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Notas de Opinión

Los viejos amigos de la Corte Suprema

Columna de opinión publicada originalmente en La Nación

Si se dice que la Corte Suprema y su presidente Horacio Rosatti pasaron a ser los enemigos públicos de cabecera de Cristina Kirchner, detestación empedernida, metódica, pertinaz que ya conocen -entre otros- el Grupo Clarín, el campo y Macri, alguien puede pensar que irrumpieron nuevos actores en escena. Que de manera inesperada brotaron unos jueces apátridas, que vaya uno a saber de dónde salieron.

Pero resulta que casi todos son viejos conocidos. Por no decir antiguos compinches. Pasó mucha agua bajo el puente y en estos asuntos el kirchnerismo es muy constante: sus enemigos siempre rotan, aunque los primitivos queden girando en segunda fila. No solo eso. Los enemigos de hoy, ayer nomás eran amigos. Tal vez valga la pena repasar el presente a la luz del pasado. Aquí, diez recuerdos ilustrados.

1) Si bien fue puesto en la Corte por Macri, Horacio Rosatti es un peronista clásico a quien Néstor Kirchner tuvo de ministro de Justicia. En su Santa Fe natal fue funcionario de Jorge Obeid. En 1995 llegó a intendente. Carlos Reutemann lo llevó al gobierno de la provincia. Precisamente en aquella ciudad, Santa Fe, el actual presidente de la Corte había sido compañero de bancada justicialista de los Kirchner en la Convención Constituyente de 1994. Quiere decir que este político y académico participó codo a codo con el joven matrimonio santacruceño de la reforma constitucional que creó el Consejo de la Magistratura por el que ahora se produce la confrontación neutrónica. En 2003 Kirchner lo nombró procurador del Tesoro de la Nación. Cuando cayó Gustavo Béliz, Rosatti ascendió a ministro de Justicia. El jefe de Gabinete era Alberto Fernández. En síntesis: no hay en la actual Corte alguien con mayor historia kirchnerista que el enemigo Rosatti.

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2) El cordobés Juan Carlos Maqueda también tiene una gran trayectoria peronista, pero como está en la Corte desde 2002 no llegó a saberse si bajo el kirchnerismo hubiera aceptado un cargo. Ya en los setenta fue funcionario municipal en Córdoba capital. Delasotista, en la nueva democracia sería diputado provincial, diputado nacional, ministro provincial, senador nacional y hasta presidente provisional del Senado, cima que lo colocó como vicepresidente de hecho del presidente Duhalde (el peronismo seleccionó a Maqueda para suceder en 2002 a Ramón Puerta cuando éste se negó a presidir la asamblea legislativa que ungió presidente a Duhalde). A fin del mismo año Duhalde lo nombró en la Corte cuando renunció el juez Gustavo Bossert.

3) Ricardo Lorenzetti llegó a la Corte con perfil académico, sin adscripción partidaria ni antecedentes en el Poder Judicial, pero se probó políticamente hábil, al punto que se mantuvo once años como presidente del tribunal y lo hizo con un novedoso altísimo perfil. En esa categoría, aunque diferente estilo, le surgió un competidor, Rosatti, quien no sólo es de la misma provincia sino que tiene casi su misma edad y hasta habían compartido la autoría de un libro (hay que recordar que a la jura de Lorenzetti, en 2004, asistió representando a Néstor Kirchner el entonces ministro de Justicia: ¡Rosatti!). Por momentos Lorenzetti pareció cercano al kirchnerismo (por ejemplo, votó a favor de la constitucionalidad de la ley de medios) y por momentos, lejano (en 2013 se pronunció por la inconstitucionalidad de la nueva reforma pretendida por Cristina Kirchner para el Consejo de la Magistratura). Hay observadores tribunalicios que dicen que Lorenzetti, más que partidario de una corriente política tradicional, es “lorenzettista”.

