acotada de los liberales que dice combatir tiene algo de peso. Su ministro de interior es ajeno. Su canciller, no mueve la aguja de la balanza de las decisiones. Su ministro de seguridad, cansado de decir que es su amigo, luce en su pedigrí el origen ajeno, las cajas del estado están en manos ajenas. Y, hoy, por fin, hay ministra de economía que le es totalmente ajena. El descabezamiento de este golpe de fue amigo es prácticamente total.

Puede resultar un error considerar a Silvina Batakis como una economista camporista o cristinista. Es una técnica económica que hoy, es cierto, responde a Cristina. Le caben los principios de la lealtad peronista. Cuando fue ministra de Daniel Scioli no trepidó en criticar a la vicepresidenta porque apretaba el torniquete de la caja rosada en desmedro del ex motonauta. Hoy, está alineada con ella. El inveterado olfato a poder de la mayoría de mujeres y hombres del PJ que pueden sumarla a una impresentable foto a favor de Milagro Sala o firmar debajo de su hasta ahora jefe Wado de Pedro.

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¿Quién gobierna hoy entonces? Nadie. O casi nadie. Recluido en la quinta de Olivos que más usó el Presidente para fiestas de cumpleaños o guitarrearas que para actos de gobiernos, el jefe de Estado se mantiene mudo frente a la peor crisis que atraviesa. Dato de color con valor demostrativo: para cambiar la ballena de los billetes de pesos por “patriotas” ideologizados, Alberto habló 23 minutos. Ayer, nada. Apenas un tuit mal escrito por su vocera. Es verdad que debe tener poco para decir luego de que le voltearan a sus ministros, secretarios y presuntos fieles.

Gobierna, por sustitución no expresa, la vice presidente. Pero no tanto, no tan expresamente como para configurar un golpe de palacio. No quiere hacerse cargo de la inflación, de las reservas escasas, de la inseguridad y del desorden general de su, dice “su”, gobierno. ¿Entonces? Lo de siempre. Ponerle proa directo con este golpe de fuego amigo hacia el iceberg que se ve claro desde hacer rato sin saber si madre naturaleza o dios, para los que crean, no empujan el hielo hacia otro lado.

Notas de Opinión

El doble discurso del Gobierno ante la crisis

Sergio Massa debe demostrar aún que llegó al Ministerio de Economía para proveer soluciones y no para ser una parte más del problema

Columna de opinión publicada originalmente en La Nación

Como si pretendiera quedar bien con Dios y con el diablo, Sergio Massa ha dado muestras de querer llevar tranquilidad a los mercados sin dejar de transmitir mensajes a la política, o más precisamente a Cristina Kirchner. Si desde que se confirmó su aterrizaje en el Ministerio de Economía se produjo una baja de los dólares blue y financieros desde los terroríficos niveles cercanos a los 350 pesos y el riesgo país descendió levemente, en ámbitos económicos se atribuye ese tenue efecto positivo no tanto a los anuncios sobre lo que hará Massa como a lo que, en principio, no estaría dispuesto a hacer.

Fundamentalmente, los operadores económicos rescatan que, al menos, el nuevo ministro no propiciará romper con el FMI y eso es mejor que nada. Pero prácticamente nadie piensa que alcance con eso para revertir el grave cuadro económico y financiero de la Argentina. Consideran necesario que el ministro de Economía ofrezca más señales favorables, pero aún el plan integral no aparece y la designación del viceministro de la cartera se sigue haciendo esperar.

Para colmo, los ambiguos mensajes que transmite todo el Gobierno ponen en duda si Massa cuenta con apoyo genuino en la coalición oficialista para avanzar con algunos de sus primeros anuncios, tales como mantener la meta de déficit fiscal primario en el 2,5% del PBI, buscar un nuevo acuerdo con el sector rural para que liquide rápidamente la soja que conserva en silobolsas y discontinuar los adelantos transitorios del Banco Central al Tesoro de la Nación.

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Tal vez porque, en sus últimos mensajes ante la Asamblea Legislativa, el presidente Alberto Fernández se empeñó en asegurar que “se acabaron los tarifazos” en la Argentina, es que hoy todos los funcionarios, incluida la flamante secretaria de Energía, Flavia Royón, se preocupen por no hablar de aumentos de tarifas, expresión que han reemplazado por “redistribucion de subsidios”.

