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Tecnología

¿Necesito roaming si voy a viajar?

Si te vas de vacaciones a otro país, no querés estar incomunicado. Todo lo contrario, la conexión será vital durante todo tu viaje. Vas a necesitar acceder a mapas virtuales y geolocalizar el alojamiento en el que te vas a hospedar. Navegar por webs de turismo del lugar y visualizar en tu teléfono los sitios de interés que vas a conocer y los restaurantes en los que vas a comer.

Para todo eso necesitas activar el servicio de roaming. Es un servicio que te permite comunicarte con tu celular aún estando en otro país. Activándolo, podés realizar y recibir llamadas, enviar y recibir mensajes. Está en todos los teléfonos, pero tenés que activarlo. Con frecuencia, tiene un costo adicional, así que es aconsejable que lo uses sólo cuando lo necesites.

¿Qué es y cómo funciona el roaming?

El roaming, en español itinerancia, es un concepto del mundo de las telecomunicaciones. Hace referencia al uso de una red de telefonía celular diferente a la contratada en tu país de origen. Es una función que viene incorporada a todos los modelos de celulares. Podés activarla o desactivarla desde la sección “configuración” o “ajustes” de tu celular cuando lo necesites.

Si estás en otro país, fuera del alcance y la cobertura de tu compañía de comunicación móvil, y activás la función, tu teléfono se conectará a internet mediante otra red. Estarás usando roaming de datos. Podrás realizar y recibir llamadas, emitir y recibir mensajes de texto, navegar por internet y utilizar las redes sociales.

Más allá de cuál sea tu operadora, el roaming funcionará automáticamente siempre que lo actives desde los ajustes del dispositivo móvil. Tanto en celulares liberados como en aquellos de una determinada compañía. Y es una herramienta que vas a querer tener para compartir tu experiencia de viaje con tus seres queridos. Además de hacer la valija, comunicate con tu empresa de telefonía. Conocé más en el siguiente enlace.

¿Ese consumo está contemplado en mi plan de telefonía móvil?

El servicio de roaming puede o no estar contemplado e incluido en tu plan de telefonía móvil. Para averiguarlo, evitar problemas en la facturación y gastos desmedidos, comunicate con tu compañía prestadora antes de emprender viaje. Si el roaming queda fuera de tu plan tiene un costo extra. En ese caso, tené en cuenta algunas recomendaciones.

Actualmente, la mayoría de los alojamientos, restaurantes y shoppings del mundo tienen red wifi gratuita. Incluso parques y plazas de muchos países cuentan con este servicio pensando en el turismo. Cuando permanezcas en estos sitios con conexión free, lo ideal es que desactives la función roaming.

De esta manera, podrás navegar conectándote al wifi y no consumir crédito extra sin sentido. Ahora bien, si necesitas hacer o recibir una llamada, no podrás escapar del roaming de datos, vas a necesitar activarlo. Para poder comunicarte en el exterior y pagar un precio justo es importante que contrates un buen paquete. Existen promociones interesantes para viajeros.

¿Cómo activo y desactivo el roaming de datos en mi teléfono?

Activar y desactivar el roaming de datos es muy sencillo. Dirigite a “Configuración” o “Ajustes” desde tu dispositivo inteligente. Ingresá en “conexiones”, “Redes móviles” y luego “Roaming de datos”. Desde esa pantalla, fácilmente podrás activar o desactivar el servicio según tu necesidad.

Más allá de esta simple activación, tenés que tener en cuenta algunas funciones que el teléfono tiene habilitadas y que te consumirán datos sin que te des cuenta. Una de ellas son las descargas automáticas de las diferentes aplicaciones. Para desactivarlas, tenés que ingresar a la sección “Datos y almacenamiento” y deshabilitar la descarga automática de cada una.

Para evitar dolores de cabeza al ver los gastos de roaming, repetí esta operación en las carpetas de fotos, documentos, audios y videos. De igual manera, hacelo en todas las redes sociales que tenés en el celular, como Facebook, Instagram, Twitter y TikTok. Y no te olvides tampoco de las cuentas de correo electrónico.