4) Carlos Rosenkrantz, quien al ser elegido por Macri era rector de la Universidad de San Andrés, es el único miembro de la Corte vinculado a un sector político que no es el peronismo, pero no ocupó nunca un cargo ejecutivo ni en la Justicia antes de llegar la Corte. Fue asesor de Alfonsín, llevado al círculo presidencial por Carlos Nino en el marco del Consejo para la Consolidación de la Democracia, laboratorio de la reforma constitucional. El radicalismo, como se sabe, le canjeó a Menem la reelección consecutiva por una serie de reformas institucionales que supuestamente iban a mejorar la república, como el Consejo de la Magistratura. La reelección de Menem anduvo bárbaro (es decir, Menem consiguió quedarse diez años y medio), pero no se puede decir lo mismo del Consejo de la Magistratura, creado para despolitizar la designación de los jueces y administrar con justicia (con perdón de la redundancia) los premios y castigos de la Justicia, por el momento un ostensible fracaso.

5) Macri escribió en su libro Primer tiempo que se arrepintió de haberlo nombrado a Rosatti en la Corte porque “terminó fallando sistemáticamente en contra de las reformas y la modernización” que impulsaba el gobierno de Cambiemos, “favoreciendo así el statu quo populista”. Pero el mismo Rosatti es quien ahora aporta el cemento a uno de los diques de contención más contundentes que se le hayan puesto a Cristina Kirchner al impedirle el control del Consejo de la Magistratura, tarea -la de frenar las desmesuras de su antecesora- en la que Macri como presidente no se lució.

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6) Después de que el año pasado renunció Elena Highton, la única mujer que quedaba, la Corte de cuatro (que deberían ser cinco) está, si es por simpatías partidarias, tres a uno (tres por el peronismo, uno por el radicalismo); por territorio, dos a dos (la mitad son santafecinos, y de la otra mitad, uno es porteño y otro cordobés) y por antigüedad, también dos a dos (dos nuevos, con poco más de cinco años, y dos viejos, Maqueda desde 2002 y Lorenzetti desde 2004). Uno de los nuevos, el enemigo de la hora, es quien ahora más poder tiene, porque se reparte entre dos presidencias, la del Consejo de la Magistratura y la de una Corte que no es cualquier Corte sino la que viene de destruirle a Cristina Kirchner una de sus preciadas criaturas, la ley que concibió e impuso con su proverbial abnegación en tiempos en que con su esposo estaban en el apogeo del poder concentrado.

7) El Consejo está poniendo en marcha lo que bien podría llamarse el modelo Rosatti, que debe mostrar su eficacia antes de que llegue noviembre, cuando se eligen consejeros. En este semestre alargado se verá si el Congreso consigue o no hacer una nueva ley del Consejo en reemplazo de la ley cristinista anulada.

8) La movida judicial puso a la vicepresidenta al borde de un ataque de nervios y llevó al kirchnerismo a descerrajar un muestrario no demasiado original de epítetos (probados antes con otros blancos) sobre el ex compañero Rosatti. La peor blasfemia fue el crecimiento súbito de este juez, vilipendiado con un argumento de orden ético, debido a que el trío que lo encumbró se constituyó con su propio voto. La ética, como se sabe, es fundamental para los kirchneristas, lo que no significa que detrás esté la preocupación por la solidificación, con sesgo anti K, de aquel trío, el que forman Rosetti, Maqueda y Rosencratz, es decir, todos menos Lorenzetti. Otra parte de la ira se enfocó en el plazo de 120 días que la Corte le dio en diciembre al Congreso para que hiciera una nueva ley. Prisa desoída no porque nuestros legisladores no puedan apurarse cuando quieren (han llegado a hornear leyes en horas, llevadas de una cámara a la otra calientes, a las corridas) sino porque el 14 de noviembre el electorado mandó encoger las bancadas oficialistas: solo con la primera minoría en el Senado ya no alcanza para legislar a gusto.

9) Si es por tiempos, la Corte se probó extremista. Al Congreso le dio cuatro meses para hacer una nueva ley pero para derogar la anterior se tomó ¡dieciseis años! Se ve que querían estar bien seguros de que fuera inconstitucional. Con un patrullaje de la constitucionalidad tan meticuloso se puede dormir tranquilo. Véase que si este año el Congreso logra una nueva ley, ya en 2038 se va a poder saber si está en condiciones constitucionales de uso.

