Seguinos en nuestras redes

Notas de Opinión

Por qué este año la inflación puede llegar al 100% anual

Factores inerciales y variables macroeconómicas rezagadas que presionan al alza del nivel general de precios al consumidor

Columna publicada originalmente en Infobae

Con el dato de inflación de abril, el gobierno kirchnerista ya alcanzó el punto máximo de variación anual de los últimos 22 años, desde que se abandonó la convertibilidad en abril de 2002, y hay que remontarse hasta enero de 1992 para encontrar una tasa mensual más alta.

Es importante resaltar que ni en la brutal salida de la convertibilidad, sin un plan económico detrás que evitará el destrozo que produjo el cambio abrupto del régimen monetario junto con el default, la pesificación asimétrica entre depósitos y préstamos bancarios en dólares, se tuvo una inflación anual tan elevada.

Y los picos que se fueron registrando a lo largo de los últimos 30 años, en medio de subibaja, fueron cada vez más altos, lo cual permite pronosticar que este año puede terminar en un rango anual de tres dígitos si, al mismo tiempo que se acelera la tasa de emisión monetaria (en abril y en lo que va de mayo el BCRA volvió a emitir moneda para financiar a la Tesorería), se ajustan las tarifas retrasadas de los servicios públicos y el tipo de cambio oficial que viene subiendo bien por debajo de la variación mes a mes del Índice de Precios al Consumidor.

La corrección del atraso de ambas variables en un contexto de aumento del déficit fiscal cada vez mayor y, como ocurrió en abril, financiado con emisión monetaria, puede llevar a una inflación del 100% o algo más entre extremos.

Como dato a tener en cuenta sobre una posible inflación de 3 dígitos mensuales, es que el acuerdo con el FMI tiene previsto un 1% del PBI con emisión monetaria para financiar el déficit fiscal de 2022. Hasta el 9 de mayo el Gobierno llevaba emitidos el equivalente a 0,5% del PBI. Es decir, casi en los primeros 4 meses del año ya se cubrió la mitad del límite máximo tolerado, y todavía falta financiar la fiesta de gasto público que sigue impulsando la coalición gobernante.

De ahí que por más que el Gobierno insista con que el fenómeno de la inflación es un problema multicausal, no fue gratis paralizar la actividad económica durante casi todo el 2020 e intentar compensarlo con fuerte emisión monetaria, luego lanzarse con el “Plan Platita en 2021″ para intentar dar vuelta el adverso resultado electoral que había anticipado las PASO, y ahora volver a acelerar la tasa de emisión monetaria por el desborde fiscal que muestran las cuentas públicas.

El problema inflacionario argentino es de manual de economía monetaria sobre cómo se determina el poder adquisitivo de la moneda.

En el cuadro se ejemplifica cómo puede variar el poder adquisitivo de la moneda, con estimaciones de cambios en el stock de moneda en circulación; la demanda de moneda; cuánta moneda quiere retener la población en el bolsillo por las dudas; la cantidad de bienes y servicios producidos y el nivel de precios promedio de la economía resultante.

El momento 1 muestra el punto de partida; en el 2 se supone que cae la demanda de moneda, pero no crece la cantidad de bienes y servicios demandados. Sin haber emitido, pero solo por huida del dinero, porque la gente se saca de encima los pesos más rápidamente, se produce un aumento en el nivel general de precios. Por eso, mirar solamente qué pasa con la emisión monetaria para decir qué puede ocurrir con la inflación no alcanza. Hay que ver cómo evoluciona la demanda de moneda.

Como la Argentina tiene una larga tradición inflacionaria y la gente no confía en el peso, las expectativas inflacionarias son crecientes, lo que determina que la demanda de moneda tienda a la baja todo el tiempo. En otros términos, la sociedad ya sabe que tiene que usar ahora los pesos que recibe porque mañana con esa cantidad podrá adquirir menos bienes y servicios. Es decir, el argentino está acostumbrado a reducir la demanda de moneda ni bien observa que hay descontrol económico.

Pero la peor combinación se puede dar en el caso 3, cuando aumenta la cantidad de moneda en circulación por emisión monetaria, cae la demanda de moneda y disminuye la oferta de bienes y servicios. En el ejemplo del cuadro, un aumento de la oferta monetaria del 20% se traduce en un incremento del 45% en el nivel general de precios, producto de la caída en la demanda de moneda y en la baja en la producción que potencian la depreciación del peso.

Depreciación del peso

Hoy la economía argentina está en una situación en que crece la emisión para financiar el déficit fiscal, cae la demanda de moneda, pero crece muy poco la oferta de bienes y servicios. Pero no es de descartar que en los próximos meses entremos en un escenario parecido al caso 3 con menor oferta de bienes y servicios combinado con emisión y caída en la demanda de moneda. Eso podría llevar, junto al ajuste de las tarifas de los servicios públicos y del tipo de cambio oficial, a una aceleración de la inflación por encima del 100 por ciento.