En conclusión, pensá lo importante que es para vos estar conectado y trasladalo a cientos o miles de kilómetros de distancia. Considerá la contratación del roaming de datos como otro preparativo vital para tu viaje. Vas a poder estar comunicado sin arrepentirte al regresar, algo clave para estar tranquilo en el extranjero.

Entrevistas Nexofin

Entrevista a Silvia Fesquet: desigualdad de género, proyectos y el detrás de escena de “Tiene la palabra”

En diálogo con Nexofin, la periodista y Prosecretaria General de Redacción del diario Clarín comenta sus primeros pasos, detalla sus pilares como profesional y opina sobre el espacio de las mujeres en cargos directivos

Silvia Fesquet se presenta como una mujer para la que el periodismo no es una profesión sino una razón de ser, una forma de vida.

“Me fascinaba estar del otro lado de los acontecimientos, destapar ollas, tener un rol activo frente a lo que pasaba”, explica la comunicadora a NEXOFIN, en el ciclo “Charlas de WhatsApp”.

Actualmente se destaca en puestos claves como Prosecretaria General de Redacción del diario Clarín y Editora General del Área de Revistas.

Ha dictado varias conferencias en el país y en el exterior sobre periodismo, medios, liderazgo y otros temas relacionados al desarrollo de la mujer.

Un punto a destacar en su carrera es que fue panelista del programa periodístico “Tiene la palabra”, del canal TN, entre los años 2008 y 2014.

“Fue realmente una experiencia apasionante; no había hecho televisión hasta ese momento y me enamoré del medio. Es un lugar con enorme llegada y, por lo tanto, brinda una inmensa cantidad de posibilidades”, recuerda Silvia sobre su experiencia televisiva en el medio ubicado en el barrio porteño de Constitución.

En diálogo con Nexofin, la periodista e integrante del diario Clarín comenta sus primeros pasos, detalla sus pilares como profesional y opina sobre el espacio de las mujeres en cargos directivos.

Nexofin (N): ¿Cuándo nació tu interés por el periodismo?

Silvia Fesquet (SF): A los 10 años, en una libreta con espirales, escribía crónicas en mi casa. Seguía y documentaba, por ejemplo, las misiones espaciales. Leía los diarios con avidez.

Ya en ese entonces sabía que quería ser periodista. Me fascinaba estar del otro lado de los acontecimientos, destapar ollas, tener un rol activo frente a lo que pasaba. Hacía notas y escribía en la revista del colegio.

N: ¿Cuál fue el mayor obstáculo en tu carrera?

Afortunadamente en mi familia no nos criaron, ni a mí ni a mi hermana, con la idea de que por ser mujeres las cosas nos iban a costar más, o que habría limitaciones en función del género.

El acento siempre estuvo puesto en la formación, el estudio -mucho estudio-, la preparación, con todas las herramientas posibles. Nunca nos hablaron de límites o barreras en función de la condición femenina.

Por lo cual yo incursioné en el mundo del trabajo y la profesión sin pensar en que podría llegar a ser discriminada, o a tener menos oportunidades, por el hecho de ser mujer.

Tal vez si hubiera tenido ese pensamiento en mente, hubiera generado la famosa profecía autocumplida.

Fue recién cuando había llegado a posiciones muy relevantes que tomé conciencia de esa problemática, aunque no la padecí en mi caso.

Hubo algunas situaciones sí, en los inicios, de los que tomé conciencia mucho después de que hubieran pasado, analizando algunas cuestiones en retrospectiva.

N: ¿Cómo fueron tus primeros pasos, a los 20 años, en la revista Noticias, de Editorial Perfil?

Yo empecé antes de los 20, en la revista Somos, de Editorial Atlántida. Estudiaba en la Escuela Superior de Periodismo del Instituto Grafotécnico y desde la editorial pidieron dos alumnos para incorporarse a la revista.

Yo ya hacía colaboraciones en Para Ti, de la misma editorial. Por promedio nos eligieron a mí y a otra compañera. Y así arranqué, trabajando en el equipo que producía las notas de tapa.

En ese momento hacías de todo: eras cronista pero también te podían mandar a Ezeiza a buscar los materiales que mandaba un corresponsal desde el exterior. No había Internet ni nada que se le pareciera.

