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Salud

Señales que muestran que te cuesta poner límites

A qué puede deberse y cuáles son las consecuencias

Saber poner límites es necesario para mantener relaciones saludables, demostrar a las personas que tenemos deseos y necesidades propias diferentes a las suyas, reafirmarnos la identidad, los valores y creencias, y la autoestima.

Al limitar la influencia reforzamos el sentimiento de seguridad, nos protegemos de los abusos y de la manipulación. A pesar de que es un acto necesario de respeto hacia uno mismo, cuesta mucho hacerlo.

Somos nuestras relaciones. Cada interacción que hemos tenido con otros -padres, familiares, amigos, profesores, extraños- ha sido el cimiento sobre el que hemos creado la visión que tenemos de nosotros, en relación con quienes interactuamos.

Si a lo largo de la vida he aprendido que siendo sumiso y complaciente es el modo en que conservan las relaciones, va a ser difícil que pueda establecer límites. Estas son algunas señales que pueden indicar que tenés algunas dificultades para poner límites.

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1. Temés al conflicto

Por miedo eludís enfrentarte a los conflictos propios de las relaciones interpersonales. Este temor te disuade a la hora de poner límites, ya que sentís que de esta forma prevenís la confrontación. Como consecuencia de esto, evitás expresar tus deseos, opiniones y desacuerdos. El miedo al conflicto actúa como un obstáculo, impidiéndote señalizar las fronteras que otros no deberían cruzar. Esta emoción te lleva a ser complaciente a pesar de lo que sientas o quieras.

2. Te cuesta diferenciarte de los demás

Cuando sabes quién sos, tenés identidad y lográs que los demás te reconozcan como tal, que respeten tus ideas, valores, creencias y sentimientos, es más sencillo poner límites: prácticamente es la consecuencia natural. Si de alguna manera no sabés hasta dónde llega el territorio de tus derechos, va a ser difícil marcar fronteras.

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Para consolidarte como “alguien”, buscás en el otro lo que no haya en vos: una identidad. Entonces, esa persona se convierte en un marco de referencia. En consecuencia, dejás que sobrepase todo límite porque en ella, “sos” y si la perdés, te perdés.

3. Tenés problemas de autoestima

Cuando tenés dificultades para verte como una persona valiosa y te juzgás de forma poco amorosa, poner límites se convierte en un problema. Los límites son indicadores de aprecio hacia uno mismo, hacia lo que se cree, opina y siente.

Si no te valorás, ¿cómo harás que te respeten? No importa que los demás sobrepasen los límites, porque no hay nada de valor que cuidar. Recordá que los límites son también un modo de autocuidado. Una baja autoestima puede llevarte a considerar que no estás en posición de delimitar fronteras en tus relaciones.

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4. Se te hace difícil tomar decisiones

Poner límites implica tomar una decisión con firmeza y persistir en lo que has decidido. Si te entran dudas y no te decidís, los otros sobrepasan el límite: ellos no te van a esperar.

5. Te gusta complacer a los demás

Al hacer lo que quieren y desean, en ocasiones terminás realizando actos que en realidad no querés. Cuando solo estás pendiente de la satisfacción o el agrado de los demás, es fácil que pierdas de vista tus necesidades y al hacerlo, es más improbable que las satisfagas.

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Cumplir por sistema los deseos de los demás puede estar relacionado con el temor al conflicto, a la dependencia emocional, a una baja autoestima, al temor a la soledad o a perder el afecto del otro.

Si de verdad queremos tener relaciones sanas, en las que el respeto por el otro sea una constante, es preciso que aprendamos a establecer límites que nos permitan desarrollarnos y ser, en libertad.

Fuente: Comuna mujer

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Salud

Qué delineado te queda según tu tipo de ojos

Algunos tips para sacarle provecho al make up según tus facciones

Ante tanta diversidad de técnicas que existen actualmente, lo mejor es optar por aquel delineado que vaya mejor con nuestro tipo de ojos. Estos son algunos tips para que identifiques el tuyo y comiences a sacarle provecho.