Es tan solo un indicador más del doble discurso que sigue caracterizando a un gobierno que era bicéfalo y hoy es tricéfalo.

Pareciera que incluso desde la llegada de Massa al Palacio de Hacienda, se ha afianzado un particular estilo de comunicación en el que conviven un discurso de cabotaje, de tono populista y probablemente pensado para satisfacer a Cristina Kirchner, y otro discurso, mucho menos elocuente y más favorable a los mercados, destinado a los potenciales inversores, si es que queda alguno.

Malena Galmarini, la esposa de Massa y presidenta de Aysa, se atrevió a mostrar fotos de suntuosos edificios y casas, junto con los datos de la magra facturación del consumo de agua en esas residencias. Buscaba ilustrar lo poco que pagan por ese servicio, al tiempo que insistía en que la reestructuración tarifaria es “para que quienes más tienen y más pueden acompañen a quienes menos tienen y menos pueden”. Como si la culpa del congelamiento de tarifas que durante demasiado tiempo sostuvieron los distintos gobiernos kirchneristas –incluido el actual de Alberto Fernández– fuese de los ricos.

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Queriéndolo o no, la titular de Aysa hizo un culto a uno de los deportes que más practica el kirchnerismo, que consiste en sembrar discordia entre los distintos sectores de la sociedad, fogoneando la grieta.

Si tan segura estaba de que los ricos se estaban quedando con una porción tan importante de los subsidios del Estado y que no necesitaban, cabría preguntarse por qué el actual gobierno esperó casi tres años para poner en marcha los cambios en la política de tarifas.

Llamó también la atención que, desde fuentes oficiales, se le haya brindado a un medio periodístico un listado antojadizo de presuntos “ricos y famosos” que estarían beneficiados con los subsidios energéticos. Como si de ellos dependiera la responsabilidad de fijar las absurdas tarifas que el Gobierno decidió convalidar durante años, ocasionando un monumental incremento del déficit fiscal, causa última de la inflación que azota los bolsillos de los que menos tienen. Curiosamente, en ese listado de “ricos y famosos” no figuraba la actual vicepresidenta ni funcionarios que viven en lujosos departamentos de los barrios más acomodados de la ciudad de Buenos Aires, y que se han venido beneficiando durante años con los “subsidios del Estado”.

Quienes durante la gestión presidencial de Mauricio Macri hablaban del “maldito tarifazo” ahora cuestionan que tantos hogares paguen tan poco por la energía. La hipocresía está a flor de piel.

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Mientras se busca cuantificar el ahorro final para el Estado derivado de la reducción de los subsidios energéticos que se aplicará en adelante, la inquietud mayor, junto a la inflación de julio (7,4%) que fue récord desde abril de 2002, pasa por el magro nivel de las reservas del Banco Central, a tal punto que para economistas, como Miguel Kiguel, quedarían apenas reservas para una semana de importaciones.

De acuerdo con estimaciones privadas hechas en base a datos del Banco Central y del FMI, al 17 de agosto, las reservas brutas ascendían a unos 36.900 millones de dólares. Pero si se restan encajes de depósitos en dólares por 11.600 millones, swaps (incluido el de China) por 20.900 millones, derechos especiales de giro (DEGs) por 100 millones y préstamos del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) por 3000 millones, quedarían reservas netas por unos 1200 millones de dólares. Claro que, descontando reservas en oro por 3500 millones, las reservas netas líquidas serían negativas en alrededor de 2300 millones de dólares.

Frente a esta situación, claramente, el Gobierno deberá actuar con rapidez y Massa deberá demostrar que llegó al Ministerio de Economía para brindar soluciones y no para ser visto como una parte más del problema.

