Salud

Los secretos del hombre más longevo del mundo

"Como yo no hay nadie", dice el español Francisco Núñez Olivera que, con 112 años y tras la muerte del israelí Yisrael Kristal, puede presumir del récord

domingo 27 de agosto de 2017 - 6:29 am

A cuatro meses de cumplir 113 años, Francisco Núñez Olivera, natural de Bienvenida, un pueblo español ubicado en Badajoz, es el hombre más longevo del mundo tras la muerte del israelí Yisrael Kristal.

Agricultor de profesión, siempre residió en su pueblo natal y se define en una entrevista con la agencia EFE como una persona sencilla, de vida tranquila y costumbres fijas, entre las que no faltaba pasear y jugar a las cartas con los amigos en el bar.

Ahora, sentado en una silla de ruedas, reside con su hija María Antonia de 81 años. Siempre fue un hombre con carácter, pero de buen corazón y hábitos saludables; por eso, ya jubilado, seguía acercándose a su parcela en el campo para trabajar un rato, cuenta emocionada su hija.

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“Hasta los 107 años ha estado andando solo por la calle. Cuando se cansó de la partida (de naipes) se iba a las esquinas a hablar con la gente, porque le encanta hablar”, relata la mujer.

También le gusta estar informado, de modo que cuando lo operaron de cataratas con 98 años, volvió a leer el diario. Esa operación y otra en la que le quitaron un riñón con 90 años fueron las únicas veces en las que pasó por un hospital.

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Es desde hace tiempo el más veterano servidor del Ejército de España, con dos guerras a sus espaldas: la del Rif (norte de África, 1920-1926) y la Guerra Civil (1936-1939).

Su familia tiene claro que el éxito de su longevidad, además de la genética (tiene un hermano con 95 años y una hermana con 93), es porque “ha vivido la vida como ha querido y muy sana”.

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En su dieta, basada en las verduras y las legumbres que él mismo cultivaba en el campo y algo de embutidos caseros, “nunca le faltaba el chato (vaso) de vino”, dice su hija.

Con algo de envidia y mucha admiración, el mundo dirigió su mirada a este hombre, que recibe “muchas cartas” de personas “de Alemania, de Australia, de Nueva York o de México” que se interesan por él y “piden que les mande una foto”, cuenta orgullosa Antonia.

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