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Notas de Opinión

El Presidente, la fiesta y un cheque será un misil al sistema de derecho penal

La solución que ofreció Alberto Fernández para terminar con la causa penal que se le sigue por el festejo en la quinta presidencial podría generar un antecedente para que se extingan miles de causas.

Columna publicada originalmente en La Nación.

Hay una primera lectura que dispara la propuesta del presidente Alberto Fernández para extinguir la acción penal por su festichola en Olivos. Es poco o mucho 1,6 millones de pesos para finalizar el pleito y resarcir el daño. Pero quedarse apenas con esa mirada menuda es perder de vista el daño irremediable que la solución presidencial le hará al derecho penal argentino.

Si finalmente, el Jefe de Estado arrima el cheque para cancelar el pleito, se confirmará un antecedente que podría inundar de pedidos la justicia penal. Además, y quizá lo más graves, es que se consagraría una de las situaciones más injustas que se podría esperar de una sistema normativo que tiene penas privativas de libertad: la posibilidad de que quienes tengan dinero podrán desactivar sus acusaciones penales.

Pero como se dijo, quedarse apenas con la oferta presidencial es una mirada incompleta. La secuencia que se dio desde aquella publicación de la foto que sacó a la luz en LN+ Guadalupe Vázquez fue un compendio de ataques la la institucionalidad que podría terminar con un misil al sistema penal. Por un lado, impactaría porque la jurisprudencia podría usarse para miles de casos en los que se terminaría la acción penal. Por otro, porque se da una particularidad propia de los monarcas: el emisor de norma aplica la ley a sus súbditos pero no a si mismo. El Presidente destrozó una legislación no sólo que él mismo redactó sino que fue con la que construyó el único verano de aceptación que tuvo con la opinión pública.

El presidente, Alberto Fernández, junto a Fabiola Yáñez, en la presentación de su hijo Francisco

La primer reacción de Olivos fue matar al mensajero. En esa zona de confort del kirchnerismo, las voces que salían desde la cercanía de Alberto Fernández apuntaban a la malicia de la prensa y dejaban correr la certeza de que se trataba de una foto trucada.

Se podría trazar una ilusión y pensar que todo el país haya creído que se trataba de una manipulación fotográfica. Eso hubiera sido posible. Pero hay una certeza: los participantes de la acalorada y prohibida mesa sabían que aquella estrategia era mentira. Ellos y sólo ellos, con el Presidente incluido, sabían que esa escena efectivamente había ocurrido. Fue el engaño y la agresión al periodismo la primer reacción para ocultar el escándalo.

Tras el fracaso de la mentira se intentó con la culpa. Como esta vez no podía usarse el “Ah, pero Macri”, el Presidente utilizó otra línea argumental: “Fue Fabiola”.

El tiempo pasó y la tercera solución ya no es ante la opinión pública sino ante la Justicia: se optó por pesos. Y es aquí donde el Presidente tirará un misil contra el sistema penal argentino.

En principio, se debe encuadrar el hecho y la solución planteada. El origen del asunto es el nuevo Código Procesal Penal, que ya rige plenamente en Sala y Jujuy. El 13 de noviembre de 2019, la Comisión Bicameral de Implementación del Código del Congreso dispuso poner parcialmente en funcionamiento el sistema a través de la aplicación de ciertos institutos procesales en el ámbito de la justicia federal y nacional. Autorizó, así, la utilización del algunos artículos.

Ese código se inclina por un sistema denominado acusatorio en el que, que a diferencia del anterior llamado inquisitivo, el fiscal asume la investigación de los delitos. Justamente, esta nueva función más aquellos artículos del nuevo código son los que se utilizaron para que el Presidente intente terminar con la acusación. Y acá empiezan el camino de las secuelas que podría dejar la solución del 1,6 millones.