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Notas de Opinión

Perder en pesos argentinos vs ahorrar en pesos bolivianos o uruguayos

La moneda Argentina ha perdido valor frente a todas las monedas de la región en su versión paralela por lo cual el cruce de frontera deja niveles de ahorro importantes

Columna de opinión publicada originalmente en Infobae

La inflación en Argentina destruye el poder adquisitivo del ingreso, genera incertidumbre e imprevisión para la inversión y falta de fortaleza absoluta para el ahorro en nuestra propia moneda. Sobre este último punto podemos ver que si una persona atesora $100.000 en un plazo fijo entre julio 2021 y julio 2022 (en esto últimos días, el BCRA decidió aumentar su tasa de política monetaria, por lo cual un plazo fijo hoy tiene un rendimiento de 5,08% mensual) al final del periodo obtendría $156.712, es decir un rendimiento de un 57% interanual.

Ahora en el caso de usar esos mismos $100.000 pesos en dólares de hoy se obtienen $165.092 pesos, generando así un rendimiento interanual de 65% para el mismo período. Es decir que en estos dos casos la tasa en términos reales no lograría superara la inflación en el mismo período, ya que consultoras privadas especifican que julio se encontraría en el rango del 7% al 8%, generando así una inflación más cercana a los tres dígitos a un año vista.

Ahora, si comparamos la situación de los billetes de máxima denominación de nuestro país en relación con los demás países de la región, en el periodo de noviembre 2017-julio 2022, veremos que el billete de 1.000 pesos argentinos en casi 5 años fue la moneda que interanualmente más se devaluó, un 94%, seguida por los 100 reales brasileños, con -38%; los 100.000 pesos colombianos, con -31%; y los 20.000 pesos chilenos, en -28%.

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Si tomamos el periodo interanual a julio 2022 veremos la misma situación. Los 1.000 pesos argentinos en tan solo 1 año se devaluaron 39%; los 20.000 pesos chilenos, un 16%; y los 100.000 pesos colombianos, 6,5%. Por otro lado hubo monedas que se apreciaron, como los 2.000 pesos uruguayos en 4,7% y los 200 soles peruanos en 3,4%.

Finalmente, tenemos el caso donde los $100.000 argentinos se invirtieron en monedas de la región. Veremos por ejemplo que con los pesos en julio 2021 al atesorar monedas como pesos uruguayos o bolivianos, hoy el rendimiento de los $100.000 serían 181.675 pesos (al resguardarse en moneda uruguaya), 173.980 pesos (al resguardarse en bolivianos) y 177.113 pesos (al resguardarse en soles peruanos). Es decir que al refugiarse en monedas de la región no solo evitamos la devaluación del peso argentino, sino que en monedas como los pesos uruguayos mejoró el valor debido que esta se apreció en ese periodo interanual. Por lo cual no cabe duda que ahorrar en monedas de otra región sigue siendo más redituable que tener peso argentino ya que en términos reales esos $ 100.000 pesos argentinos en un año cayeron en su poder de compra real a 66.606 pesos.

La moneda argentina ha perdido valor frente a todas las monedas de la región en su versión paralela por lo cual el cruce de frontera deja niveles de ahorro importantes. Las brechas cambiarias también generan estas distorsiones que los argentinos queremos que las liquidaciones de las exportaciones se de por el dólar oficial mayorista pero las importaciones hormigas de las habitantes de los países limítrofes se efectúan a la cotización del peso argentino frente al dólar en el mercado paralelo.

Este recorrido por Latinoamérica nos permite visualizar que el peso argentino está poco a poco perdiendo las funciones del dinero, los cuales son: “depósito de valor” (porque ante la devaluación de la moneda se recurre a otros medios para ahorro), “unidad de cuenta” (porque ante la escalada inflacionaria los precios no siguen al peso sino en divisas más fuertes como el dólar o incluso otras monedas de países de Latinoamérica) y “medio de pago” (es la única función del dinero que hasta el momento el peso tiene como medida de intercambio). La desconfianza hacia nuestra moneda es tal que los Argentinos en el Norte del País están ahorrando en Pesos Bolivianos. Todas las decisiones en la microeconomía son de stress tanto para el sector empresario, el trabajador y la administración hogareña. Las cuentas macro no cierran. Las cuentas micro son las consecuencias de una política económica donde lo monetario y fiscal nunca tuvo como objetivo privilegiar el valor de nuestra moneda, darle estabilidad y previsibilidad a nuestras vidas. Veremos que nos deparan los anuncios de Sergio Massa.

