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Salud

Los alimentos permitidos y prohibidos para tu gato

Algunas cuestiones a tener en cuenta para evitar problemas de salud en el animal

Si tenés dudas acerca de qué alimentos pueden comer los gatos y los que pueden provocarles problemas de salud graves, a continuación encontrarás la lista de los sí y los no y las precauciones a tener en cuenta.

Qué alimentos pueden comer

Comida húmeda: la importancia del agua para los felinos explica que se les deba animar a que ingieran agua abundante en casa. Además, necesitan complementar sus dietas secas con alimentos húmedos. Una o dos veces a la semana ofrecerle una lata de alimento húmedo de buena calidad.

La comida húmeda, más apetecible y olorosa, le ayudará a ingerir la cantidad de agua que precisa para estar sano. Las latas de comida contienen cerca de un 75 % de agua. Los felinos que no beben agua suficiente obligan a sus riñones a trabajar a un ritmo más alto y lo cierto es que los problemas renales son frecuentes entre los gatos, ya que la mayoría no ingiere el suficiente líquido.

Algunas frutas: aportan vitaminas y fibra a su dieta, pero no todas son saludables.

– Sandía: la pulpa es segura, pero no las pepitas ni la corteza. Hay que quitárselo todo antes de darle un trozo.

– Durazno: contiene caroteno, vitaminas y minerales antioxidantes. Siempre debe darse sin piel ni hueso, y en pequeños trozos. Nunca en almíbar.

– Pera: siempre sin semillas, es recomendable porque contiene muchas fibras y es un potente anticancerígeno. Favorece la hidratación al tener un elevado porcentaje de agua.

– Frutillas: de vez en cuando se le pueden dar, puesto que aportan vitamina C y fibra.

– Banana: en pequeñas cantidades (dos o tres rodajas) y nunca de manera habitual, ya que el potasio y la fibra pueden resultar excesivas para el aparato digestivo del gato.

Algunas verduras:

– Zanahoria: tiene fibra y vitaminas C, E y K. Se le deben dar cocidas o al vapor pues están más blandas y son más fáciles de digerir y masticar.

– Tomate: pueden comer los que estén maduros y sin tallo. Contienen potasio y potentes antioxidantes, que ayudan a mejorar las funciones cerebral y hepática.

– Pepino: contiene múltiples vitaminas, como la K, molibdeno y agua. Se le debe ofrecer siempre pelado y en poca cantidad (unas dos rodajas).

– Brócoli: es rico en ácido fólico, fibra y vitaminas. Conviene servirlo cocido o al vapor, previamente bien lavado.

Pescado sin vísceras: debe formar parte de su dieta, junto con otros alimentos. Eso sí, nunca deben comer vísceras ni deben tener espinas, que pueden producir perforaciones en el esófago y obstrucciones intestinales. Además, conviene recordar que el pescado crudo posee anisakis, un parásito capaz de causar graves enfermedades y molestias estomacales.

Por su parte, el atún le gusta por su textura untuosa y sabrosa, pero es una carne que carece de una sustancia llamada taurina, un aminoácido esencial para el correcto funcionamiento del metabolismo felino.

Pollo: tiene un alto valor nutricional y un bajo aporte de grasas. Lo más recomendable es la pechuga (menos grasa y con proteínas de mayor calidad). Aunque algunos veterinarios recomiendan hacerlo cocido, otros aconsejan darlo crudo. Así, será más nutritivo porque conservará sus vitaminas, minerales y enzimas. En todo caso, antes de darle cualquier alimento deberías consultar con tu veterinario de confianza. En todos los casos, quitale los huesos.

Papas: siempre cocida y, además, de forma esporádica. Supone incorporar hidratos de carbono a su dieta, que no beneficia al gato, al ser un carnívoro estricto, por lo que solo grasas y proteínas animales son esenciales en su dieta.

Huevos: pueden también comerlos de forma esporádica (solo una vez a la semana), siempre cocidos y en muy poca cantidad.

Arroz: le ayuda a regular la actividad intestinal y aporta vitamina B y hierro. Sin embargo, no conviene dárselo con frecuencia. Además, si el gato es muy pequeñito, es mejor no incluirlo.

Leche, en poca cantidad: el gato que tiene intolerancia a la lactosa – la gran mayoría – e ingiere leche puede sufrir diarrea. No obstante, hay felinos a los que les sienta bien, pero es aconsejable ofrecérselo en pequeñas cantidades y de manera esporádica.

