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Salud

Hábitos que te ayudarán a ir al baño todos los días

Seis consejos para evitar el estreñimiento

El estreñimiento es uno de los problemas gastrointestinales más frecuentes y puede provocar hinchazón, dolor abdominal y otros síntomas incómodos. Movilizar las heces que llevan mucho tiempo en el intestino puede volverse difícil y doloroso.

Lo que se considera normal es ir de vientre entre tres veces al día y tres veces a la semana. Si vas demasiado a menudo, quizás tus heces sean demasiado blandas o no conseguís vaciar bien. Si no vas con suficiente frecuencia, podés sufrir estreñimiento, hemorroides, dolor con los movimientos intestinales, y todo eso puede dañar los músculos de tu suelo pélvico.

Estos son algunos consejos para regularizar tu intestino:

1. Comé más fibra

Los alimentos que contienen fibra insoluble son “ásperos”, lo que ayuda a arrastrar los demás alimentos a través de tu sistema digestivo. Algunos ejemplos son el pan integral, el arroz integral, las legumbres, las zanahorias, los pepinos y los tomates.

Otras buenas fuentes de fibra son las ciruelas y el kiwi.  Por otro lado, los lácteos, el picante y los alimentos grasos pueden hacer que tus heces sean más blandas. La banana, el arroz, las tostadas y la manzana pueden hacer que las heces sean más consistentes y fáciles de retener.

2. Hidratate

Bebé al menos un litro y medio de agua al día, dependiendo de la temperatura ambiente, tu actividad física, tu tamaño, lo que sudes, etc. Mantené tu cuerpo hidratado, ya que la función principal del colon es reabsorber el agua.

3. Hacé ejercicio

Descansá de pie o caminando si pasás sentado períodos prolongados durante el día y tratá de hacer ejercicio cuatro o cinco veces a la semana, aunque sea un paseo al aire libre. Podés probar ejercicios específicos para favorecer la movilidad intestinal, como algunas posturas de yoga. Los que ayudan a la relajación de los músculos del suelo pélvico pueden servir. Algunos son la postura del niño, la postura del bebé feliz o una sentadilla profunda, que ponen el suelo pélvico y las caderas en una posición más relajada. En última instancia, esto te ayudará a relajar esos músculos cuando vayas al baño.

4. Tomá probióticos

Una forma de asegurarte de que vas por el buen camino es comprobar que tus heces tienen una buena consistencia. La textura ideal es la de un helado blando. Añadir probióticos a tu dieta puede ayudar a que se le parezca. Popés conseguirlos directamente a través de alimentos o de suplementos (pero hablá con tu médico antes de empezar a tomar cualquier suplemento).

Tus heces pueden volverse demasiado duras por cambios en tu horario, tu dieta, tus niveles de actividad, tus hormonas durante el embarazo, por una disminución de la ingesta de agua o incluso por estrés. Probá de añadir ciruelas, citrato de magnesio y probióticos para ayudar a mantenerlas blandas. También se recomienda tomar probióticos, que son microorganismos vivos que favorecen la salud intestinal y el bienestar general.

5. Andá al baño después de comer

Probá de entrenar a tu cuerpo para ir al baño después de comer. Organizate el tiempo después de comer para tener un margen de media hora para ir al baño. El propio acto de comer estimula el reflejo de empujar el contenido del intestino hacia el colon, lo que estimulará las ganas de move el vientre. No las desaproveches. También se aconseja adherirse a una rutina para estimular los movimientos intestinales, como comer a una hora fija y beber agua caliente, té o café por la mañana.

6. Usá un taburete y aprendé a respirar

Probá de colocar un taburete no muy alto bajo los pies, lo que hará que tu cadera adopte una posición similar a la de cuclillas. Esto relaja los músculos del suelo pélvico y el esfínter. Mientras hacés caca, evitá hacer demasiada fuerza o contener la respiración, ya que eso genera una presión excesiva. En vez de eso, respirá y soplá como si estuvieras apagando una vela.

Si estos consejos no funcionan, consultá con tu médico para asegurarte de que tus problemas gastrointestinales no son un síntoma de una enfermedad más grave.

Fuente: Huffinton post

Salud

Cómo limpiar el teclado de la computadora paso a paso

Qué hacer en caso de tener una computadora de escritorio o una portátil

Con el paso de los días, tanto el polvo como otras sustancias van quedando atrapadas entre las teclas, provocando que el teclado no funcione todo lo bien que debería.

Antes de limpiar está prevenir, y con estos trucos vas a ayudar a que no se ensucie tanto:

– Lavate las manos: si solés manchar mucho el teclado de grasa, antes de usarlo lavate las manos con agua y jabón. Especialmente si has estado comiendo antes.

– Poné un protector: es una especie de funda que se pone en el teclado y lo protege de la suciedad y el polvo.

– Intentá no comer ni beber nada mientras lo uses: procurá que no sea lo habitual, ya que pueden caerse restos de comida entre las teclas.

– Mantenelo tapado mientras no lo uses: con esta práctica vas a lograr mantener el teclado limpio por más tiempo.

Cómo limpiar el teclado

– Desconectalo. En el caso de los inalámbricos, retirá las pilas.

– Sacudilo boca abajo para que caiga la suciedad y las migas.

– Limpiá el teclado con un spray de aire comprimido que podés conseguir en cualquier tienda especializada en informática.

– Usá una aspiradora de mano para la suciedad más difícil. Procurá que tenga bastante potencia para poder aspirar los restos.

– Limpiá los alrededores del teclado con un hisopo. Humedecelo en alcohol y pasalo por las zonas más estrechas.

– Limpiá la superficie del teclado con algo que no desprenda pelusa. Evitá el papel porque puede desarmarse y quedar entre las teclas, ocasionando más suciedad.