Se está a pasos del precipicio inflacionario y el Gobierno, para peor, acelera con sus peleas internas y el populismo que impulsa todo el tiempo, por eso no es descabellado pensar en una suba de los precios al consumidor a un ritmo de tres dígitos anuales.

Notas de Opinión

¿Quién gobierna hoy?

¿Estamos frente a un “golpe de fuego amigo”? ¿Una “sustitución del poder de facto”?. El capricho de “yo no hablo ni con ella ni con nadie” por 30 horas: ¿sería porque no tenía idea de qué hacer?

Columna de opinión publicada originalmente en Infobae

Si el golpe de estado es la toma violenta del poder -generalmente perpetrada por grupos militares- y el golpe de palacio es una especie de aquel por el que una parte del gobierno se queda, sin respetar las normas institucionales, con el gobierno; habrá que consultar con los politólogos cuál es la denominación por la que Cristina Kirchner destituyó de hecho Alberto Fernández en el día de ayer.

Es real que la investidura de quien hoy todavía firma como Presidente fue sui generis. Sin internas, sin convocatoria a asamblea del partido o siquiera a sus cuadros ejecutivos, por mero dedo de la vice Alberto fue candidato y presidente. Hoy, con ese mismo dedo le arrebató el puesto administrativo de ministro de economía junto al cargo de Presidente.

¿Estamos frente a un “golpe de fuego amigo”? ¿Una “sustitución del poder de facto”? No importa la terminología. Pesa con fuego la realidad de una funcionaria que desde sus cartas, sus videos o sus discursos descabezó al poder ejecutivo que es unipersonal pro definición de Alberdi y lo encerró en el rincón de la caricatura del no ser. Porque el gobierno de Alberto Fernández no es. No gobierna.

Hace ya rato que el actual primer mandatario está extraviado. Difícil ser exhaustivo con todos los ejemplos que puedan probar la afirmación. Sólo algunas. Perdido en las relaciones internacionales viendo solucionadas las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, Cuba o Nicaragua; acompañando a autócratas como los rusos o chinos; perdido en las adjetivaciones de economía en crecimiento o perdido de los manuales de derecho con los que estudió entrometiéndose en otros poderes para reclamar sentencias a su medida u olvidando denunciar cuando afirma que ve delitos. Porque, por sólo poner un ejemplo de su extravío, no fue grave que confundiera por profunda una garganta poderosa sino que en ese discurso habló de “picardías” de dirigentes sociales caracterizada por quedarse con plata pública en el reparto de planes sociales. ¿Lo denunció el Presidente? ¿Algún fiscal lo citó para que se explaye sobre ese delito?

La ausencia de Alberto Fernández en la ubicación en tiempo y espacio en el día de ayer fue atemorizante. Su ministro, harto del maltrato que le propinó, no pudo contenerse en la responsabilidad de estado y zampó su renuncia por Twitter sin que su jefe tuviera idea qué hacer. Imperdonable. Peor, el capricho de “yo no hablo ni con ella ni con nadie” por 30 horas de un fin de semana aciago para todos. Es verdad que no podía hablar con nadie porque no tenía idea de qué hacer. Eso pasa con los que no son, no gobiernan.

Hoy Alberto Fernández podrá puntear los centros de poder y se dará cuenta que de nada dispone. Ni siquiera en la mirada acotada de los liberales que dice combatir tiene algo de peso. Su ministro de interior es ajeno. Su canciller, no mueve la aguja de la balanza de las decisiones. Su ministro de seguridad, cansado de decir que es su amigo, luce en su pedigrí el origen ajeno, las cajas del estado están en manos ajenas. Y, hoy, por fin, hay ministra de economía que le es totalmente ajena. El descabezamiento de este golpe de fue amigo es prácticamente total.

Puede resultar un error considerar a Silvina Batakis como una economista camporista o cristinista. Es una técnica económica que hoy, es cierto, responde a Cristina. Le caben los principios de la lealtad peronista. Cuando fue ministra de Daniel Scioli no trepidó en criticar a la vicepresidenta porque apretaba el torniquete de la caja rosada en desmedro del ex motonauta. Hoy, está alineada con ella. El inveterado olfato a poder de la mayoría de mujeres y hombres del PJ que pueden sumarla a una impresentable foto a favor de Milagro Sala o firmar debajo de su hasta ahora jefe Wado de Pedro.