Entré como cronista rasa y a los pocos años manejaba una sección y tenía reuniones junto a los secretarios y jefes de Redacción con Aníbal Vigil, dueño de Atlántida y de quien dependía Somos. Cuando estaba trabajando allí me llamaron para incorporarme a Editorial Perfil.

Ahí llegué a ser Jefa de Redacción de revista La Semana, un semanario de actualidad, y fui la primera mujer en viajar al exterior, a cubrir notas de política y economía.

En determinado momento, Perfil decide discontinuar La Semana para fundar Noticias. Allí empecé como Jefa de Economía e Internacionales, después fui Editora General y finalmente Vicedirectora.

Cuando Perfil decide lanzar Luna, un newsmagazine femenino, me convierto en Vicedirectora de este producto, una novedad para el mercado argentino y con pocos antecedentes en el mundo: una revista de noticias con el agregado de temáticas más orientadas a la mujer, avanzadas para la época, como el fenómeno de quienes decidían ser madres solas, el debate por el aborto, las producciones de moda con mujeres reales…

N: Para quienes no te conocen, ¿tus pilares como profesional cuáles serían?

Soy muy obsesiva, muy rigurosa y muy autoexigente con el trabajo. Me preocupa mucho la calidad de los contenidos, más allá de los formatos o plataformas.

La búsqueda de la información, prepararme y documentarme sobre cada tema a tratar, el chequeo de fuentes, el respeto por las reglas básicas de la profesión, y, como definió una amiga, una “alarmante” capacidad de trabajo, jaja.

N: Sobre las columnas de opinión, ¿quiénes son las colegas que te gusta leer?

Trato de leer a todas, porque siempre es bueno tener el panorama más completo posible.

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N: Respecto a tu etapa como panelista del programa periodístico Tiene la palabra en TN, entre 2008 y 2014. ¿Una anécdota del detrás de escena que te haya quedado?

Fue realmente una experiencia apasionante; no había hecho televisión hasta ese momento y me enamoré del medio. Es un lugar con enorme llegada y, por lo tanto, brinda una inmensa cantidad de posibilidades.

Recuerdo en particular algunas emisiones, como el desafío que significó hacer un programa coral (hicimos dos programas con ellos) con Les Luthiers.

De tener un entrevistado por programa tuvimos que entrevistar a cinco en simultáneo, con lo que eran esos cinco personajes! Nos divertimos como locos.

Con Isabel Allende hicimos un programa muy fuerte, sumamente emotivo, porque habló mucho de Paula, la hija que murió. Se generó un clima muy intimista, muy de confesiones, con un silencio alrededor de técnicos y demás que aún recuerdo.

Y nos quedamos con las ganas de entrevistar a Leonardo Favio. Estábamos muy entusiasmados con la charla que íbamos a hacer, pero apenas llegó al estudio planteó que no quería hablar de política, ni de su pasado ni de una serie de temas, se levantó y se fue. Ya estaba complicado con su salud…

N: Actualmente sos Prosecretaria General de Redacción del diario Clarín, ¿cuáles son los mayores desafíos que enfrentas en tu trabajo?

Hoy por hoy, uno de los mayores desafíos es la competencia con tantas fuentes de información, formales e informales, en plataformas múltiples y las 24 horas, y con enormes riesgos como es la multiplicación de las fake news.

Noticias e información falsa existieron siempre, lo que las torna especialmente peligrosas ahora es la capacidad de viralización a través de redes sociales, por ejemplo, aumentando exponencialmente su capacidad de daño.

Por eso es más importante que nunca trabajar por un periodismo de calidad. Por ahí es preferible retrasar unos minutos el dar una noticia pero al hacerlo tener la certeza de que es verdad.

Y después, la responsabilidad y el desafío es hacer que se respeten las normas básicas del periodismo, que se mantienen más allá de las plataformas: informar con responsabilidad, al menos doble chequeo de fuentes, con fuentes -valga la redundancia- idóneas, la rigurosidad, el dar a conocer a todas las voces involucradas en un tema, transmitir la información en forma clara para el lector, enriquecer la noticia con antecedentes y contexto, tomar historias, salir a buscarlas, narrarlas de manera atractiva, desarrollar temas que generen cercanía con el lector. Respetar y defender a ultranza los valores democráticos.