Alimentos prohibidos para gatos

Cebolla y puerros: son tóxicos para tu gato. Contienen tiosulfato, un componente que provoca la destrucción de sus glóbulos rojos, lo que también se conoce como anemia hemolítica. Otra parte de esta verdura que le resulta tóxica son los brotes verdes (similares a tallos) que crecen en ella.

Palta: tiene un elevado contenido en grasa, que hace que la digiera con mucha dificultad. Puede causar patologías graves como la pancreatitis. Además, contiene persina, una sustancia que puede provocarles alteraciones cardíacas.

Alcohol: las consecuencias son incontinencia urinaria y, en grandes dosis, la muerte.

Uvas y pasas: existe la posibilidad de insuficiencia renal aguda. Probablemente por una sustancia tóxica para el gato contenida en la pulpa de la uva.

Chocolate: contiene teobromina y cafeína, y el felino no posee enzimas para digerirlas. Por ello, si la primera de ellas se acumula en grandes cantidades en su sangre, puede ser mortal.

Sal: esto genera cúmulos de restos salinos en el riñón que le originan problemas urinarios. Los alimentos específicos para ellos contienen la proporción adecuada de sal, pero si se le quiere ofrecer algún extra culinario de manera puntual, es recomendable jamón york o pavo bajo en sal. El gato con problemas cardiovasculares debe evitar siempre la sal para mantener su enfermedad bajo control.

Café y té: un gato que ingiere sustancias excitantes puede alterarse o ponerse nervioso. Carece de la capacidad de otros animales, como el perro, para eliminar sustancias tóxicas que se acumulan en su hígado, por lo que un gato que toma cafeína o teína acusará más las propiedades de excitantes de estas sustancias en su organismo, ya que tardará más tiempo en hacerlas desaparecer de su cuerpo.

Por último, las plantas que están en las casas resultan en su mayoría tóxicas para el gato. Hay que tener especial cuidado con lirios, rododendros, adelfas, flor de Pascua, la hiedra o el acebo.

Un felino delgado, que pese entre dos y tres kilos, puede ponerse en peligro con que coma poca cantidad de un alimento que no es su plato habitual, como tres aceitunas: es como si ingiriera el triple de esa cantidad debido a su tamaño, por lo que le puede provocar diarrea o vómitos.

Automedicarlo es contraproducente. Es el caso del ácido acetilsalicílico y del paracetamol, componentes que al hígado felino le cuesta eliminar, por lo que puede intoxicarse. Ante cualquier duda, es primordial consultar con el veterinario.

Fuente: Eroski consumer

Salud

Cómo recuperar el antiadherente de tu sartén

Consejos para extender su vida útil

Si últimamente la comida se pega, podés recuperar el antiadherente de tu sartén con estos tips prácticos y productos que tenés a mano, para así extender su vida útil.

Para sartenes con teflón

Sal de grano y papel de cocina

1- Cubrir el sartén con la sal y ponerlo al fuego por 5 minutos.

2- Cuando la sal comience a saltar y adquiera un color amarillento, retirar el sartén del fuego, cuidando que los granos no te quemen.

3- Eliminar suavemente la sal con papel de cocina, dejar que la sartén se enfríe y luego lavar como de costumbre.

Vinagre blanco y bicarbonato

– Añadir agua tibia al sartén para cubrir el fondo deteriorado.

– Verter un vaso de vinagre blanco y mover para que todo se mezcle bien.

– Dejar que esa mezcla hierva durante 10 minutos.

– Pasado ese tiempo, apagar el fuego, retirar el sartén y agregar un par de cucharadas de bicarbonato.

– Una vez frío el sartén, tirar la mezcla y lavar con agua caliente, detergente y un cepillo suave.

Este tip también es bueno, ya que recupera el antiadherente de tu sartén cuando se comienza a rayar o descascarar.

Para sartenes de hierro

Aceite

1- Poner una cucharada de aceite y repartir por toda la superficie con el sartén a fuego medio. Dejar de 8 a 10 minutos, retirar el sartén del fuego y absorber el resto de aceite con un papel de cocina.

2- Añadir sal de grano para que cubra toda la superficie y dejarla en el fuego a temperatura media. En 10/15 minutos la sal cambiará de color a un tono marrón. Retirar del fuego y quitar la sal.

3- Esperar a que enfríe y lavar de forma habitual.

