Política

Los tribunales orales que juzgarán a los acusados del kirchnerismo están desbordados

Serán los encargados de dictar sentencia a los funcionarios denunciados; pero los juzgados atraviesan serios problemas de infraestructura y recursos; tienen en promedio entre 200 y 500 causas en trámite cada uno

domingo 1 de abril de 2018 - 1:11 pm

Los encargados de responderla son los jueces de los Tribunales Orales Federales, los TOF, como les dicen en Comodoro Py 2002, los que deben decidir si los funcionarios públicos del gobierno anterior y de este cometieron o no un acto de corrupción.

Los protagonistas siempre fueron los jueces federales de primera instancia, trenzados en la rosca política, pulseando con el poder, siendo alternativamente condescendientes o desafiantes, pero ellos solo regulan lo que llega o no a los TOF.

Ahora las vedettes son los jueces de los tribunales orales federales porque las causas de corrupción, que se les asignan por sorteo, finalmente llegaron a juicio oral. Ellos están atravesados por problemas propios, que afectan la pronta realización de los juicios orales.

Ser juez de un TOF fue en los comienzos una panacea. Puros casos de drogas y pocos sobresaltos. Hasta que en 2006 llegó la reapertura de los juicios de lesa humanidad y los TOF debieron multiplicarse en megaprocesos interminables. A ellos se sumaron pronto los primeros casos de corrupción, como la bolsa de la exministra Felisa Miceli.

Los jueces de los TOF siempre fueron ninguneados y están fuera del alcance de las presiones políticas, entre otras razones porque hasta ahora las causas del poder que juzgaban eran tan viejas que sus protagonistas ya no importaban a nadie.

Si se pretende que los casos de corrupción lleguen a una conclusión, los juicios deben ser inmediatos, lo que no se logra. LA NACION relevó la opinión de la mayoría de los integrantes de estos tribunales y sus problemas son:

Vacantes: son ocho tribunales orales federales, de tres jueces cada uno, pero hay cuatro vacantes. Es decir que para hacer un juicio deben llamar a un juez del tribunal vecino, con lo que hay que desarmar un tribunal para armar otro. Lo que retrasa todo. Están cruzados, integrando tribunales repartidos. Por este problema se armó un TOF 5 bis, con dos jueces de tribunal oral ordinario, que siguen subrogando desde hace casi seis años.

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Injerencia política: el Gobierno impulsó la federalización de los tribunales ordinarios, con la declamada intención de solucionar el problema, pero eligió a dedo a los jueces a federalizar, con la consiguiente suspicacia de que iba a fallar según los intereses del poder de turno. Esa es la historia del Tribunal Oral Federal N° 9, al que le tocaron las principales causas contra Cristina Kirchner: el memorándum con Irán y la investigación conocida como “la ruta del dinero K”, que involucra a Lázaro Báez. La Corte, mediante la acordada N° 4, dijo que ese TOF no estaba habilitado. En realidad, la Corte escuchó a los jueces federales de primera instancia que temen que el Gobierno disuelva el exclusivo club que integran sus 12 juzgados y licue su poder al federalizar todos los juzgados de instrucción.

Desbordes: los tribunales orales federales tienen en promedio entre casi 200 y 500 causas en trámite cada uno. No quiere decir que harán 500 juicios, pues la mayoría se resuelve mediante juicios abreviados donde el acusado y el fiscal acuerdan la pena y uno de los tres jueces del TOF las homologa. O mediante probations. Pero su agenda está tan cargada que un caso nuevo sin acusados presos que llega al TOF recién va a tener fecha de juicio al menos dentro de un año. Si es con detenidos, que son prioridad, se hace en seis meses. A esto se suma que los TOF se encargan de la ejecución penal, es decir, el control de los condenados que mandan a la cárcel. Lo que les duplica la tarea.