N: Sos socia fundadora de International Women’s Media Foundation, ¿cómo nació ese proyecto?

En realidad soy socia fundadora, y Presidenta por tercera vez, del capítulo argentino de International Women’s Forum.

Es una organización con sede en Washington y más de 70 foros alrededor del mundo que trabaja promoviendo el liderazgo y el empoderamiento femenino en todos los ámbitos.

Está integrado por más de siete mil mujeres líderes alrededor del planeta, desde primeras ministras hasta Premios Nobel pasando por juezas, empresarias, científicas, emprendedoras, ingenieras, etc.

Me interesa mucho todo el tema del desarrollo de la mujer, en una sociedad que incluya y no excluya, donde se respete la pluralidad de voces y la diversidad en todo sentido.

De la suma de miradas se logrará no solo una sociedad más justa sino una también más interesante, enriquecida por la suma de puntos de vista y esfuerzos.

En pos de estas ideas formo parte también de la Comisión directiva de la Asociación Marianne, integrada por mujeres franco argentinas, de todos los ámbitos, y estoy en el Consejo Directivo de WINN, Women in the News Network, y en varias redes de Mentorías.

Formé parte también del Comité Latinoamericano de International Women’s Media Foundation.

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N: Hablemos sobre la desigualdad de género, ¿cómo se la puede combatir en el ámbito profesional?

Para combatir la desigualdad de género en el ámbito laboral habría que empezar a combatirla afuera, en la sociedad misma y en sus distintos estamentos.

Es muy difícil una cosa sin la otra. Es una cuestión de educación: inculcar la noción de que somos diferentemente iguales. Igualdad de oportunidades y derechos en la diversidad, respetando las diferencias.

Ni el género ni la raza ni la religión ni el peso ni la orientación sexual ni muchos otros etcéteras pueden ser la vara o el impedimento.

N: Siguiendo esa línea, ¿consideras que hay una conciencia mucho más amplia sobre la discriminación de género en los medios?

Creo que por suerte, y debido en parte al trabajo del periodismo y de los medios, hay mucha más conciencia sobre la discriminación en general y sobre la discriminación por género en particular.

Que se da en todas las estructuras y ámbitos de la sociedad. Ningún sector es una isla. Si bien se avanzó mucho, es mucho, mucho todavía lo que falta por alcanzar.

Pero no podemos esperar resultados mágicos, de un día para otro. Son siglos, diría, de una organización social y cultural que asignaba ciertos roles a la mujer y privilegiaba al hombre para otros, considerándolo una voz más autorizada, a la que se debía escuchar y prestar atención, otorgándole una superioridad basada en el género y, por supuesto, en los prejuicios. Todo esto es particularmente evidente en lo que hace al ejercicio del poder.

N: ¿Por qué crees que hay tan pocas mujeres en cargos directivos?

Hay pocas mujeres en cargos directivos en todas las actividades y sectores y en todo el mundo. Creo que acá hay dos aspectos a considerar, externos e internos.

Entre los primeros está lo que decía antes de una suerte de atavismo cultural por el cual se relegó tradicionalmente a la mujer al ámbito doméstico y familiar y al hombre se lo consideró para el mundo del trabajo, profesional y de la vida pública y, sobre todo, para ejercer el poder.

Sobre esto hay que trabajar en la sociedad a todos los niveles, y también en la educación, y desde la casa. A esto me refiero con los aspectos, digamos internos, de la cuestión.

A las mujeres no nos educan para el poder: ni para ejercerlo ni para ambicionarlo, en el mejor sentido de la palabra. El poder se percibe como un atributo masculino.

Estas cosas hay que trabajarlas con las mujeres, para que entiendan que también tienen la posibilidad de acceder a un cargo o a una posición de liderazgo si realmente les interesa, y hacerlo con voz y voto y no simplemente ocupando una silla o para servir el café.

Nadie está obligado a querer estar en un cargo directivo: se trata de que si una mujer quiere ocuparlo, no sea dejada de lado en función de su género.

Que se valore la capacidad, la preparación, que haya igualdad de oportunidades garantizada y que el lugar lo ocupe el mejor.

