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Salud

Covid-19: la Argentina reportó 51.778 contagios y 64 muertes en la última semana

El Ministerio de Salud de la Nación confirmó que en el número total desde el comienzo de la pandemia ascendió a 9.230.573 en tanto que los fallecidos ya suman 128.889

El Ministerio de Salud de la Nación informó 51.178 nuevos casos de coronavirus en la última semana, con un incremento del 19 por ciento respecto a igual período anterior, además de 64 nuevos decesos por la pandemia.

Durante el domingo anterior, el ministerio había reportado 43.487 nuevos casos positivos, casi un 28 por ciento más que la semana anterior, y 49 fallecidos por la enfermedad.

Con estas nuevas cifras, la cantidad de contagios en el país llegó a a 9.230.573 mientras el número de fallecidos por Covid-19 llegó a 128.889 desde el inicio de la pandemia, en marzo de 2020.

Coronavirus: cuál podría ser otra de las secuelas de padecer la enfermedad de forma grave

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En la provincia de Buenos Aires se detectaron 37 muertes en la última semana y en la Ciudad de Buenos Aires, 11 fallecidos.

Por otro lado, sumaban 346 las personas con coronavirus y las camas del servicio para adulto y toda patología, en establecimientos de salud públicos y privados, se encontraban ocupadas en un 42,2 por ciento.

Salud

Qué comer en cada fase menstrual

Alimentos recomendados para cada etapa del ciclo

Los cambios hormonales pueden generar cambios de emociones, aumento y disminución del apetito, la preferencia por cierto tipo de alimentos o los antojos y demás. El ciclo menstrual pasa por distintas fases y en cada una de ellas nos sentimos de una manera o tenemos unas necesidades distintas.

Una adecuada elección de alimentos, de acuerdo a cada fase, puede ayudar incluso a reducir algunos síntomas premenstruales y mejorar la forma de sobrellevar el periodo.

Fase menstrual

Durante esta fase, el recubrimiento interno del útero libera sustancias químicas que permiten al cuerpo soportar un embarazo (en caso de que el óvulo haya sido fecundado) o ayudan a desintegrar y desprender su recubrimiento (en caso de no haber fecundación). La progesterona disminuye drásticamente y con ella, la temperatura corporal.

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Comprendida entre el día 1 y 5 del ciclo, se trata del momento en el que el cuerpo retiene mayor cantidad de líquido de forma natural, además de aumentar el cansancio y sensibilidad al dolor. Muchas se sienten más cansadas o desanimadas.

Incluí alimentos ricos en potasio y Omega3 como la cúrcuma y el jengibre, así como pescados azules o frutos secos, que poseen un efecto antiinflamatorio, reduciendo los calambres en el útero y disminuyendo los cólicos. Es el momento ideal para relajarse, descansar y hacer actividades físicas de impacto leve, como yoga o pilates. Consumí mucho líquido para reducir la retención, además de los alimentos ricos en fibras para evitar el estreñimiento.

Fase folicular o preovulatoria

Es la etapa posterior a la menstruación, en la que se forman los folículos que van convirtiéndose en un óvulo maduro. Los niveles de estrógeno aumentan cuando el ovario se prepara para liberar el óvulo.

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En este momento, poseemos una mayor resistencia a la insulina, lo que permite tolerar mucho mejor los carbohidratos, ideal para incrementar el consumo de pastas integrales, tubérculos, pan y arroz integrales, entre otros. Además de la ingesta de proteínas, ya que se está formando el folículo y el endometrio aumenta de tamaño.

En esta fase el cuerpo usará a los glucógenos como sustratos energéticos y habrá una menor quema de grasas, razón por la cual deberíamos evitarlas. Se reduce también el metabolismo, que alcanza su punto más bajo una semana antes de la ovulación. En cuanto al carácter, en esta semana y media/dos semanas, muchas afirman que se encuentran mejor, más fuertes, animadas y menos sensibles.

Fase ovulatoria

El ovario libera el óvulo en la trompa de Falopio. Es la fase más corta, con una duración de 12-24 horas hasta un máximo de 36, (dependiendo de cada una) y se encuentra aproximadamente en la mitad del ciclo, alrededor del día 13 al 15, antes del inicio del siguiente periodo. En este momento, el nivel de estrógenos alcanza su punto máximo para dar lugar a la fase lútea.

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Muchas dicen que la ovulación es un momento crítico y que lo notan incluso más que con la menstruación. Hay menos apetito, puesto que el cuerpo está focalizado en fecundar. Es el momento de mayor fertilidad y, en caso de buscar un embarazo es un momento óptimo para reforzar el consumo de alimentos con hierro y ácido fólico.