¿Quién gobierna hoy entonces? Nadie. O casi nadie. Recluido en la quinta de Olivos que más usó el Presidente para fiestas de cumpleaños o guitarrearas que para actos de gobiernos, el jefe de Estado se mantiene mudo frente a la peor crisis que atraviesa. Dato de color con valor demostrativo: para cambiar la ballena de los billetes de pesos por “patriotas” ideologizados, Alberto habló 23 minutos. Ayer, nada. Apenas un tuit mal escrito por su vocera. Es verdad que debe tener poco para decir luego de que le voltearan a sus ministros, secretarios y presuntos fieles.

Gobierna, por sustitución no expresa, la vice presidente. Pero no tanto, no tan expresamente como para configurar un golpe de palacio. No quiere hacerse cargo de la inflación, de las reservas escasas, de la inseguridad y del desorden general de su, dice “su”, gobierno. ¿Entonces? Lo de siempre. Ponerle proa directo con este golpe de fuego amigo hacia el iceberg que se ve claro desde hacer rato sin saber si madre naturaleza o dios, para los que crean, no empujan el hielo hacia otro lado.

Continuar leyendo

Notas de Opinión

El fin de semana de furia que dejó un gusto amargo en el círculo rojo

La designación de Silvina Batakis en el Palacio de Hacienda terminó por amargarle el fin de semana a empresarios y banqueros que creyeron las operaciones sobre un sucesor de Martín Guzmán con trayectoria y pro mercado

Columna publicada originalmente en MDZ

La noticia del sábado generó temor en el círculo rojo. Y los peores fantasmas aparecieron cuando se supo que Silvina Batakis es la nueva ministra de Economía. Si bien las posiciones estaban divididas respecto a la gestión de Martín Guzmán, lo cierto es que había un consenso compartido respecto a sus vínculos con el FMI en contraste con la mayoría de los funcionarios de la administración de Alberto Fernández.

La demonización que venía implementando el kirchnerismo contra la figura del ex ministro también comenzó a generar cierta empatía en el establishment económico.

“No sea cosa que lo terminemos extrañando”, aseguraba a MDZ el sábado a la noche un empresario que fue muy crítico de la gestión del profesor de Columbia.

Siempre optimistas y compradores de expresiones de deseos, en el mundo empresario y financiero cambió el estado de ánimo cuando comenzaron a circular WhatsApps anónimos con los nombres de Emanuel Álvarez Agis y Martín Redrado para desembarcar en Economía y el Banco Central. Y pasaron a la euforia a partir de las gestiones de empresarios de primer nivel con el presidente para convencerlo de elegir un sucesor pro mercado.

Como la espera fue agónica ayer ya estaban convencidos. También muchos lobbistas y colegas los entusiasmaban con datos poco creíbles. Uno de los economistas sondeados admitió a MDZ que “nadie con cierta trayectoria y credibilidad en el mercado se puede tirar a la pileta en este contexto, solo viendo la experiencia de Guzmán”. Se refería a que no se puede subestimar a Cristina Fernández de Kirchner y la falta de voluntad presidencial para ponerle límites.

Quizás, quien mejor entendió lo que estaba en juego fue Redrado, luego de haberla padecido en el BCRA en la década pasada. Por eso, cuando recibió el ofrecimiento pidió muchas más áreas de las que manejaba Guzmán. Energía, el Central y hasta Anses, organismo que maneja una importante cartera de bonos y acciones en manos de La Cámpora.

La respuesta previsiblemente iba a ser negativa. Pero solo con esas garantías un economista profesional podía jugarse. De otra forma era ir con las manos atadas. Si Guzmán no pudo el año pasado echar al subsecretario de Energía, Federico Basualdo, mucho menos podrá hacer el sucesor. Es más, el exministro terminó renunciando por esos funcionarios intocables y defendidos con uñas y dientes por la vicepresidenta que Alberto no se animó a despedir. El área energética, gran responsable del déficit fiscal, y los camporistas de Anses y Aerolíneas quedaron fortalecidos.

Así empezó la seguidilla de negativas para ir al Palacio de Hacienda. Pero las operaciones insistían que Álvarez Agis y hasta Javier Timmerman estaban en lista de espera. Ayer por la tarde solo quedaba en carpeta Marco Lavagna, un perfil que obviamente no entusiasmaba a Cristina, y pudieron más los consejos de su padre Roberto, quien es sumamente pesimista y sabe muy bien que Fernández siempre va a terminar cediendo ante la centralidad política de su vice. “Creímos que traían a Messi y al final llegó el 4 de Barracas Central”, comentaba anoche con autocritica y humor un hombre de peso en el sistema financiero.

Otra vez ganó Cristina. “Ella se va a sentir más cómoda con Silvina Batakis a quien va a manejar por control remoto, analiza un referente del oficialismo. “No pudo con Roberto Baradel y manejó los números de una de las peores gestiones como la de Daniel Scioli”, agrega el dirigente peronista. El kirchnerismo pretendía imponer a Augusto Costa pero era un perfil demasiado radicalizado. Igual resuenan los dichos de Andrés Larroque sobre el final de la moderación.

