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Salud

Consejos para aliviar las piernas cansadas

Hábitos diarios que pueden calmar los síntomas

Sentir las piernas cansadas, pesadas, hinchadas, sufrir calambres frecuentes y dolor suele deberse a problemas circulatorios. Hay otros motivos como ser mujer, el sobrepeso, sedentarismo, problemas cardíacos o renales, genética, fumar, tipo de trabajo y embarazos.

A continuación, veinte consejos que pueden servirte:

Hidratate: así le será más fácil al corazón bombear la sangre. No esperes a sentir sed. También hay estudios que han demostrado que los antioxidantes del té negro o verde contribuyen a mejorar la circulación.

Estiramientos pasivos: hacer estiramientos que relajan los músculos de las piernas usando el peso de tu cuerpo, una correa o la gravedad para estirarlos, mejora la circulación.

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Yoga: la postura conocida como Legs Up the Wall es un asana que consiste en mantener las piernas elevadas entre 5 y 20 minutos para que la gravedad ayude a drenarlas y así aliviar –no tratar– pesadez e hinchazón.

Tirate de espaldas, con la cola lo más cerca posible de la pared y apoyá las piernas completamente contra el muro manteniendo los pies juntos y las plantas mirando el techo. Si tenés la presión alta o problemas cardíacos o estás embarazada, consultá con tu médico antes de hacerlo.

No cruces las piernas durante mucho rato: esto hace que aumente la presión sanguínea. La clave es el tiempo: de todos modos, la presión vuelve a normalizarse al descruzarlas.

Cuando estés sentado, hacé ejercicios: adoptá una postura erguida y usa un reposapiés para que las rodillas queden por encima de las caderas. Y a la mínima oportunidad, levantate para dar un corto paseo. Mové los pies en círculos rotando los tobillos en el sentido de las agujas del reloj y en sentido contrario. Si te notás especialmente dolorido, descalzate y hacé rodar una pelota de tenis adelante y atrás con la planta de los pies.

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Balanceate: este movimiento provoca una contracción y posterior relajación de los gemelos, lo que ayuda a estimular la circulación de retorno. Y hacé punta-taco, ya que es otra manera de potenciar la “bomba muscular” de las piernas, o sea, de activar los músculos de las piernas que envían sangre hacia el corazón. También podés pasear de puntillas.

Apoyá bien el pie al subir escaleras: no solamente la punta del pie, como solemos hacer. Al no apoyar toda la planta, las pantorrillas se contraen y comprimen las venas que las atraviesan, lo que acentúa la pesadez, según detalla la nota de Clara.

Dieta mediterránea: esta alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y aceite de oliva virgen extra contribuye a la salud del corazón y, por lo tanto, a la buena circulación. La dieta occidental, muy rica en grasas y harinas simples, en cambio, impide que el líquido presente entre las células se mueva bien y lo que provoca hinchazón que acaba afectando a tu circulación. Además, moderar el consumo de alimentos que contienen mucha sal, como quesos, embutidos, ahumados, salsas, pan y comidas preparadas.

Ser regular para ir al baño: si hacés esfuerzo a la hora de evacuar porque vas estreñido, aumenta la presión en las venas y las debilita. Si aun siguiendo una dieta rica en fibra como la mediterránea te cuesta ser regular, podés tomar semillas de lino remojadas o ciruelas pasas para ayudarte.

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Sumergí tus piernas en agua fría: con el calor se produce una dilatación de las venas y aumenta la pesadez y la hinchazón. Sumergir las piernas en agua fría neutraliza esta dilatación porque causa una vasoconstricción que aumenta la presión que ejerce la sangre sobre las paredes venosas y hace que vuelva con más facilidad al corazón.

Ejercicio: no todos te ayudarán a combatir la pesadez en la zona de las piernas. Los más aconsejables son caminar, nadar, bicicleta y fuerza con pesas.