Durante esta fase, hay que bajar el consumo de carbohidratos (alimentos con almidón como pan, cereales, y arroces) porque el cuerpo no podrá gestionarlos de la misma manera que en las anteriores. Durante la ovulación, el metabolismo comienza a aumentar y muchos estudios lo relacionan con un aumento de la fuerza física.

Debemos también aumentar la ingesta de hidratos de carbono complejos (tubérculos, legumbres o frutas) y alimentos ricos en hierro, además de incluir frutos secos y cereales integrales, que regulan la progesterona de forma natural.

Fase lútea o premenstrual

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Comprendida desde la ovulación hasta el inicio del siguiente periodo, momento en el que el saco que contenía el óvulo produce estrógeno y progesterona. Los cambios hormonales acá asociados al denominado síndrome premenstrual, produciendo alteraciones en el estado de ánimo, acné, hinchazón, dolores de cabeza, o sensibilidad, entre otros.

Hay una leve resistencia a la insulina, por lo que es habitual experimentar antojos dulces. También bajan los niveles de serotonina, lo que puede alterar el humor y despertar sentimientos de irritabilidad o tristeza.

Aumenta el metabolismo y con él, el apetito. Muchas no pueden controlar la cantidad de lo que ingieren, y algunas entran en un bucle de culpabilidad porque, además, debido a cambios hormonales importantes, el humor sufre muchos altibajos.

Pese a que demandamos dulce, es el momento en que el cuerpo peor gestiona los carbohidratos por lo que es importante tener soluciones más saludables para gestionar estos antojos. Conviene reducir el consumo de ultraprocesados debido a su alto contenido en sodio que favorece la retención de líquidos. E incluir alimentos como los frutos rojos o cereales integrales, ricos en magnesio.

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Por su parte, las grasas saludables ayudan a reducir el apetito, por lo que se recomienda el queso, yogur griego, palta o chocolate negro. Las proteínas de calidad permitirán aumentar el nivel de saciedad lo que ayudará a que el cuerpo use más la grasa como combustible.

Cada fase tiene un impacto en el cuerpo, debemos aprender a conocernos y saber que el cuerpo experimentará fluctuaciones hormonales durante todo el ciclo. Si aprendemos a escucharlo, lo cuidamos y alimentamos como se debe, lograremos paliar aquellas sensaciones que nos molestan como la hinchazón, los dolores y los antojos.

Fuente: Style lovely

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Salud

Cuatro técnicas para cocinar las papas

Algunos trucos para usar en cada método

Si te gusta comer papa y querés saber trucos y técnicas para que quede aún mejor, tomá nota de estos métodos y consejos.

1) Al vapor

Es el método menos invasivo, sea blanca o amarilla, porque así no le entra agua, entonces no se altera el sabor. Para purés, queda más aterciopelada. De hecho, el vapor es uno de los métodos de cocción que mejor conserva las propiedades nutricionales y físicas de los insumos. El vapor puede alcanzar temperaturas superiores a los 100°C, y de esta forma reducir el tiempo de cocción, y como envuelve al producto por completo, lo cocina de forma consistente, es decir, pareja.

2) Con agua: ¿mucha o poca?

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No todos tienen un horno profesional o una vaporera, así que la mayoría en sus casas cocina las papas en agua. Pero hay prácticas diversas. Todo depende si es amarilla o blanca. La primera—así como todas las variedades harinosas— se hace con apenas un poco de agua abajo, que no llegue a cubrirla, sin sal y sin montar, de esta forma se cocinan casi al vapor.

Para la papa blanca, y en general para todas las duras, en cambio, cubrirlas por completo de agua con sal y empezar desde agua fría, y con cáscara, para que no les entre agua. El agua muy caliente puede dañar la cáscara. Además, se gana tiempo. Sin embargo, el porcentaje de agua que absorbe la blanca pelada es mínimo, así que, para ganar tiempo, pueden cocerse peladas y cortadas.

Se recomienda primero cocinarlas a baja temperatura, en agua a unos 70°C, antes de sancocharlas propiamente, porque de esta forma, a baja temperatura, el almidón de se gelatiniza, y así adquiere una textura más suave.

3) Al horno

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Es la forma como salen más sabrosas. En el horno se caramelizan y pierden agua, lo que les da un sabor dulce muy agradable. Evapora los líquidos de la papa y concentra sus sabores. Además, se caramelizan los almidones, y salen más dulces. Pero todo depende de lo que vayas a hacer, cómo o con qué las vas a acompañar. Una papa asada va mejor con alguna salsa o solo con un poco de sal y aceite de oliva. No necesita más.

4) En microondas

Meterlas en una bolsa de plástico con un poco de agua y al microondas tres minutos y la papa amarilla sale al toque. La cocción del microondas no es consistente, pero sí práctica y rápida. Basta con cortarla en trozos iguales, parejos y agregar un poco de agua extra porque el microondas tiende a secar.