Y para que el antiadherente te dure lo más posible…

– A la hora de guardarlas, no los apiles unos encima de otros, pues dañarás su capa antiadherente. Si en tu cocina hay espacio de sobra lo mejor es ubicarlas en varios cajones y con su tapa. Pero si no te queda más remedio que ponerlas unas dentro de otras, hacelo con un paño en medio para amortiguar ese roce.

– Al usar tu sartén por primera vez, herví en ella un poco de vinagre para mejorar su antiadherencia y hacerla más duradera.

– No la dejes vacía en el fuego.

– Usá palas y cucharas de silicona, plástico o madera para que no rayen la superficie.

– Al cocinar, no pongas el fuego demasiado alto y agregá siempre un mínimo de aceite para evitar que se pegue cualquier alimento.

– No la laves a menos que estén totalmente frías, ya que de lo contrario se producirá un choque térmico que debilitará antes el recubrimiento.

– Optá siempre por un lavado manual y evitá el lavavajillas.

Fuente: Yahoo

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Salud

Hidratar, nutrir y reparar: claves para cuidar tu pelo

Qué hacer en cada cada tipo de cabello para mantenerlo sano

El primer paso para lograr identificar qué cuidado necesita tu pelo es saber qué le ocurre. Para conocer su porosidad, hay un truco que consta en colocar uno o dos cabellos en un vaso transparente con agua y dejarlo dos minutos.

Según lo que ocurra, te dirá lo siguiente:

Pelo cerca de la superficie – porosidad baja: significa que no absorbe la suficiente hidratación. Por lo cual, debés usar productos indicados para la hidratación (shampoos, mascarillas, acondicionadores, ampollas, sérums, aceites hidratantes o tratamientos intensivos de hidratación).

Pelo en la mitad del vaso – porosidad media: significa que tiene la hidratación perfecta. El agua entra, pero no en exceso, por lo que se mantiene con la humedad perfecta. Usá productos que sean hidratantes para mantener este nivel de porosidad y que esté siempre perfecto.

Pelo en el fondo del vaso – porosidad alta: esto ocurre en la mayoría de los casos y se conoce como cabello seco, dañado o puntas abiertas. Entra demasiada hidratación y se encrespa. Las cutículas están muy abiertas y no retienen los productos o tratamientos aplicados. En el peor de los casos, estará dañado y lo primero será repararlo, antes de nutrirlo y, por último, hidratarlo.

– Hidratar es aportar el agua que necesita. Se da en cabellos con porosidad baja.

– Nutrir: se trata de “alimentar” al pelo y darle lo que necesita. Esto pasará en cabellos con porosidad alta.

– Reparar: cuando se rompe con facilidad al cepillarnos y vemos que tiene porosidad alta, es porque está dañado. Por lo que es hora de repararlo, luego nutrirlo y por último hidratarlo.

Pelo deshidratado: se da cuando existe una falta de agua en el pelo generalmente en la cutícula. Debido por ejemplo, al exceso de productos químicos que generan las tinturas, los planchados frecuentes o los secados agresivos. Como consecuencia, se muestra sin brillo, de tacto áspero y con tendencia a electrizarse.

Pelo desnutrido: le pasa cuando carece de una serie de alimentos necesarios para su correcta nutrición. En este caso tiende a romperse, pierde cuerpo y la consecuencia es la sequedad, falta de movimiento y brillo. Es como si estuviera muerto, con las puntas abiertas y enredos constantes.

Para cuidar tu cabello, tené en cuenta estos consejos a la hora de lavarlo:

1. Cepillalo antes de lavarlo: desenredarlo te servirá como un proceso de exfoliación del cuero cabelludo al eliminar los restos de productos. Y te será útil para que el shampoo penetre mejor y estimule la circulación sanguínea. Usá un cepillo que no genere tirones, sea menos agresivo y no rompa el pelo.

2. Aplicá el shampoo correctamente: la manera en la que se aplique es determinante para que tenga su eficacia. Antes de aplicarlo, es recomendable mezclarlo con un poco de agua tibia, primeramente poniéndolo en nuestras manos y luego en el cabello. En cuanto a la cantidad es importante no pasarse. Ni mucho ni muy poco.

El masaje tiene que ser delicado, con movimientos circulares en el cuero cabelludo levantando y separando las raíces del casco y así estimular ligeramente la circulación sanguínea. Las puntas nunca las frotes ni apliques directamente shampoo, simplemente con el resto de producto que le va a caer de la parte superior es suficiente para su correcta limpieza.

