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Economía

Inflación insostenible: el consumo de carne está en el nivel más bajo de los últimos 100 años

Según un relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario durante el año pasado el consumo de productos cárnicos fue de 47,8 kilos por habitante.

A pesar de que el asado fue el protagonista de la campaña del Frente de Todos en 2019, utilizado cómo crítica hacia la gestión de Mauricio Macri que empobreció la mesa de los argentinos y no pudo controlar la inflación. Durante el Gobierno de Alberto Fernández, la caída del consumo en carnes marcó un record histórico.

Según un informe realizado por economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) se observa que en 2021 el consumo de carne vacuna fue el más bajo de los últimos 100 años.

Es que el consumo de proteínas animales de los argentinos llegó a 109,4 kilos por habitante al año, sin embargo durante el 2021 ese número se redujo a unos 47,8 kilos, lo que quiere decir que pasó a representar solo el 44 por ciento de la dieta, en comparación con los primeros años del milenio en donde constituía entre un 60 y un 70%.

Al respecto, los economistas Emilce Terre y Pablo Lugones, encargados de realizar el trabajo, señalaron que “el promedio nacional de absorción de carne bovina fue el menor en 100 años, y de hecho, debemos remontarnos hasta 1920 para encontrar un registro en el que se haya absorbido internamente un menor volumen de carne bovina per cápita”.

En el año mencionado por el informe privado, el consumo se ubicó en un mínimo histórico de 46,9 kilos por habitante por año, el menor registro histórico y ubicándose solo un kilo por debajo del año pasado.

Por otro lado, si se analiza el consumo histórico, en el período que abarca los años 1914-2021, el promedio de consumo fue de 73,4 kilos por habitante por año, cuando el promedio de los últimos 5 años fue de 54,5 kilos por habitante por año.

“Estos guarismos, retratan parcialmente cómo se ha desarrollado el consumo nacional de carne bovina. Debemos tener en cuenta que desde comienzos de los años noventa, no se ha alcanzado un consumo equiparable a nuestro promedio histórico, permitiendo afirmar que la tradicional ingesta de carne bovina ha reducido su peso en las dietas de los argentinos”, comentaron los especialistas.

El relevamiento atribuye esta situación a una disminución directa del consumo, al tiempo que también se amplió la absorción de otras proteínas animales, como pollo y cerdo, aunque también ha impactado el menor poder adquisitivo de la población.

“Si tenemos en cuenta la ratio consumo de carne bovina/consumo total de carnes, podríamos afirmar que el nominador disminuyó, mientras que el denominador se incrementó, explicando la caída en la participación”, agregaron.

Hay que recordar que la Argentina se caracterizó históricamente por sus capacidades ganaderas y por participar activamente del comercio internacional, exportando parte de los bienes producidos internamente.

Así, como también se ubicó entre una de las naciones que más productos cárnicos consume al año, hábito que la fuerte inflación y la reducción del poder adquisitivo del salario ha logrado cambiar.

 

 

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