Logística: los TOF tienen el mismo espacio que en la década del 90, cuando fueron creados. Hoy, están desbordados de papeles, no se puede de caminar en los despachos y cada uno guarda además sus causas en un contenedor que está en la playa de estacionamiento de Comodoro Py. Solo los documentos del caso de “la mafia de los medicamentos”, que involucra al sindicalista José Zanolla y al narcotraficante Ibar Pérez Corradi, que espera juicio oral, ocupa un contenedor. Además, no hay suficientes salas de audiencias, ni son tan amplias. Si se unifica la causa de Vialidad contra Cristina Kirchner y “la ruta del dinero K”, habría 35 acusados, tantos que no hay sala de audiencias donde hacer el juicio.

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Conexidades: se trata de la posibilidad de unificar dos casos en un solo juicio. Se dan de dos tipos: objetivas y subjetivas. Las primeras ocurren cuando se investiga en dos casos los mismos hechos. No presenta muchos problemas, pero la conexidad subjetiva, donde las causas se juntan solo porque los acusados son los mismos, no importa el delito, son motivo de disputa entre los tribunales orales. Nadie quiere asumir un megajuicio imposible de manejar durante tres años. De hecho, ahora mismo debe resolverse si las causas contra la expresidenta Cristina Kirchner por la obra pública se unifican en un solo tribunal. Las disputas entre los TOF por no querer conectar casos hace que se retrase la fecha de inicio de los juicios.

Un ejemplo emblemático de conexidad subjetiva fue el de Víctor Alderete, titular del PAMI en el menemismo. Acumuló 16 causas por corrupción, pero nunca se hizo el juicio oral porque el TOF a cargo esperaba que elevaran todas. Al final terminaron casi todas prescriptas y el acusado tuvo una condena de solo tres años y medio, que acordó en un juicio abreviado. Tenía 83 años.

Las investigaciones que esperan juicios

La mayoría apunta a la administración kirchnerista

Dólar futuro: está en manos del TOF N°1. La expresidenta está acusada de ordenar la venta de dólares en el mercado de futuro a un precio distinto al de mercado, lo que provocó un perjuicio económico.

Ricardo Jaime: será juzgado por enriquecimiento ilícito y por el fraude con la compra de trenes chatarra a España y Portugal. El juicio comenzará en breve e incluye al exministro De Vido.

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Pacto con Irán: la denuncia del fiscal Alberto Nisman será juzgada por el TOF N°8, después de que la Corte Suprema no habilitara el traslado del TOF N°9 desde la Justicia nacional. El juicio por el encubrimiento se realizará a fin de año.

Fraude en Vialidad: Cristina y De Vido serán juzgados por direccionar la obra pública en favor de Lázaro Báez en un fraude millonario. El caso lo recibió el TOF N°2, pero le enviaron la causa al TOF N°4. Define Casación.

José López: uno de los íconos de la corrupción kirchnerista aguarda en prisión el inicio del juicio oral por los US$9 millones que quiso esconder en un convento. El juicio estará a cargo del TOF N°1.

AMIA, encubrimiento: está siendo juzgado el expresidente Carlos Menem, el exjuez Juan Galeano y el extitular de la DAIA Rubén Beraja. El juicio está en su etapa final de alegatos y está cargo del TOF N°2 integrado por Jorge Gorini, Néstor Costabel y Karina Perilli.

La tragedia de Once: el exministro Julio De Vido está siendo juzgado por la tragedia de Once. El TOF N°4 está integrado por Pablo Bertuzzi, Néstor Costabel y Gabriela López Iñiguez. Terminaría cerca de fin de año.

Amado Boudou: el exvicepresidente está siendo juzgado por el caso Ciccone. El juicio, a cargo del TOF N°4, está en la mitad. Ya fue absuelto en un juicio por haber falsificado los papeles de un auto.

Tandanor: se juzga una causa de 1992 por la entrega de ese predio durante el menemismo. Está a cargo del TOF N°5 Bis, integrado especialmente por los subrogantes Gabriel Nardiello, Sergio Paduczak, y Sabrina Namer. Está en la etapa de alegatos.

Mafia de los remedios: serán juzgados este año Esteban Pérez Corradi y José Zanola entre otros, por cobrar subsidios indebidos por medicamentos de alto costo y baja incidencia que facturaba al Estado la obra social de los bancarios. Está en manos del TOF N°5.

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