– Si querés hacer una limpieza profunda, sacá las teclas de a una. Limpiá a fondo la superficie y volvé a colocarlas.

Cómo limpiar el teclado de una laptop

– Da vuelta la laptop para que caiga la suciedad. De esta forma podrás quitar los restos más grandes de comida o tierra.

– Limpiá las teclas con un hisopo y algodón. Mucha de la suciedad quedará pegada a ambos y se eliminará de forma sencilla.

– Usá una aspiradora de mano para sacar el resto de la suciedad. También podés usar un limpiador de aire comprimido en su lugar.

– Aplicá un limpiador para superficies delicadas. Pasalo suavemente por encima del teclado para eliminar la suciedad de la superficie (y hacé lo mismo con la pantalla).

Fuente: Cleanipedia

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Salud

Trucos para que las flores del florero duren más

Siete tips para extender su vida útil

Si tenés flores en un florero y querés que duren el mayor tiempo posible, existen trucos para este fin y también errores comunes que acortan su vida, y que debemos evitar.

1. Empezá por limpiar el florero

Cualquier resto de suciedad u hojas de otros ramos que haya quedado contiene un buen puñado de bacterias que impedirán al tallo absorber el agua que necesita y lograrán que el ramo dure menos tiempo del esperado.

El truco: frotá con una esponja el florero por dentro y, mejor aún, usá una dilución de una parte de lavandina por diez de agua y luego enjuagá.

2. Cortá el tallo

Para alargar la vida de las flores, cortá la parte inferior del tallo unos tres centímetros, con un cuchillo bien afilado o unas tijeras. El corte debe ser diagonal, de unos 45 grados de inclinación, así estarás maximizando la superficie de absorción de agua y nutrientes de las flores.

Si podés, mejor cortar los tallos dentro de un recipiente con agua o debajo de una canilla abierta, lo que previene que las burbujas de aire penetren en los tallos, algo que bloquearía la circulación de agua y nutrientes.

3. Retirá las hojas del agua

Retirá las hojas sumergidas. Tanto las hojas del tallo como las hojas o pétalos que caigan en ella ayudarán a que bacterias y algas aparezcan, acortando la vida del ramo.

4. La temperatura

Colocá las flores en agua tibia (con los aditivos que quieras), en torno a 40 o 45ºC. Y luego meté todo el ramo y el florero en el frigorífico un par de horas. Las moléculas de agua templada se mueven a mayor velocidad por los tallos; mientras que el entorno frío reduce la pérdida de humedad a través de los pétalos de las flores y sus hojas.

Es más: si tenemos sitio en la heladera, podemos guardar el florero dentro durante las noches. La temperatura baja ralentiza el envejecimiento de las flores, hace que tarden en marchitarse los tejidos, y mantiene las flores bonitas y frescas más tiempo.

5. Nutrientes

Las flores cortadas requieren azúcares para nutrirse y un ingrediente ácido para ayudarlas a absorber el agua, como el limón o la aspirina. En algunas florerías suelen venir con un sobre de alimento floral para echar al agua. O la receta casera: por cada litro de agua, añadir dos aspirinas, una cucharada pequeña de azúcar y, si querés, un par de gotas de lavandina, para prevenir la proliferación de bacterias.

En lugar de aspirina, hay quien echa el jugo de medio limón (otro ácido) y azúcar. O, directamente, limonada o un refresco de limón, que ya contiene el ácido y el azúcar que buscamos para alargar la vida de las flores.

6. Alejá el florero de la ventana

Aunque nos salga natural colocarlo cerca de una ventana, no resulta la mejor opción, ya que la luz directa del sol acabará por estresar (estrés hídrico) a las flores, y se marchitarán antes.

Las plantas cortadas ya no son capaces de fotosintetizar, es decir, de obtener energía y nutrientes a partir de la luz solar. Por eso, prefieren un lugar luminoso, pero alejado del sol directo.

7.  Cambiá el agua cada cinco días

Cambiá el agua, con sus añadidos, cada cinco días. Revisar el nivel de agua en el florero y asegurarse de que los tallos están generosamente cubiertos.

Fuente: Msn

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Salud

Calefacción: consejos para prevenir incendios e intoxicaciones

Cómo evitar problemas de salud o en el hogar

Para evitar intoxicaciones con monóxido de carbono al querer calefaccionar el hogar, es importante tomar algunos recaudos.

Qué hacer para prevenir accidentes con el gas:

– Se puede comprar un detector de monóxido de carbono, que funciona a pilas.

– Dejar siempre una puerta o ventana entreabierta, tanto de día como de noche, y aún cuando haga frío.

– No usar el horno u hornallas de la cocina para calefaccionar el ambiente.

– No encender motores a combustión (grupos electrógenos, motosierra, etc.) en cuartos cerrados, en sótanos o garages.

Los síntomas pueden variar según cada persona. Los que más riesgos corren son los niños pequeños, los adultos mayores, las personas con enfermedades cardíacas y/o pulmonares, los fumadores.

Consejos para evitar la intoxicación con monóxido de carbono:

– Instalar y hacer revisar periódicamente los artefactos por un gasista matriculado.

– Verificar que la llama de los artefactos (calefones, termotanques, estufas, hornallas, tiro balanceado) sea azul. Si es anaranjada, es que están funcionando en forma defectuosa.

– Asegurarse la ventilación permanente de los ambientes (a través de rejillas compensadoras reglamentarias). Además que las salidas de gases al exterior estén libres de obstrucciones.

– La mayoría de los accidentes fatales se deben a artefactos con conductos defectuosos o mal instalados.

– No coloque artefactos a gas en baños ni en lugares cerrados sin ventilación.

Fuente: A24

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