Como se dijo, hay varios artículos que se aplican en todo el país. En este caso, aplican dos. El primero es el 31, que habla de los “criterios de oportunidad. La norma le entrega al Fiscal la posibilidad de extinguir o limitar la acción penal si se dan algunas de las siguientes condiciones. La primera, si se “tratase de un hecho que por su insignificancia no afectara gravemente el interés público”.

Una Comisión Bicameral puso en vigencia varios artículos del nuevo Código Procesal Penal de la Nación

La segunda, “si la intervención del imputado se estimara de menor relevancia, y pudiera corresponder pena de multa, inhabilitación o condena condicional; y la tercera “si el imputado [el Presidente y su pareja, en este caso] hubieran sufrido a consecuencia del hecho un daño físico o moral que tornara innecesaria y desproporcionada la aplicación de una pena; y finalmente, “la pena que pudiera imponerse por el hecho careciera de importancia en consideración a la sanción ya impuesta”.

Podrá el lector sacar sus conclusiones, sin necesidad de ser abogado, respecto de la posibilidad de encuadrar o no la errática conducta del Presidente y sus invitados a entonar el feliz cumpleaños en Olivos. Pocas cosa son más relevantes para el ordenamiento jurídico de una sociedad moderna que la necesidad de que sus autoridades respeten las normas que hacen cumplir a sus administrados. Eso, claro, sin llegar al extremo de pensar que el infractor es el emisor de ley.

Pero en el supuesto caso que el fiscal haya visto que la aquel hecho se podría encuadrar en ese artículo, pues viene el segundo. El 34 es el que dispone la conciliación: “El imputado y la víctima pueden realizar acuerdos conciliatorios en los casos de delitos con contenido patrimonial cometidos sin grave violencia sobre las personas o en los delitos culposos si no existieran lesiones gravísimas o resultado de muerte. El acuerdo se presentará ante el juez para su homologación”.

Ahora bien, la primer pregunta que seguramente el Fiscal no llegó a hacerse es quién es la víctima. El delito contra la salud pública que el Presidente cometió es de los llamados de “peligro abstracto”. Es decir, no hay un damnificado directo sino que van contra el bien jurídico protegido. En este caso, como se dijo, “la salud pública”. Para que se entienda, son también de peligro abstracto, por ejemplo, la tenencia de armar o la de estupefacientes. En ninguno de los dos casos hay una víctima concreta sino que lo que busca el derecho al penar esas conductas es una suerte de protección social.

A diferencia de los delitos llamados de resultado, donde claramente es necesaria la acción que lo produzca o lo intente producir, los de peligro abstracto no tienen víctima. Las irregularidades brotan por donde se analice la solución planteada por el Presidente y aceptada por el Fiscal. Justamente esta conciliación fue diseñada para realizar acuerdos conciliatorios suponen un imputado y una víctima, que, suponen delitos patrimoniales cuya reparación se limite al contenido económico.

A la hora de interpretar el derecho a la manera del poder, el Presidente usó un vericueto más para eludir el peso de la ley. Si bien Comisión Bicameral no ha puesto en vigor a todo el Código, hay una pauta que no puede soslayarse ya que que sienta los principios y la base interpretativa del sistema. El artículo 30 dice: “No puede prescindir ni total ni parcialmente del ejercicio de la acción penal si el imputado fuera funcionario público y se le atribuyera un delito cometido en el ejercicio o en razón de su cargo”.

Es posible que el Presidente diga que esa torta prohibida se comió en el marco de su vida privada y no en el ejercicio de su cargo. Sin embargo, cada uno de los que llegó a Olivos esa noche donde todo el país se quedaba quieto por pedido, justamente, del anfitrión, pudieron circular por ir a la casa presidencial.