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10) Lástima que en 2006, cuando se debatía la ley de Cristina Kirchner, la Corte no advirtió los argumentos parlamentarios contra el desequilibrio que el achicamiento del Consejo, de 20 a 13 miembros, conllevaba, argumentos no muy distintos de los que en diciembre de 2021 haría suyos la sentencia de la Corte. En aquel momento no solo la oposición dijo hasta el cansancio que la ley era inconstitucional, también lo hicieron varias especialistas internacionales y organizaciones judiciales locales a las que el kirchnerismo, por supuesto, acusó de connivencia con la dictadura.

Por lo demás, ha quedado claro que los talles de las instituciones son una preocupación permanente de Cristina Kirchner. No sólo ella rebajó los miembros del Consejo de la Magistratura de 20 a 13 y ahora, según la ley trunca aprobada por el Senado trató de que sean 17. En 2006 fulminó la Corte de 9 miembros y la llevó a 5, pero ahora los quiere subir, como había hecho Menem, para licuar a los que están.

No hay verdades. Hay momentos.

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Economía

La renuncia de CFK a las candidaturas impulsó la suba de los bonos y las acciones

A contramano de los mercados globales, los activos argentinos tuvieron una recuperación como respuesta al impacto del nuevo escenario electoral para 2023.

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció que no será candidata y los mercados respondieron con una fuerte suba de los bonos de la deuda en dólares. Títulos como el Global 2035 subieron 2% y fueron responsables de que el riesgo país caiga 60 unidades (-2,5%) a 2.326 puntos básicos. La Argentina estuvo a contramano de la región donde el EEM, el índice de mercados Emergentes, cayó 0,6%. Perú, a pesar de la crisis política, no afectó a la región y su riesgo país quedó sin cambios en 165 puntos básicos.

También al mercado bursátil llegó el optimismo por la noticia. De hecho, las Bolsas del mundo bajaron. En Nueva York el S&P 500 perdió 0,20% y el Nasdaq, 0,51%. El Ibovespa de San Pablo bajó 1,02% y las Bolsas europeas cerraron en rojo.

La Argentina se desacopló del mundo. La Bolsa negoció un volumen elevado de $3.057 millones y el S&P Merval, el índice de las acciones líderes, subió 1,83% en pesos y 2,5% en dólares. Lo más destacado pasó por CableVisión que subió 6,06%, seguida de Banco Supervielle (4,49%) y Transportadora Gas del Norte (+4,32%).

El dólar padeció una jornada en la que muchos jugadores se fueron temprano del mercado por el fin de semana largo y quedó casi sin cambios. El contado con liquidación tuvo un ligero retroceso de 0,7% y cerró a $338,09. El dólar libre, que llegó a cotizar a $318, cerró a $316 (+$1).

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En la plaza mayorista, el dólar subió 40 centavos a $169,90. Los exportadores liquidaron USD 151 millones de los que el Central se quedó con USD 71 millones, el 47% de lo operado. La cuenta da que la soja le costó $297,60 porque le vendió dólares a $170 a los exportadores. Esos dólares le costaron $230 al Central.

Las reservas subieron USD 312 millones a 39.005 millones por la compra de dólares a exportadores, pero también porque habría ingresado una parte del crédito del BID.

Pero surgió un problema que el lunes puede perturbar estas operaciones. “El lunes se publicó la modificación del decreto del dólar soja y en el artículo 5 hubo una reforma que afecta a los productores porque ahora todos los que accedan al dólar soja tienen que estar respaldados por una liquidación primaria que es la que hace el productor. La secundaria es la que interviene cualquier operador de la cadena. Pero sucede que cooperativa y corredores, que con el correr del tiempo compraron soja, ahora no la pueden vender porque tienen que presentar una comprobante de que la compraron este mismo mes. Ese comprobante no lo tienen porque la liquidación la hicieron antes. En la cadena hay una figura que es la del corre-acopio, que es un símil del acopio creada por los corredores que mueve mucho volumen y les da fuerza para obtener mejores precios”, explicó el analista financiero y experto en agronegocios, Salvador Vitelli.