Continuar leyendo

Notas de Opinión

Silvina Batakis, una heterodoxa que echará más leña al fuego de la inflación

El problema sigue siendo el kirchnerismo en el poder. Un gobierno de incompetentes podría derivar en una corrida financiera

Columna publicada originalmente en Infobae

La designación de Silvina Batakis en reemplazo de Martín Guzmán parece bastante lógica siguiendo la mentalidad que hoy impera en el gobierno.

Conseguir a alguien con trayectoria, prestigio y capacidad de revertir la actual crisis económica iba a ser imposible porque el problema no es la renuncia de Guzmán, ni el acuerdo con el FMI, ni la falta de dólares en el BCRA. La actual crisis económica argentina se origina en Cristina Kirchner, Alberto Fernández, La Campora, Axel Kicillof y el kirchnerismo en general. En otras palabras, el problema no es la salida de Guzmán, el problema es el kirchernismo en el poder. Mientras ellos estén en el gobierno no existe posibilidad alguna de revertir esta crisis y mucho menos la larga decadencia que sufrimos.

La razón del inevitable fracaso económico es que no hay plan económico que pueda funcionar sin un respaldo político que genere confianza en los agentes económicos.

Cristina Kirchner cree que el acuerdo con el FMI es el problema y que no es el déficit fiscal el que genera el problema inflacionario. Seguramente habrán buscado a un reemplazo de Guzmán que estuviera más a tono con el pensamiento de la vicepresidente y por eso la designación de Batakis, una heterodoxa que, inevitablemente, terminará echando más leña al fuego.

En el medio de un creciente déficit fiscal, la vicepresidente y La Campora pretenden establecer un salario universal sin decir cómo se va a financiar.

¿Con qué situación fiscal asume Batakis?

El gráfico de arriba muestra el aumento del gasto público primario en los primeros cinco meses del año. Como puede verse, no solo tiende a aumentar cada vez más, sino que, además, crece en términos reales, es decir, por encima de la tasa de inflación. Y no crece solo por los subsidios económicos. Basta con revisar los boletines fiscales que mensualmente emite la Secretaría de Finanzas para advertir que todos los rubros tienden a subir por encima de la inflación.

Junto con este aumento del gasto público, también se observa un fuerte crecimiento del déficit fiscal como puede observarse en el gráfico de más abajo.

En otras palabras, el gobierno esta haciendo populismo y aumentando el déficit fiscal primario sin incluir el invento de las rentas de la propiedad, que obliga al Central a financiar con emisión monetaria este creciente déficit fiscal.

Mientras Alberto Fernández dice que la inflación es multicausal, Cristina Kirchner afirma que el déficit fiscal no genera inflación y que la causa de la inflación es el bimonetarismo, es decir, cree que la culpa de la inflación es que la gente quiera comprar dólares para refugiarse, no que el peso se deprecia día a día porque la gente no lo quiere.

Si Batakis llegó al ministerio de Economía con el visto bueno de Cristina Fernández, lo que vamos a ver es cada vez peores números fiscal, más déficit fiscal, más emisión monetaria, más inflación y más caos financiero y cambiario. Es decir, vamos hacia un colapso económico, porque cabe esperar que se desate un mayor festival de gasto público y emisión monetaria peor que el actual de acuerdo al capricho de Cristina Kirchner.

Ese festival de emisión monetaria va a llegar en un momento en que van a empezar a faltar cada vez más dólares, con lo cual van a sobrar muchos pesos y van a faltar muchos dólares al tipo de cambio oficial.

La economía se va a deslizar hacia un proceso inflacionario con recesión por falta de insumos para producir. Hay que ver si, ante el pánico que está generando un gobierno de incompetentes, no deriva en una corrida financiera. En ese caso, considerando el récord de stock de LELIQs y Pases Netos puede derivar en un proceso megainflacionario o un plan Bonex.

No parece ser que Batakis venga hacer la gran Remes Lenicov, es decir, que vaya a licuar el gasto público con inflación. Por el contrario, van a estimular artificialmente el consumo interno desatando una llamarada inflacionaria que terminará en una de las tantas crisis cambiarias.

En síntesis, se necesitaba un bombero para apagar el fuego y todo parece indicar que apostaron por una política piromaníaca.

Insisto, nadie con trayectoria y prestigio iba a aceptar sentarse en el sillón de ministro de Economía en un gobierno dividido, enfrentado entre ellos, sin credibilidad política y con tendencia populista. El problema sigue estando, porque el problema económico tiene nombre: kirchernismo en el gobierno.

Continuar leyendo

TE PUEDE INTERESAR