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Nicolás Lucca: era de la generalización, un viaje revelador a Polonia y el proyecto Relato del Presente

En diálogo con Nexofin, el periodista brinda su opinión por la profesión, detalla el proceso en el que armó sus libros y recuerda su experiencia en Varsovia al presenciar el traslado de refugiados ucranianos hasta Canadá

Fue ex judicial, ex estatal, vio de todo y se hizo periodista: Nicolás Lucca mantiene una gran obsesión por la escritura y la lectura. Describe que toda persona es una gran historia para ser contada.

“Estamos en la era de la generalización y ya no se habla de un periodista u otro, sino de ‘el periodismo’ como si fuera un ente en sí mismo, como si no existieran las individualidades”, explica el comunicador nacido en Buenos Aires en el año 1982 a NEXOFIN, en el ciclo “Charlas de WhatsApp”.

A lo largo de su carrera fue subeditor de la Revista Noticias, editor en la web del diario Perfil, redactor en Infobae y columnista en el Canal de la Ciudad.

Durante los últimos años, el protagonista publicó dos libros que exploran síntomas de la política nacional: “Lo que el Modelo se llevó: Todo lo que perdimos en la Década Ganada” y Te odio: Anatomía de la sociedad argentina”.

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En la actualidad escribe diferentes notas en su sitio personal Relato del Presente. Son textos de la actualidad, pero sin tener que lidiar con nadie para pedir permiso para publicarlos.

Al explicar sobre su propio espacio en la web, el protagonista explica: “Ha evolucionado a su propio modo, tiene vida propia. Nació cuando atravesaba un momento personal muy complejo, me llevó al periodismo, comenzó con textos que hoy no escribiría y ahora es prácticamente un diario personal de cómo fue mutando mi forma de ver las cosas”.

En diálogo con Nexofin, el periodista brinda su opinión por la profesión, detalla el proceso en el que armó sus libros y recuerda su experiencia en Varsovia al presenciar el traslado de refugiados ucranianos hasta Canadá.

Nexofin (N): ¿Cómo llegó tu primer trabajo en los medios?

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Nicolás Lucca (NL): Por accidente. Trabajaba en el Estado de Planta Permanente. Ya tenía mi página Relato del Presente desde 2008 y un día me ofrecieron de Perfil.com comenzar a escribir allí. A los pocos meses renunciaba en la Planta y comencé en la redacción.

N: De no haber seguido la carrera, ¿qué camino hubieras hecho?

Realmente no lo sé. Me dejé llevar y hoy resisto cualquier otra opción que no tenga que ver con expresarme de esta forma.

N: Siguiendo con la profesión, ¿cómo ves al periodismo hoy?

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Como síntoma de época. Estamos en la era de la generalización y ya no se habla de un periodista u otro, sino de “el periodismo” como si fuera un ente en sí mismo, como si no existieran las individualidades.

Se nos acusa a todos de ser cómplices del gobierno o de la corrupción, cuando la inmensa mayoría de los procesos judiciales se iniciaron tras investigaciones periodísticas o porque algunos confiaron en contar sus historias a periodistas.

Al mismo tiempo existe una manía narcisista en la que se necesita ser estrella. No somos conscientes de que nadie nos recordará en unos años.

Y en cuanto a algunas ramas del periodismo, hay una que es la que más me preocupa: hoy el estrellato pasa por el periodismo político.

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Y eso quiere decir que al país le va pésimo. Si el país estuviera ordenado o no viviera en crisis permanente, pocos reconocerían por la calle a los periodistas políticos.

Y me preocupa más allá del síntoma de cómo está el país porque para ser estrella se requiere que haya pobres, corruptos, incapaces y todo lo que hace daño. Es como una funeraria: cuanta más gente muere, mejor le va.

N: Pasemos un poco sobre lo personal, ¿en qué momento de tu vida te encontrás?

Cumplí 40 este año. Para esta altura pensaba tener todo resuelto y hoy me cago de risa de haber pensado eso en algún momento. Profesionalmente vivo en una pelea constante por querer ser yo y lo que posibles empleadores desearían que haga.