El presidente Alberto Fernández anuncia nuevas restricciones durante la pandemia

Llegado el caso de que la solución se acepte, pasará algo mucho más grave que la devaluación moral la figura del Presidente y de la Justicia. Quedará estampado un antecedente que se podría utilizar en miles de casos donde el delito sea de peligro abstracto. Las defensas de quienes delinquen podrían aducir esta jurisprudencia para arreglar causas por tenencias de armas o de drogas. Exclamarán “Gracias Presidente” a los gritos. Porque ya no sólo irán por evitar la cárcel para sus defendidos sino que podrán apuntar a la extinción de la acción penal.

Y si este desatino es poco, una cosas más: se instalará la Justicia de la billetera ya que sólo será posible la extinción para los solventes. O los que puedan conseguir un crédito, como dijo el Presidente que hará en el caso de que acepten su fallida solución.

Para el final, Tom Tyler un enorme profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Yale. Su trabajo apunta a la obediencia del derecho. Su axioma es fácil de entender: “El estado de derecho solo será posible si los ciudadanos se sientan obligados -no solo jurídicamente- a cumplir con las normas. Esta es y será la condición más importante para hablar de Estado de Derecho”. Pero el hombre agrega algo más: “El cumplimiento por parte de los ciudadanos no es un acto de fe; y si los ciudadanos respetan las normas es porque además de conocerlas y tener noción de la importancia de su cumplimiento, saben que tienen un origen democrático, que están orientadas a salvaguardar sus derechos y que no están diseñadas para el beneficio de las autoridades o los poderosos”. El profesor, agrega, además, una gran verdad: “El cumplimiento se basa en que los ciudadanos sepan que los funcionarios son los primeros en cumplirlas”.

Como se dijo al principio, todo va mucho más allá que los millones de pesos que ofreció el Presidente; las consecuencias de semejante interpretación del derecho son mucho más profundas. Afectan el sistema normativo y particularmente, el ordenamiento penal. Se trata, quizá, de un compendio de miserias y egoísmos que, lamentablemente, la Argentina toma como naturales.

Notas de Opinión

¿Quién gobierna hoy?

¿Estamos frente a un “golpe de fuego amigo”? ¿Una “sustitución del poder de facto”?. El capricho de “yo no hablo ni con ella ni con nadie” por 30 horas: ¿sería porque no tenía idea de qué hacer?

Columna de opinión publicada originalmente en Infobae

Si el golpe de estado es la toma violenta del poder -generalmente perpetrada por grupos militares- y el golpe de palacio es una especie de aquel por el que una parte del gobierno se queda, sin respetar las normas institucionales, con el gobierno; habrá que consultar con los politólogos cuál es la denominación por la que Cristina Kirchner destituyó de hecho Alberto Fernández en el día de ayer.

Es real que la investidura de quien hoy todavía firma como Presidente fue sui generis. Sin internas, sin convocatoria a asamblea del partido o siquiera a sus cuadros ejecutivos, por mero dedo de la vice Alberto fue candidato y presidente. Hoy, con ese mismo dedo le arrebató el puesto administrativo de ministro de economía junto al cargo de Presidente.

¿Estamos frente a un “golpe de fuego amigo”? ¿Una “sustitución del poder de facto”? No importa la terminología. Pesa con fuego la realidad de una funcionaria que desde sus cartas, sus videos o sus discursos descabezó al poder ejecutivo que es unipersonal pro definición de Alberdi y lo encerró en el rincón de la caricatura del no ser. Porque el gobierno de Alberto Fernández no es. No gobierna.

Hace ya rato que el actual primer mandatario está extraviado. Difícil ser exhaustivo con todos los ejemplos que puedan probar la afirmación. Sólo algunas. Perdido en las relaciones internacionales viendo solucionadas las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, Cuba o Nicaragua; acompañando a autócratas como los rusos o chinos; perdido en las adjetivaciones de economía en crecimiento o perdido de los manuales de derecho con los que estudió entrometiéndose en otros poderes para reclamar sentencias a su medida u olvidando denunciar cuando afirma que ve delitos. Porque, por sólo poner un ejemplo de su extravío, no fue grave que confundiera por profunda una garganta poderosa sino que en ese discurso habló de “picardías” de dirigentes sociales caracterizada por quedarse con plata pública en el reparto de planes sociales. ¿Lo denunció el Presidente? ¿Algún fiscal lo citó para que se explaye sobre ese delito?