“El problema es que son liquidaciones secundarias y por eso el productor ahora no les puede vender lo que afectará sus precios. En el ambiente creen que es un arreglo entre los exportadores y el Gobierno que está causando muchos problemas en la cadena porque genera un obstáculo más para la comercialización”, señaló.

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El fin de semana largo llegó en el momento justo con un mercado que cerró con euforia y no hay forma de que tome ganancias hasta el lunes. Tiene el hándicap que tendrá 48 horas para observar al mundo. Pero el miércoles de la semana próxima se avecina el examen clave de la licitación de Bonos del Tesoro. Este mes, debe recaudar $1 billón para cubrir vencimientos y déficit. Una misión imposible de acuerdo a los últimos eventos, que obligaría al Banco Central a emitir para cubrir el bache.

 

Nota publicada originalmente en Infobae.

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Notas de Opinión

En la política, nadie se quiere hacer cargo de la casta judicial y de inteligencia

El presidente Alberto Fernández decidió subirse institucionalmente a una operación contra la cofradía de la que forman parte algunos de sus amigos. Una movida para quedar bien con Cristina Fernández de Kirchner. La transversalidad judicial y de inteligencia

Columna publicada originalmente en MDZ

“Nunca más a una Justicia contaminada por servicios de inteligencia, operadores judiciales, procedimientos oscuros y linchamientos mediáticos”, lanzó en su discurso ante un aplauso generalizado el presidente Alberto Fernández el día de su asunción en el Congreso.

La descripción es realmente precisa y real. Pero ese 10 de diciembre de 2019 algunos legisladores presentes sonrían con desconfianza sobre esa promesa conociendo muy bien al jefe de Estados y sus relaciones en el mundo judicial. Arrancaba con Marcela Losardo en el Ministerio Justicia y Juan Manuel Olmos como jefe de asesores.

Claro, en octubre de ese año Juan Bautista Mahiques, un integrante destacado de esa cofradía, asumió como Fiscal General de la Ciudad de Buenos Aires en el Salón Dorado del Teatro Colón, con más de doscientos invitados.

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Además de sus familiares, el funcionario se sacó muchas fotos y exhibió su vínculo con el resto de la mesa judicial. En primera fila aparecían Losardo y Olmos.

También el ex secretario Legal y Técnico de Mauricio Macri, Pablo Clusellas; y Cristian Gribaudo en representación de su jefe Daniel Angelici. Una clara demostración de que la grieta no penetra en la rosca judicial.

Mahiques fue el representante del Gobierno de Macri en el Consejo de la Magistratura. Su padre, Carlos, fue el primer ministro de Justicia de María Eugenia Vidal, y uno de sus mejores amigos, Ignacio Jakim, también fue funcionario bonaerense en esa gestión. Gracias a Angelici logró un cargo ad honorem en la FIFA, el Tribunal Arbitral, donde se definen los laudos internacionales.

“El Tano se movió para conseguirle el cargo en la FIFA, pero fue clave la gestión del Chiqui Tapia, amigo personal del Mahiques padre”, comenta a MDZ un conocedor de estos entresijos. También operaron para que tenga un cargo en Conmebol Diego Pirota, socio de Darío Richarte, ex N°2 de la Side con la Alianza y entonces vicepresidente de Boca. Rosca judicial, futbol y servicios de inteligencia.

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Esta trilogía está relacionada con el polémico viaje de integrantes de la “familia judicial” a Bariloche que fue sugestivamente difundido por Horacio Verbitsky. No cabe ninguna duda que esta movida, que huele a operación de inteligencia, apunta a subir la tensión a horas de conocer el fallo contra Cristina Fernández de Kirchner. Tal es así que el presidente se vio obligado, no solo a usar la cadena nacional para congraciarse con la vicepresidenta, sino además romper la promesa de su discurso de asunción y hacerse eco en términos institucionales de una operación de inteligencia, más allá de la aparente veracidad de lo denunciado. Y encima sigue sin pedirle la renuncia a su asesor Julián Leunda, nexo con su amigo y excliente, Cristobal López.