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Es un tire y afloje que a veces cansa. Querés hacer un libro sobre un tema, te piden otro y a nadie le importa si ya publicaste dos o si tenés el olfato entrenado para saber si un tema puede funcionar aunque hayas trabajado de editor de redacción.

Estoy en un momento de querer hacer más acciones sociales que otra cosa. El periodismo se ha corrido de la territorialidad, del embarrarse para mostrar lo que los demás ven, de cubrir para descubrir.

Y quisiera -utópicamente, lo reconozco- que se vuelva a eso. Hay colegas jóvenes que lo hacen con un compromiso social que debería llamar la atención.

Carolina Amoroso y Joaquín Sánchez Mariño son prueba de ello: salir de la zona segura -literalmente- para ir a zonas peligrosas y mostrarte la miseria de una humanidad que no vemos.

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Y yo quiero eso. Podría redondear que estoy en un momento en el que quisiera largar todo y, al mismo tiempo, soy muy feliz cuando algo funciona y quiero hacer eso para siempre.

Por lo demás, me he vuelto una persona huraña, me gusta estar en casa , escuchar música en paz, o perderme en algún bar con un libro y un anotador .

N: ¿Cómo te manejas con las críticas en general?

¿Cuáles críticas? No, hablando en serio: todo depende del emisor y el contexto. Si la crítica proviene de una persona que no entendió, no quiso entender, y agrede, puedo contestar o seguir de largo. Por lo general, sigo de largo.

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Por lo general… Si la crítica proviene de alguien que entendió y no comparte, depende del tenor de su crítica: se debate.

Pero hoy la mayoría de las críticas no son tales, sino agresiones gratuitas por decir algo que no agradó al receptor y lo toma como si hubiera sido para él, lo personaliza.

Pero más que a las críticas, últimamente le temo más a la indiferencia frente a los temas que se abordan. Es triste notar que nos vamos volviendo cada vez más endogámicos en el consumo.

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N: Viajaste hace poco a Polonia por el traslado de refugiados ucranianos hasta Canadá, ¿qué detalle te marcó de esa experiencia?

Todo. No hay un segundo que no tenga grabado como un documental en mi cabeza. Me marcó, primero, que existan personas que abandonen toda comodidad para cruzar el planeta y ayudar a totales desconocidos.

Luego, al contactar con los refugiados, comencé a sentirme pequeñito, a pensar que soy un boludo que se queja de cosas absolutamente solucionables si tuviéramos un poco de conciencia ciudadana o si tuviéramos el coraje de exigir y predicar.

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Problemas reales es tener que largar todo porque un loco quiere quedarse con tu país. Problemas reales es tener hijos chiquitos y no saber qué hacer con ellos.

No desmerezco lo nuestro dado que la magnitud de un problema que nos afecta es proporcional al mayor de ellos, entonces si no vivís en guerra, tu mayor problema será la inflación, o la inseguridad. Pero son cosas que tienen solución.

Quizá sea lo que más bronca me genera: tienen solución. Ahora, estar en tu casa planificando el finde y al día siguiente tener que llevarte a tu familia y meter tu historia en cuatro valijas sin saber dónde terminarás… eso escapa de cualquier solución o acuerdo que puedas reclamar.

Y tercero: Canadá y su hospitalidad de puertas abiertas. Reciben, organizan, educan, dan vivienda, empleo, escuelas y recuerdan que todos fueron inmigrantes alguna vez.

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Qué sé yo. Puede que existan más viajes, pero el primero quedará tatuado en el alma. Tanta gente sufriente, tanta gente generosa, y cuando se encuentran sólo pueden ocurrir cosas buenas.

Ser testigo de eso es impagable y estaré por siempre agradecido a Enrique Piñeyro.

N: Redactaste los libros “Lo que el modelo se llevó” y “Te odio”, ¿cómo nacieron esos proyectos?

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El primero fue una propuesta de Marcelo Panozzo cuando él trabajaba en Penguin Random House. Me preguntó si me animaba a escribir un libro sobre el final del gobierno de Cristina y opté por encarar un inventario: qué nos quedaba.