La ausencia de Alberto Fernández en la ubicación en tiempo y espacio en el día de ayer fue atemorizante. Su ministro, harto del maltrato que le propinó, no pudo contenerse en la responsabilidad de estado y zampó su renuncia por Twitter sin que su jefe tuviera idea qué hacer. Imperdonable. Peor, el capricho de “yo no hablo ni con ella ni con nadie” por 30 horas de un fin de semana aciago para todos. Es verdad que no podía hablar con nadie porque no tenía idea de qué hacer. Eso pasa con los que no son, no gobiernan.

Hoy Alberto Fernández podrá puntear los centros de poder y se dará cuenta que de nada dispone. Ni siquiera en la mirada acotada de los liberales que dice combatir tiene algo de peso. Su ministro de interior es ajeno. Su canciller, no mueve la aguja de la balanza de las decisiones. Su ministro de seguridad, cansado de decir que es su amigo, luce en su pedigrí el origen ajeno, las cajas del estado están en manos ajenas. Y, hoy, por fin, hay ministra de economía que le es totalmente ajena. El descabezamiento de este golpe de fue amigo es prácticamente total.

Puede resultar un error considerar a Silvina Batakis como una economista camporista o cristinista. Es una técnica económica que hoy, es cierto, responde a Cristina. Le caben los principios de la lealtad peronista. Cuando fue ministra de Daniel Scioli no trepidó en criticar a la vicepresidenta porque apretaba el torniquete de la caja rosada en desmedro del ex motonauta. Hoy, está alineada con ella. El inveterado olfato a poder de la mayoría de mujeres y hombres del PJ que pueden sumarla a una impresentable foto a favor de Milagro Sala o firmar debajo de su hasta ahora jefe Wado de Pedro.

¿Quién gobierna hoy entonces? Nadie. O casi nadie. Recluido en la quinta de Olivos que más usó el Presidente para fiestas de cumpleaños o guitarrearas que para actos de gobiernos, el jefe de Estado se mantiene mudo frente a la peor crisis que atraviesa. Dato de color con valor demostrativo: para cambiar la ballena de los billetes de pesos por “patriotas” ideologizados, Alberto habló 23 minutos. Ayer, nada. Apenas un tuit mal escrito por su vocera. Es verdad que debe tener poco para decir luego de que le voltearan a sus ministros, secretarios y presuntos fieles.

Gobierna, por sustitución no expresa, la vice presidente. Pero no tanto, no tan expresamente como para configurar un golpe de palacio. No quiere hacerse cargo de la inflación, de las reservas escasas, de la inseguridad y del desorden general de su, dice “su”, gobierno. ¿Entonces? Lo de siempre. Ponerle proa directo con este golpe de fuego amigo hacia el iceberg que se ve claro desde hacer rato sin saber si madre naturaleza o dios, para los que crean, no empujan el hielo hacia otro lado.

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Notas de Opinión

El fin de semana de furia que dejó un gusto amargo en el círculo rojo

La designación de Silvina Batakis en el Palacio de Hacienda terminó por amargarle el fin de semana a empresarios y banqueros que creyeron las operaciones sobre un sucesor de Martín Guzmán con trayectoria y pro mercado

Columna publicada originalmente en MDZ

La noticia del sábado generó temor en el círculo rojo. Y los peores fantasmas aparecieron cuando se supo que Silvina Batakis es la nueva ministra de Economía. Si bien las posiciones estaban divididas respecto a la gestión de Martín Guzmán, lo cierto es que había un consenso compartido respecto a sus vínculos con el FMI en contraste con la mayoría de los funcionarios de la administración de Alberto Fernández.