Hay que trabajar también sobre otras dimensiones, como que las tareas de la casa, de crianza de los hijos, y del cuidado de los mayores sean compartidas entre hombres y mujeres.

Esto suele recaer siempre sobre las mujeres, lo que muchas veces repercute en el desarrollo de una carrera, o en las responsabilidades a asumir.

Muchas veces las mujeres resignan su desarrollo profesional por no poder conciliar la vida familiar con la laboral o profesional.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿un personaje que te gustaría entrevistar?

Michelle Obama, Patrick Modiano.

N: Además del periodismo y la literatura, ¿qué más te gusta?

El cine, el teatro, el arte en todas sus manifestaciones, reunirme con amigos, las largas charlas de sobremesa, viajar, cualquier programa con mis sobrinos, pasar tiempo en familia y con mi pareja.

N: ¿Lugar en el mundo?

Buenos Aires, mi ciudad. Y hasta que ella murió, Roma y la casa de mi tía allí, donde estaba afincada desde hacía décadas.

N: ¿Frase motivacional?

“Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie”, de Emily Dickinson. Y “Por prepotencia de trabajo”.

N: ¿Una canción que te represente?

Puente sobre aguas turbulentas”, de Simon & Garfunkel, “Aquellas pequeñas cosas”, de Joan Manuel Serrat, “Canción de las simples cosas”, de Armando Tejada Gómez y César Isella.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Silvia Fesquet es…?

Una mujer curiosa, inquieta, sensible y sobre todo, apasionada, en todos los planos de la vida. Una mujer para la que el periodismo no es una profesión sino una razón de ser, una forma de vida.

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Aplicaciones

Atención usuarios: cómo se puede desactivar publicidad en Instagram

No hay un botón mágico para quitar, pero hay algunas alternativas a tener en cuenta

Novedades en el mundo de las aplicaciones. Instagram es una de las redes sociales que más posibilidades ofrece en lo que se refiere a interacción de usuarios.

La aplicación no permite desactivar los anuncios por completo, pero sí reducir la frecuencia en que los vemos. Este proceso puede ser pesado para algunos, pues conlleva realizar las cosas de forma manual y constante.

Gracias a su algoritmo, se añaden más “intereses” para los usuarios cada día, sin que estos se lo pidan a la herramienta. Es decir, de un tiempo a otro, tendremos que repetir este proceso.

Reduce la publicidad mientras usas Instagram

Para utilizar esta función, solo debes estar atento cuando veas una publicidad. Esta forma se puede utilizar tanto en las publicaciones que aparecen como anuncios o en las historias. Tan solo sigue estos simples pasos.

1. Pulsa los tres puntos verticales en la parte superior derecha cuando estés frente a un post o historia marcado como “publicidad”.

2. Te aparecerá un menú desplegable. Escoge ‘Ocultar anuncio’.

3. La app te mostrará un nuevo menú desplegable preguntándote ‘¿Por qué quieres ocultar este anuncio?’.

4. Escoge la opción que te parezca la más indicada.

Usar Instagram Lite

Es la misma app de Instagram que se usa siempre, pero es mucho más ligera y consume menos datos. Y volviendo al tema que interesa, no tiene publicidad. A simple vista no se notarán cambios cuando uno se desplaza por el feed, así que no se extrañará la interfaz de la app original de Instagram.

Pero a medida que se usa Instagram Lite, se podrán ver algunas diferencias. Por ejemplo, no cuenta con la opción para cambiar entre el feed de las personas que se siguen y los favoritos.

Y puede que también se eche de menos algunas funciones cuando se creen las publicaciones, Historias o los Reels. Pero si se quiere quieres librar de los anuncios, este es un truco que se puede aplicar usando una de las apps oficiales de Instagram.

Uso de redes sociales: conocé el tiempo que tenés para eliminar un mensaje

Utilizar aplicaciones de terceros 

No se podrán descargar desde Google Play Store, sino que se tendrán que instalarla a partir de un APK que provea el desarrollador. Una dinámica que solo se puede implementar con sitios y fuentes de confianza.

Y por otro lado, Hay que tener en cuenta que Instagram podría penalizar una cuenta si detecta que no se está usando la app oficial. Sabiendo esto, solo el usuario tendrá que decidir bajo su propio riesgo si se quiere optar por apps de terceros o no.