Te odio, en cambio, fue difícil parirlo. Nadie entendía a qué apuntaba con eso de que “el odio define las relaciones sociales de la Argentina”. Era 2017 cuando comencé a mostrar la idea y no lo vieron como tema. Pero le encapriché y lo escribí igual.

Para 2018 apareció Galerna y les encantó. También influyó que era más fácil entender la idea con un libro terminado. Y que para ese entonces ya se había destrozado el Congreso y la sociedad se dividía en bandos.

N: ¿A qué público se los recomendarías?

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Al que quiera pagarlo, obviamente. Pero con el primero se dio algo raro: para 2019 lo veía lejano. Pero en 2020 comenzó a venderse de nuevo, sin ninguna movida. Y claro, quedó como un recordatorio de lo que había vuelto.

Te odio, en cambio, es para aquellos que tengan la mente abierta y quieran romper prejuicios.

Carolina Amoroso y Nicolás Lucca

N: Contanos sobre el proyecto Relato del Presente, ¿cómo lo resumirías?

Una idea trasnochada que surgió en agosto de 2008 de forma anónima y que es lo más estable que he tenido en mi vida. Nada, ni relaciones ni empleos, me han durado lo que lleva RDP.

Ha evolucionado a su propio modo, tiene vida propia. Nació cuando atravesaba un momento personal muy complejo, me llevó al periodismo, comenzó con textos que hoy no escribiría y ahora es prácticamente un diario personal de cómo fue mutando mi forma de ver las cosas.

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No sé cómo definirlo y eso es una definición en sí misma. Son textos, a veces graciosos -sin desearlo- otros duros, pero sin tener que lidiar con nadie para pedir permiso para publicar.

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N: Hablemos del presidente, ¿cómo lo ves hoy, en este escenario, a Alberto Fernández?

No lo veo.

N: Si tuvieras la posibilidad de preguntarle algo, ¿qué le consultarías?

Por qué aceptó todo lo que aceptó, desde el día en que lo designaron candidato hasta esta sombra que es hoy. Es el “hombre acepto”.

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Huynh Cong Ut, Enrique Piñeyro, Phan Thị Kim Phúc y Nicolás Lucca

N: ¿Cómo observas a la oposición frente a este Gobierno?

Por momentos dura -como corresponde- y por otros risueña. Ahora encaran una pelea interna que debería darnos risa si no fuera que vivimos aquí.

Hay como una suerte de test de la blancura que en el oficialismo no existe: perdonaron a Massa, imagínate.

En cambio, la oposición mayoritaria se debate frente al peronismo cuando hay un rosario de peronistas o ex peronistas en sus filas, desde Patricia Bullrich hasta Christian Ritondo, desde Diego Santilli hasta Miguel Angel Pichetto, que pasó de jefe de bancada del kirchnerismo a candidato a vice de Macri.

Veo una oposición con ganas, esta vez con hambre de poder -cosa que durante buena parte del primer kirchnerismo no ocurría- pero con cierto purismo que, podrá tener sentido, pero debería darse puertas para dentro.

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No me parece momento de pretender esculpir el David de Miguel Ángel cuando una estatua de plastilina deforme no tiene problemas en seguir mutando con tal de conservar el poder.

Pero… también es síntoma de lo que nos toca: en la Argentina el político se dedica a la política y pretende que todo el mundo, además de trabajar, se dedique a la política.

Joaquín Sánchez Mariño y Nicolás Lucca

N: Vamos con un pequeño ping-pong , ¿a quién te gustaría entrevistar?

Hoy a Volodímir Zelenski. Mañana, no sé.

N: Exceptuando el periodismo y la escritura, ¿qué más te gusta?

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La música.

N: ¿Asignatura pendiente?

El día que nos quedemos sin pendientes, nos morimos.

N: ¿Una canción que te represente?

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Desarma y Sangra de Serú Girán.

N: ¿Algo de vos que muy poca gente sabe?

Soy pésimo para las relaciones públicas, no entiendo indirectas, tengo mil TOCs y soy extremadamente torpe.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Nicolás Lucca es…?

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Alguien que busca saber quién es.

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