Mundo Insólito

Empresarios conviven con lobos para “despertar al animal que llevan dentro”

Los ejecutivos pagan hasta US$ 775 por pasar una jornada conviviendo con estos animales en Austria

lunes 28 de agosto de 2017 - 2:01 pm

En Austria, los ejecutivos dedican tiempo a convivir y observar lobos en un curso destinado a reforzar sus dotes de liderazgo y a “despertar al animal que llevan dentro”.

Los seis participantes del seminario “Hablando con lobos” pagan 650 euros para visitar a Kurt Kotrschal en el Centro de Estudios del Lobo de Ernstbrunn, una localidad situada al norte de Viena. El anfitrión les advierte: “Cuando los lobos les laman la cara, cierren la boca. Tienen lenguas muy largas”.

Antes de ver a los animales, los ejecutivos escuchan charlas grupales sobre cómo “estar presente”, así como ejercicios para aprender a escuchar a los demás: “No importa quiénes sean, directivos o conserjes, al lobo le da igual. Una vez dentro del cercado, su rango, su estatuto y su entorno profesional no tienen ninguna importancia”, dice el británico Ian Mc Garry, uno de los creadores del seminario.

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Al ingresar al predio, los participantes deben ponerse en cuclillas y dejar que las enormes fauces de los lobos se acerquen a su cara. Los dientes son puntiagudos, pero el riesgo es casi inexistente, según Kotrschal: “Nunca hemos tenido ningún incidente”, asegura.

Igual que los 17 lobos del centro, Nanuk y Una han sido criados en compañía del hombre desde la edad de diez días. El objetivo es comparar su comportamiento con el de los perros criados en las mismas condiciones.

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La experiencia, que tiene el objetivo de reforzar la “presencia” de los participantes y desarrollar su “animal interior” y su comunicación no verbal, es un éxito.

“Tuve la impresión de encontrarme con una criatura muy potente, cara a cara, y de ser considerado como un igual. Entendí que si el lobo me reconoce como tal, si quiero puedo ser tan potente como él”, explica Shirley Smith, una británica de unos cincuenta años.

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Bernhard, de 50 años, un austriaco responsable de proyectos internacionales, que no quiere dar su apellido, también está muy satisfecho. “He vuelto a aguzar mis sentidos”, asegura. “Cuando diriges un proyecto hay que saber anticipar el comportamiento de la gente, incluso antes de que hablen”, sostiene.

Según él, la experiencia “demuestra que hay que quedarse en un segundo plano, tampoco tener una actitud dominante. Las cosas van mejor si estamos más atentos los unos hacia los otros”.

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