1. Párpado caído: la mejor forma es trazando una línea a ras de las pestañas superiores y hacer un rabillo que dé amplitud a la mirada

2. Ojos separados: debido a la distancia que existe entre uno y otro el mejor delineado es aquel que engruese el lagrimal y termine difuminado en “V”.

3. Ojos juntos: hay muy poco espacio de distancia uno del otro, así que el mejor delineado es aquel que los enmarque con una línea suave en el lagrimal o que empiece a la mitad del párpado intensificándose hasta la comisura exterior.

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4. Hundidos: el hueso de la ceja es más notable, por lo que el mejor tip de delineado es una línea gruesa es las pestañas superiores desde el lagrimal hasta el extremo y por último difuminar las pestañas inferiores.

5. Ojos saltones: son redondos y el globo ocular suele ser muy pronunciado. El tip de delineado es abarcar tanto el lado superior como inferior del ojo y difuminar ligeramente.

6. Ojos pequeños: delinear a ras de las pestañas superiores e inferiores y marcar una ligera “V”.

7. Ojos caídos: similar a los párpados caídos, el delineado para este tipo de ojos debe comenzar desde el punto más alto hacia el centro; algo parecido al cat eye.

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Fuente: Ser zen

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Salud

Cómo hacer fertilizante casero con cáscaras de fruta

Cómo preparar un abono natural para tu cultivo orgánico

Cuando se desean tener cultivos orgánicos, lo mejor es usar abonos naturales, ya que, de esta manera, no se contaminan los productos con químicos. Si tenés un pequeño huerto en tu hogar y querés saber cómo abonar tus cultivos correctamente, estos son los pasos para que prepares un fertilizante casero con cáscaras de fruta.

Necesitás:

– 1,5 kilos de cáscaras de frutas con otros residuos orgánicos cómo verduras y pasto

– 300 gramos de azúcar

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– 4 tazas de agua

– Paño grande

– Contenedor

– Cuerda

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Instrucciones:

1- Mezclá los residuos y cáscaras con el azúcar

2- Cuando tengas una mezcla homogénea, vertí todo en el contenedor

3- Cubrí el contenedor con el paño y atalo a él con la cuerda

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4- Esperá 10 días para que todo fermente

5- Pasado el tiempo, añadí a la mezcla el agua

6- Finalmente, usá la mezcla final para abonar tus cultivos y plantas

Fuente: La verdad

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Salud

Qué comer en cada fase menstrual

Alimentos recomendados para cada etapa del ciclo

Los cambios hormonales pueden generar cambios de emociones, aumento y disminución del apetito, la preferencia por cierto tipo de alimentos o los antojos y demás. El ciclo menstrual pasa por distintas fases y en cada una de ellas nos sentimos de una manera o tenemos unas necesidades distintas.

Una adecuada elección de alimentos, de acuerdo a cada fase, puede ayudar incluso a reducir algunos síntomas premenstruales y mejorar la forma de sobrellevar el periodo.

Fase menstrual

Durante esta fase, el recubrimiento interno del útero libera sustancias químicas que permiten al cuerpo soportar un embarazo (en caso de que el óvulo haya sido fecundado) o ayudan a desintegrar y desprender su recubrimiento (en caso de no haber fecundación). La progesterona disminuye drásticamente y con ella, la temperatura corporal.

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Comprendida entre el día 1 y 5 del ciclo, se trata del momento en el que el cuerpo retiene mayor cantidad de líquido de forma natural, además de aumentar el cansancio y sensibilidad al dolor. Muchas se sienten más cansadas o desanimadas.

Incluí alimentos ricos en potasio y Omega3 como la cúrcuma y el jengibre, así como pescados azules o frutos secos, que poseen un efecto antiinflamatorio, reduciendo los calambres en el útero y disminuyendo los cólicos. Es el momento ideal para relajarse, descansar y hacer actividades físicas de impacto leve, como yoga o pilates. Consumí mucho líquido para reducir la retención, además de los alimentos ricos en fibras para evitar el estreñimiento.