La demonización que venía implementando el kirchnerismo contra la figura del ex ministro también comenzó a generar cierta empatía en el establishment económico.

“No sea cosa que lo terminemos extrañando”, aseguraba a MDZ el sábado a la noche un empresario que fue muy crítico de la gestión del profesor de Columbia.

Siempre optimistas y compradores de expresiones de deseos, en el mundo empresario y financiero cambió el estado de ánimo cuando comenzaron a circular WhatsApps anónimos con los nombres de Emanuel Álvarez Agis y Martín Redrado para desembarcar en Economía y el Banco Central. Y pasaron a la euforia a partir de las gestiones de empresarios de primer nivel con el presidente para convencerlo de elegir un sucesor pro mercado.

Como la espera fue agónica ayer ya estaban convencidos. También muchos lobbistas y colegas los entusiasmaban con datos poco creíbles. Uno de los economistas sondeados admitió a MDZ que “nadie con cierta trayectoria y credibilidad en el mercado se puede tirar a la pileta en este contexto, solo viendo la experiencia de Guzmán”. Se refería a que no se puede subestimar a Cristina Fernández de Kirchner y la falta de voluntad presidencial para ponerle límites.

Quizás, quien mejor entendió lo que estaba en juego fue Redrado, luego de haberla padecido en el BCRA en la década pasada. Por eso, cuando recibió el ofrecimiento pidió muchas más áreas de las que manejaba Guzmán. Energía, el Central y hasta Anses, organismo que maneja una importante cartera de bonos y acciones en manos de La Cámpora.

La respuesta previsiblemente iba a ser negativa. Pero solo con esas garantías un economista profesional podía jugarse. De otra forma era ir con las manos atadas. Si Guzmán no pudo el año pasado echar al subsecretario de Energía, Federico Basualdo, mucho menos podrá hacer el sucesor. Es más, el exministro terminó renunciando por esos funcionarios intocables y defendidos con uñas y dientes por la vicepresidenta que Alberto no se animó a despedir. El área energética, gran responsable del déficit fiscal, y los camporistas de Anses y Aerolíneas quedaron fortalecidos.

Así empezó la seguidilla de negativas para ir al Palacio de Hacienda. Pero las operaciones insistían que Álvarez Agis y hasta Javier Timmerman estaban en lista de espera. Ayer por la tarde solo quedaba en carpeta Marco Lavagna, un perfil que obviamente no entusiasmaba a Cristina, y pudieron más los consejos de su padre Roberto, quien es sumamente pesimista y sabe muy bien que Fernández siempre va a terminar cediendo ante la centralidad política de su vice. “Creímos que traían a Messi y al final llegó el 4 de Barracas Central”, comentaba anoche con autocritica y humor un hombre de peso en el sistema financiero.

Otra vez ganó Cristina. “Ella se va a sentir más cómoda con Silvina Batakis a quien va a manejar por control remoto, analiza un referente del oficialismo. “No pudo con Roberto Baradel y manejó los números de una de las peores gestiones como la de Daniel Scioli”, agrega el dirigente peronista. El kirchnerismo pretendía imponer a Augusto Costa pero era un perfil demasiado radicalizado. Igual resuenan los dichos de Andrés Larroque sobre el final de la moderación.

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Silvina Batakis, una heterodoxa que echará más leña al fuego de la inflación

El problema sigue siendo el kirchnerismo en el poder. Un gobierno de incompetentes podría derivar en una corrida financiera

Columna publicada originalmente en Infobae

La designación de Silvina Batakis en reemplazo de Martín Guzmán parece bastante lógica siguiendo la mentalidad que hoy impera en el gobierno.