“Alguien rompió los códigos y armó la operación de inteligencia, los muchachos se cuidan entre sí, esto no es habitual, es producto de la desesperación del kirchnerismo”, reflexiona un integrante de la cofradía. Llamó la atención la presencia en el viaje a Lago Escondido del exjefe de Legales de la SIDE, Tomás Reinke, quien supo tener muy buenos contactos con el kirchnerismo. Alguno de los viajeros sospecha de Esteban Carella, titular de Contrainteligencia de la AFI y cercano a Máximo Kirchner.

La explosión mediática del viaje a Bariloche explotó fuerte en Qatar donde se encuentra Angelici disfrutando del Mundial de fútbol junto a su grupo de amigos. Pudo verse en las tribunas a los nombrados Pirotta y Richarte, al exjefe de la AFI, Gustavo Arribas, su vocero Hernán Nisembaum y a Juan José Galea, exdirector de Finanzas del organismo de inteligencia.

“Están preocupados porque había un pacto de convivencia con los amigos de Alberto y dentro de la AFI, pero algo se rompió”, dicen en el sector judicial del PRO.

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Notas de Opinión

Cristina Kirchner no irá presa por ahora y podrá ser candidata el año próximo

Es porque el fallo solo quedará firme cuando lo ratifique la cámara de Casación y la Corte. En cambio, podría perder su jubilación de privilegio y la administración de sus bienes.

Cristina Kirchner fue condenada 6 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por el tribunal oral federal 2 y el fallo abre una serie de interrogantes.

¿Puede ir presa y quedar inhabilitada para ser candidata el año próximo?, entre otras dudas.

El constitucionalista Félix Lonigro explicó que “la condenaron sólo por administración fraudulenta en el máximo de la escala, no por asociación ilícita” y por ahora no irá presa porque la condena no está firme.

Además, en febrero cumple 70 años y si la condena queda firme no irá a la cárcel sino tendrá el derecho de la prisión domiciliaria.

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“La condena sólo rige desde que quede firme, para lo cual faltan al menos dos o tres años”, dijo. Es así porque la vicepresidenta apelará a la Cámara Federal de Casación Penal y a la Corte. Incluso, dijo que irá a la Corte Interamericana de Justicia.

Intervendrá a Sala IV de la Cámara de Casación integrada por Mariano Hernán Borinsky –Presidente-, Javier Carbajo y Gustavo Hornos a los que Cristina Kirchner también incluyó en su ataque, al igual que a los cuatro miembros de la Corte.

Entonces, la condena no estará firme hasta que falle la Corte y “podrá ser candidata y seguramente tendrá fueros” que le dan inmunidad de arresto, dijo Lonigro.

Aunque si el año que viene es elegida “legisladora, cuando la sentencia quede firme, esos fueros podrán ser removidos por la Cámara a la que eventualmente acceda en 2023” si tiene los dos tercios de los votos.

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De todos modos, Cristina Kirchner afirmó esta tarde que no “será candidata a nada” el año que viene.

También debería “perder la jubilación de privilegio de unos 10 millones de pesos que cobra todos los meses y la administración de sus bienes” por el decomiso de 84 mil millones de pesos que dispuso el tribunal oral federal 2.

Por otra parte, Lonigro dijo que el presidente Alberto Fernández no puede indultar a Cristina aún si la condena quedara firme durante su mandato porque el artículo 36 de la constitución impide ese beneficio para los delitos de corrupción.

Además, Cristina aún debe afrontar otros juicios orales en las que también puede ser condenada lo que complicaría su situación judicial aún más. Se trata de la causa de los Cuadernos de las Coimas, de la causa Hotesur y Los Sauces y el pacto con Irán, entre otras. Y quedó demostrado que el delito precedente del lavado de dinero de la Ruta del Dinero K fueron los fraudes en la obra pública, como lo dijo el Tribunal Oral Federal 4.

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Columna publicada originalmente en Clarín.

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