Masaje con cremas de efecto frío: estas cremas contienen ingredientes como mentol y eucalipto, que transmiten un frescor que dura un tiempo. Aplicarlas con un masaje de pies a ingles.

Tomá sol: es bueno para las piernas porque cuando sus rayos inciden sobre la piel sintetizamos vitamina D, que ayuda a estimular la circulación. Pero el calor no les conviene nada a las piernas porque es vasodilatador. Así que lo ideal es tomar sol en los momentos más frescos del día.

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Caminá descalzo por superficies naturales: hacerlo por terrenos irregulares, como la arena de la playa o el césped, estimula la circulación. El calzado inmoviliza y debilita ciertos músculos de pies y tobillos, por lo que así recuperas el movimiento natural y fortalecás esta musculatura.

Comprobá si necesitás plantillas: tener los pies planos o cavos hace que el peso no se distribuya de forma homogénea, por lo que la planta no bombea bien la sangre hacia arriba. Por ello, si notás pesadez, puede ser bueno consultar con un podólogo o traumatólogo por si has de usar plantillas correctoras.

Aunque contrariamente a lo que se suele decir los tacos no provocan la aparición de varices, su uso continuado puede acentuar la pesadez de las piernas u otras molestias. Es mejor llevar zapatos de horma ancha y tacón de no más de 3-4 cm.

Medias de compresión, solo si las aconseja el médico: su uso puede ralentizar la evolución de las várices, pero depende del grado de insuficiencia venosa. Tampoco deben usarse si existe un problema arterial, úlceras o eccemas. En verano solo se indican en caso de que el problema circulatorio esté muy avanzado. La alternativa son las medias de descanso, que sujetan un poco la pierna y favorecen la circulación pero sin ejercer presión.

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Dormí del lado izquierdo: esto libera la vena cava inferior y hace más fácil así la circulación de retorno.

Fuente: Clara

Judiciales

Habló una de las madres de los bebés fallecidos en el hospital de Córdoba: “Nació sano y a la hora y media se descompensó”

Tras conocerse otros casos similares, Vanesa Cáceres sospecha que lo ocurrido “no fue nada natural”

En medio de la conmoción por la repetida muerte de bebes recién nacidos en el Hospital Materno Neonatal de Córdoba, una de las madres de las victimas habló ante los medios y dio detalles sobre los hechos que vivió.

En diálogo con LN +, Vanesa Cáceres aseguró que se trató de un embarazo “totalmente normal y controlado” y que así continúo al momento de parir: “No era embarazo de riesgo; sí una cesárea programada. Mi bebé nació totalmente normal, sano. Y a la hora y media se descompensó”, señaló.

Luego detalló cómo se dieron los hechos cuando su bebe, sorpresivamente, se descompensa: “Me avisan que tuvo una arritmia y entra a hacer paros cardíacos. Empiezan a ponerle drogas para que reaccione su corazón. Después empeoran las cosas. Todo eso en el mismo día, a las horas. Al tercer paro cardíaco ya no pudo continuar”.

En ese momento, la madre creyó que se trató de un evento desafortunado y poco usual. Sin embargo, tras conocerse la noticia de que habría otros cuatro casos similares al de Cáceres, cambió su postura: “Me quedé todo este tiempo hasta ahora pensando que había sido algo natural. Y ahora sospecho que no fue nada natural”.

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Tras ello añadió: “Estamos dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias, esto cambia toda la teoría. A nosotros desde el hospital no supieron darnos explicaciones; nos dijeron que no sabían cómo llegó a estar en ese estado crítico un bebé que nació sano”.

“O estamos frente a una suma de coincidencias -que es algo que ya está perdiendo fuerza a medida que transcurren las horas- o lo más grave: un hecho intencional o un claro caso de mala praxis que se transforma en homicidio culposo desde el punto de vista legal”, agregó el abogado de Vanesa, Carlos Nayi.