Fase folicular o preovulatoria

Es la etapa posterior a la menstruación, en la que se forman los folículos que van convirtiéndose en un óvulo maduro. Los niveles de estrógeno aumentan cuando el ovario se prepara para liberar el óvulo.

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En este momento, poseemos una mayor resistencia a la insulina, lo que permite tolerar mucho mejor los carbohidratos, ideal para incrementar el consumo de pastas integrales, tubérculos, pan y arroz integrales, entre otros. Además de la ingesta de proteínas, ya que se está formando el folículo y el endometrio aumenta de tamaño.

En esta fase el cuerpo usará a los glucógenos como sustratos energéticos y habrá una menor quema de grasas, razón por la cual deberíamos evitarlas. Se reduce también el metabolismo, que alcanza su punto más bajo una semana antes de la ovulación. En cuanto al carácter, en esta semana y media/dos semanas, muchas afirman que se encuentran mejor, más fuertes, animadas y menos sensibles.

Fase ovulatoria

El ovario libera el óvulo en la trompa de Falopio. Es la fase más corta, con una duración de 12-24 horas hasta un máximo de 36, (dependiendo de cada una) y se encuentra aproximadamente en la mitad del ciclo, alrededor del día 13 al 15, antes del inicio del siguiente periodo. En este momento, el nivel de estrógenos alcanza su punto máximo para dar lugar a la fase lútea.

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Muchas dicen que la ovulación es un momento crítico y que lo notan incluso más que con la menstruación. Hay menos apetito, puesto que el cuerpo está focalizado en fecundar. Es el momento de mayor fertilidad y, en caso de buscar un embarazo es un momento óptimo para reforzar el consumo de alimentos con hierro y ácido fólico.

Durante esta fase, hay que bajar el consumo de carbohidratos (alimentos con almidón como pan, cereales, y arroces) porque el cuerpo no podrá gestionarlos de la misma manera que en las anteriores. Durante la ovulación, el metabolismo comienza a aumentar y muchos estudios lo relacionan con un aumento de la fuerza física.

Debemos también aumentar la ingesta de hidratos de carbono complejos (tubérculos, legumbres o frutas) y alimentos ricos en hierro, además de incluir frutos secos y cereales integrales, que regulan la progesterona de forma natural.

Fase lútea o premenstrual

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Comprendida desde la ovulación hasta el inicio del siguiente periodo, momento en el que el saco que contenía el óvulo produce estrógeno y progesterona. Los cambios hormonales acá asociados al denominado síndrome premenstrual, produciendo alteraciones en el estado de ánimo, acné, hinchazón, dolores de cabeza, o sensibilidad, entre otros.

Hay una leve resistencia a la insulina, por lo que es habitual experimentar antojos dulces. También bajan los niveles de serotonina, lo que puede alterar el humor y despertar sentimientos de irritabilidad o tristeza.

Aumenta el metabolismo y con él, el apetito. Muchas no pueden controlar la cantidad de lo que ingieren, y algunas entran en un bucle de culpabilidad porque, además, debido a cambios hormonales importantes, el humor sufre muchos altibajos.

Pese a que demandamos dulce, es el momento en que el cuerpo peor gestiona los carbohidratos por lo que es importante tener soluciones más saludables para gestionar estos antojos. Conviene reducir el consumo de ultraprocesados debido a su alto contenido en sodio que favorece la retención de líquidos. E incluir alimentos como los frutos rojos o cereales integrales, ricos en magnesio.

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Por su parte, las grasas saludables ayudan a reducir el apetito, por lo que se recomienda el queso, yogur griego, palta o chocolate negro. Las proteínas de calidad permitirán aumentar el nivel de saciedad lo que ayudará a que el cuerpo use más la grasa como combustible.

Cada fase tiene un impacto en el cuerpo, debemos aprender a conocernos y saber que el cuerpo experimentará fluctuaciones hormonales durante todo el ciclo. Si aprendemos a escucharlo, lo cuidamos y alimentamos como se debe, lograremos paliar aquellas sensaciones que nos molestan como la hinchazón, los dolores y los antojos.

Fuente: Style lovely

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