Fuente: Buenazo

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Salud

La importancia de limpiar la lengua y cómo hacerlo correctamente

Por qué incluirla en tu rutina de higiene bucal

Limpiarse la lengua correctamente también debe ser parte de la rutina de salud bucal más allá de los dientes. es importante para mantener este órgano saludable y que sus funciones se desarrollen con normalidad. De lo contrario, las bacterias de la boca proliferan y los restos alimenticios se acumulan sobre su superficie.

Una lengua sin la higiene adecuada predispone a la aparición de : halitosis o mal aliento, alteraciones en el sentido del gusto, cambios en la flora normal de la boca, con el desarrollo de micosis. O se altera su apariencia por el acúmulo de suciedad, se ve blanca o negra y su superficie se torna más lisa y favorece el asiento de bacterias patógenas que provocan caries, gingivitis, enfermedad periodontal y otras infecciones.

Tomarte unos minutos al día para la limpieza de la lengua evitará estos inconvenientes. Además, no sentirás mal aliento, alteraciones en el gusto ni problemas para masticar, tragar o hablar.

1. Incorporar la higiene de la lengua a la rutina del cepillado dental

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Si se hace parte del momento del lavado de dientes, hay menos posibilidades de olvidar o postergar su limpieza. Cada día, después de las comidas, cepillaá con cuidado tus dientes y encías por al menos 2 minutos. Para esto usarás un cepillo de cerdas suaves y una pasta dental que contenga flúor.

Completá usando hilo dental para eliminar gérmenes y restos de comida que se acumulan entre los dientes y que el cepillado no logra alcanzar. Una adecuada higiene de los dientes evita que queden residuos y bacterias que luego podrían depositarse sobre la lengua.

2. Limpiar la lengua

Lo ideal es contar con un raspador o limpiador lingual, diseñado para eliminar las bacterias y los residuos de la superficie. Si no tenés uno, podés usar las cerdas del cepillo o su parte de atrás puede salvar la falta de raspador y ayudarte.

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Hay que realizar movimientos de raspado suaves desde la zona más posterior hacia adelante, hasta llegar a la punta. Repetir varias veces y limpiar también los costados. Entre pasada y pasada es conveniente enjuagar la boca con agua para eliminar los residuos sueltos.

Si te genera un reflejo nauseoso al colocar el raspador en la parte posterior, una respiración profunda antes de empezar ayuda. Además, a medida que el cuerpo se acostumbre al hábito, la incomodidad disminuirá.

Luego de cada pasada es conveniente enjuagar el raspador y tu boca con agua. Al finalizar, debe lavarse para mantenerlo higiénico y en buenas condiciones hasta su próximo uso. También hay cepillos para la lengua, cuya sensación es menos intensa, por eso es más conveniente para personas con mucha sensibilidad en la lengua.

Algunos cepillos de dientes modernos presentan en la parte posterior del cabezal una superficie rasposa destinada a la limpieza de la lengua. Pero la eficiencia es bastante limitada. El cabezal con limpiador lingual es de utilidad para la higiene de la punta de la lengua. Si se coloca de punta en la zona posterior de la boca, suele provocar náuseas.

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3. Usar enjuagues bucales

Para finalizar el proceso es recomendable un colutorio bucal. Realizar un enjuague enérgico por unos minutos con estos líquidos permite eliminar los residuos que hayan quedado en la lengua.

4. Limpiar la lengua correctamente de manera frecuente

No solo es necesario hacerlo bien, sino que sea un hábito frecuente y practicarlo al menos dos veces al día, sobre todo antes de acostarnos, pues durante la noche secretamos menos saliva. Así podremos reposar con la boca limpia y tener más control de las bacterias dañinas. Con esto, se evita el acúmulo de bacterias, la formación de placas blanquecinas de saburra y el mal aliento.

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Luego de limpiarla correctamente, su superficie se observa de color rosado. En cambio, si se observan zonas blancas o amarillentas, es porque no se ha higienizado de manera completa.

La mayoría de las veces, cuando la lengua se ve blanquecina, es por la presencia de bacterias acumuladas sobre su superficie. Pero otras veces puede ser la manifestación de afecciones bucales, como la candidiasis oral, el liquen o la leucoplasia, por ejemplo. Si la tonalidad blanquecina persiste, consultar al odontólogo para que evalúe la situación.

También si aparecen algunas de estas manifestaciones en la lengua:

– Dolor

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– Quemaduras severas

– Parches o manchas rojas

– Zonas de la lengua más lisas

– Apariencia de lengua peluda

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– Heridas que no cicatrizan al cabo de unos días

– Superficie con una coloración amarilla o negra

– Manchas blancas que no desaparecen con la limpieza

– Llagas o bultos que no desaparecen después de algunas semanas

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Fuente: Mejor con salud

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