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Tecnología General

WhatsApp: qué es lo que puede hacer un hacker tras robar una cuenta

La posibilidad de utilizar la aplicación en un dispositivo distinto al que porta la línea de teléfono ha facilitado que, mediante ciertos engaños, los ciberdelincuentes se apropien de distintas cuentas accediendo a información y datos personales.

Los delitos en materia de seguridad informática han adquirido distintas modalidades conforme el paso del tiempo. Una de las más habituales en el día a día de los internautas tiene que ver con un hackeo de WhatsApp, propiciado por quienes usurpan la cuenta de otro. Los ciberdelincuentes encuentras diferentes formas de hacerlo y todas tienen un denominador común: lograr que la víctima le envíe el código de verificación que la app manda cada vez que se cambia de celular.

“A diferencia del mail, que lo podes contestar mañana, WhatsApp tiende a la instantaneidad. Te llega una notificación y sentís que la tenés que contestar ya. Al menos verla. Según estudios que hemos realizado, el 80% de los argentinos dice que el 99% de las comunicaciones que cursan son por WhatsApp”, arranca Gabriel Zurdo, de la empresa BTR Consulting.

Y agrega: “El 24% de los hombres argentinos dicen que hacen tres cosas al encender el teléfono a la mañana, y al apagarlo, antes de ir a dormir: mirar la cantidad de batería que le queda al teléfono y las notificaciones de Instagram y WhatsApp”.

En ese sentido, sostiene: “Estas cifras y la experiencia nos demuestra que ante el mail en la PC (vía típica de las estafas años atrás) hay un consumo más reflexivo. Ahora con el celular, todo es ya y no queda tiempo para pensar”.

Ante la posibilidad de utilizar la cuenta en otro dispositivo al que contiene la línea, utilizan cierto mensajes anzuelo, como invitaciones a fiestas vip o conciertos. En todos los casos, el objetivo del atacante es que la víctima le mande las seis cifras del código que le enviará WhatsApp. Simplemente, nunca hay que compartirlo con nadie.

Una vez en poder de esa cuenta, los delincuentes comienzan a enviar mensajes a la agenda de contactos alegando alguna situación urgente por la que necesitan una transferencia de dinero inmediata.

Entre otra de las maniobras con las que delinquen figura el llamado “falso delivery”, donde se hacen pasar por el servicio al cliente de una app de pedidos a domicilio, y allí, después de una hábil charla, piden validar los datos de pago: es decir que les den los números de las tarjetas de crédito.

También está el “robo del buzón de voz”, donde se recibe un llamado telefónico. Comienza la charla, y mientras está la línea ocupada, otra persona llama a WhatsApp y pide el código del número que está ocupado, que le llega a la víctima, pero como está hablando, le ingresa al buzón de voz. Luego los atacantes intentan ingresar al buzón desde su celular, lo que no es muy difícil, porque la mayoría ya no lo utiliza y lo tiene sin clave.

Una cuestión que ha llamado la atención es la elección de las víctimas. “Los números de teléfono que WhatsApp usa para identificar a las personas son fáciles de obtener. La mayoría de la gente no los considera un secreto, por lo que pueden estar disponibles en sus perfiles de las redes sociales, y estos son enviados a diferentes servicios y luego vendidos con fines de marketing o pueden formar parte de filtraciones de bases de datos, vendidas en la darknet”, explica, Luis Corrons, experto de la empresa de seguridad Avast.

Al mismo tiempo, explica que “cuando se utiliza una cuenta de WhatsApp existente en un nuevo dispositivo, los chats de grupo de los que es miembro ese número de teléfono se transfieren al nuevo celular. Los mensajes que se enviaron previamente en el chat de grupo no aparecen, pero los números de teléfono de otros miembros del grupo son visibles, que es probablemente la forma en que los hackers eligen a sus víctimas”, suma Corrons.

Por su parte, Fabio Assolini, analista senior de seguridad de Kaspersky en Latinoamérica, explica que “la única forma de que las personas se protejan de esta estafa es saber de antemano de que existe. También es indispensable recordar que nunca debemos compartir información privada, códigos de activación de ningún tipo por teléfono, mensajes de texto o correo electrónico”.

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