Entre marzo y junio de 2022 diez bebes dados a luz en el Hospital Materno Neonatal fallecieron por causas poco claras. A raíz de ello, la Justicia inició una investigación para esclarecer las causas de un suceso “poco común”, reconocen desde Asuntos Legales del Ministerio de Salud de Córdoba.

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Salud

Pautas para que tus hijos aprendan a gestionar el miedo

El rol de los adultos ante estas emociones

Una de las más emociones que generalmente más cuesta gestionar en los niños es el miedo, que se caracteriza por ser una intensa sensación desagradable que surge al percibir un posible peligro o daño (real o imaginario), una amenaza.

A la hora de que un menor desarrolle miedo existe por un lado una parte genética, otra de aprendizaje, y otra más fruto de las circunstancias de cada uno. Los adultos deben cuidar sus propios miedos y controlarlos porque a estas edades es muy típico el aprendizaje por imitación.

Hay algunos que son comunes y otros depende de la educación, del entorno y de las experiencias del niño, por lo que van evolucionando a lo largo de la vida. A continuación, ocho pautas para aprendan a gestionar el miedo, según el portal Infosalus.

1. Los adultos deben comprender que el miedo no es malo. No hay que confundir valentía con la imprudencia o la temeridad. Si cree que ser valiente significa no tener miedo está equivocado. La valentía no es una emoción, es un comportamiento que se caracteriza por superar el miedo, lo que no debe confundirse con sentir miedo.

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2. El adulto no puede ridiculizar al niño llamándolo miedoso, debe hacerle comprender que es una emoción que es natural y que también la sienten los adultos y tiene sus cosas buenas porque nos ayuda a evitar peligros.

3. Después, una vez entendido esto, legitimar sus miedos, escucharlos y comprender que les limitan y les hace estar en alerta y enseñarles que es una emoción que todos sentimos.

4. Hablar en familia sobre los miedos que siente y que van cambiando. A lo mejor sus hermanos mayores o sus padres tienen otros miedos. Así verá como natural esta emoción y no tenderá a reprimirla.

5. Ayudarlo a que se enfrente a sus miedos sin forzar y cuando se sienta preparado. Tratar de ponerlos gradualmente en contacto con lo que les da miedo para que aprenda a afrontar los que no son necesarios y que, al superarlos, pueden mejorar su autoestima. Se debe realizar una aproximación sin forzar porque si forzamos hacemos lo contrario y podemos incluso intensificarlo.

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6. Los adultos pueden ofrecer también modelos correctos de cómo actuar frente a diferentes situaciones de miedo. De hecho, la forma en la que se enfrentan a sus propios miedos le da al hijo el patrón que ha de seguir en una situación similar.

7. A veces es bueno en niños muy ansiosos enseñarles técnicas de relajación para que se calmen en las situaciones con mucho miedo, para que baje la intensidad de sus emociones. Entonces, su respuesta fisiológica no será tan alta y desde la calma se puede hacer frente al temor de un modo más eficaz.

8. Si le cuesta identificar sus miedos podés proponerle que dibuje o exprese con su cuerpo aquello que lo genera.

9. Cuidado con transmitirles los temores de los adultos sin darnos cuenta, con nuestra forma de reaccionar. Si se ve que algo te asusta automáticamente lo va a catalogar como algo peligroso y va a responder igual que vos ante ese estímulo.

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10. La actitud de adultos es fundamental a la hora de aceptar y superar los miedos ya que si les transmitimos seguridad, serenidad y confianza en ellos mismos se sentirán capaces de enfrentarse a ellos. En cambio, si te burlás de ellos perderán la confianza en compartirlo con vos. Una actitud empática es la base puesto que así se sentirá comprendido y estará más dispuesto a reconocer sus temores y enfrentarse a ellos.

Fuente: Infosalus

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Salud

Cómo maquillar tus ojos con glitter

Tips para usar este make up en una ocasión especial

El maquillaje con glitter es mejor aplicarlo de manera puntual y en las ocasiones que lo requieran, como algunas fiestas y en las cenas o reuniones más informales. Para ello, podés seguir algunos algunos trucos.