La primera aplicación es sobre todo para quitar los residuos de productos que hay en el pelo y la segunda se realiza para dar ese masaje mencionado y conseguir brillo. Sin embargo, si sos de las que se lava el pelo todos los días, no hace falta que pongas una segunda dosis de shampoo.

3. Realizá un buen enjuague: es importante dedicar el tiempo necesario. Ya que de él va a depender que tengamos más volumen. Para ello, hay que enjuagar bien sin que quede nada de restos de shampoo y finalizar con un poco de agua fría que cerrarán las cutículas y evitarán el engrasamiento del pelo.

4. Acondicionador o mascarilla: el primero posee propiedades que cubren el pelo con una fina capa a modo de protección que aporta brillo, flexibilidad y un manejo más sencillo. Puede aplicarse de manera diaria. Por su parte, la mascarilla repara los poros capilares y debe usarse sobre todo en cabellos dañados o secos una vez a la semana.

Fuente: Maquilleo

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Salud

Tres técnicas que ayudan a conservar la calma en momentos de presión

En situaciones de tensión, probá estos métodos aconsejados por la neurociencia

Para los momentos de tensión, cuando necesitás conservar la calma, la neurociencia aconseja tres sencillas técnicas que pueden serte efectivas.

1. Respiración profunda

Comenzá por respirar con técnica. Lenta y profundamente inhalá por la nariz de tal forma que te tome cinco segundos hacerlo. Mantené por un segundo más la respiración y liberá todo el aire por la nariz, con calma, mientras contás hasta cinco. Aplicá esta técnica repitiéndola varias veces y lograrás calmarte.

Históricamente, los practicantes del yoga y el budismo han empleado técnicas de respiración controlada como la anterior para tener un mejor dominio de sus emociones y los científicos han comenzado a entender cómo actúa.

Al estar bajo presión, el ritmo respiratorio tiende a ser más rápido, lo cual es una respuesta del organismo preparándose para el peligro. Y esto es útil si lo que necesitamos es reaccionar ante una situación de riesgo, pero no cuando estamos próximos a salir a hablar en público, por ejemplo.

Si respirás lenta y profundamente podés sustituir la señal que llega a tu cerebro de “alerta” a “no te preocupes”. Cuando sientas que una situación te pone nervioso, aplicá la técnica de respiración profunda por la nariz para hacer que tu cuerpo recobre la tranquilidad. Lo mejor es que el método puede pasar desapercibido, sin que nadie lo note.

2. Tarareo

Las investigaciones sobre la forma en que el cuerpo regula la frecuencia cardíaca han llegado a la conclusión de que el tarareo de alguna melodía puede estimular el nervio vago, uno de los de mayor importancia para el funcionamiento del cuerpo, el décimo de los doce pares craneales.

Surge directamente del cerebro y culebrea por el organismo como si fuese una gran montaña rusa, que conecta al cerebro con órganos como los pulmones, el corazón, el estómago, las cuerdas vocales y los oídos.

Un estudio realizado con coristas demostró que el canto, el tarareo o la repetición de mantras puede ayudar a mantener el compás del ritmo del corazón. Así, cuando llegue ese momento en el que sentís que tu corazón va más rápido, entoná alguna canción o tarareá una melodía.

3. Concentración

Cuando tenés mucho por hacer, es normal que no puedas resistirte e intentás hacer todo al mismo tiempo. Pero si querés que todo salga bien, y cumplir plenamente con las tareas, es mejor dejar a un lado esa idea de simultaneidad.

Al querer hacer dos o más cosas simultáneamente, tu cerebro se ve obligado a hacer cambios demasiado rápidos, lo cual produce una sobreestimulación e inundación de hormonas del estrés en tu cuerpo.

Si trabajás en correspondencia con la manera en la que se conecta tu cerebro, haciendo una sola cosa a la vez, podrás pasar de la conmoción a la calma. Es mejor que distribuyas tu labor por partes o paso a paso, marcá la siguiente tarea y no atiendas el resto hasta que les llegue su hora.

A esto se le conoce también como proceso de pensamiento, filosofía usada por preparadores físicos que ayuda a los deportistas a concentrarse. Hacer una sola actividad a la vez con el 100% de tu atención mantiene tu pensamiento centrado en el ahora, en lugar de en los sucesos pasados o resultados futuros.

Fuente: Grandes medios

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