Conseguir a alguien con trayectoria, prestigio y capacidad de revertir la actual crisis económica iba a ser imposible porque el problema no es la renuncia de Guzmán, ni el acuerdo con el FMI, ni la falta de dólares en el BCRA. La actual crisis económica argentina se origina en Cristina Kirchner, Alberto Fernández, La Campora, Axel Kicillof y el kirchnerismo en general. En otras palabras, el problema no es la salida de Guzmán, el problema es el kirchernismo en el poder. Mientras ellos estén en el gobierno no existe posibilidad alguna de revertir esta crisis y mucho menos la larga decadencia que sufrimos.

La razón del inevitable fracaso económico es que no hay plan económico que pueda funcionar sin un respaldo político que genere confianza en los agentes económicos.

Cristina Kirchner cree que el acuerdo con el FMI es el problema y que no es el déficit fiscal el que genera el problema inflacionario. Seguramente habrán buscado a un reemplazo de Guzmán que estuviera más a tono con el pensamiento de la vicepresidente y por eso la designación de Batakis, una heterodoxa que, inevitablemente, terminará echando más leña al fuego.

En el medio de un creciente déficit fiscal, la vicepresidente y La Campora pretenden establecer un salario universal sin decir cómo se va a financiar.

¿Con qué situación fiscal asume Batakis?

El gráfico de arriba muestra el aumento del gasto público primario en los primeros cinco meses del año. Como puede verse, no solo tiende a aumentar cada vez más, sino que, además, crece en términos reales, es decir, por encima de la tasa de inflación. Y no crece solo por los subsidios económicos. Basta con revisar los boletines fiscales que mensualmente emite la Secretaría de Finanzas para advertir que todos los rubros tienden a subir por encima de la inflación.

Junto con este aumento del gasto público, también se observa un fuerte crecimiento del déficit fiscal como puede observarse en el gráfico de más abajo.

En otras palabras, el gobierno esta haciendo populismo y aumentando el déficit fiscal primario sin incluir el invento de las rentas de la propiedad, que obliga al Central a financiar con emisión monetaria este creciente déficit fiscal.

Mientras Alberto Fernández dice que la inflación es multicausal, Cristina Kirchner afirma que el déficit fiscal no genera inflación y que la causa de la inflación es el bimonetarismo, es decir, cree que la culpa de la inflación es que la gente quiera comprar dólares para refugiarse, no que el peso se deprecia día a día porque la gente no lo quiere.

Si Batakis llegó al ministerio de Economía con el visto bueno de Cristina Fernández, lo que vamos a ver es cada vez peores números fiscal, más déficit fiscal, más emisión monetaria, más inflación y más caos financiero y cambiario. Es decir, vamos hacia un colapso económico, porque cabe esperar que se desate un mayor festival de gasto público y emisión monetaria peor que el actual de acuerdo al capricho de Cristina Kirchner.

Ese festival de emisión monetaria va a llegar en un momento en que van a empezar a faltar cada vez más dólares, con lo cual van a sobrar muchos pesos y van a faltar muchos dólares al tipo de cambio oficial.

La economía se va a deslizar hacia un proceso inflacionario con recesión por falta de insumos para producir. Hay que ver si, ante el pánico que está generando un gobierno de incompetentes, no deriva en una corrida financiera. En ese caso, considerando el récord de stock de LELIQs y Pases Netos puede derivar en un proceso megainflacionario o un plan Bonex.

No parece ser que Batakis venga hacer la gran Remes Lenicov, es decir, que vaya a licuar el gasto público con inflación. Por el contrario, van a estimular artificialmente el consumo interno desatando una llamarada inflacionaria que terminará en una de las tantas crisis cambiarias.

En síntesis, se necesitaba un bombero para apagar el fuego y todo parece indicar que apostaron por una política piromaníaca.

Insisto, nadie con trayectoria y prestigio iba a aceptar sentarse en el sillón de ministro de Economía en un gobierno dividido, enfrentado entre ellos, sin credibilidad política y con tendencia populista. El problema sigue estando, porque el problema económico tiene nombre: kirchernismo en el gobierno.

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