Hay que ir con cuidado con estos efectos coloridos, ya que pueden quedar muy exagerados, por lo que debemos encontrar el punto exacto entre la tonalidad, la forma del ojo y el efecto glitter que mejor nos quede.

Este tipo de maquillaje, al contrario que pasa con las sombras normales, es mejor aplicarlas con las yemas de los dedos. Al ser un material más cremoso y pegajoso, las brochas no lo extenderían de igual manera. En cambio, la purpurina, si hablamos de aplicarla aparte, podemos hacerlo mediante pinceles que reservaremos para este cosmético, así no dejaremos restos en otros utensilios.

Los acabados en dorado para los looks más naturales y sencillos. Para ello aplicar un delineado grueso con este color en forma de ojo de gato sobre el párpado superior. El resto del maquillaje es mejor aplicarlo en tonos tierra y empolvados, con unas pestañas que tengan poca máscara negra y unos labios glossy sin demasiado grosor. En este tipo de modelado podríamos incluir el blanco o el gris perlado, que darían un toque más sencillo incluso para el día.

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Los azules y los grises pueden servir para crear unos acabados más sofisticados, tanto de día como de noche. Con ellos podemos rematar el resto de la cara con un maquillaje natural. O mezclar estos acabados con sombras más opacas, como el negro o el gris oscuro a modo de base en los contornos del ojo o en contraposición unos de otros: grises y azules glitter en la zona superior, mientras que las sombras opacas se pueden quedar para las pestañas inferiores en efecto ahumado.

Los efectos en dualidad de colores requieren de algo más de práctica, ya que hay que definir bien cada parte, porque con los ahumados o difuminados del glitter acabarías por destacar solo uno de los dos colores o formar uno nuevo. La técnica es la clave para cualquier forma o efecto que quieras conseguir.

El efecto que crea un maquillaje con sombras glitter es muy exagerado al principio, por lo que habrá que ir probando distintos acabados, así como los colores y las técnicas. Algunos tips para principiantes:

– Ir probando distintos acabados para conseguir unas sombras glitter adecuadas a tus rasgos

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– Para que no quede todo con un acabado excesivo, es mejor si aplicamos primero una base que no sea muy pesada. Con cremas líquidas y tonos suaves, pondremos un fondo que quede natural con ayuda de una brocha para ello.

– A continuación, poner los polvos de sol para dar más movimiento y definir los rasgos de manera simple: pómulos, frente y barbilla. Así evitaremos que se remarquen mucho ciertas zonas, siempre y cuando usemos el color tierra que más se asemeje al nuestro, ya que es solo para dar profundidad.

– Tras extender las dos primeras partes del maquillaje, seguir preparando el rostro. Para ello dejar que el blush adquiera una tonalidad menos rosada. Los pómulos deben aparecer un poco sonrosados, aunque mejor si no nos pasamos con el color y apostamos por ciertos acabados tierra que aportarán más naturalidad.

– Finalmente, centrarse en los labios. Estos deben estar bajo un efecto gloss suave. Para conseguir esto será mejor si usamos uno transparente o que tenga un tono rosado en acabado empolvado, muy discreto y que dé la apariencia de aspecto aniñado y delicado, porque la fuerza ya la pondremos en los ojos.

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– También son importantes las cejas bien perfiladas y rellenadas con color, para que no queden ni muy finas ni muy gruesas, ya que la atención se centrará en los ojos y esta parte destaca mucho. Podés pintar las cejas y acompañar al resto de las sombras pintadas en efecto glitter con los geles y peines especiales.

– Es conveniente usar una base previa en los ojos antes de poner este tipo de maquillaje. De esta manera, se crea un efecto de color así como un juego de luces y sombras que ayudarán a definir el ojo.

Fuente: Bekia

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